Por economiapolitica.uy *
Hector Tajam **
Dibujo Adán Iglesias Toledo ***
En el artículo anterior identificamos la denominada Rendición de Cuentas “Costo Cero” como el producto de un bajo crecimiento económico – que deja sin sostén la principal variable considerada por el equipo económico para financiar el presupuesto quinquenal – y la renuncia a obtener ingresos adicionales mediante impuestos. Como si lo hicieron Tabaré y Danilo en circunstancias similares: una proyección de la base económica por encima de lo que realmente sucedió. Pues aquel fundamento económico ha resultado peor de lo que se esperaba, nada sorprendente con el rumbo continuista de la política económica. El crecimiento económico medido por la variación anual del Producto Interno Bruto (PIB) al primer trimestre de 2026 no alcanzó el 1% de aumento respecto al año anterior. De ello nos ocuparemos en este artículo.
El valor de los bienes y servicios producidos crece cada vez menos desde fines de 2025, transformándose en un muy serio obstáculo para las políticas de distribución del ingreso y de apoyo a la población en condiciones de pobreza e indigencia que son emblema de los gobiernos del Frente Amplio. Información reciente de la Encuesta de Hogares del Instituto Nacional de Estadística (INE) da cuenta sin embargo de un aumento de 5% en los ingresos promedio de los hogares en el primer trimestre de 2026 (enero-marzo) con respecto al mismo período de 2025. Dicha variación responde principalmente al incremento de los salarios y pasividades (+4,9%), pues el empleo en el mismo período creció 0,5%. Los hogares montevideanos fueron los que vieron crecer su poder de compra con mayor grado (+6,4%), en el interior alcanzó 3,8%.

De todas maneras siempre hay que tener en cuenta que los ingresos medios esconden las desigualdades, de acuerdo a como se reparte el incremento entre los distintos niveles de ingresos. Por ejemplo, la comparación entre el 10% de la población con mayores ingresos (+ rica) y el 10% con menores ingresos (+ pobre) aumentó continuadamente entre 2019 y 2023, desde 11 hasta 12 veces. Con una metodología diferente, multidimensional, el INE informa que entre 2024 y 2025 también aumentó esa diferencia, aunque en menor proporción (de 12,1 a 12,4). Si consideramos que donde creció más el empleo fue en las actividades vinculadas a las comunicaciones e informáticas, a los profesionales y al sistema financiero, también a la administración pública, todas ellas con remuneraciones por encima del promedio, dicha desigualdad casi seguro se mantuvo.
Pues bien, si analizamos la actividad económica a través de los componentes del PIB, desde el enfoque del gasto, justamente el consumo de las familias (hogares) ha sido el más importante en el resultado global. Mientras a marzo 2026 el PIB creció 1%, el consumo de las familias lo hizo en 3%, un fiel reflejo de lo que analizamos más arriba sobre el ingreso de los hogares. El gasto del gobierno aumentó en la misma proporción pero su incidencia es muy menor al que realizan las familias uruguayas, ya que su consumo constituye el 63% del PIB global.
El otro componente del crecimiento económico en el primer año del gobierno presidido por Yamandú Orsi fueron las exportaciones, en cierto modo el consumo de familias, empresas y gobiernos que demandan nuestros bienes y servicios desde el exterior. El PIB exportado, impulsado por las ventas al exterior de cultivos de invierno, celulosa y servicios informáticos, creció 2%, y con un peso de 34% en el PIB global su incidencia fue de 1 punto porcentual. Pero las importaciones, que se restan a la producción nacional, crecieron 5%, con lo cual el balance de comercio exterior fue prácticamente nulo. El balance comercial continúa positivo como en toda la última década, y la apertura externa (comercio exterior como % del PIB) aumentó hasta 60% del PIB, muy superior al 48% de 2016. Esto nos muestra un nivel de internacionalización – globalización de la economía en una posición intermedia en el continente, donde Honduras, Nicaragua y El Salvador lideran con porcentajes superiores al 90%, y Argentina y Brasil cierran la tabla con apertura cercana al 30%[i].
