Por Juana Francisca Gómez (*)
“Pasando en limpio” es un material que nos brinda una historización de las luchas del Sindicato de Trabajadoras Domésticas de Uruguay.
Conversamos con la investigadora Alesandra Martínez Vázquez. Al final de la entrevista compartimos el enlace para quien quiera leer el libro.
Mate Amargo – ¿Cómo surgió la iniciativa de revisar esta historia?
Alesandra Martínez – La iniciativa surgió desde un grupo que tenemos en la Facultad de Humanidades. También participan integrantes de otras facultades, pero principalmente dentro del GETIG que es el Grupo de Estudios sobre Trabajo, Izquierdas y Género. Una compañera, Eva Taberne, propuso la idea y…bueno, se conformó un equipo: el Dr. Pablo Guerra, el Dr. Pablo Rodolfo Porrini, Eva y yo. Luego se sumó Victoria Giménez como documentalista. Presentamos un proyecto a la CSIC, al programa de Vinculación Universidad, Sociedad y Producción. Tenemos como contrapartes, al sindicato OTRAS (Asociación civil y Sindicato Organización de Trabajadoras Sexuales) y al Sindicato Único de Trabajadoras Domésticas (SUTD). Estuvimos dos años trabajando, en particular me encargué de trabajar con el SUTD, con la idea de hacer una investigación histórica que concluye en un texto de divulgación -no tanto de términos estrictamente académicos sino más bien- de las diferentes etapas de sindicalización de las trabajadoras domésticas. Porque creo que lo que más se conocía es la organización que existe desde el 2005, pero resulta que en la década del 60’ y también en la década del 80’ existieron organizaciones de trabajadoras domésticas. La idea fue investigar, rastrear, hacer entrevistas, buscar en la prensa, en documentos sindicales y hacer esta publicación.
M.A. – Entiendo que hay una necesidad de visualizar más la organización sindical
A.M. – Durante estos dos años estuve también dando una mano al sindicato en cuestiones cotidianas, de difusión, de todo lo que sea necesario para intentar visibilizar más al sindicato.
M.A. – ¿La necesidad de esa memoria surgió de ellas?
A.M. – Un poco de todos, ellas tenían la inquietud y yo desde hace unos años que estoy en diversos proyectos de la Universidad de la República, estudio principalmente sobre mujeres y relaciones de género al interior de los sindicatos o de las clases populares.

M.A. – ¿Qué manifestaban ellas cuando empezaron a trabajar en esto?
A.M. – Este programa de la Universidad justamente motiva o promociona ese encuentro entre el saber académico y las organizaciones sociales. Esto que propusimos, de que sea un trabajo más bien desde la ciencia social, desde la historia, hacia una organización de la sociedad civil, quizás es un tanto más novedoso, digamos, porque, como te decía, el nombre del programa es sector productivo, quizás una organización social como un sindicato no se ve como algo productivo en el sentido de que no genera ganancia, no es una empresa. Pero bueno, la idea era justamente poder visualizar a la historia como una herramienta útil, en
este caso, para un sindicato, para generar más identidad aún, para que sepa qué es lo que sucedió antes para poder historizar algunos reclamos. Eso fue algo que nos unió bastante, al sindicato le interesó lo de historizar la reivindicación de las categorías laborales. El sindicato desde el 2005, principalmente desde el 2008, estuvo reclamando las categorías de trabajo para el sector. Mirando más atrás, resulta que fue un reclamo realizado ya en los años 80’. Las trabajadoras fueron, en algunas instancias, al Parlamento y finalmente la iniciativa de una Ley no prosperó. Recién en el Consejo de Salarios de 2005 se aprobaron las categorías laborales. Hicimos un pequeño audiovisual titulado “40 años de lucha”. Ellas pudieron ver que entonces esa reivindicación no era solamente de estos tiempos, sino que tenía una larga historia. Por ejemplo, en 1986 el sindicato tuvo unos estatutos que fueron aprobados por el Ministerio de Educación y Cultura. Ahora en la presentación pudieron concurrir dos de las que participaron en la década del 80’, una de ellas estuvo entre el público, no quería hablar, la otra sí pasó y contó lo que hicieron en aquellos momentos.
