Las relaciones comerciales

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MSc. Jonathán Quirós Santos (*)

Portada Arístides Hernández Guerrero. ARES. (**)

 

Los temas comerciales no son el tema o aspecto central del pensamiento económico del Comandante en Jefe sobre las relaciones económicas internacionales, y los mismos están insertos en su visión sobre el desarrollo y el subdesarrollo.

Sin embargo, ocupan un destacado lugar en su visión de las relaciones económicas internacionales, ya sean por sí mismos o asociados a las otras. Tienen una gran riqueza y profundidad también en términos políticos, ideológicos, sociales y culturales, ya sea de forma estratégica o en lo que el mismo ha llamado “sentido del momento histórico”.

Se encuentran sobre todo en su libro “La crisis económica y social del mundo” y en los discursos dedicados especialmente a temas comerciales, en eventos relacionados con la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) u otras instituciones internacionales, vinculadas directamente o indirectamente con el comercio. En estos casos, casi siempre son textos leídos y escritos para la ocasión.

También en largas entrevistas que le han realizado a lo largo de su vida, ya sea en aquellas dedicadas casi exclusivamente a temas económicos o en otras sobre variedad de tópicos, así como en discursos no leídos, aparentemente improvisados, pero que le ocuparon mucho tiempo de preparación rigurosa.

En una larga entrevista concedida en marzo de 1985 a los estadounidenses Jeffrey Elliot y Mervin Dimally sobre temas económicos, políticos e históricos (después convertida en libro), se refiere a que prefiere los discursos no escritos, porque al público le interesa ver el esfuerzo mental por elaborar ideas, porque le interesa el parto de los argumentos y de las ideas. Precisamente en esas intervenciones, sean o no de temas económicos y comerciales, y a veces de temas ajenos a lo comercial, aparecen claves importantes, ejemplos, argumentaciones o adiciones que hacen más sencilla la comprensión de un tema comercial o lo contextualizan, o ambas cosas.

En cualquiera de los casos, más allá de la dispersión de los asuntos, el carácter “ajeno” de estos o el paso del tiempo, los temas comerciales tienen la coherencia interna propia de un riguroso estudio marxista de la problemática.

La significación del comercio mundial para los países subdesarrollados

Fidel reconoce que la evolución del comercio mundial es de suma importancia para los países subdesarrollados. Su expansión y “…la participación cuantitativa y cualitativa que alcanzan los países en él, la articulación del Pensamiento Económico de Fidel Castro crecimiento comercial con el proceso de desarrollo concebido integralmente, las formas y mecanismos mediante los cuales el comercio internacional puede actuar como agente dinámico impulsor del cambio estructural y factor de superación del subdesarrollo, el atraso y la miseria” constituirían el deber ser, una condición indispensable para sentar las bases del desarrollo.

Sin embargo, la expansión del comercio internacional tras la Segunda Guerra Mundial, más notoria en condiciones de la actual etapa del proceso de globalización y en las últimas décadas, y las características del comercio internacional (a las que Fidel Castro se refiere y actualiza durante su trayectoria como estadista), no ha contribuido a lo requerido, sino todo lo contrario.

El orden comercial vigente coadyuvó a “… la precaria posición del Tercer Mundo, la incapacidad del orden comercial para impulsar un desarrollo que entorpece y bloquea realmente, en tanto refleja las profundas inequidades del actual sistema de relaciones internacionales. Este orden comercial no solo es incapaz de favorecer el desarrollo de los países subdesarrollados, sino que constituye uno de los mecanismos de explotación que reproducen ampliamente las distancias entre el Occidente opulento y la periferia subdesarrollada” (1). Este fragmento, correspondiente al libro “La crisis económica y social del mundo. Sus repercusiones en los países subdesarrollados, sus perspectivas sombrías y la necesidad de luchar si queremos sobrevivir”, presentado en 1983 como Informe a la VII Cumbre de los Países No Alineados, celebrada en Nueva Delhi, India, mantiene en lo fundamental vigencia más allá de ciertos cambios producidos más recientemente.

Si bien en los últimos años ha aumentado la participación de los países subdesarrollados en el comercio mundial hasta casi la mitad del mismo, esto se debe básicamente a la presencia de unos pocos países, sobre todo asiáticos, encabezados por China, que es hoy el mayor comerciante mundial de mercancías. También ha contribuido a una ampliación del comercio Sur-Sur, y a otras variaciones en la orientación geográfica del comercio mundial.

En esencia, el actual orden comercial capitalista es predominante, y los cambios producidos son de forma. Consecuentemente, los elementos que Fidel Castro considera relevantes sobre el tema se exponen a continuación.

 

Carácter hegemónico del libre comercio y el proteccionismo

Estos son invariantes estrechamente unidas en la visión de Fidel sobre las relaciones comerciales mundiales. Históricamente, ha criticado la retórica liberalizadora de los países capitalistas desarrollados (2) y de las instituciones de poder mundial como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio (antes del Acuerdo General de Aranceles Aduaneros y Comercio –GATT–) y sus exigencia y los países subdesarrollados, en tanto que protegen sus propios mercados.

