Por Juana Francisca Gómez(*)
Desde la Huelga de las Lavanderas en la Mondiola, la organización de las trabajadoras domésticas ha atravesado por diversas etapas.
“Pasando en limpio” es una investigación que recopila y sistematiza una mirada de esta historia de lucha. En esta oportunidad el intercambio es con Laura Rivero, presidenta del SUTD.
Mate Amargo – ¿Qué importancia tuvo el proceso de la sistematización?
Laura Rivero – Para quienes estamos hace mucho tiempo, conocíamos un poco, de algunas cosas sí nos fuimos enterando. Pero para quienes están hace poco, realmente fue una sorpresa que el sindicato tuviera tantos años de actividad sindical.
Esto es muy bueno para los propios compañeros sindicalistas que dicen que el sindicato de trabajadoras domésticas es nuevo. No es un sindicato nuevo, tiene muchísimos años de lucha.
Vengo de Melo, las compañeras cuando se enteraron de la “Huelga de las Lavanderas” que hubo ahí, quedaron totalmente sorprendidas, orgullosas de ser de un departamento de lucha.
M.A. – ¿Cómo surgió esta idea de historización? A veces la atención de las cuestiones cotidianas no nos da mucho margen para trabajar en este tipo de tarea de reconstrucción…
L.R. – Sí, sin dudas. El trabajo también nos impide mucho, pero nosotros creíamos muy necesario, siempre nos hicimos un tiempito. No se hizo de un día para el otro, llevó mucho tiempo juntar todo este material.
En 2024, el equipo del GETIG se acercó al local sindical allí en Barbatto a plantearnos la idea de restituir la historia sindical de las trabajadoras domésticas, tanto así como de las trabajadoras sexuales, que era un proyecto que tenían, inmediatamente nosotros le dijimos que sí.
Primero tuvimos instancias de asamblea donde se presentó el proyecto y se informó a todas las compañeras. Después se buscó comunicación con cada referente de las diferentes filiales, con las referentes históricas.

Movilización de trabajadoras lavanderas en la ciudad de Melo.
Fuente: El Deber Cívico, 4 de abril de 1912, p.4. Citado en Pasando en limpio. Una historia de la organización sindical de las trabajadoras domésticas en Uruguay (1960-2025), Montevideo, Ediciones del GETIG, 2026.
M.A. – ¿Qué repercusiones tuvo este trabajo?
L.R. – Parte de las compañeras nos han pedido, más que nada, los libros impresos. La verdad que les ha gustado mucho. Se hicieron digitales y pudimos imprimir muy pocos.
A las compañeras les gustó, principalmente porque nos hemos enterado de muchísimas cosas de lo que realmente fue la lucha sindical.
M.A. – ¿En qué luchas están en este momento?
L.R. – Explotación siempre hubo en el trabajo doméstico y sigue habiendo al día de hoy.
Yo le llamo explotación no solamente a que las tengan encerradas, como ha pasado, que incluso les sacaron los pasaportes. El trabajo doméstico con cama para mí es una explotación.
Por eso nosotros estamos buscando la reforma de la Ley de Trabajo Doméstico, porque en ella no especifica. Si bien dice que las trabajadoras domésticas tenemos que trabajar cuarenta y cuatro horas semanales. Tenemos que hacer veinticinco jornales al mes, pero sabemos que en la práctica no se respeta. Las trabajadoras con cama, trabajamos desde las siete de la mañana hasta cualquier hora. Muchas veces tampoco se respeta las dos horas de descanso.
Hay compañeras que trabajan más de doce o trece horas por día. Eso es explotación. Para nosotros cuando no te pagan el salario vacacional, cuando te pagan mucho menos del salario mínimo nacional, el acoso en el trabajo, es explotación.
Hoy por hoy se habla muchísimo de las trabajadoras migrantes, la migración interna siempre existió, también son explotadas las compañeras uruguayas de la misma forma que las compañeras extranjeras.
