Por Juana Francisca Gómez (*)
Hoy conversamos sobre la Batalla de Las Piedras con Pablo Ferreira (**), para tener distintas miradas -desde la investigación actual de los procesos históricos- que se desarrollaban en ese momento.
Mate Amargo – ¿Cómo se llega a la Batalla de Las Piedras? ¿en qué contexto se da?
Pablo Ferreira – Como para empezar, plantear tomar esa fecha, encuadrarla dentro de una historia un poquito de más larga duración. Tenemos un río platense, una región que se encuentra fuertemente convulsionada políticamente, por lo menos desde 1805, 1806. En el año 1805 la corona española pierde una batalla naval muy importante, que es la llamada Batalla de Trafalgar y eso le va a dificultar enormemente el contacto con sus posiciones coloniales en América. Esto ya va a generar, en el Río de la Plata, efectos casi inmediatos, porque en el marco de esa derrota naval española se van a dar las llamadas Invasiones Inglesas de 1806, primero a Buenos Aires y luego a Montevideo en el 1807. Un primer momento, no de un cambio político porque finalmente los ingleses se van a retirar, pero sí una alteración muy profunda de la vida cotidiana en el Río de la Plata. Luego, ya en el año 1808, los efectos de diversos factores que se van dando en la región: por un lado la llegada de la corte portuguesa a Río de Janeiro, a inicios del año 1808; luego las noticias de la crisis de la monarquía española, en los primeros meses del año 8 y una conmoción en el mundo hispanoamericano, justamente asociada a cómo resolver el problema de la soberanía, de quién manda y quién puede ejercer un gobierno en un contexto en el que las fuerzas francesas están ocupando buena parte del territorio español. Esa como una primera dimensión del contexto, que no se debe perder de vista. Se está viviendo y atravesando una crisis muy profunda de la monarquía española, que todavía es un proceso que está abierto en 1811. Si uno sigue además esa sensación de incertidumbre que en el año 8 se resuelve, en el caso de Montevideo a través de la creación de una junta de gobierno a imagen de las españolas. Esta situación se agrava más aún en 1810, la situación en Europa es mucho más crítica, las fuerzas napoleónicas prácticamente controlan casi la totalidad del territorio español. En ese marco cae una institución que se había creado para la resistencia armada española, que era la Junta Central Suprema Gubernativa del Reino, da lugar a un Consejo de Regencia en el que no están integrados todavía los diputados americanos en representación de las colonias. Eso habilita que, en distintas zonas, cuando las noticias llegan a América, se discuta la legitimidad de ese consejo. Y ahí tenemos una situación muy muy distinta en Montevideo y en Buenos Aires. En Buenos Aires se instala una nueva junta, una junta diferente, con un perfil más autonomista y más crítico respecto a las autoridades metropolitanas, decide desconocer la autoridad del Virrey y decide desconocer a ese Consejo de Regencia que estaba creado en la península y gobernarse o intentar gobernar el conjunto del Virreinato. Reconociendo como Rey a Fernando VII, pero en la práctica, ejerciendo un gobierno autónomo sobre el territorio. En Montevideo por su parte, la reacción es diferente y la respuesta va a ser de reconocimiento a las autoridades metropolitanas, al Consejo de Regencia, y una respuesta también de enfrentamiento a Buenos Aires.
Entonces ese es un poco el escenario que queda marcado en el medio, entre los meses de junio y julio de 1810. La Junta de Buenos Aires sale a buscar adhesiones en el conjunto del territorio virreinal, entonces envía diputaciones a Córdoba, una misión al Alto Perú, envía también fuerzas a Paraguay. Envía comisionados a la Junta de Montevideo, donde la respuesta es negativa y el escenario en el Río de la Plata pasa a ser de enfrentamiento latente pero no abierto.
No hay una guerra abierta pero Montevideo tiene un apostadero naval, tiene una flota importante y Buenos Aires no. Entonces Montevideo tiene la capacidad de controlar el tránsito que fluye hacia Buenos Aires y de amenazar su puerto, pero bueno, Buenos Aires cuenta con mayores fuerzas militares en la medida que logra la decisión de algunas otras ciudades del Virreinato, tiene una capacidad militar muy superior. De todas maneras Montevideo es un bastión muy difícil de doblegar militarmente, es una ciudad amurallada con fuerzas importantes, sin capacidad de recibir nuevas fuerzas desde la península porque están destinadas a enfrentar a Napoleón, pero bueno, la posibilidad de tomar por tierra Montevideo para Buenos Aires es una posibilidad bastante difícil, casi utópica.

