Por Ricardo Pose (*)
Portada, Marina Cultelli (**)
Varios movimientos intensos viene sufriendo Venezuela en lo que va del 2026, como si fueran dolores de parto; un pueblo sacudido por los bombazos del 3 de enero (3E) y el doblete sísmico del 24 de junio (24J). En el medio de la tragedia humana, las incertidumbres y certezas de un nuevo escenario político, donde importa analizar qué tan determinantes resultaron los designios del imperio y la naturaleza.
Tejido dañado
Empecemos por los hechos más recientes que tienen como protagonista el doble terremoto del 24J, fenómeno de características inusuales no solo en Venezuela sino en todos los países que sufren sismos, por la breve diferencia (poco más de 30 segundos) entre el primer y el segundo terremoto de casi igual intensidad (7,2 y 7,5).
Del 24 de junio a la fecha de publicación de éste artículo, el lector seguramente ya sabe de las cifras de más de cinco mil muertos y miles de heridos, de las viviendas destruidas y dañadas, de la cantidad de familias alojadas en campamentos temporales y los planes de gobierno, tanto en la respuesta inmediata ante la tragedia como en los planes de reconstrucción habitacional.
Preferimos entonces, hacer foco en las conversaciones de los venezolanos en el seno familiar, en las calles, en el metro, en los trabajos, en los campamentos.
Es que a medida que el tiempo avanza y se “normaliza” la vida, las trágicas consecuencias llenan de angustia y dolor la cotidianeidad, que cambió de una vez y para siempre.
Porque ahora en la lista de fallecidos, que los primeros en ubicarse son los familiares y amistades, empiezan a figurar los que formaban parte de la cotidianeidad: una maestra, la psicóloga, un proveedor, el plomero, el electricista, aquél compañero de estudios que hacía tiempo no sabían nada de él.
Y ese es el recuento que hacen por un lado los que no sufrieron la muerte de familiares directos ni daños ni pérdida de su vivienda, pero también el que hacen quienes están acampando esperando respuestas.
No hay espacio para grandes elubrucaciones sobre el escenario político, más allá de la denuncia diaria de la extrema derecha y algunos irresponsables en las redes, que cuestionan la gestión del gobierno ante la crisis.
Si los sectores recalcitrantes de la oposición, en general fuera del país, pretenden utilizar el dolor de la gente y sus lógicos reclamos de rápidas soluciones para su molino político, el gobierno que hasta el momento sabe capitalizar el momento con la consigna «Venezuela Renace» en un plan de reconstrucción, se encuentra con las condiciones ideales para seguir convocando a un gran acuerdo político, con la derecha sensata.
Conviene recordar que la tragedia se produce con un país que sigue sufriendo las más de mil sanciones económicas desde el 2015, impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea, y la agresión militar del 3E que inició un periodo de injerencia directa del Departamento de Estado, lo que explica el alcance de las respuestas posibles ante el doblete sísmico.
Caminando con zapatos ajenos
Aunque Donald Trump alardee con hacer de Venezuela su Estado 51, sabe que no lo necesita, como tampoco necesitó la agresión militar, salvo para lograr el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa y condicionar el escenario político venezolano, en el caso particular del asunto de su presidente legítimo, retenido por lo menos hasta la farsa de juicio aplazado hasta junio del 2027.
Quizás le falló en su estrategia, el no haber logrado un dirigente de la extrema derecha venezolana, más creíble que Corina Machado, para instalar un escenario electoral inmediato, pero teniendo la iniciativa política por la fuerza militar disponible, pueden esperar la fermentación de las condiciones internas, que, por cierto, los terremotos vinieron a aplazar.
No necesita vulnerar mas la soberanía venezolana convirtiéndola en una estrella más en su bandera, porque, por un lado, ya tiene la llave del negocio del petróleo de Venezuela, y por qué los triunfos electorales en la región de la derecha en Honduras, Colombia, Perú, Chile, por mencionar algunos de los últimos, le permiten seguir con su renovado Plan de Seguridad para Estados Unidos.
No lo necesita porque la eficacia demostrada en la acción militar del 3E, se convierte en una espada de Damocles de cualquier gobierno que se de Venezuela, al tiempo que demostraron ser totalmente ineficaces, organismos internacionales como la ONU, o los intereses geopolíticos de Rusia y China, para detener las aventuras cuatreras de Trump y su banda.
No lo necesita porque el margen de autonomía que permite al gobierno de Delcy Rodríguez, reformar el gabinete, convocar a las comunas y lo comunal, no apurar el escenario electoral, da el oxígeno político suficiente para que nadie se sienta tan presionado, sin salida, que se le ocurra, por ejemplo, volar las refinerías.

La VI República
“Venezuela Renace”, es la consigna que define la etapa caracterizada por el gobierno de Delcy Rodríguez, luego del 24J; «Reconstrucción» es el otro concepto más asociado a lo habitacional, pero ambas expresiones, definen el nuevo escenario político.
Lo importante es determinar si este nuevo escenario, este rumbo hacia la nueva república nació el 3E, o cuando.
Empecemos desde la fecha hacia el 3E, aunque el ejercicio debería ser al revés; pero lo hacemos así porque aun tenemos fresco el panorama político previo al 24J, y que ya daba señales del nuevo rumbo.
