La heroica resistencia de Irán

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Por Carlos Novoa (*)

Mientras termino estas líneas, la guerra de Irán, luego de un tenso impase, parece estarse reactivando a toda velocidad. Luego del derribo de un helicóptero Apache, los Estados Unidos han lanzada campañas de bombardeos en Irán que han sido respondidos con lanzamientos de misiles en contra de bases norteamericanas en la región. Este es el mayor intercambio de fuego desde que se diera el “alto al fuego”.
La escalada ha estado precedida por un agravamiento sostenido de la situación, producto del estancamiento de los diálogos. El nudo gordiano de las conversaciones parece estar en torno a tres puntos: el control del Estrecho de Ormuz; el programa nuclear iraní y la exigencia de un cese al fuego integral, que incluya al Líbano. Este último punto parece ser uno de los más complejos en el momento actual. El ente genocida de Israel se niega a detener el proceso en curso de anexión de facto del sur del Líbano y escala la intensidad de los enfrentamientos.
Esta «rebeldía» sionista provocó, según reportes de Al Mayadeen y otros medios, una encendida llamada de Trump a Netanyahu y su esposa, donde hubo múltiples amenazas.


Los iraníes están decididos a no ceder a las demandas norteamericanas en aquellos temas que consideran de principios o atañen a su soberanía y su seguridad nacional. Y no es que precisamente el costo de esta guerra haya sido leve para el pueblo iraní. Bastan solo algunos datos para ver el impacto que ha tenido esta guerra impuesta sobre el pueblo iraní.
La moneda nacional, el rial, se ha hundido por completo, cotizando a un mínimo histórico de más de 1,7 a 1,9 millones de riales por dólar estadounidense, perdiendo más de la mitad de su valor en un año. La inflación en productos de primera necesidad e insumos diarios promedia un 113,8% con picos en múltiples productos de primera necesidad: los aceites y grasas aumentaron un 219%; pan, cereales y arroz subieron en torno a un 140%; las carnes y proteínas aumentaron un 135%, mientras que los lácteos y huevos subieron un 116,8%.
La Media Luna Roja Iraní reporta que 307 centros médicos, de salud y de urgencias han resultado dañados por los bombardeos. Además, al menos 8 hospitales principales tuvieron que ser evacuados por riesgo de ataque. Los ataques destruyeron el Instituto Pasteur de Irán (su laboratorio de salud pública y vacunas más antiguo) y fábricas clave como Tofigh Daru, paralizando la producción nacional de medicamentos críticos contra el cáncer. Las víctimas civiles se cifran en más de tres mil seres humanos, aunque los números continúan aumentando con una guerra que no cesa.
Sin embargo, a pesar de este alto costo, Irán no solo no se ha rendido, sino que ha restablecido numerosas capacidades en esta etapa. Los iraníes juegan con el factor tiempo a su favor. Saben que, en un país tan grande, no importa cuánto bombardeen las fuerzas combinadas anglo-sionistas y sus aliados, nunca podrán asestar un golpe definitivo. La única vía posible para el cambio de gobierno pasa por un estallido popular, que no parece cerca de producirse, o una ocupación terrestre, que elevaría tremendamente el costo de la guerra para los agresores.
Adicionalmente, los Estados Unidos, al igual que el resto de la economía global, no están exentos de los efectos de esta guerra. Según reporta CNN este 10 de junio, según nuevos datos de la Oficina de Estadísticas Laborales, la inflación anual alcanzó en mayo su nivel más alto en tres años, y se situó en el 4,2 %. Un reciente reportaje de esta misma cadena contaba recientemente que en el país más rico del mundo, 48 millones de personas tienen problemas para acceder a los alimentos, viéndose obligados a saltarse al menos una comida al día.
Esto, sumado al costo creciente de la gasolina, impacta como una bomba en las finanzas familiares del país. En un año de elecciones de medio término, el agravamiento de la situación económica amenaza la continuidad del predominio republicano en ambas cámaras legislativas del país.
Para explicar la resistencia del pueblo iraní en este momento tan difícil, frente a un enemigo tan poderoso, recuerdo la anécdota que me contara en una ocasión un colega de Irán.
En el año 680 d.c, el Imán Husayn ibn Ali (tercera máxima autoridad religiosa y política del Islam chiita) se encontraba rodeado por las fuerzas del califa omeya Yazid I. Husayn se negaba a reconocer su autoridad porque consideraba que el gobierno de Yazid era corrupto, tiránico y violaba los principios fundamentales del Islam.
En esa batalla final, según la leyenda, Husayn contaba con solo unas decenas de sus seguidores, enfrentados a un ejército infinitamente superior. El dilema era entre la lucha o el vasallaje.
Interrogado por sus seguidores, Husayn respondió:
<<La muerte con dignidad es mejor que una vida en la humillación>>.

 

(*) Carlos Novoa, escritos y comunicador venezolano

(**) Fotografia de portada TeleSur

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