La figurita (cáscara) que faltaba

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Por Carlos Pereira das Neves (*)

 

Estamos a menos de 4 días de que arranque el Mundial de fútbol que se disputará en México, Canadá y Estados Unidos. A una semana de que Uruguay haga su debut contra la poderosa Arabia Saudita, la única en haberle ganado al -a la postre- campeón de la edición mundialista pasada.

El tiempo se agota, como todo en este sistema, el álbum del mundial ya no es aquella difícil tarea de conseguir la plata para poder bancar un sobre por día o la divertida tarea de disfrutar del proceso de pegar correctamente los stickers y leer toda la información de cada uno de los jugadores, de cada una de las selecciones.

Completar es lo que todos quieren y ya, si es posible antes de que empiece el mundial, ser el primero en el círculo de amigos, en la Escuela, en las redes. Ser el primero en postearlo, usar a nuestros hijos para satisfacer nuestra necesidad, o falta, de por suerte estar terminando algo antes que los demás, para obtener un instante de ridícula y competitiva satisfacción.

Tienditas por todos lados, los jugadores a distintos precios como en el mercado de pases real. El brillo no puede faltar, tampoco las propagandas, las marcas grandes que se suman al black friday o el ciber lunes de la pegatineada. La lógica de tener para existir, completar para llegar, llegar para no transitar, y que una actividad que alguna vez revistió carácter lúdico también haya sido fetichizada.

Es difícil mantenerse afuera, no tendría que ser así, mejor sería cambiar el adentro, agrandarlo y que entren todos, tengan o no tengan. Tratar que todos tengan, de modo que no exista la falta ni la posibilidad de ella.

Nunca ha sido tarea de un día, nunca ha sido tarea de una sola vida, pero es la vida lo único que tenemos para dejar una huella, para trazar las formas de lo nuevo, para llenar los espacios que sean necesarios llenar y dejar vacías las casillas, las cáscaras de un ser humano invitado a descomponerse.

“Se cae una parte de mi

que vivió tanto

se irguió tanto.

Fue primera línea

cuero y holograma,

verdadero y circunstancial.

Una fortaleza de capas superpuestas

una debilidad de formas impuestas

momentos intransigentes,

amorosos y decadentes

del tiempo que tuvimos que ser.

La otra piel emerge

no pregunta y aparece,

otro disfraz que soporte

los nuevos vientos.

Se pica, se suelta

transmuta

mientras vuelve a preguntar:

¿Adónde?

Adonde me vuelva a abrazar

otra nueva necesidad de ser”

«Dos rebordes»

Carlos Pereira das Neves.

 

(*) Carlos Pereira das Neves es escritor, columnista y co-Director de Mate Amargo. Coordinador del Colectivo Histórico “Las Chirusas” y miembro del Capítulo uruguayo de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (RedH)

Foto de portada tomada por el autor

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