En Homenaje a la siembra de Osiris, a 101 años de su nacimiento
Nombramiento de la Colonia Osiris Rodríguez Castillos
Por Ramón Gutiérrez Salgués (*)
Recita Osiris: “Canción para mi guitarra (…) es para la secreta guitarra que origina mi canto.
Esa que, como el cardo, abre una flor azul y deja que el viento se la lleve en semillas”
Cual parábola del sembrador de Jesús, Osiris lo ha sido…
“para que el gaucho no muera,
para que nadie (nos) diga
que ha muerto hace mucho tiempo
crucificado en la risa,
con un alambre de púas
como corona de espinas”(1)
Con precisión quirúrgica y sin ceder un milímetro de belleza, Osiris ubica el parteaguas histórico del alambramiento de los campos de Latorre en ese “alambre de púas”, momento en que la tierra oriental confirma su destino mayoritariamente privado y excluyente, dejando al gaucho, al campesino nuestro, centauro de mil batallas y labores patrióticas, excluido del acceso a los frutos de la tierra y al trabajo de entonces.
A principios del 900’ el Uruguay superaba el millón de habitantes y necesitaba más alimentos, por lo que la preocupación agrícola era el sello de la cuestión agraria nacional.
“gobernar era poblar”… poblar con inmigrantes que era la manera de entender el problema agrario y el de las capacidades nacionales.
Pero el criollo de a caballo siguió siendo el cerno de la patria tierra adentro. Tanto así, que el “hombre disponible”, aludiendo a nuestro paisano, bien distante del agricultor, fue un asunto central en el debate sobre la Reforma Agraria a mediados del siglo pasado, cuando el estancamiento ganadero y la concentración de la tierra en grandes estancias, se ubicaban como el problema y la oportunidad de crecimiento económico para el Uruguay.

Decía Eliseo Salvador Porta en aquel entonces: “conservemos para él la Estancia, imprimiéndole las modificaciones que el país necesita”(2)
La historia vino a mostrar que para encarar los desafíos nacionales desde el humilde aporte del Instituto Nacional de Colonización, era tan importante cambiar el uso de suelo para actividades intensivas, como avanzar en la democratización de la Estancia, llegando la ganadería a ocupar hoy un 50% de la tierra pública(3). Institucionalmente podemos sostener que el INC tiene tanta vocación ganadera, como lechera y agricultora en sentido amplio incluyendo los rubros hortifrutícola y cañero en su interior.
Del mismo modo y no sin conflictos ni dolores, hemos entendido que los modelos de explotación familiar y asociativo conviven y no es necesario ni conveniente elegir un modelo organizativo como superior para toda situación.
Pese al estereotipo individualista y arrebatado del criollo nuestro, ha sido la ganadería quien cobijó el avance más importante de los procesos colectivos de explotación directa de la tierra.
Son unos 200 emprendimientos en tierras del INC(4), conservando para los paisanos la Estancia, amortizando mejor las inversiones; permitiendo a los peones el acceso a la tierra con una cantidad de ganado menor, escalando para el acceso a la asistencia técnica, mejorando la capacidad de manejo tecnológico y permitiendo organizar mejor las tareas necesarias.
…
“Para que el gaucho no muera” es indispensable cultivar la memoria, la sensibilidad y la belleza de la manera inmejorable que lo hizo Osiris. Pero es también indispensable que el sujeto popular que fue históricamente despojado, tenga la oportunidad de acceder a la tierra para reproducir su forma de vida, su hogar, su economía, su cultura y también su trabajo.
La siembra del Instituto Nacional de Colonización, como la de Osiris, adquiere valor estratégico en un territorio nacional cada vez más vacío con apenas 4% de población rural(5). El trabajador rural sigue teniendo una de sus cunas principales en la producción familiar y ésta sigue siendo en un 60 % ganadera con énfasis criador(6). Aportamos 20% de la tierra(7) a ese vientre donde se reproduce una tradición y una capacidad que agrega valor concreto a la riqueza nacional.