Las marchas convocadas por el PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela), partido mayoritario en el gobierno del Gran Polo Patriótico Simón Bolívar, que eran una postal diaria, de enero a marzo exigiendo la libertad de Maduro y Flores, fueron absorbidas por la convocatorias a la Peregrinación Nacional para el levantamiento de las sanciones, un llamado realizado desde la gestualidad religiosa para ampliar el espectro político, en el que tenían cabida los sectores de derecha que celebraban las reformas legales realizadas a importantes leyes (hidrocarburos, minería) y la liberación de presos.
Los cambios de ministro/as y de las estructuras ministeriales, desde el 3E a la fecha, responde sin dudas al afianzamiento de una nueva visión política en el país, de un nuevo relato, perteneciente a una corriente dentro de las filas del chavismo que quizás sin originalmente pretender ser superadora de la gestión de la revolución bolivariana conducida por el comandante Hugo Chávez y Nicolás Maduro, da respuesta a los nuevos desafíos, con el diario del lunes, es decir, el diario del 4 de enero.
Sin embargo, la política que parece emerger en la madrugada del 3E, ese proyecto difuso de VI República, se venía gestando de mucho antes y fue vagamente delineada el 1 de enero en el reportaje que Nicolás Maduro, brinda a Ignacio Ramonet para TeleSUR.
La predisposición a mantener y profundizar el negocio y comercio con empresas estadounidenses para poder explotar sus reservas petroleras, regularizar la explotación minera de oro y otros minerales, lograr el levantamiento de las sanciones económicas y detener la hemorragia de la inmigración, dejar solo en manos de la ultraderecha el capital político de la violencia (y del crimen político de llevar al país a una guerra civil), y ser consciente que para poder concretar el sueño mayor de Hugo Chávez del nuevo Estado Comunal, es necesario de dotar presupuestalmente a las comunas con algo más que el otorgado a las consultas nacionales, ya estaba en la decisión de Maduro.
En definitiva, Delcy Rodríguez, le toca llevar adelante ese programa, a un ritmo impuesto desde afuera, y con los imprevistos trágicos ocasionados por los terremotos.
Y hablando de ritmos, posiblemente como todo ejército derrotado, el gobierno de la presidenta encargada, los altos mandos de la revolución bolivariana, en este escenario de injerencia, en la construcción desde los escombros de la IV República para no abdicar ser un estado 51, estén ganando tiempo para recomponer fuerzas, para permitir la acumulación política, para el desarrollo del musculo de las comunas, columna vertebral de un proyecto emancipador.
Convengo en que los cambios políticos en Venezuela, no resultan rápidamente comprensibles.

La dispersión
El último número de julio del 2026 de 4F, órgano oficial del PSUV, da alguna pista de por dónde puede ir el rumbo; menciona como autoridades del Partido, a Nicolás Maduro como Presidente, Diosdado Cabello como Secretario General y Jorge Rodríguez (Presidente de la Asamblea Nacional y uno de los rostros principales del gobierno), como responsable de Comunicaciones.
El responsable de la publicación es Gustavo Villapol, uno de los vice ministros de comunicaciones del Ministro de la cartera, que encabeza Miguel A. Pérez Pirela.
El 4F funge de documento escrito irrefutable, de continuidad del proyecto político adaptado a las forzosas circunstancias.
Al menos, no conocemos instancia donde el PSUV halla decidido un cambio de rumbo y estrategia, pero puedo pecar de ingenuidad o cierta desinformación; la dispersión no es derrumbe, y el proyecto no ha eclosionado, aunque surgen con mayor intensidad las contradicciones internas que siempre existieron, las mismas críticas que en algún momento recibió Chávez por no adherir a un marxismo ortodoxo, o no resistir hasta el martirologio a los ataques de la ultraderecha cuando el golpe de estado fallido del 2002; sumándose la existencia de los chavistas sin Maduro, la existencia de los proletarios de Maduro, y ahora, los que dudan del rumbo tomado (o condicionado por la injerencia norteamericana) de Delcy Rodríguez, y los apóstoles de la nueva república. Al mismo tiempo a la Presidenta Encargada, el doblete sísmico parece haberla imbuido de un supuesto pragmatismo, que la llevó a aceptar la «ayuda humanitaria» de sus verdugos, o «la colaboración en las tareas de reconstrucción» por parte de técnicos del gobierno nazi-sionista de Israel.
Hay una VI República que se abre paso en un nuevo relato de transitar por el camino de la Paz (¿o Pax romana?), tanto dentro como fuera de fronteras.
(*) Ricardo Pose, es Periodista en: Mate Amargo, Caras & Caretas, Ceiba Periodismo con Memoria; Coordinador WEB Telesur; Columnista de El Otro País, periódico España; y radial en Cadena del sol (Rocha-Uruguay), Radio Gráfica de (Bs. As.-Argentina), Voces en Conversa (Maracaibo-Venezuela). Blog personal «El Tábano». Participa en Foros de debates de Lauicom (Universidad de la comunicación Venezuela). Integra la RedH capítulo Uruguay y la Dirección (suplente) del Sector Prensa Escrita de la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU).
(**) Marina Cultelli, Es una de las artistas uruguayas contemporáneas más versátiles, integrante de la RedH y de su colectivo feminista Libertadoras. Es Licenciada en Artes Escénicas, Magister y fue Profesora en Facultad de Artes (UDELAR), donde integró órganos directivos además de dictar cursos en otras universidades latinoamericanas. Recibió premios nacionales e internacionales. Fue Asesora en Educación y Arte. Desarrolló trayectoria teatral y es autora de varias publicaciones individuales y colectivas. Realizó exposiciones de pintura y performances.