Las traen desde Artigas, Bella Unión, Rivera, con las mismas condiciones de trabajo. Son compañeras que además están lejos de la familia.
Cuando trabajan con cama, lamentablemente, se entra a trabajar el lunes a la mañana, 6, 7 de la mañana y termina a la 1 de la mañana sin descanso. A veces tienen un día de descanso y otras veces no.
Lamentablemente, cuando uno se pone a hablar de estos temas, nos dicen, que esto acá no existe. Quieren tapar el sol con el dedo y no es así.
Estamos acostumbrados a que Uruguay ratifica convenios, pero lamentablemente no se cumplen las leyes como debería ser.
Las trabajadoras migrantes internacionales vienen a trabajar y muchas veces aceptan trabajar por chirolas. Los empleadores chochos de la vida, porque es así, también se ahorran BPS con el cuento que no la pueden registrar porque no tiene cédula.
También le paga mucho menos que el salario mínimo, a nosotras nos perjudica también, porque nosotras pasamos muchísimos años de lucha para tener un salario mínimo, años de negociación en los Consejos de Salario. Lamentablemente no es culpa de la trabajadora cobrar mucho menos cuando no tiene información. A ellas les corresponden todos los mismos derechos que a las uruguayas.

Las Lavanderas de Canelones durante la construcción de la carretera de Piedras a Guadalupe (actual Ruta 5). Año aproximado 1910 Fuente: CDF Intendencia de Montevideo
Eso también pasa con las compañeras del interior profundo, que migran hacia Montevideo, Punta del Este, y trabajan por mucho menos de lo que corresponde también por necesidad, tienen hijos chicos, necesitan trabajar, se agarran de lo que sea para sobrevivir. Y eso es pura y llanamente: explotación.
Desde que yo era chica, me acuerdo que siempre oí que en Montevideo y Punta del Este se cobraba muchísimo mejor. De un tiempo acá, el trabajo doméstico se devaluó incluso en Montevideo.
Lo vivo yo como trabajadora doméstica, acá en Montevideo, se paga el mínimo, cuando no debería ser así, porque el costo de vida es mucho más elevado. En la práctica siempre se pagó muy por encima del laudo vigente, todavía existen muchos lugares donde lo pagan.
Es importante que las compañeras migrantes sepan que tienen muchas posibilidades de orientación en el Mides. La cédula se la pueden sacar rápido. Pero incluso sin cédula, con el documento extranjero, los empleadores deben registrarlas en BPS para que puedan acceder a los derechos.
No tienen que tener miedo a exigir que las registren. No están clandestinas, tienen sus derechos.
Por otra parte, hemos planteado en todos lados que se nos incluya en planes de viviendas específicos para trabajadoras domésticas.
Con el tema de la jubilación, estamos trabajando en un proyecto para que se nos baje la edad jubilatoria. Hay trabajadoras que llegan a los 50 años con muchos problemas de salud tanto física como mental, problemas de huesos, problemas de artritis, etc. Es lamentable cómo llegan las trabajadoras domésticas, tanto por el esfuerzo físico, como psicológico, aunque se diga que el trabajo doméstico no es pesado, nosotras nos dedicamos no solo a limpiar, sino a cuidar.
Hacemos muchísimo esfuerzo, levantando peso, no solo de muebles sino también personas, adultos mayores, niños.
La inclusión de la insalubridad en el trabajo doméstico también es un tema que nos importa muchísimo. Nosotras hacemos trabajo insalubre, en la propuesta de la reforma de la ley está este tema.
Necesitamos que las compañeras estén más protegidas, sobre todo las que trabajan con cama.

M.A. – ¿Cómo están enfrentando las situaciones de abuso y acoso laboral?
L.R. – Es bastante complicado nuestro sector. Porque son situaciones que ocurren al interior de los hogares. En la tripartita estamos elaborando un protocolo sobre violencia y nunca llegamos a lograr acuerdos.
Es un ámbito tan difícil porque estamos solas frente al empleador.
