Paysandú: 18 fallecidos y 168 heridos graves el año pasado

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Por Darío Rodríguez (*)

Accidentalidad en el departamento de Paysandú dispara una serie de medidas y se crea la Unidad Local de Seguridad Vial. El director de Tránsito de la Intendencia de Paysandú (IDP), Gastón Berreta, dijo que más del 90% de los siniestros responde a responsabilidad humana”.

(¿Qué problema?)

Datos proporcionados por la IDP, en un departamento con 121.843 personas, dan cuenta que hay empadronados 133.934 vehículos.

Vehículos por todos lados

Al desglosar los datos nos encontramos con 78.893 motos; 46.720 autos y 8.321 vehículos repartidos entre camiones, maquinaria, zorras, remolques y otros. Las motos superan a los autos en 32.173; un 69% más.

Tomando todos los vehículos empadronados se observa que hay 1.099 cada mil habitantes.

En la capital departamental viven 79.457. Si se le suman las vecinas Nuevo Paysandú, Chacras de Paysandú y San Félix se alcanza una población de 99.216.

El mes pasado se empadronaron 250 motos; 131 autos; 14 camiones y 2 zorras.

Ya en el 2017 el empadronamiento había superado los 100 mil vehículos. En menos de una década se pasó a 33.934.

Esta situación supone una serie de transformaciones, desafíos y dificultades.

(Foto Santiago Fleitas. Estacionar en el Centro, una proeza)

La Unidad de Seguridad Vial (UNASEV) emite, anualmente, un informe sobre la siniestralidad en todo el país; aportando adicionalmente un desglose por Departamento.

(Tortazo, cuestión cotidiana)

Así podemos contar con “una caracterización detallada de la siniestralidad vial en el Departamento de Paysandú” La Unidad recuerda que “el informe forma parte de una serie de reportes departamentales, elaborados a partir de los datos del Sistema Nacional de Información de Tránsito (SINATRÁN), con el objetivo de contribuir al conocimiento situado de las realidades en materia de seguridad vial en todo el país.

Mensurar accidentalidad y sus consecuencias

De acuerdo al reporte de la Unidad, Paysandú tuvo el año pasado 1.124 heridos leves; 168 graves y 18 fallecidos. En el 2024 hubo 1.144 accidentados leves; 156 graves y 21 fallecidos.

En relación a los fallecidos se pasó de 15 a 21; una variación porcentual del 40%.

Con oscilaciones entre año y año, desde el 2019 hasta el 2024 han fallecido 91 personas. En idéntico período, los lesionados graves fueron 784 y los leves 5.038.

(Accidentalidad en jurisdicción nacional)

El informe subraya que los fallecidos, en general, eran hombres y que los episodios fueron entre viernes y domingo. El fallecimiento aconteció tras un choque entre vehículos.

Unasev, en sus reportes plantea que la desagregación por Departamento de variables como la incidencia del alcohol en la conducción, las tasas de mortalidad y lesividad y la distribución por jurisdicción, genera perfiles diferenciados que aportan evidencia concreta del perfil epidemiológico de cada Departamento y apoyo para la toma de decisiones diferenciadas por territorio”.

Mayor incidencia en lo departamental

Un dato relevante es que “el 55.6% de los fallecidos ocurre en jurisdicción departamental y el 44.4% en jurisdicción nacional”.

A diferencia de Colonia (61.8%), Durazno (72.2%), Canelones y Montevideo (74%); Paysandú registra un 92.2% de motociclistas que usan casco.

Al solo efecto de aportar más información, UNAVEV expresa que “Lavalleja combina la mayor tasa de mortalidad (39.4) con una tasa de lesividad por encima del promedio, configurando el perfil departamental de mayor riesgo global”.

(Casi se mete en la casa)

Motociclista, regalado

El informe presenta otros niveles de detalles. En relación a los lesionados, los más afectados fueron los conductores, hombres; primando la franja etaria entre los 20-24 años.

Por lejos, la moto es la gran protagonista en la aparición de lesionados. Entre viernes y domingo es cuando se verifican más lesionados.

Hay que tener en cuenta que julio y diciembre son los meses de mayor cantidad de lesionados. El usuario más vulnerable es el que usa moto. La tasa de mortalidad en Paysandú es de 12.1% cada 100 mil habitantes.

UNASEV concluye que “los datos…()son una fotografía de lo que está ocurriendo en el territorio, con sus avances y retrocesos, sus particularidades y tendencias. Más allá de las cifras, este informe busca instalar una cultura de análisis permanente que permita identificar factores de riesgo, grupos vulnerables y zonas críticas y así orientar las políticas públicas con mayor precisión. La evidencia que aquí se recoge es parte del esfuerzo por construir una política nacional sólida, transparente y territorialmente sensible”.

El toro por las astas

La siniestralidad en Paysandú, 168 heridos graves el año pasado, motivó la preocupación, con fuerza, de las nuevas autoridades del Hospital Escuela del Litoral (HEL) y de la Jefatura de Policía.

No es suficiente la campaña que, en mayo, se hace en todo el país sobre prevención; haciendo énfasis en los más chicos.

(SAME 105 se instaló en Paysandú)

A los insumos que aporta UNASEV mapeando la siniestralidad en el país, hay que tener en cuenta que esta epidemia tensiona los servicios de salud, golpea a las familias y su entorno y afecta, por ejemplo, la seguridad, al destinar móviles policiales a que oficien, sin tener las condiciones imprescindibles, de ambulancias.

(La moto, la gran protagonista)

Un trabajo serio desde el HEL, asumido por el MSP y la dirección de SAME nacional posibilitó la puesta en funcionamiento de un servicio de emergencia.