Sintéticamente, caracteriza el status quo: “Se nos ha asegurado que el mercado sin regulación, la privatización máxima y la retirada del Estado de la actividad económica, eran los principios infalibles para alcanzar el desarrollo económico y social”, lo que implicó que “…los países desarrollados, y en especial Estados Unidos, las grandes transnacionales beneficiarias de esa política y el Fondo Monetario Internacional, diseñaron en las dos últimas décadas el orden económico mundial más hostil para el progreso de nuestros países, y también el más insostenible para el mantenimiento de la vida en términos sociales y ambientales”.(3)

Realmente, señala Fidel, “…la liberalización en el comercio ha consistido, en lo esencial, en una eliminación unilateral de instrumentos de protección por parte del Sur sin que los países desarrollados hayan hecho lo mismo para permitir la entrada a sus mercados de las exportaciones del Tercer Mundo. Los países ricos han impulsado la liberalización en sectores estratégicos vinculados al dominio tecnológico, en los cuales disfrutan de enormes ventajas que el mercado sin regulación se encarga de acrecentar. Son los casos clásicos de los servicios, la tecnología de la información, la biotecnología y las telecomunicaciones”.(4)

Ejemplifica de forma didáctica el liberalismo comercial en boga con un juego de fútbol entre los campeones olímpicos y un equipo de kindergarten, pero con las mismas reglas.

Como corolario de este escenario, el comercio mundial “…sigue siendo, y lo será cada vez más bajo la globalización neoliberal, instrumento de dominio de los países ricos, factor de perpetuación y acentuación de desigualdades, y escenario de fuerte pugna entre los países desarrollados por controlar los mercados del presente y del futuro”.(5)

Respecto al proteccionismo, distingue aquel que constituye instrumento de los países subdesarrollados para proteger sus nacientes industrias nacionales y el empleo asociado a ella, frente a la competencia de los países desarrollados, de aquél “…injusto históricamente … cuando los países de economía poderosa ponen en práctica tales medidas egoístas que frenan el desarrollo de la inmensa mayoría de los pueblos cuyo atraso es la consecuencia de siglos de explotación colonial y neocolonial…” porque “… bloquean el acceso a los mercados o reducen la competitividad de los productos exportados por los países subdesarrollados”.(6)

Fidel es un acerbo crítico de los mecanismos proteccionistas de las economías capitalistas desarrolladas y de la evolución de estos, desde la clásica protección arancelaria hasta los mayoritarios obstáculos no arancelarios, tanto como de los abultados subsidios con que los países desarrollados benefician a sus producciones y exportaciones agropecuarias y distorsionan el mercado de estos. Reconoce que este proteccionismo es expresión de política en la pugna interimperialista en el terreno comercial, y sistemáticamente, durante décadas, critica en cualquier espacio a su alcance las sucesivas Leyes de Comercio de Estados Unidos y de la Comunidad Económica Europea primero y de la Unión Europea después, así como la de otros países desarrollados.

Mantiene la atención sobre esta relación condicionada entre libre comercio y proteccionismo a nivel global, pero desde mediados de los años 1990 y en el nuevo siglo hasta la fecha, sistematiza también su crítica (tanto como crea conciencia) en la eclosión de tratados de libre comercio en el mundo, y particularmente en la región latinoamericana y caribeña, a los que señala, al fallido proyecto original del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), en el que el gran beneficiario era Estados Unidos, y que son formas de recolonización de nuestra región, además de manifestación por la mantención o redefinición de zonas de influencia en su competencia con Europa.

 

Bajos precios de los productos básicos y profundización del intercambio desigual

Han sido una constante en los análisis de Fidel durante décadas, puesto que fueron y aún son decisivos para la inmensa mayoría de los países subdesarrollados, dado que la mayor parte de los ingresos que obtienen de sus exportaciones depende de estos.

En diferentes momentos históricos se refirió a la tendencia a largo plazo a los bajos precios de los productos básicos como violentamente adversa, tal como fundamenta en “La crisis económica y social del mundo”, donde explica que la evolución de estos entre 1960 y 1981 y donde ofreció “…una imagen muy significativa de la suerte de los ingresos por exportación de la gran mayoría de los países del Tercer Mundo”, más allá de visiones coyunturales optimistas, lo que significa ocupar “…como productores y exportadores primarios … el último peldaño en la economía mundial y dejar de obtener ingresos muy necesarios para la vida y el desarrollo de las grandes masas del Tercer Mundo”.(7)