Cuando pasa algo de violencia, de acoso sexual o acoso laboral, estamos tan desamparadas. ¿Cómo demostramos algo así? Tenemos que pensar muy bien cómo implementar algo para protegernos. Algún mecanismo como para poder demostrar, y poder pensar en mecanismos de defensa. Porque si no vas con testigos o no vas con algo, nadie te cree.
Es la palabra nuestra contra la de los empleadores, para colmo, si hay un tema de acoso sexual con el empleador muchas veces se suma la empleadora, que no quiere asumir que el empleador es el acosador. Es muy difícil de comprobar.
Las compañeras a la larga deciden no denunciar. Vienen acá y lo que hacen es descargarse, nosotras las contenemos y aconsejamos la denuncia, pero es lo máximo que podemos hacer.
M.A. – ¿Qué está pasando con las empresas o unipersonales que se ofrecen para trabajo a domicilio?
L.R. – Supuestamente lo pagan como trabajadoras domésticas. Son parte de empresas que han llegado a Uruguay mediante plataformas.
Es parte de la explotación que vivimos hoy en Uruguay y en el mundo entero.
Te explico cómo es: contratan a una trabajadora para ir a limpiar tres horas a una casa, después de ahí la mandan a otra casa lejos y así la tienen por muchísimas horas.
Hacen todo tipo de tareas por el salario mínimo, ni siquiera le pagan los boletos y a la hora de despedirla, no le corresponde despido porque la tienen por tres meses.
Hemos tenido algunos casos de compañeras que han venido a reclamar y lamentablemente estas compañeras, aparte de los aportes a la seguridad social, no les corresponde absolutamente nada. Son trabajadoras por contrato y es un contrato a término. Vence el contrato y no le corresponde nada.
M.A. – ¿Qué te dejó este proceso de investigación?
L.R. – Lo único que lamenté es que no pudieran participar las compañeras que no están más hoy. Por ejemplo, Isabel Benítez, que era una compañera de Paysandú que fue la primera compañera que participó (estando en el interior) del Consejo de Salario.
El recuerdo de Silvia Tiscornia sale más a la luz en este librillo, es que fue una de las pioneras en Melo, la cantidad de años que hacía que ella ya movilizaba un sindicato en el interior del país. La verdad que me enorgullece tremendamente.
Hay compañeros que no pueden creer, que nuestro rubro se moviliza más en el interior que en Montevideo. Pueblos chicos, como Bella Unión, tienen una filial fuerte y en Montevideo todo lo contrario, cuando acá los sindicatos siempre fueron fuertes. Lo podés ver en las asambleas, cuando hay Consejos de Salarios, es impresionante la movilización que se logra.
(*) Juana Francisca Gómez es escritora y miembro del Capítulo uruguayo de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (RedH)
Foto de portada: Lavanderas del Conventillo del Medio Mundo / Eduardo Colombo / 1959 Fuente: CDF Intendencia de Montevideo
Apuntes para seguir intercambiando:
* Canción para dormir al hijo de una lavandera
https://www.mateamargo.org.uy/2026/04/26/derechos-de-otros/
https://www.mateamargo.org.uy/2026/03/11/el-trabajo-de-las-mujeres-quitemonos-la-venda-companeras/
Pasando en limpio. Una historia de la organización sindical de las trabajadoras domésticas en Uruguay (1960-2025), Montevideo, Ediciones del GETIG, 2026.
https://getig.wordpress.com/2026/04/11/publicacion-en-web-del-librillo-pasando-en-limpio/
Redes sociales de SUTD
https://www.instagram.com/sutddeluruguay/
Libro: “Las mujeres, ¿Dónde estaban?
Ley de Trabajo Doméstico N°18065
https://www.impo.com.uy/bases/leyes/18065-2006
Información sobre categorías, derechos y beneficios del sector.
https://www.gub.uy/ministerio-trabajo-seguridad-social/politicas-y-gestion/trabajo-domestico
Fotos gentileza de SUTD