Ella dijo: ¡Lo logramos!

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Cuba: Un millón y medio de niños y adolescentes a las aulas el 1ro de septiembre

Por Maribel Acosta Damas (*)

Fotografía Vladimir Molina (**)

Escribo a la luz de la lamparita recargable. Llegó la electricidad luego de 25 horas de apagón, pero aún está inestable. Se va y viene… Mi máquina apenas tiene carga. ¡Cruzo los dedos!

Pienso: Seré breve. Seré breve… Y de hecho lo seré porque lo que hay que contar lo dicen las imágenes, las mujeres de mi barrio, mis colegas, los posts de las maestras y las madres en las redes…  

Desde que tengo memoria, el 1ro de septiembre en Cuba después del triunfo de la Revolución- día en que empieza el curso escolar- es una fiesta por lo grande: las calles se tiñen de pañoletas rojas y azules en los cuellos de los niños y las niñas; las mochilas, los uniformes limpiecitos, madres y padres con paso rápido y sonrisa indiscutible.

Pero…

El curso escolar 2026-2027 parecía condenado. Llevamos mucho tiempo sin apenas dormir, con falta de alimentos, sin electricidad, bajo la presión de una posible invasión, sobreviviendo, intentando conservar la dignidad y las fuerzas… A eso se suma, que una feroz campaña montada fundamentalmente desde Miami, alentaba todo el tiempo a que las madres no llevaran a sus hijos a la escuela. Mira eso, ¡nada menos que a la escuela, que ha sido sagrada para esta Revolución! Y hay que entender que las dificultades son tantas que cayeron las dudas y los ánimos…

Y llegó el día 1ro de septiembre, ayer…Y empezó el curso… Y corrimos con nuestros hijos, y buscamos la manera de que fueran lindos y limpios, y con mochila y ropa que fue apareciendo…

Y como siempre se hizo el acto en cada escuela…

Una maestra decía: “Cada día es una batalla (…) Llegar a la escuela y hacer que los niños lleguen allí también. Imagine: a menudo sin haber podido dormir bien, debido al calor durante la noche o las tremendas dificultades que existen en las casas. Lo mismo sucede con nosotros como maestros. Es muy difícil y muy injusto lo que están haciendo a nuestros hijos. Tenemos que seguir adelante, hacer la Revolución, educar como siempre lo hemos hecho. Esta Revolución ha educado a este país y no permitiremos que nos quiten lo que más sagrado tenemos, que es la educación de nuestros hijos”.

Y como siempre se cantó el Himno Nacional…

Una madre contaba: “Muchas veces he escuchado el Himno Nacional con emoción, pero ayer fue la mayor de todas. El Himno Nacional interpretado por los estudiantes de Alejandro García Caturla. (Escuela de Música). Fue breve. Justo cuando comenzaba a llorar el Himno se detuvo y a mi lado una madre también aguantaba la emoción. Nos vimos las lágrimas y nos abrazamos. Ella me dijo: – ¡Qué bueno que Víctor lo logró! ¡Pero en ese abrazo se contenían tantas cosas…! ¡Qué bueno que lo logramos! ¡Todos lo logramos! No sabemos cómo será cada día, pero trataremos de seguir lográndolo porque no hay nada superior al crecimiento de nuestros hijos, aún en las condiciones más hostiles, en la resistencia más cruel.”

 

(*) Maribel Acosta Damas, Dra. en Ciencias de la Comunicación Social, Periodista cubana y docente de la Universidad de La Habana, trabaja y colabora con varios medios de su país y de otros países.

(**) Fotografía Vladimir Molina, gentileza Editorial de la Mujer, Cuba

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