Batalla de Las Piedras – Rendición de Posadas de Juan Manuel Blanes y Juan Luis Blanes
Entonces en los meses finales del año 10, una vez que no se logra torcer la resolución de la autoridad de Montevideo, van a empezar a surgir ciertos planes de la Junta de Buenos Aires de intentar generar un movimiento armado, en la campaña oriental. Ahí nos metemos como en un segundo tema, la estrategia de Buenos Aires es intentar generar un foco armado que logre movilizar las zonas rurales y que con un ejército no muy grande (porque ellos tienen fuerzas que están combatiendo en el Alto Perú y no pueden dispersar mucho a ese ejército) venido desde Buenos Aires, poder reclutar tropas de esa campaña para poner en sitio a Montevideo. O sea, lo que no lograron con Montevideo, lograrlo con la decisión de la campaña. Para eso se cuenta con dos o tres cuestiones que pueden ser importantes: en primer lugar, la estructura de liderazgos rurales que existen en la campaña, una campaña que tiene una composición social muy particular, donde el tema de la tierra es un tema abierto que viene generando tensiones desde los años finales de la colonia, donde existe toda una estructura de milicias rurales y liderazgos que sí podían ser captados por Buenos Aires podían generar que se lograra constituir ese ejército. Ellos empiezan a pensar que podría ser como un ejército auxiliar a la fuerza que podía enviar la Junta de Mayo, y bueno esa va a ser la estrategia.

M.A. – Vamos llegando al final del año 1810
P.F. – Lo que hay son intentos de generar un movimiento en territorio oriental, que es una cosa bastante indefinida en ese momento, si es al oriente del Río Uruguay o si es al Paraná. Ahí es donde cobra trascendencia la figura de José Artigas. A esa altura, es un hombre joven, tiene 47 años, es una persona adulta y con mucha experiencia y conocimiento de la región, una de las figuras que tenía un largo recorrido en ese te2rritorio, que manejaba y que conocía muy bien, tanto al territorio como a la gente. También había sido, desde fin del siglo XVIII, incorporado como oficial al ejército español. En algunos documentos que se atribuyen a la Junta de Buenos Aires, se hace referencia específicamente de la importancia que podía tener captar, no solamente a Artigas, se habla de otras figuras representativas de ese medio rural oriental, que si podían ser captadas por la Junta e incorporadas a la revolución, por las redes de liderazgos que tenían y por la capacidad de movilización popular que se especulaba con que lograran en generar, podrían llegar a lograr sitiar Montevideo. Esa es un poco la estrategia que tiene Buenos Aires, como no se puede tomar la ciudad por las murallas, porque eso es muy complejo, tratar de establecer un cordón militar que haga que la ciudad se termine rindiendo.
M.A. – Eso es lo que sucede en el año 11
P.F. – Este movimiento va a arrancar desde la zona del litoral, con el episodio del Grito de Asencio, luego la toma de Mercedes en abril. En febrero Artigas desertó, desde Colonia se va a Buenos Aires y desde allí se moviliza para entrar nuevamente al territorio oriental. Ese movimiento que empieza en el litoral, va tomando algunas de las ciudades, va generando una movilización como intensa en las zonas rurales, articulando una red de liderazgos que se van plegando a ese movimiento y Las Piedras es el camino a Montevideo.
El avance de las fuerzas, algunas más directamente procedente de Buenos Aires, otras estas identidades que todavía no están muy consolidadas, son fuerzas criollas pero sobre todo enfrentadas a la posición españolista más radical de Montevideo, que van avanzando. Y el punto de enfrentamiento más importante, los demás combates anteriores son más pequeños, es justamente ahí en Las Piedras, en mayo de 1811.
M.A. – ¿Qué importancia tiene esta batalla?
P.F. – Esta batalla tiene un significado militar, porque en realidad es un primer triunfo de esas fuerzas partidarias de la revolución, y del liderazgo de Artigas, por ahora militarmente. Aunque va perfilando su liderazgo político también, pero creo que esto hay que ir construyendo paso a paso. Hay que irlo ubicando, paso a paso, en mayo de 11, Artigas es sobre todo un líder militar, que ya ha tenido intervenciones, algunas proclamas y demás con un componente político muy alineadas con las posturas de Buenos Aires. Hacemos esta puntualización porque esto cambia muy rápidamente en el correr del año.