El director del HEL, Sergio Venturino, manifestó que “el objetivo es mejorar la respuesta ante situaciones que requieran asistencia médica urgente, articulando recursos humanos y operativos desde el Hospital de Paysandú”.

El servicio se inició con una ambulancia equipada a los efectos: 7 médicos, 5 enfermeros e igual número de choferes.

Baja percepción del riesgo

Un mes antes de la puesta en funcionamiento del SAME, concretamente en mayo, entre la UdelaR, sede Paysandú y el HEL, se realizaron las 4tas Jornadas de Emergencia. En las mismas participaron especialistas en la materia. En las calificadas intervenciones se expresó el propósito de formar emergentólogos;“fortalecer la atención prehospitalaria” y sostener “una formación continua y los intercambios.

(Más inspectores)

Por estos días, desde la Dirección de Tránsito, la IDP anunció una serie de medidas. La Comuna tiene mucho para revisar, proponer y salir de cierto letargo.

Hay que tener en cuenta que el propio director de dicha oficina, ha mencionado que “hay entre 10 y 15 casos positivos de espirometrías por fin de semana. “Una barbaridad, un disparate, hay una baja percepción del riesgo que se extiende al no uso del cinturón, casco, manejar atendiendo el celular y en alta velocidad”.

Entre las medidas se destacan, disminución de la velocidad de 75 a 60 kms en Av. Italia; uno de los ingresos a la ciudad de Paysandú.

Otra, la instalación de una batería de semáforos en la Av Soriano y Montevideo; una zona muy transitada y con varios accidentes en su haber.

Por otra parte, se ampliarán las zonas con prohibición de estacionar y, al mismo tiempo, habrá espacios exclusivos para ambulancias frente a Escuelas y clubes deportivos más intervención planificada en Escuela 8, Colegio del Rosario y Centro Universitario de calle Florida.

(Centros educativos, resguardados)

Subsanando un déficit casi exclusivo de Paysandú, la IDP definió constituir la Unidad Local de Seguridad Vial (ULOSEV); espacio que tendrá el asesoramiento de la UNASEV.

La ULOSEV es un espacio interinstitucional que articulará acciones educativas y preventivas. Lo integrarán las emergencias móviles, Dirección Departamental de Salud, Comepa, Primaria, UTU y el Club de Leones. Con cierta sensatez el director de tránsito sostiene que “la idea es unificar esfuerzos”.

Su majestad, el automóvil

La ciudad es un espacio en disputa entre actividades, sectores y clases sociales.

Por estos días surgió una polémica entre comerciantes de la emblemática Av España y la IDP. Esta tiene un proyecto de transformación que implica que el proyecto agrega un metro de vereda, que se le quita a la calle. Se le quita a la calle para que tenga un carril consolidado según normas, más otro de estacionamiento”, dicen desde la Intendencia.

Los comerciantes “tiraron la bronca”. Ellos no concuerdan con la parte del proyecto que, entienden, reduce “significativamente la capacidad de circulación de una de las arterias más importantes de la ciudad. En un contexto en el que el parque automotor de Paysandú crece año tras año, disminuir un carril de tránsito parece ir en sentido contrario a las necesidades actuales y futuras de la movilidad urbana”.

(¿Y la bici)

En una mirada casi catastrófica, destacan: “no nos referimos únicamente a los comerciantes. Detrás de cada empresa existen trabajadores, familias y puestos laborales que también observan con incertidumbre las consecuencias que una intervención de estas características puede generar. La preservación del empleo debe ser considerada un aspecto central en cualquier proyecto de desarrollo urbano”. La IDP, según relato el director de Obras, Manuel de Souza, abrió un espacio de diálogo con los comerciantes.

 

Hay otro ejemplo, que da cuenta de la prioridad del automóvil en detrimento del peatón. La calle Zorrilla, entre Av Soriano y Artigas, es anchísima. En ese mismo tramo, en contrapartida las veredas son angostísimas. En una de las aceras hay un “popularmente denominado bagachopings”; por ahí hay que caminar por la calle que, tiene un espacio para que circulen simultáneamente tres/cuatro vehículos.

En esa misma cuadra se levanta la nueva sede universitaria y un edificio de varios pisos. Conflicto en puerta, si no se arbitra un uso más adecuado del lugar.

 

(Nueva sede en calle que prefiere el auto)

Volvamos. Los comerciantes de Av España dicen compartir “plenamente el objetivo de disminuir la velocidad de circulación y reducir los siniestros de tránsito.

“Es un objetivo que todos queremos alcanzar. No obstante, creemos que existen alternativas técnicas menos invasivas, de menor costo y con menor impacto sobre la actividad económica, que podrían cumplir el mismo propósito sin afectar la capacidad de circulación de una avenida estratégica. Además, les inquieta el plazo de obra: dos años.

Permanencia en vía rápida

El especialista en tránsito, ingeniero civil Lucas Facello, ex director de tránsito de la IDP, entiende que es preocupante habilitar áreas de permanenciaentre dos vías rápidas sin la debida contención; tal el caso de la calle Uruguay.

Entiende para que la medida sea “funcional y segura” deben existir medidas que priorice a los peatones.

(Caminando)

Hay dos cuestiones que son ciertas: por un lado, se han establecidos algunas ciclovías, -se usa mucho la bicicleta- y, por otro, vecinos parten raudos a localidades donde la expedición de libreta de conducir es casi “como raspar y comer”.

Los datos, radiografían una realidad que son un insumo valioso para generar políticas que abatan los niveles de siniestralidad en el Departamento. Parece necesario contar con un liderazgo institucional que lo haga posible.

Preocupa, y ahora ocupa, la alta siniestralidad en un tránsito que cada vez incorpora más unidades.

(*) Darío Rodríguez es Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UdelaR), periodista y asesor en temas de cooperativismo, vivienda y hábitat

 

 

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