Son tristes, pero al mismo tiempo de una increíble torpeza, las repetidas expresiones de las autoridades de la Asociación Rural del Uruguay atacando al Instituto Nacional de Colonización. Pero hay tiempo para corregir esa irresponsabilidad histórica tomando dimensión de la realidad: los emprendimientos en tierras del INC emplean 9990 personas(8), casi 10% del trabajo rural en apenas 3% de la tierra triplicando el promedio nacional(9). La ganadería ocupa el 66% del territorio nacional(10) y parte de la base empresarial de la ARU sigue necesitando quienes cuiden sus tierras y su ganado. Esa cultura de trabajo no se inventa, se mama y el INC tiene como una de sus tareas de época, una de sus contribuciones estratégicas al desarrollo nacional, la reproducción del trabajo rural.
Y me voy a permitir una digresión en la medida que aludimos al aporte del INC al trabajo. Recientemente, CERES, un Centro de pensamiento ultraliberal con llegada mediática, destinó un conjunto de actividades de propaganda programática para atacar al INC. Una de ellas sostenía lo siguiente: ¿Sabías que el INC hace un uso ineficiente de los recursos? Entre los datos que decide colocar como respaldo a esa afirmación está la proyección de gasto de funcionamiento del INC de U$S 16 millones de dólares, promediando 42 U$S/ ha en propiedad pública y comparan esa cifra con U$S 40/ha que, según sus referencias, es lo que gasta un productor promedio en salarios. Esa comparativa y la valorización de la tierra que manejamos como patrimonio público acumulado resultan suficientes y concluyentes para su dictamen de que somos ineficientes(11).

Hablemos de eficiencia un poco. El INC es un instituto de tierras, de créditos y extensión rural, de fomento del asociativismo, equidad de género, generaciones e inclusión social, de vivienda e infraestructura de producción, de infraestructura estratégica territorial para el acceso a servicios básicos como caminería, electrificación y conectividad, de fiscalización de uso del suelo respecto al interés público. Todas estas aristas las aborda con 240 trabajadores en 14 oficinas en todo el país, la mitad profesionales porque sin abogados no nos hacemos de este inmueble, sin escribanos no escrituramos los títulos ni los contratos de arrendamiento, sin tasadores no habría derecho de preferencia para comprar campo ni indemnización de mejoras a los particulares, sin arquitectos no hay casas ni radicación en la campaña, sin agrónomos y trabajadores sociales no hay planificación de las colonias, ni oportunidad de concurso para acceder a la tierra ni atendemos la realidad de las familias, colectivos y sistemas de producción, sin informáticos no hay sistemas de información, sin administrativos no hay gestión pública y sin contadores y equipos que monitoreen no hay transparencia hasta para que puedan hacer su Propaganda … y así podríamos seguir explicando como, lo que ellos ven como ineficiencia, en la Reunión Especializada de la Agricultura Familiar del MERCOSUR, es visto por los movimientos campesinos de la región y sus gobiernos con sana envidia de las capacidades nacionales acumuladas para tener una política de tierras eficaz y sostenida en el tiempo.
En esa proyección burda, CERES incluye todo el gasto de funcionamiento y lo asemeja a mano de obra: mantenimiento de vehículos, combustible, oficinas, papelería, servicios de seguridad y limpieza, luz, etc. etc. y hasta parte del monto destinado a créditos de apoyo a las familias(12).
Pero el rubro 0 que son los salarios por todo concepto, conforma efectivamente la mayor parte de ese monto, alrededor de 80%(13). Es un rubro duro, poco flexible a la gestión, cuyo monto lo definen pautas por negociacion colectiva. No viene aumentando y no se proyecta aumentar dicho rubro. Digo más, desde 1996 a la fecha, el número de funcionarios disminuyó 18%, mientras que la tierra pública gestionada aumentó 60%(14).
Pero además, el INC en ese período pasó de vender tierras para poder pagar salarios, de tener los técnicos guardados en la oficina porque no había dinero para movilidad, de aspirantes que tenían que pagar las mejoras (comprar la llave) para poder ingresar a las tierras públicas excluyendo a los de menores recursos; a tener hoy excedentes para indemnizar, invertir en nuevas mejoras y también comprar tierras. Hablemos de eficiencia entonces viendo todo el proceso institucional construido en más de dos décadas: el INC brinda más servicios, cada trabajador atiende más Unidades de Producción, más hectáreas de tierra y contribuye a un ingreso económico institucional cada vez mayor. Adonde me tocó estudiar eso es en términos de gestión, comparación vertical e indica una institución cada vez más eficiente.
