Por Juana Francisca Gómez(*)
Con una cierta distancia que nos permite volver a pensarnos, seguimos escuchando unas narrativas de la pandemia. De cierta manera, no es grato pero es necesario este “ejercicio del criterio” como decía Marti. En esta oportunidad conversamos con Esteban Corrales integrante de la Olla Palermo.
Mate Amargo – ¿Cómo se empezaron a juntar?
Esteban Corrales – Unas compañeras de la zona del Barrio Sur y Palermo, cuando vino la pandemia, quedaron sin trabajo ellas y además viendo la situación que había en el barrio empezaron la olla en el Club Atenas, en abril de 2020.
Tenían trabajo pero con la pandemia se cortó, era gente ahí del barrio, yo me sumé al poco tiempo.

M.A. – ¿Cocinaban en el Club?
E.C. – Sí, ahí era el lugar donde se cocinaba y se servía la comida en esa época. Funcionaba en base a donaciones del vecindario.

M.A. – ¿Tenés algún recuerdo en particular de esa época?
E.C. – Era la época de la peor parte de la pandemia. Había mucha necesidad, se fundó la Red de Ollas al Sur y el grupo empezó a participar. Ese año también se fundó la Coordinadora Popular y Solidaria, en la cual participamos activamente.
Iba mucha gente en situación de calle y gente del barrio a la cual se le complicó la situación económica. Mucha de la gente que cocinaba ahí, también se tenía que llevar parte de lo que se cocinaba para sus casas, porque se habían quedado sin trabajo.
M.A. – ¿Cómo se organizaban en ese momento?
E.C. – Nosotros salíamos varios días a la semana y periódicamente teníamos una instancia de reunión de puesta a punto del trabajo, además de abordar otras situaciones.
También la coordinación con las otras ollas y la participación en la Coordinadora Popular y Solidaria, la participación a través de la red en ese espacio.
M.A. – ¿Cuántas veces servían lo que se llama el plato caliente?
E.C. – Cuatro días a la semana. De martes a viernes.
M.A. – ¿Cómo solventaron la olla? ¿Y a nivel del Estado recibieron algo?
E.C. – En 2020 ninguna olla recibió nada. La Intendencia aparece recién a fines de diciembre de ese año con el Plan ABC, pero en principio no. Algún apoyo puntual, del Municipio, pero no había nada sistemático.
M.A. – Desde hace años la Intendencia de Montevideo entrega leche en polvo y membrillo y alguna cosa más a muchos merenderos, comedores, organizaciones de voluntarios…
E.C. – Es así, pero la magnitud del fenómeno hizo que, una cosa es darle a los merenderos y otra cosa es que te aparezcan 700 pedidos a la vez.
M.A. – ¿Qué les generó como colectivo todo eso que se habló a nivel de medios de comunicación?
E.C. – Se habló mal desde el gobierno, pero también nosotros cumplíamos un rol fundamental en cubrir esa necesidad que había de comida en los barrios.

Después la cosa fue escalando, sobre todo cuando nosotros empezamos a generar reflexiones que no eran del agrado ni resultaban cómodas para las autoridades. Reflexiones sobre el modelo de sociedad desigual, sobre el impacto de la inseguridad alimentaria, el impacto de la inseguridad alimentaria en los barrios y sobre todo en las poblaciones más jóvenes, niñas, niños.
Nosotros siempre trabajamos apoyados con relevamientos muy sistemáticos de equipos de trabajo de la Facultad de Ciencias Sociales que nos permitían manejar una serie de datos que eran preocupantes.
Eso fue escalando hasta que allá por 2022 se nos declara la guerra, por así decirlo, y termina toda una denuncia penal que hace poco nos enteramos que fue desestimada.
Lo que sí tuvimos nosotros en todo hasta el día de hoy fue muchas muestras de apoyo, tanto de organizaciones sociales como sindicatos, cooperativas, organizaciones de la sociedad civil, como de las vecinas y vecinos que nos veían trabajar, poner el cuerpo frente a la situación y donde las mentiras del gobierno no llegaban.
Pero fue un momento duro cuando, apoyado en todos los medios de comunicación, el entonces ministro Martín Lema, salió a cuestionar de forma muy dura, muy violenta, la tarea que hacíamos. Ese momento fue complicado, pero bueno, nosotros seguimos adelante.
M.A. – ¿Cómo procesaron esa situación de la denuncia penal?
E.C. – Se denunció a la organización en general. La gente de la Facultad que trabajó con nosotros siempre nos apoyó. Por ejemplo, organizamos un Conversatorio en la Escuela de Nutrición sobre el tema de la inseguridad alimentaria y la respuesta de lo social.
Legalmente nos asesoró el doctor Juan Cereta que de manera personal se puso a disposición.
Lo que pasa es que la movida de la denuncia fue más que nada mediática o política. Por la vía de los hechos, en la práctica, no podía desembocar en nada.
Pero sí instalaba un relato sobre que nosotros éramos unos malversadores y ahí estaba el objetivo del gobierno con hacer esa denuncia.
No era meternos presos, creo yo, era generar un escándalo alrededor de una organización que hasta ese momento contaba con mucha legitimidad y cuestionaba duramente el modelo de sociedad en el que se vivía y las políticas públicas del gobierno.

