La Caminata de las Warmis en Defensa de los Territorios

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Por Martín G. Delgado (*)

 

El pasado 5 de setiembre se conmemoro el Día Internacional de la Mujer Indígena. La fecha toma el aniversario de la ejecución de la lideresa aymará Bartolina Sisa, quien junto con su esposo Tupak Katari, lidero una de las rebeliones más importantes contra el dominio colonial en América-Abya Yala. Justo en ese aniversario llego a Buenos Aires la “Caminata de las Warmis en Defensa de los Territorios”, una delegación de mujeres jujeñas que llegaba a la gran ciudad platense para denunciar los brutales desalojos a comunidades y familias indígenas que se están dando en la Provincia de Jujuy.

La delegación estubo compuesta por mujeres de las etnicidades Kollas, Quechuas, Aymaras y Chichas de la Puna (Laguna de Pozuelos), la Quebrada de Humahuaca, La Quiaca (en la frontera con Bolivia) y San Salvador de Jujuy (la capital provincial). Venían a denuncias como tanto el extractivismo minero (la minería de hierro, u oro y litio), como los mega emprendimientos turísticos de resort (en una de las provincias más turísticas) estaban desalojando a las comunidades y familias originarias. También denunciaron el contexto legal que avala este despojo como la reforma de la constitución provincial hecha en 2023, la derogación de la ley de emergencia territorial indígena 26160 hecha en 2024, el RIGI o ley de incentivo a las inversiones extranjeras y la recientemente aprobada ley de tierras que habilita los desalojos expréss.

Una de las paradojas de la Provincia de Jujuy es que, se promociona a nivel de turismo nacional e internacional el acervo de las culturas indígenas y el patrimonio cultural del mundo andino, pero los dueños de la mayoría de los emprendimientos turísticos no son indígenas y explotan o expulsan a la población indígena. Los pueblos originarios no ven ningún beneficio de la explotación de su patrimonio. Esto no solo constituye una forma de apropiación cultural por parte del Estado y de empresarios, sino todo un régimen denominado “pachamamismo” (la explotación de la cultura indígena, pero de forma totalmente despolitizada para la satisfacción fetichista de poblaciones blancas y despojando a los verdaderos herederos culturales).

A pesar de este contexto de retroceso de derechos y de racismo explicito, las “warmis” revindican que Argentina, todavía suscribe al Convenio 169 de la OIT sobre pueblos indígenas y tribales que establece derechos internacionales para estas poblaciones. También que la Argentina tiene reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas en el Art. 75 de la Constitución Nacional. Tanto el Convenio 169, como la Constitución Nacional, aún no han sido atacados por la derecha mileista en su expresión juridica. Siendo un bastión de resistencia para los derechos de los pueblos. Ellas también reivindican la articulación de los distintos sectores sociales y políticos en la defensa de los derechos y los territorios.

Justamente en su transito desde Jujuy a Buenos Aires fueron realizando encuentros por todo el territorio nacional. Realizaron encuentros en Tucumán, Córdoba, Rosario y finalmente en la capital federal. Allí articularon con organizaciones de derechos humanos, ambientalistas, de otros pueblos indígenas y de un gran arco político que incluía tanto a peronistas como a troskistas.

En Buenos Aires, el jueves 3 pasado, participaron de la ronda de las Madres de Plaza de Mayo, el viernes fueron al Parlamento y dialogaron con legisladores de la opción, también entregaron un petitorio de denuncia en el INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, totalmente desfinanciado y desguazado por el gobierno de Milei). El sábado realizaron un encuentro en un centro cultural autogestionado en conjunto con la Comunidad Qhapaj Ñan (comunidad de indígenas andinos que viven en la ciudad).

En el encuentro del Día de la Mujer Indígena se reunieron indígenas de toda la región andina que viven en Buenos Aires, tucumanos, salteños y jujeños. Pero también había migrantes bolivianos, peruanos y ecuatorianos. Mostrando como la identidad andina es más fuerte que las fronteras impuestas por los criollos. Uno de los tópicos de la conversa fue el racismo de la sociedad argentina, que no reconoce sus raíces indígenas. Y las situaciones de racismo y violencia que también sufren los indígenas citadinos. También participaron indígenas qom y guaraníes del Chaco y Misiones para hablar de las situaciones de explotación y despojo que también se están dando en esas regiones. Todo transversalizado desde la visión de las mujeres originarias. La actividad termino con un evento cultural de música andina y con coplas jujeñas combativas contra el gobierno mileista.

Las “warmis” demuestran la fuerza cultural y espiritual de los pueblos originarios para poder enfrentar al neocolonialismo contemporáneo. Y el recuerdo de las luchas anticoloniales de Bartolina Sisa, sigue moviendo a los pueblos en defensa de sus derechos y territorios.

 

Nota:

“Warmi” significa en quechua “mujer”.

 

(*) Martín G. Delgado Cultelli, militante charrúa y del movimiento Indígena latinoamericano. Experto en Pueblos Indígenas, Derechos Humanos y Cooperación Internacional, Universidad Carlos III de Madrid.

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