Sepan que difícilmente tengan desde afuera, más voluntad que nosotros de que el trabajo, la función pública entregue lo mejor que tiene para entregar a nuestro pueblo. La preocupación socialmente leal por la calidad de trabajo de nuestro equipo es bienvenida y contará con nuestro oído atento.
…
La gran pregunta que no se hace CERES y que debiera ser el desvelo de los intelectuales al servicio del interés nacional es la siguiente. Si el INC con un precio promedio de la renta de la tierra a la mitad del mercado(15), multiplica por 3 el trabajo rural, representa un 20% de la superficie de la Producción familiar que produce en Uruguay un 14% del VAB agropecuario(16) (proporcionalmente superior a la superficie que gestiona), puebla la campaña descentralizando educación y servicios, genera empleo genuino para profesionales socialmente necesarios, transparenta el mercado de tierras, mantiene una flota de vehículos y 14 oficinas que permiten operar sobre la realidad, otorga unas 60 fracciones por año que benefician a más de 100 hogares, cobija 3290 UPF y 240 UPA(17), brinda 2 millones de U$S en créditos e invierte 7 millones de dólares por año en infraestructura y actividades en las Colonias y ahorra aprox. la misma cantidad de dinero para compra de tierras(18)…todo sin pedirle un peso a nadie.
¿Qué sería capaz de lograr el INC si controlara una porción mayor del 26% de la tierra que hoy se arrienda en Uruguay(19)? De esas 4 millones de hectáreas de las que somos apenas el 10%…
¿No les parece un elemento de comparación más importante?
Cada terrateniente cuesta en promedio unos 130 U$S/ha(20) mientras que un productor
promedio, de acuerdo a CERES, gasta alrededor de 40 U$S/ ha en salarios. La retribución terrateniente triplica la masa salarial productiva.
Nosotros somos capaces de defender qué le aporta al país cada peso que se gasta en el INC.
Es menos evidente cuál es el aporte para el desarrollo nacional de los propietarios rurales que viven de rentas sin agregar valor, ni trabajo. ¿Saben de qué cifra hablamos? Entre 500 y 600 millones de dólares por año. Podría preguntarse un CERES popular ¿Vale la pena? si la tierra es producto de la naturaleza y la propiedad se constituye para cumplir una función social…
En donde me tocó estudiar eso es en términos de gestión, comparación horizontal y el INC es el propietario de tierra más barato, más transparente, mejor distribuidor, multiplicador del crecimiento económico, en el podio del dinamismo inversor de cada peso que le entra, en el podio de la promoción del cambio técnico, la conservación de los recursos naturales y la multiplicación del empleo…
Pero CERES se preocupa por los 16 millones de gasto de funcionamiento proyectado por el INC, que son ingresos genuinos provenientes de sus propios arrendamientos y que vuelven en servicios a los territorios, a los colonos y a las comunidades rurales.
El desprecio de su propaganda es a la propiedad pública, a nuestras empresas públicas, refugio de las generaciones que vienen para definir soberanamente su porvenir y democratizar las oportunidades de acceso al trabajo, la riqueza y el territorio.
…
Para que el gaucho no muera hace falta “aire libre y carne gorda” bajo su control y eso es tierra, tierra pública, la que no se reconcentra y vuelve a estar siempre al servicio de las familias rurales y lo que necesite la nación.
Esta tierra en concreto, el inm. 740 cuyas fracciones entregamos, ha sufrido un periplo judicial largo, muy largo. Estuvo ocupada desde el año 2013, cuando el INC ejerció el derecho de preferencia, hasta el año 2025 cuando la justicia concluyó su tarea. Vaya símbolo, ¡tarda pero llega!
En tiempos de ansiedad sistémica, donde todo debe ser inmediato, Osiris viene a recordarnos con su “Forastero” que esto viene de lejos, y que aunque galopáramos, no íbamos a demorar menos porque hay un estatu-quo que conoce las trampas tanto como las leyes.
La paciencia ha sido de uds. y la constancia de nuestros funcionarios, (esos ineficientes…).
La paciencia histórica para ejercer el derecho a la tierra donde nacimos ha sido de nuestro pueblo, de todas y todos nosotros.