M.A. – ¿Cómo fue el día después?
E.C. – Todos pasamos el mismo sufrimiento y padecimiento que el resto de la población uruguaya. Obviamente los que estaban en este lugar, sufrieron más.
Si vos tenés la vida resuelta, las condiciones materiales, una situación de esa no te va a pegar igual que alguien que vive en la precariedad y tiene problemas estructurales que le condicionan la vida. Eso es así y fue algo que nosotros también criticamos.
Hay un dato que es muy fuerte, que es que en mayo y abril de 2021, Uruguay fue el país del mundo donde más murió gente por COVID en relación a la población.
M.A. – ¿Cómo siguen después de la pandemia?
E.C. – Nosotros hemos mantenido como Olla Palermo una estructura bastante estable.
Sí reducimos los días. Ahora salimos solamente dos días a la semana.
También nos mudamos. Estamos saliendo en la calle Fernández Crespo y Paysandú. Pero, por ejemplo, ha aumentado significativamente la cantidad de comida que se cocina.
Se ha multiplicado por cuatro, diría yo, la cantidad de porciones que se comparte. Eso se da porque, es cierto que muchas ollas y merenderos que había en la zona tuvieron que cerrar. No por falta de demanda, sino por falta de insumos o por desgaste.
En ese sentido, claro, las ollas y merenderos que estamos, tuvimos que empezar a recibir lo que antes se daba en otros lugares.

M.A.- ¿Ahora cómo están? ¿Tuvieron un poco más de apoyo en alimentos y en otros aspectos también?
E.C. – Los apoyos que nosotros tenemos ahora desde el Estado vienen a través del INDA y de la Intendencia. La Intendencia nos brinda verduras y el INDA todos los insumos, lo que se llama alimentos secos. Con eso, más los aportes de vecinas y vecinos y de gente que nos conoce, es como se saca adelante la olla.
En los otros aspectos, en la fila se ven situaciones de violencia, gente que te plantea problemas que hay que ayudarle a resolver, denuncias de todo tipo. Se trata de manejar eso de la mejor forma posible. También ya hemos hecho un sinnúmero de actividades que van más allá de lo específico de la alimentación.
Nosotros nos hemos vinculado a muchas causas. Participamos activamente de las movilizaciones, de la central de trabajadores, del 8 de marzo, de todas las expresiones populares, porque nos sentimos parte del pueblo organizado uruguayo. Tenemos una postura muy firme y nos hemos manifestado contra el genocidio en Palestina que realiza Israel. Son tareas que involucran a un colectivo que entiende que los problemas no son solamente la comida, sino que hay otros que van mucho más allá.

M.A. – Alguna otra reflexión…
E.C. – Dentro de todo lo malo de una crisis de esa magnitud, lo bueno es que logramos articular un espacio autogestionado, autónomo, horizontal, que permitió la convivencia de gente muy distinta y permitió solucionar los temas de la alimentación o tratar de solucionarlos. Permitió reflexionar sobre las causas profundas, estructurales, sociales, políticas y económicas que hacen que la gente tenga que ir a comer a una olla popular. Como reflexión, te diría que dentro de todo el acumulado en ese sentido es lo positivo.
(*) Juana Francisca Gómez es escritora y miembro del Capítulo uruguayo de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (RedH)
*Fotos del proceso gentileza de la Olla Palermo integrante de Ollas al Sur y la Coordinadora Popular y Solidaria.
Apuntes para seguir conversando:
José Martí: “Echegaray”, en Obras completas
https://www.josemarti.cu/obras-completas/tomo-6/
https://www.instagram.com/olla.popular.palermo/?hl=es
https://www.mateamargo.org.uy/2026/08/23/relatos-de-la-pandemia/
https://www.mateamargo.org.uy/2026/07/05/ollas-parte-dos/
https://www.mateamargo.org.uy/2026/06/29/ollas/