Desde esta perspectiva del gasto, la demanda por bienes de inversión para la formación de capital, público y privado, es la que menos aporta al crecimiento. Peor aún, desde el segundo trimestre del año 2023 está descendiendo, según podemos apreciar en la gráfica 1. Entonces representaba el 18% del PIB total, a marzo 2026 apenas llega al 16%. Sin duda un problema muy serio, que se transforma en un lastre para la capacidad de respuesta de la economía nacional ante cambios en la demanda de consumo interno y/o externo. El universo de promociones a la inversión privada no ha resuelto el problema, pero presiona cada vez más el déficit fiscal que el ministro de economía justamente ha calificado como la pieza central … para atraer la inversión extranjera.
Hay proyectos importantes en curso que podrían cambiar la tendencia, especialmente en la esfera del sector público, específicamente en las empresas públicas OSE y UTE. El plan de inversiones más grande de la historia de OSE, la represa de Casupá, con licitación internacional este año y construcción desde 2027. Además la nueva planta Aguas Corrientes/Arazatí cuya obra sí comenzarían en 2026. UTE continuaría desarrollando las energías renovables con Parques Solares en Melo, en Durazno (Baygorria) y en San José (Kiyú), además de la Central Punta del Tigre B de ciclo combinado. En el sector privado resalta por su dimensión la planta de Hidrógeno Verde en Paysandú, pero la demanda global no se confirma lo suficiente aún para una inversión del orden de los 2.000 millones de dólares.
Será muy importante para los proyectos públicos superar ciertos riesgos que podrían postergar las obras, dada la importancia que representan para levantar la inversión. Entre ellos, hay un riesgo fiscal, en la medida de que el bajo crecimiento presiona aún más la meta de reducción del déficit y la relación deuda pública/PIB. Es de esperar que en un corto plazo muy incierto, la secuencia de estas interrelaciones que prevalezca sea la de mayor inversión=crecimiento sobre menor déficit=inversión privada. Por otro lado hay riesgos que son previsibles, entre ellos la judicialización de las licitaciones cuando hay empresas que impugnan las decisiones.
Desde el enfoque de la producción, las actividades productoras de servicios sustentaron el magro crecimiento económico a marzo 2026. Allí se destacaron, cuando no, los servicios financieros y los de información y comunicaciones, que explicaron prácticamente la mitad del crecimiento del sector servicios. En ambos conviven potentes empresas públicas (BROU, BSE, ANTEL) con filiales de empresas globales que trabajan a gran escala y con incorporación de tecnologías de última generación. Los sectores de la producción material en cambio retrocedieron con respecto a lo producido un año atrás, con caídas superiores al 3% en las actividades primarias (agro, minería y pesca) y en la construcción. De acuerdo con el informe del BCU, esto se debió a desempeños negativos en la agricultura (arroz, soja) y a una menor extracción de ganado en la actividad pecuaria. La construcción se vio afectada por una “menor inversión en obras de vialidad, portuarias y líneas de comunicación” y en el sector privado por “menor dinamismo en la construcción de edificios”.
La industria manufacturera y la producción de energía tuvieron desempeños positivos. De acuerdo con información del INE, en la industria, la producción de alimentos y bebidas, productos de madera (exportación de rolos), y sustancias químicas (abonos y fertilizantes). A su vez continuaron las exportaciones de energía eléctrica.
Sobre la producción de bienes está hoy centrado el debate. Es allí donde se concentra la capacidad exportadora del país, los bienes transables, sobre la cual opera la inestabilidad de los mercados internacionales y de la moneda con la cual operan las transacciones (el dólar). También la alta extranjerización de su entramado empresarial, cuyas decisiones de producción e inversión no coinciden generalmente con las necesidades de una estrategia nacional de desarrollo. La competitividad y la inserción internacional entrarán entonces a jugar más fuerte en el rumbo de la política económica.
Gráfica 1

(*) EconomiaPolitica.uy es un Programa de asesoramiento, investigación y formación en Economía Política.
(**) Héctor Tajam es Economista, Director del Programa EconomiaPolitica.uy y Columnista de Mate Amargo. Fue Diputado (2005/10) y Senador (2010/15) por el MPP – Frente Amplio. Miembro del Capítulo uruguayo de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (RedH)
(***) Prof. Adán Iglesias Toledo, Director del Medio humorístico DEDETE del Periódico Juventud Rebelde, miembro de la UNEAC. Colabora con varios medios de prensa en su país y en el extranjero.
[i][i]La CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe de la ONU) considera nivel alto de apertura externa, y de dependencia del comercio exterior, a proporciones superiores al 50% del PIB.