EL SALARIO AUMENTA CON DESCENSO DE LA INFLACIÓN

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Por economiapolitica.uy  (*)

Dibujo Prof. Adán Iglesias Toledo (**)

 

Cumplido el primer año del cuarto período de gobiernos frenteamplistas, liderado por el Presidente Yamandú Orsi, el salario real promedio de los trabajadores uruguayos creció 2,33%, en el contexto de la 11ª. Ronda Salarial, luego de que se reinstalara la negociación colectiva en 2006 durante el primer gobierno de Tabaré Vázquez. Este aumento es significativo. Como podemos apreciar en el gráfico 1, se detiene la disminución de las variaciones anuales que se prolongaban desde un año atrás, además de asociarse a una importante reducción de la inflación, que pasó de 5,7% en marzo de 2025 a 2,9% en marzo de 2026. Cierto es también que, a pesar del magro resultado del quinquenio anterior, actualmente el salario real supera el nivel alcanzado en 5 décadas atrás, pero es justo decir también que ello fue posible por la recuperación salarial ocurrida entre 2005 y 2019, nada menos que un 60% adicional (promedio 4% anual). Luego el quinquenio de la coalición agregó 2,7% y como ya apuntamos, en 2026 se sumó un 2,3%.

El salario real tiene dos componentes, el salario nominal, en pesos corrientes, y los precios de los bienes y servicios en los cuales se gasta dicho ingreso. De esta manera el poder de compra del salario, el salario real, depende, para su mejora, de un aumento del ingreso en pesos y/o de una disminución de los precios. En el período 2005-2019, esa gran recuperación salarial se dio en el contexto del reinicio de la negociación colectiva, que definió aumentos salariales por encima de la inflación, como se puede apreciar en la gráfica 2. En un contexto inflacionario cercano al 8% anual, los ajustes salariales rondaron el 12%, por lo cual el salario real, el poder de compra del salario, creció en un promedio cercano al 4% anual. Este importantísimo aumento en los ingresos de la gran mayoría de la población repercutió en una sensible baja de la desigualdad y de los niveles de pobreza e indigencia, asociado además a un crecimiento económico similar.

En un contexto diferente, donde la dinámica del crecimiento ya no es tal, el salario real ha variado debido a la desaceleración de la inflación más que a aumentos del salario nominal. En efecto, desde 2020 a la fecha, el aumento del salario real, visto desde su aumento acumulado anual, tiene dos períodos bien definidos: desde mediados de 2022 hasta mediados de 2024, cuando se comenzó con una política agresiva desde el BCU con aumentos en las tasas de interés que impactaron en el tipo de cambio, devaluando el dólar, y luego, desde marzo 2026, se decidió doblar la apuesta con dicha política fijando la meta de inflación en 4,5% anual, cuando la inflación real era de 5,7%. En el primer período la inflación se redujo en un 52% (de 9,1 a 4,3%), en el más reciente, en un 49% (de 5,7 a 2,9%), con impactos en el salario real que se observan claramente en la gráfica 1.

Esta nueva situación, diferente a la ocurrida hasta 2019, tiene también consecuencias diferentes. El “dólar barato” ha afectado la competitividad de la producción nacional ante los productos importados y la de las exportaciones en los mercados internacionales, que se incrementa ahora con la debilidad del dólar en el marco guerrerista del imperio estadounidense. Las políticas que promueven la competitividad genuina (energía, comunicaciones, sinergias sectoriales) tienen sus efectos más allá del corto plazo, por lo que dólar, salarios y beneficios empresariales seguirán confrontados por un tiempo.

Si el descenso del ritmo inflacionario ha sido la principal causa de la recuperación del poder de compra del salario promedio, debemos estar atentos a observar cuales son los bienes y servicios que lo explican en la medida que pueden definir alcances diferentes según el nivel de ingreso y la pauta de consumo que aquel define. Según mostramos a continuación, el principal componente del descenso de precios a partir de marzo 2026 se localiza en los Alimentos (por su peso en el consumo de los hogares, 26%), un cambio bienvenido con respecto a meses anteriores, pero que obedece fundamentalmente a ofertas de bienes estacionales, como vegetales, hortalizas y frutas. En cambio, la carne, y especialmente sus cortes más accesibles (paleta, falda) tuvieron un incremento importante, muy por encima del nivel general de precios.

De ahí en adelante, los bienes y servicios que componen preferentemente la canasta familiar de hogares de ingresos medianos y bajos son los que más han aumentado, localizados en Salud, Vivienda y Transporte, con la excepción de Ropa y Calzado, que ha disminuido por su fuerte componente importado, que responde a la baja en la cotización del dólar. Quiere decir que los hogares de menores ingresos no se han beneficiado de la desaceleración promedio de los precios, por lo cual tampoco la recuperación del salario real promedio es tan abarcativa como la vimos.

Por ello la 11ª. Ronda Salarial con muy buen acierto ha discriminado los ajustes salariales que se realizarán hasta 2027. De esa manera definió una primera franja salarial hasta $ 38.950 con los mayores aumentos, en torno al 7% para el primer año, justamente aquellos donde la mejora en los precios menos beneficia. La franja 2 comprende salarios hasta $ 165.228, con aumentos cercanos al 5,9%, y una franja 3, con salarios superiores a esa cifra, desindexados y sin correctivos.

La influencia del instrumento antiinflacionario elegido, la baja del dólar, se observa con mucha nitidez en los bienes y servicios con mayores descensos, todos asociados a la oferta importada, tales como automóviles, electrodomésticos, computadoras y equipo de comunicaciones, y otros por el estilo, beneficiando sin duda a hogares con ingresos superiores al promedio.

También podemos contemplar como la mejora salarial se ha distribuido sectorialmente. El INE (Instituto Nacional de Estadística) publica la evolución salarial sectorial de los trabajadores del sector privado y del sector público. En el sector privado destacan los mayores aumentos en el salario de los trabajadores de las empresas de telecomunicaciones y de las procesadoras de la materia prima del sector forestal. Los más perjudicados, fabricación de papel, productos no metálicos (cemento por ej.), enseñanza y comercio. En el sector público, los trabajadores de las empresas públicas, hasta ahora, con el menor aumento.

 

Gráfica 1

Gráfica 2

(*) EconomiaPolitica.uy es un Programa de asesoramiento, investigación y formación en Economía Política.

(**) Prof. Adán Iglesias Toledo, Director del Medio humorístico DEDETE del Periódico Juventud Rebelde, miembro de la UNEAC. Colabora con varios medios de prensa en su país y en el extranjero.

 

 

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