Sobre todo en los decenios de los años 1970 y 1980 se refiere a la sustitución de productos básicos (como por ejemplo las fibras, el caucho, el azúcar de caña) por químicos u otros sintéticos y la ruina que esto provoca en los países productores, sin ponerse a los avances de la ciencia y la tecnología, sino como parte de la “… injusticia del actual orden económico internacional…que impide el establecimiento de normas internacionales que regulen la introducción de los productos sustitutivos, definiendo las reglas a aplicar, las condiciones, el tiempo imprescindible para que los países afectados puedan reorientar sus exportaciones o transformar la estructura de ellas, y la colaboración necesaria para hacerlo”.(8)

También en este período son recurrentes sus evaluaciones sobre las posibilidades y ventajas para los países subdesarrollados de los convenios sobre productos básicos y la puesta en marcha del Programa Integrado de Productos Básicos y el Fondo Común, y a la resistencia a estos de los países desarrollados, encabezados por Estados Unidos. Sus críticas en esos momentos (y posteriormente) al fracaso o inoperancia de estos mecanismos, son parte de lo que llamó ignoradas demandas comerciales del Tercer Mundo.(9)

El intercambio desigual es otro de los temas clave tratados por Fidel. Para él, es una característica esencial del sistema, una ley, un fenómeno permanente y perverso, un fatídico proceso, una tendencia histórica constante y progresiva, como lo llama indistintamente. Aunque su análisis no lo hace sobre la base de la teoría del valor por el trabajo, el carácter crítico de este, la preferente utilización de fuentes internacionales -sobre todo de la Conferencia de Naciones sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD)- y la sistematicidad de sus planteamientos, así como su pedagogía para explicarlo, hacen que sus denuncias logren un alcance significativo en disímiles auditorios.

A la tendencia a la baja de los precios de los productos básicos, y en algunos períodos un brusco descenso de estos, se “…añade la violenta reducción del poder de compra de las exportaciones de esos productos, debido al aumento de precios de las manufacturas que importamos…”, lo que “conforma ese perverso fenómeno llamado intercambio desigual…”, ese “… intenso proceso de asfixia comercial de nuestros países en sus relaciones con los países capitalistas desarrollados”,(10)…una de las más diabólicas expresiones del sistema de relaciones económicas impuesto, y no puede calificarse como otra forma que de robo sistemático de los frutos del sudor y los recursos de nuestros pueblos”.(11)

Son muy conocidos los ejemplos, entre tantos en muchos de sus discursos, aquellos en el XXXIV Período de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (como presidente del Movimiento de Países no Alineados Nueva York, 12 de octubre de 1979), así como en el Informe a la VII Cumbre del Movimiento de Países No Alineados en 1983 en India, donde señala de como en largos períodos de tiempo el poder de compra de los productos básicos ha caído, y que para comprar un camión de 7-8 toneladas se necesitaba mucha más fibra de yute; con los ingresos obtenidos por la venta de una tonelada de alambrón de cobre podían comprarse 21 años después trece veces menos tubos de rayos X, o como con la venta de una tonelada de café 22 años más tarde podría adquirirse menos de la mitad de toneladas de fertilizantes.

En la década de 1980, en la intensa campaña que lideró por el no pago de la deuda externa, argumentó que el intercambio desigual es uno de los factores que contribuyó al problema de la deuda externa de los países subdesarrollados.

En décadas posteriores, ya en los 1990 y en este siglo, se refirió a la ausencia en la agenda internacional del tratamiento y la evolución del intercambio desigual en los últimos años, como una forma de obviar las adversas condiciones económicas y sociales de los países subdesarrollados.

El control e influencia de las empresas trasnacionales en el comercio mundial

Este tema, determinante en el comercio mundial, ocupa igual espacio en la visión de Fidel. Basado en estudios y cifras de instituciones internacionales y de diversas fuentes, denuncia “…la intrincada madeja de acciones de las empresas transnacionales…” y sus “… nocivas operaciones… y refinadas técnicas de explotación”,(12) al punto de que imposible obviarlo en los problemas comerciales de los países subdesarrollados.

“Esos gigantescos conglomerados transnacionales que pretenden implantar su peculiar orden económico internacional…” (13) determinan que el porcentaje del precio final que reciben los países subdesarrollados en la comercialización de sus productos básicos sea muy pequeño, como también son influyentes en la fijación de sus precios mundiales de estos, en la transportación, pues dominan las flotas mundiales, lo que determina su grado de control sobre la comercialización de los productos básicos.

Para Fidel, cualquier demanda para “…revalorizar su comercio y hacer frente al intercambio desigual tiene que incluir –para ser coherente y penetrar en las raíces del problema-, la eliminación del dominio transnacional sobre la comercialización, y el traspaso de los mecanismos comerciales a manos nacionales”.(14)

Como es obvio, la influencia de estas no se ejerce solamente sobre los productos básicos, sino sobre todos los productos y servicios, incluyendo los de alta tecnología, lo cual siempre ha sido un tema de crítica y denuncia por Fidel. También sobre la producción, puesto que para él, en esencia, “…el auge de la concentración del poder, el capital y la producción….y el carácter extra territorial de estos procesos…” condujo al “…surgimiento de las empresas transnacionales”. (15)

La evaluación del funcionamiento de las empresas transnacionales como parte de los principales problemas económicos que afectan a los paísessubdesarrollados (16) ha sido una constante, desde muy temprana fecha de su vida como estadista (17), y en el contexto de la globalización neoliberal, las considera su agente más relevante.