Versa osiris
“Una vez, formé una tropa
grande, vacaje franquero,
como el aparte fue bravo,
dentró un refugo de sueños”
(suelen ganarse en el lote,
cuando es muy mozo el tropero).
No hay tropa que marche bien así
la tropa va mas dispacio
los sueños van más ligero
quise ganarle a las horas
pero el tiempo es parejero
galopié mucho una vez
y llegué tarde lo mesmo”(21).
La paciencia histórica es de nuestro pueblo.
Pero paciencia no es pereza, mucho menos cobardía.
Hay que sabernos herederos de una lucha y ante cada conquista de una hectárea de tierra, una responsabilidad individual y colectiva con los que quedaron atrás. Una lucha dada a punta de lanza y de pluma, a punta de ganado en las calles tanto como a punta de impuestos a las transacciones de tierra, una lucha de campo y ciudad para que sea posible esta victoria.
Dice Osiris en su canto al abuelo gaucho, que es un canto a uds. sus nietos.
“Es el alma de la tierra
es el hueso de la patria
es la carne de la historia
la concreción de la raza
no puede morir
…y muere
no han de matarlo
…y lo matan
(…) mientras él siga avanzando
no morirá la esperanza
(…) Abuelo ya somos pocos
en la tierra profanada
pero esos pocos, vivimos
recordando en las guitarras
que cuando vino a llamarte
la muerte, tartamudeaba”(22)
Tenemos una tarea histórica. Cada uno de nosotros desde su lugar.
Con valentía, con orgullo, sin escurrir el bulto en la defensa de la noble misión del INC.
Con paciencia y constancia, con eterna vocación de servicio, de estudio creador y oficio
perfeccionista como Osiris.
A hacer lo que nos toca, en el día a día del predio, de la oficina pública, del trabajo
profesional, de la conducción política de cada institución del Estado.
Es su derecho y su responsabilidad disfrutar, producir y aprovechar correctamente este bien común, este bien público, este bien de la nación.
Adelante!
(*) Ramón Gutiérrez Salgués: es ingeniero agrónomo especializado en planificación y desarrollo rural. Director del Instituto Nacional de Colonización, representando a la Educación Técnico Profesional.
NOTAS
(1) Canción para mi guitarra. En Grillo Nochero, poemas terruñeros. Preámbulo en Album Cimarrones.
(2) Eliseo Salvador porta. En Uruguay: Realidad y reforma agraria.
(3) Unidad de Seguimiento y evaluación. INC 2026.
(4) Unidad de Seguimiento y evaluación. INC 2026.
(5) INE. Censo de población y hogares 2023.
(6) DGDR-MGAP 2024. Estado de los registros de la producción familiar en Uruguay.
(7) Unidad de Seguimiento y evaluación. INC 2026.
(8) Unidad de Seguimiento y evaluación del INC con DIEA. MGAP – 2026. Censo Agropecuario 2024.
(9) Unidad de Seguimiento y evaluación del INC con DIEA. MGAP – 2026. Censo Agropecuario 2024.
(10) DIEA-MGAP. Censo Agropecuario 2024.
(11) Ver CERES en Redes sociales.
(12) INC, 2026. Solicitud presupuestal 2027.
(13) INC, 2026. En base a datos promedio de Presupuesto operativo ejecutado y proyectado.
(14) Evolución según datos de Oficina Nacional de Servicio Civil y Balances económicos recientes INC.
(15) Elaboración propia Renta aplicada 2025 comparada a DIEA contratos de arrendamiento 2025.
(16) Ackerman, Aguirre, Cortelezzi, Gorga, Mila y Sanguinetti, 2024. Estimación de la participación económica de la producción familiar 2018-2022 en Uruguay. Anuario OPYPA, MGAP 2024.
(17) Unidad de Seguimiento y evaluación. INC 2026.
(18) Estados financieros INC 2025.
(19) DIEA-MGAP. Censo Agropecuario 2024.
(20) DIEA-MGAP. Serie precio de la tierra. Primer semestre de arrendamientos 2025.
(21) El forastero. En Cantos del norte y del sur. Osiris Rodríguez Castillos.
(22) Canto al abuelo gaucho. En Cantos del norte y del sur. Osiris Rodríguez Castillos.