Por Ricardo Pose (*)
Dibujo, Adan Iglesias Toledo (**)
El 3 de junio se cumplieron 5 meses del ataque militar de Estados Unidos contra Venezuela, con el saldo de 100 soldados venezolanos y 32 cubanos caídos en combate, decenas de destrucciones de infraestructura y vivienda de la población civil y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama combatiente, la diputada Cilia Flores.
A cinco meses de aquellos acontecimientos y de los procesos políticos que se vienen desarrollando en Venezuela, bien vale preguntarse cuál podría ser la primera síntesis, la primera conclusión a la que arriban los altos mandos, no sólo de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, sino también y fundamentalmente de su dirigencia política liderada por el presidente Donald Trump y su secretario Marco Rubio.
Creo que el título de esa síntesis para Estados Unidos cinco meses después de aquella agresión militar y el proceso político que transcurre, podría definirse con el refrán popular: “ni chicha ni limonada”.
Cuando el 3 de enero, finalmente luego de meses de asedio en el Mar Caribe (vale rememorar además los más de 100 ciudadanos asesinados, acusados sin pruebas y sin ningún tipo de juicio de ser narcoterroristas, el famoso concepto de narcolanchas que se implantó), desde Estados Unidos imaginaban que ese ataque militar podría haber sido acompañado de un levantamiento popular por los sectores de la derecha y de la extrema derecha, liderados por María Corina Machado, que no sólo pedía la intervención militar que finalmente se produjo, sino que además son los sectores que venían produciendo algunos atentados en la previa a esta invasión.
Sin embargo, nada de eso pasó, no sólo la derecha no encontró un canal para movilizarse en el marco del 3 de enero ni en los días posteriores, sino que además se encontró con la movilización prácticamente desde las primeras horas de la mañana del 3 de enero del pueblo venezolano y la militancia chavista, que salió a las calles a condenar la agresión militar y a exigir la liberación de su presidente Nicolás Maduro y de Cilia Flores.

Es decir, ni chicha ni limonada.
Una agresión militar que, además, si uno toma en cuenta lo que fueron las declaraciones en la entrevista del primero de enero del presidente Nicolás Maduro al periodista Ignacio Ramonet, verá que muchas de las medidas que luego empezó a implementar la presidenta encargada Delcy Rodríguez, ya habían sido anunciadas por el presidente Maduro.
Claramente no estaban las condiciones dadas para que, por un lado, con un asedio militar desde octubre del 2025 en el mar caribe y con la necesidad de un discurso que confrontara la agresión militar de Estados Unidos, se dieran las condiciones necesarias y de un diálogo que permitiera tomarse las medidas que finalmente termina tomando Delcy Rodríguez.
En definitiva, se podría llegar a la conclusión que la agresión militar fue una simple demostración de fuerza y generar una situación política como es, hasta el día de hoy, mantener secuestrados y con una suerte de farsa de juicio al presidente de Venezuela y la primera dama combatiente.
A 5 meses del 3E
En estos cinco meses hemos podido ver las medidas que ha tomado la presidenta encargada Delcy Rodríguez que han tenido que ver con modificaciones a la ley de hidrocarburos, la liberación de los presos, y el llamado por un lado al levantamiento de las más de mil sanciones que Estados Unidos desde hace un muy buen tiempo (desde el gobierno de Barack Obama, el presidente demócrata) hasta la fecha mantiene sobre Venezuela.
Visto desde la óptica de Estados Unidos en Venezuela la situación sigue siendo ni chicha ni limonada, es decir, no han logrado desplazar de los sectores del gobierno a una concepción nacida en la corriente política del chavismo, la heredada del comandante Hugo Chávez, pero tampoco han logrado que la derecha logre posicionarse como una alternativa creíble y posible para la enorme mayoría del pueblo venezolano, a la vez que tampoco logra que sea Marina Corina Machado la que de alguna manera vuelva a liderar con chances de posibilidades ciertas, un proceso de transformaciones.
Al mismo tiempo se mantiene la organización política y las consultas populares en el desarrollo de las comunas y del estado comunal.
Vale decir que desde la óptica de Estados Unidos, ellos están valorando que no se han producido y no se están produciendo los cambios políticos que ellos disfrazan de una suerte de proceso hacia una transición, hacia un gobierno “democrático”, entendiendo por “democrático” la “democracia” que ejerce el propio Donald Trump en Estados Unidos, con sus políticas de deportación y sus guerras arancelarias, que en definitiva impactan en la población de Estados Unidos que en estos tiempos ha visto crecer sus niveles de pobreza a niveles pocamente vistos en la historia estadounidense.