 

Institucionalidad del comercio mundial y sus impactos para los países subdesarrollados

Un análisis que no profundice en el pensamiento económico de Fidel Castro sobre la institucionalidad del comercio mundial, la hegemonía de esta y las consecuencias para los países subdesarrollados, puede conducir a que comparado con la profusión de sus planteamientos sobre otras instituciones económicas internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial-, puedan parecer escasas sus evaluaciones sobre el Acuerdo General de Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés) primero, y luego sobre la Organización Mundial del Comercio (OMC). En realidad, Fidel somete a una crítica rigurosa, sistemática y permanente al sistema multilateral.

En tal sentido, disecciona con su reconocida radicalidad revolucionaria a estas entidades comerciales multilaterales: “El GATT, metamorfoseado en OMC, es otro de los grandes instrumentos de saqueo y explotación, y está en manos de los dueños del mundo”.(18) A la última la cataloga como “…instrumento de la cruel globalización neoliberal que se trata de imponer al mundo”, (19) con todas las implicaciones que esto tiene más allá de lo comercial, en términos ambientales, sociales, políticos, de derecho internacional y culturales, que son también denunciados por el Comandante en Jefe en disimiles ocasiones y espacios a partir de la creación de la organización y hasta la actualidad.

Esto no es óbice para que siembre ideas y conciencia en los más disímiles escenarios, y exponga también de forma meridiana sus posiciones, adecuadas a auditorios en cumbres presidenciales y mundiales, y en tribunas diplomáticas internacionales, aunque sean estas adversas y la suya se presente a contracorriente.

Tanto de forma explícita como implícita, critica la evolución y resultados de las Rondas Tokio y Uruguay del GATT, y sus desfavorables resultados para los países subdesarrollados. Con respecto a la primera (1973-1979), sostiene que la liberalización lograda durante sus negociaciones, que condujo a la reducción de la tasa media ponderada del arancel nominal en Estados Unidos, la entonces Comunidad Económica Europea y Japón, implicó una gran dispersión arancelaria respecto a la media, lo que significó altos niveles de protección para productos de exportación muy significativos para los países subdesarrollados y que se institucionalizó como principio el escalonamiento arancelario.(20)

En igual sentido, evalúa que los viejos aranceles no han desaparecido, pero que ahora tienen primacía las barreras no arancelarias como formas de nuevo proteccionismo. Asimismo, ante el entusiasmo de países subdesarrollados por el establecimiento del Trato Especial y Diferenciado (TED) acordado en la Ronda Tokio,(21) sostiene que no altera en lo esencial el sentido de los acuerdos de esta última, puesto que “…quedó muy lejos de las expectativas y necesidades de nuestros países”. (22)

La Ronda Uruguay (1986-1994), la última, más larga y accidentada del GATT, uno de cuyos resultados fue la creación de la OMC, recibió una muy fundamentada y esencial crítica de Fidel. Denunció mientras se negociaba, que la falta de progresos se debió a la “…posición asumida por los países capitalistas desarrollados, especialmente Estados Unidos”, porque violaron “…los compromisos adquiridos…en cuanto a la no adopción de nuevas medidas proteccionistas”. Sobre todo, porque no fueron “… concebidas para discutir nuestras demandas, sino para considerar el tema del comercio de servicios, que resulta de gran interés para los países capitalistas desarrollados por la gran ventaja que ya tienen en él y su importante papel en el dominio de los futuros mercados”.(23)

Fidel enfatiza en lo que debió ser la Ronda Uruguay: “…utilizada para hacer retroceder la oleada proteccionista que nos arruina, para rechazar los principios de reciprocidad por represalias y de intromisión en la soberanía de nuestros países que contiene la Ley de Comercio Exterior de Estados Unidos, para fortalecer el principio del trato preferencial en favor de los países del Tercer Mundo, para combatir la política de aplicación de subsidios y dumping, para mejorar las condiciones de comercialización de los productos agrícolas y de los productos básicos en general, para impulsar la puesta en marcha del Programa Integrado de Productos Básicos y del Fondo Común, y para revitalizar los convenios de productos básicos”. (24) Pero la realidad, y él lo sabía de antemano, fue otra: en la culminación de la Ronda Uruguay y la creación de la OMC se impuso la hegemonía de los principales países capitalistas, que logaron privilegiar sus intereses sobre los del mundo subdesarrollado. “Los países ricos han impulsado la liberalización en sectores estratégicos vinculados al dominio tecnológico, en los cuales disfrutan de enormes ventajas que el mercado sin regulación se encarga de acrecentar. Son los casos clásicos de los servicios, la tecnología de la información, la biotecnología y las telecomunicaciones” mientras que “…sectores como la agricultura y los textiles, (25) de gran importancia para nuestros países, no han logrado siquiera eliminar las restricciones acordadas ya durante la Ronda Uruguay porque no corresponden a los intereses de los países desarrollados”. (26)