En esto del acercamiento de la Universidad, yo estuve muy cercana al sindicato, incluso agradezco pila el recibimiento y la apertura que tuvieron hacia mí. He presenciado algunas de sus asambleas y secretariados ejecutivos. Participé, el año pasado, en un foro que se realizó en el Departamento de Salto, también siempre llevando lo que es la historia del sindicato a públicos un poco más amplios, no solo en las trabajadoras domésticas.
M.A. – ¿Continúa este trabajo?
A.M. – Yo tengo intención de continuar en este vínculo con el sindicato. Me gustaría incluso profundizar un poco más sobre las organizaciones que hubo en la década del 60’ y en la década del 80’. De la década del 60’ pude obtener poca información y pocos documentos. Pero ahora, que terminó esta etapa, quiero profundizar un poco más en eso y ver si puedo conseguir documentación o alguna persona que haya participado en esas décadas.

M.A. – ¿Hay algún momento particular que quieras compartir de este tiempo de investigación?
A.M. – Algo que me llama la atención es que la mayoría o gran parte son del interior, que vienen cuando hay una instancia, por ejemplo, una asamblea acá en Montevideo. Viajan desde la noche anterior, viajando a veces 8 horas y se quedan en el sindicato, que por suerte ahora tienen una casa sindical que es amplia. Esas asambleas no solamente son para eso. Son instancias donde las trabajadoras se encuentran y cuentan entre sí todo lo que tiene que ver con diferentes maltratos, abusos que continúan sufriendo en su trabajo. Una trabajadora del interior, que hace años participa del sindicato y es una mujer con mucho carácter, con mucha facilidad de palabra, cuando la entrevisté me contó que trabajaba en un lugar donde no tenía muchos derechos, participaba de algunas instancias del PIT CNT en su ciudad pero no en su sindicato. Una frase que me quedó marcada fue algo así como: “yo pensé que los derechos eran ajenos, que no eran míos”. Yo creo que a muchas trabajadoras domésticas les pasaba eso, pensaban que los derechos eran para otro tipo de trabajadores. Después cuando en el año 2005 apareció el sindicato muchas empezaron a conocer los derechos, que sus patrones tenían obligaciones y empezaron a exigir.
Mi mamá fue toda su vida trabajadora doméstica, no se afilió al sindicato pero a mí me llamó mucho la atención que cuando se decretó el Día de la Trabajadora Doméstica, para ella pasó a ser una fecha que, sí o sí, obligadamente sus patrones se la tenían que dar. Como que se empoderó con eso.
(*) Juana Francisca Gómez es escritora y miembro del Capítulo uruguayo de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (RedH)
Apuntes para seguir intercambiando:
Pasando en limpio. Una historia de la organización sindical de las trabajadoras domésticas en Uruguay (1960-2025), Montevideo, Ediciones del GETIG, 2026. https://getig.wordpress.com/2026/04/11/publicacion-en-web-del-librillo-pasando-en-limpio/
Roles y representaciones de la mujer obrera según la publicación sindical ¡Lucha! de la industria de la carne (Uruguay), 1946-1952 de Alesandra Martínez Vázquez https://ojs.fhce.edu.uy/index.php/claves/article/view/181
Redes sociales del SUTD https://www.instagram.com/sutddeluruguay/
Las mujeres, ¿dónde estaban? María Julia Alcoba Rossano https://www.colibri.udelar.edu.uy/jspui/bitstream/20.500.12008/30168/5/Las%20mujeres%20 do%CC%81nde%20estaban_AlcobaJulia.pdf
*Fotos gentileza de SUTD PITCNT