Dicho esto, queda por delante ver cuál será la reacción, por dónde va a presionar el gobierno de Estados Unidos, que, si bien de alguna manera ha tolerado este proceso de cinco meses, queda por ver hasta cuándo lo seguirá de alguna manera convalidando, en esta política claramente de injerencia o como diría el propio Donald Trump, de hacer de Venezuela el estado 51 de Estados Unidos.

Volver al foco
En estos cinco meses Donald Trump se ha empantanado en la guerra contra el pueblo de Irán y mantiene el cerco criminal y asesino contra el pueblo cubano y no ha tenido tiempo de dedicarse, o no ha sabido cómo compaginar, lo que le estaba sucediendo con Irán y la presión sobre Cuba con el proceso político que se viene desarrollando en Venezuela.
Este es un elemento para aportar a los debates que se vienen dando, tanto dentro como fuera de Venezuela.
Se empieza a escuchar la voz de una izquierda clásica de corte intelectual que viene reclamando que el gobierno de Rodríguez gobierne, como si fuera posible soslayar lo que ocurrió el 3 de enero, posicionando a Venezuela como pudiendo dialogar con Estados Unidos en un pie de igualdad, como si fueran tanto Estados Unidos como Venezuela dos países y dos gobiernos prácticamente de un mismo poder tanto político, económico y militar.
Por el otro lado, también surgen una serie de reclamos de algunas medidas que parece soslayar que hay un desarrollo de la organización popular y el estado comunal, que es la que está vigilante y atenta al transcurso de los acontecimientos.
Asimismo, el reclamo de la derecha tiene el objetivo que se han planteado algunos sus sectores de ir hacia un rápido proceso electoral, que seguramente es del agrado de Estados Unidos, pero que aparentemente por el momento no ha encontrado los canales necesarios para poder generar ese escenario, sin volver a apelar a situaciones de violencia más allá de la constante guerra cognitiva, la guerra de difusión en el campo de las ideas que se sigue sembrando, para generar un proceso de división dentro de las propias fuerzas del Gran Polo Patriótico Simón Bolívar y un estado en la población que reclame un cambio de las cosas.
En este junio, ese no parece ser el escenario en el corto plazo, y esta transcurriendo el gobierno de Rodríguez, tomando las medidas que entiende necesarias para un país que viene soportando desde hace más de 25 años una situación de conflicto constante, y poder llegar a un estado de paz, de convivencia entre los propios venezolanos, que les permita con autonomía y con soberanía, recorrer su propio camino.
Todo esto se enmarca en un escenario de lucha antiimperialista, donde los últimos resultados de las elecciones en los países de América Latina, vienen siendo favorables a las propuestas de la derecha política, y la situación (nada menor) de este bloqueo criminal contra el pueblo cubano, que de alguna manera vuelve a poner más que en alerta a quienes entendemos debe haber un cauce de una lucha antiimperialista a nivel continental.
En ese marco, la suerte de Venezuela, es un factor más que importante.
Lo que nos imaginamos que pueden estar pensando los estrategas estadounidenses sobre la situación, ni chicha ni limonada, viene bien a cuenta, para estar entonces más que alerta y atentos.
Nota Mate Amargo: Próximamente este análisis completo estará disponible en «Mate con Yuyos», un nuevo podcast de Mate Amargo de la mano del periodista Ricardo Pose, en nuestro espacio acostumbrado de los miércoles
(*) Ricardo Pose es Periodista en: Mate Amargo, Caras & Caretas, Ceiba Periodismo con Memoria; Coordinador WEB Telesur; Columnista de El Otro País, periódico España; y radial en Cadena del sol (Rocha-Uruguay), Radio Gráfica de (Bs. As.-Argentina), Voces en Conversa (Maracaibo-Venezuela). Blog personal «El Tábano». Participa en Foros de debates de Lauicom (Universidad de la comunicación Venezuela). Integra la RedH capítulo Uruguay y la Dirección (suplente) del Sector Prensa Escrita de la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU)
(**) Profesor Adán Iglesias Toledo, Dibujante Gráfico Cubano, Caricaturista Editorial y Director del Medio humorístico DEDETE del Periódico Juventud Rebelde, miembro de la UNEAC, la UPEC y la REDH (Capitulo Cuba). Colabora con varios medios de prensa en su país y en el extranjero. Autor de varios logotipos, y campañas publicitarias, posee en su haber múltiples exposiciones individuales y colectivas, talleres e intervenciones nacionales e internacionales y ha sido premiado por más de 40 veces en su país y otros países.