En 1998 (27), en el Palacio de las Naciones de Ginebra, Fidel leyó una breve, demoledora y aplaudida intervención, en la que sintetiza parte de sus convicciones, críticas y propuestas sobre el comercio mundial, si bien no solo se refiere a este (28). “Estados Unidos logró prácticamente todo lo que deseaba con los acuerdos que dieron lugar a la creación de la OMC, y de modo especial con el Acuerdo General de Servicios, un viejo sueño”, así como con “…el Acuerdo sobre los Derechos de la Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio, aspecto en el que ejerce un dominio privilegiado gracias a su desarrollo tecnológico y a la sustracción sistemática de las mejores inteligencias del mundo. Ha logrado ya adicionalmente otros acuerdos de gran beneficio para ese país.” (29) Amplía su crítica con los nuevos temas introducidos “… por los países ricos, que amenazan con reducir las posibilidades de los países en desarrollo para competir, en condiciones…. difíciles y desiguales, (30) que servirán sin duda de seguros pretextos para barreras no arancelarias, o impedir el acceso de sus productos a los mercados”, (31) lo cual es una realidad incontrastable hoy día y una de las causas del estancamiento de la Ronda de Doha.

El corto discurso abordó finalmente las consecuencias que la relaciones comerciales vigentes que enfrentan los países subdesarrollados, ya citadas en este texto con anterioridad, y que han sido motivos de denuncia sistemática de Fidel y criticó la oposición de Estados Unidos al ingreso de China y Rusia a la OMC (lo que finalmente fue aprobado en 2001 y 2011, respectivamente, tras largos años de negociaciones).

 

Alternativas de los países subdesarrollados a las relaciones comerciales internacionales

La identificación de Fidel Castro con las demandas de los países subdesarrollados, su liderazgo moral, político e ideológico y su papel en el Movimiento de Países No Alineados, incluyendo la presidencia de Cuba en dos ocasiones, hizo que defendiese los principios del Nuevo Orden Económico Internacional tras la aprobación en la VII Sesión Especial de la ONU, en mayo de 1974, donde se aprobó la Declaración y el Plan de Acción para el establecimiento de este.

Mantuvo en alto la defensa de estos principios y luchó denodadamente porque se concretase el Plan de Acción derivado de la Declaración durante años, en todas las oportunidades y tribunas, pero la oposición de los países desarrollados, con Estados Unidos al frente, convirtió el letra muerta lo aprobado y ya en la segunda mitad de 1980 era bandera de pocos. Tras las transformaciones producidas en el mundo con la desintegración de la Unión Soviética y la desaparición en Europa central y oriental del llamado “socialismo real”, la unipolaridad subsiguiente y la entronización del neoliberalismo, este se convirtió en un tema del pasado en la economía y política mundial.

Las metas que se trazaron con el Nuevo Orden Económico Internacional sin dudas eran loables, y su concreción hubiera significado una alternativa para los países subdesarrollados, aún sin cambios esenciales en el capitalismo. En el plano comercial, pretendían terminar con el intercambio desigual, mejorar sustancialmente el acceso a los mercados de los países desarrollados a los países subdesarrollados, eliminar el proteccionismo de estos, estabilizar los precios de los productos básicos mediante la creación de un Programa Integrado de Productos Básicos y un Fondo Común asociado a este y la creación de asociaciones de productos básicos.

Todas estas demandas, las comerciales y el resto, ocuparon y ocupan un lugar importante en la visión de Fidel sobre las relaciones comerciales mundiales, dada su interrelación e importancia más allá de cualquier programa, por muy loable que este fuese.

Aún cuando el Nuevo Orden Económico Internacional era parte de la agenda mundial, en especial de los países subdesarrollados, otro tipo de relaciones comerciales, opuestas a las hegemónicas capitalistas predominantes, es motivo de insistencia de Fidel en diferentes escenarios y circunstancias, como “…alternativa viable, y probada de Nuevo Orden Económico Internacional…”,(32) tal como la que sostuvo durante muchos años Cuba con los países socialistas, fundamentalmente con la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), basadas en principios como la solidaridad, la cooperación, la atención al menor desarrollo y las peculiaridades de Cuba y sus necesidades.

El propio Fidel comentó en varias ocasiones que estas ventajosas relaciones comerciales se iniciaron con su comprensión o “descubrimiento” de que en los vínculos entre la Unión Soviética y los países socialistas europeos con los países subdesarrollados, y por supuesto, con Cuba (además de Viet Nam y Mongolia, miembros del extinto Consejo de Ayuda Mutua Económica, CAME), se manifestaba también la ley del intercambio desigual.

El ejemplo del azúcar, por su tradicional importancia para Cuba, incluyendo un importante lapso de la etapa revolucionaria, es característico de lo que se logró. Fidel explicó que antes de los convenios, en un quinquenio, mientras el azúcar cubano se mantenía a precios bajos, los de los artículos que importaba el país todos los años desde la ex URSS y de los países del llamado “socialismo real”, tenían cada vez un precio mayor, porque tanto para uno como para los otros las compras y ventas eran a los precios del mercado mundial.

Por tal motivo se comenzó a solicitar y se lograron precios resbalantes para el azúcar, en esos momentos el principal renglón exportable cubano, o sea “…un precio preferencial como país pobre y atrasado, …que tenía que desarrollarse estableciéndose tipos de relaciones que deben existir entre un país socialista desarrollado y un país socialista en desarrollo, principios que están en la esencia del socialismo y que hemos defendido para los países socialistas del Tercer Mundo…”,(33) lo que significó que si los productos que se importaba aumentaban de precio, también lo hacía el del azúcar que Cuba exportaba.

La llamada crisis energética (34) elevó los precios del petróleo, que era y es uno de los principales rubros de importación del país (durante las estrechas relaciones con la URSS, ese país fue nuestro principal suministrador), pero la existencia de la cláusula que garantizaba precios resbalantes para el azúcar garantizó el poder adquisitivo de este último. Dicho principio se generalizó más tarde a todos los principales rubros de exportación a la Unión Soviética y a una parte de los que se llamó “países socialistas desarrollados”.

De forma resumida, las relaciones comerciales establecidas con los citados países significaron para Cuba “…precios justos, plenamente satisfactorios… , protegidos contra el intercambio desigual y el deterioro relativo de nuestros productos de exportación…”, además de que no se sufrió de “… medidas proteccionistas ni dumping procedentes de los países socialistas…ni de la sobretasa de interés, ni de la sobrevaloración del rublo…lo que coadyuvó a “…una base sólida para el desarrollo económico y social del país”.(35)

Sin embargo, los positivos resultados de este tipo de relaciones comerciales fueron logrados no sin esfuerzos. Años más tarde de la desintegración de la Unión Soviética y de la desaparición del “socialismo real” en los país de Europa central y oriental, Fidel reconocería en un discurso, no sin ironía, que para concretar esta alternativa, se tuvo que acudir “…a la diplomacia, a la doctrina y a la elocuencia que ha de suponerse en los revolucionarios de un país que tenía que vencer tantos obstáculos”,(36) en un contexto en que, por diversas razones, las direcciones gubernamentales y partidistas soviéticas padecieron “…el hábito de imponer la autoridad de un país, de un Estado de un partido hegemónico, a los demás países y partidos”. (37)

(Temas de Economía, CIEM feb. 2017, por gentileza del autor)

 

Notas:

(1) Castro, Fidel (1983) “La crisis económica y social del mundo. Sus repercusiones en los países subdesarrollados, sus perspectivas sombrías y la necesidad de luchar si queremos sobrevivir”. Informe a la VII Cumbre de los Países No Alineados. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, pp. 54-55.

(2) “El sistema capitalista ha estado asociado a las teorías y prácticas proteccionistas desde su surgimiento”. Sin embargo mientras aplican medidas proteccionistas que lesionan a los países subdesarrollados, las principales potencias capitalistas “ no cesan de declararse partidarias fervientes de la liberalización comercial y dicen preocuparse de una escalada proteccionista que altere los supuestos libres mecanismos de funcionamiento de los mercados internacionales” Castro, Fidel (1983) “La crisis económica y social del mundo. Sus repercusiones en los países subdesarrollados, sus perspectivas sombrías y la necesidad de luchar si queremos sobrevivir”. Informe a la VII Cumbre de los Países No Alineados. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, pp. 73,74.

(3) Castro, Fidel (2000) Intervención del Presidente del Consejo de Estado y de Ministros de la República de Cuba, Fidel Castro Ruz, en la Sesión Inaugural de la Cumbre Sur, La Habana, 12 de abril del 2000, en La Habana, 12 de abril del 2000, en http://www.g77.org/summit/ceniai.inf.cu/f120400e.html

(4) Ídem.

(5) Ídem.

(6) Castro, Fidel (1983) “La crisis económica y social del mundo. Sus repercusiones en los países subdesarrollados, sus perspectivas sombrías y la necesidad de luchar si queremos sobrevivir”. Informe a la VII Cumbre de los Países No Alineados. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, pp. 73, 74.

(7) Castro, Fidel (1983) “La crisis económica y social del mundo. Sus repercusiones en los países subdesarrollados, sus perspectivas sombrías y la necesidad de luchar si queremos sobrevivir”. Informe a la VII Cumbre de los Países No Alineados. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, pp. 73, 74

(8) Castro, Fidel (1987) Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estados y de Ministros, en la sesión inaugural de la VI Reunión Ministerial del Grupo de los 77, preparatoria de la VII UNCTAD. Palacio de las Convenciones, 20 de abril de 1987, La Habana, “Año 29 de la Revolución”.(Versiones taquigráficas – Consejo de Estado), en http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1987/esp/f200487e.html

(9) Ídem.

(10) Castro, Fidel (1983). “La crisis económica y social del mundo. Sus repercusiones en los países subdesarrollados, sus perspectivas sombrías y la necesidad de luchar si queremos sobrevivir”, Informe a la VII Cumbre de los Países No Alineados, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, p.62 Castro, Fidel (1983). “La crisis económica y social del mundo. Sus repercusiones en los países subdesarrollados, sus perspectivas sombrías y la necesidad de luchar si queremos sobrevivir”.

(11) Castro, Fidel (1985). Nada podrá detener la marcha de la historia. Entrevista concedida a Jeffrey Elliot y Mervin Dimally sobre múltiples temas económicos, políticos e históricos, Editora Política, La Habana, p. 207.

(12) Castro, Fidel (1983). “La crisis económica y social del mundo. Sus repercusiones en los países subdesarrollados, sus perspectivas sombrías y la necesidad de luchar si queremos sobrevivir”. Informe a la VII Cumbre de los Países No Alineados. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, pp. 66, 67 y 68.

(13) Ídem.

(14) Ídem.

(15) Ídem.

(16) Castro, Fidel (1979). Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz ante el XXXIV Periodo de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, efectuado en Nueva York, el 12 de octubre de 1979, «Año 20 de la Victoria” en http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2002/esp/f150202e.html

(17) En 1960, en su primer discurso en Naciones Unidas, denunció que “ El control de los recursos económicos de América Latina por los monopolios, que cuando no son dueños directamente de las minas y se encargan de la extracción, como en el caso del cobre de Chile, de Perú o de México, el caso del zinc de Perú y de México, el caso del petróleo de Venezuela, es porque son dueños de los servicios públicos, de las compañías de servicios públicos, como ocurre en Argentina, en Brasil, en Chile, en Perú, en Ecuador, en Colombia, o dueños de los servicios telefónicos, como ocurre en Chile, en Brasil, en Perú, en Venezuela, en Paraguay, en Bolivia, o porque si no comercializan nuestros productos, como ocurre con el café de Brasil, de Colombia, de El Salvador, de Costa Rica, de Guatemala, o con el banano, explotado y comercializado, además de transportado por la United Fruit Company, en Guatemala, en Costa Rica, en Honduras, o como con el algodón de México, o el algodón de Brasil ejercitan el monopolio en las más importantes industrias del país”. Discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, en la sede de las Naciones Unidas, Estados Unidos, el 26 de septiembre de 1960, en www.cuba.cu/gobierno/discursos/1960/esp/f260960e.html

(18) Castro, Fidel (2002). Discurso de Fidel Castro Ruz, Presidente de la República Cuba, en la clausura del IV Encuentro Internacional de Economistas. Palacio de las Convenciones, 15 de febrero de 2002. Versiones Taquigráficas Consejo de Estado, en http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2002/esp/f150202e.html

(19) Castro, Fidel (1988). Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la primera sesión de trabajo de la XII Cumbre del Movimiento de Países No Alineados, efectuada en Durban, Sudáfrica, el día 2 de septiembre de 1998 (Versiones Taquigráficas-Consejo de Estado), en http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1998/esp/f020998e.html

(20) Castro, Fidel (1983). “La crisis económica y social del mundo. Sus repercusiones en los países subdesarrollados, sus perspectivas sombrías y la necesidad de luchar si queremos sobrevivir”. Informe a la VII Cumbre de los Países No Alineados. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, pp. 74, 75, 76.

(21) Mediante adopción de la Cláusula de Habilitación, que estableció una base jurídica permanente para el trato preferencial. Sin embargo, el TED aún hoy carece de verdadera funcionalidad y operatividad. Fidel planteaba en la Sesión Inaugural de la Cumbre Sur, en La Habana (12 de abril del 2000) que “…ha sido conceptuado no como un acto de elemental justicia y una necesidad que no puede ignorarse, sino como un ejercicio temporal de caridad”.

(22) Castro, Fidel (1983). La crisis económica y social del mundo, ibídem.

(23) Castro, Fidel (1987). “Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la sesión inaugural de la Reunión Ministerial del Grupo de los 77, preparatoria de la VII UNNCTAD”, Palacio de las Convenciones, 20 de abril de 1987, “Año 29 de la Revolución”, en http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1987/esp/f200487e.html

(24) Ídem.

(25) El Acuerdo sobre los Textiles y el Vestido formó parte del Acuerdo sobre el Comercio de Mercancías tras la creación de la OMC. Se institucionalizó para estar vigente solo durante 10 años (de 1995 a 2005), de forma tal que permitiese durante ese lapso proteger los mercados de los países desarrollados ante la competencia de los países subdesarrollados y darle a los primeros un “período de preparación” antes de liberalizar definitivamente el sector.

(26) Castro, Fidel (2000) Intervención del Presidente del Consejo de Estado y de Ministros de la República de Cuba, Fidel Castro Ruz, en la Sesión Inaugural de la Cumbre Sur, La Habana, 12 de abril del 2000, en http://www.g77.org/summit/ceniai.inf.cu/f120400e.html

(27) En ocasión de la II Conferencia Ministerial de la Organización, 18 al 20 de mayo de 1998, Ginebra, Suiza. Fue una sesión conmemorativa del 50 Aniversario de la creación del Sistema Multilateral de Comercio, a la que asistieron numerosos Jefe de Estado y Gobierno, entre ellos William Clinton y Nelson Mandela. En ella hubo loas a la OMC y al libre comercio. El Comandante en Jefe, y estos citados presidentes, despertaron la mayor atención mediática.

(28) La intervención la había iniciado criticando el sentido injerencista y hegemónico de la Agenda de la Política Comercial de Estados Unidos para 1998, a continuación denunció las conversaciones en el seno de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) a fin de adoptar un Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI), cuyo intento de llevarlas al seno de la OMC tuvo fuerte oposición de numerosos miembros en la I Conferencia Ministerial en Singapur (1996). A seguidas denuncia una vez más la aplicación y extraterritorialidad de la estadounidense Ley Helms Burton y el arreglo logrado entre ese país y los de la Unión Europea, para que esta no sea sancionada por Estados Unidos en su comercio con Cuba, y alerta que la solución entre ambos no debe ser en detrimento de nuestro país. El efecto del bloqueo de los gobiernos estadounidenses contra Cuba es aquí también denunciado..

(29) Castro, Fidel (1998) Discurso pronunciado por el Presidente de la República de Cuba, Jefe Fidel Castro Ruz, en la sesión conmemorativa del 50 Aniversario de la creación del Sistema Multilateral de Comercio, efectuada en Palacio de las Naciones, Ginebra, Suiza, el 19 de mayo de 1998, en http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1998/esp/f190598e.html.

(30) Culmina su presentación con la frase: “Valdría la pena que la OMC valorara estos riesgos y entre sus llamados “nuevos temas” incluyera otro: “Crisis Económica Globalizada. ¿Qué hacer?”. La brevedad del leído discurso no le resta contundencia ni alcance y esta frase como colofón es respondida con una ovación. En discursos posteriores no leídos, antes auditorios de estudiantes y profesores y público en general de varios países de América Latina y el Caribe, explica que la usó como una broma y una provocación.

(31) Ídem 76

(32) Castro, Fidel (1985). Clausura del Diálogo Juvenil y Estudiantil de América Latina y el Caribe sobre la Deuda Externa, celebrado en el Palacio de las Convenciones, La Habana, el 14 de septiembre de 1985, “Año del Tercer Congreso”, Versiones taquigráficas, Consejo de Estado, en http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1985/esp/f140985e.html

(33) Ídem.

(34) Asociada a la elevación de los precios de petróleo por parte de los países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), sobre todo en 1973-1974, cuyos efectos se adicionaron y combinaron con la profunda crisis económica capitalista de 1974-1975

(35) Castro, Fidel (1985). Nada podrá detener la marcha de la historia. Entrevista concedida a Jeffrey Elliot y Mervin Dimally sobre múltiples temas económicos, políticos e históricos, Editora Política, La Habana, pp. 38, 168.

(36) Castro, Fidel (1999). “Una Revolución solo puede ser hija de la cultura y las ideas”. Discurso pronunciado por el Presidente del Consejo de Estado de la República de Cuba, Fidel Castro Ruz, en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, 3 de febrero de 1999, en http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1999/esp/f030299e.html

(37) Ramonet, Ignacio (2006). Cien horas con Fidel. Conversaciones con Ignacio Ramonet, segunda edición revisada y enriquecida con nuevos datos, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana.

 

 

(*) MSc. Jonathán Quirós Santos, Investigador del CIEM

(**) Arístides Hernández Guerrero. ARES. Cuba. La Habana. 1963.Estudió medicina en la Universidad de La Habana graduándose en 1987. En 1993 terminó sus estudios en la especialidad de psiquiatría. Publica su primera caricatura en 1984, en la revista Opina. A partir de esa fecha sus trabajos han aparecido en las principales publicaciones cubanas y numerosas publicaciones de todo el mundo. Ares ha participado en un gran número de eventos competitivos de humor gráfico en los que ha obtenido cerca de doscientos premios internacionales. Es el autor vivo con más premios en la historia del humor gráfico cubano. En Cuba ostenta la Distinción por la Cultura Nacional, el Premio Nacional de Humor y el Premio de Periodismo gráfico Juan Gualberto Gómez.

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