En el correr de ese año van a empezar a ver una serie de desavenencias y conflictos con Buenos Aires, que van a ir convirtiendo al liderazgo artiguista como un liderazgo alternativo al de Buenos Aires y luego va a terminar encabezando lo que es una disidencia dentro de ese proceso revolucionario, una disidencia de tipo federalista y con una mirada más radical sobre la resolución de la soberanía por parte de los pueblos.
Pero en este momento que estamos recordando acá, en mayo, todavía están actuando juntos, el mando de la Junta Grande está en el poder en Buenos Aires y el comando artiguista están avanzando juntos y el enemigo es Montevideo. El significado, sobre todo, es un triunfo de estas fuerzas que van a lograr -a partir de ahí- imponer un sitio a Montevideo y van a lograr un control efímero, ahora sí en el resto de la campaña oriental, con excepción de Montevideo y Colonia que van a seguir en manos de las fuerzas españolas.
M.A. – ¿Cómo se procesaba en América la crisis de las monarquías?
P.F. – Lo interesante de pensar en ese momento es que la crisis de la monarquía abrió un problema político grave: ¿quién manda? y ¿con qué legitimidad? Esa crisis que genera la caída de la monarquía, una situación bastante particular. El rey que todos reconocen como rey de España, Fernando VII, se encuentra prisionero de Napoleón. El rey que Napoleón impone es José Bonaparte, que es rechazado y eso genera una situación de resistencia y guerra. Pero en América hay un montón de situaciones tensas y conflictivas que vienen heredadas de la colonia y en ese contexto estallan. Las tensiones son múltiples, desde conflictividad política, conflictos de tipo racial y étnicos, acá por ejemplo es muy grave y explosivo, y después el artiguismo va a tener un rol importante en eso, que es el tema de la tierra, ya los conflictos entre distintos propietarios, poseedores sin títulos y demás, es un elemento que está ahí latente. Esto en parte le permite a Artigas generar una fuerte adhesión de mucha gente que está descontenta en esa campaña.
Lo otro que me parece importante, es pensar que desde algunos años atrás, por el 6 y 7, está muy politizada la población por las distintas cuestiones que van sucediendo. No quiere decir que la población estuviera ya convencida de ir por la independencia, ni que estuviera en una posición de ruptura radical con el poder español, pero tanto las invasiones inglesas como los sucesos del 8 y 10 (y demás) han ido generando un caldo de cultivo en una sociedad que está fuertemente movilizada.
Entonces, en realidad, este año 11 marca el inicio de la guerra de este lado del río Uruguay. En el 10 hay otros frentes, pero es el 11 el año donde la conflictividad bélica se instala acá, y se va a instalar por 10 años, por eso es el inicio de un ciclo de guerra y de revolución en territorio oriental, que va a ser continuo hasta prácticamente 1820.
M.A. -¿Cómo se ha construido la memoria de estos años?
P.F. – Ahí es importante tener en cuenta, también, un poco desde el lugar y de con qué perspectiva se puede mirar hoy. En nuestras historias, nuestra historiografía como más tradicional, muy ligada a la construcción de la nación y de los liderazgos de tipo más tradicionales, siempre se reivindicó mucho el año 11 y en particular esta fecha. Desde una perspectiva militar, la primera batalla o el primer enfrentamiento del ejército oriental. En algunos casos se lo tomaba como una línea de continuidad con el futuro del ejército uruguayo, no como si fuera una misma cosa que nacía en el 11 y que después sigue de forma ininterrumpida, lo cual es un error de interpretación histórica porque en realidad hay muchas discontinuidades entre todos estos procesos. Pero la primera mirada, en general, de las memorias ha sido una mirada desde ese lugar, digamos de gloria militar, de reivindicación del ejército y de ir mirando la figura de Artigas sobre todo como líder militar. Después hay toda otra lectura del año 11, como del nacimiento de un sentir popular, la idea del surgimiento de una identidad oriental. El poema que después se transforma en canción “de todas partes vienen los orientales…” es un poco ese sentido, o sea es el año 11, en realidad es una imagen muy extendida, donde en ese momento prácticamente todos se levantan al unísono a la voz de Artigas, es un poco también otra memoria del año 11. Lo que avanzó un poco en el ciclo de los últimos bicentenarios, en parte por la producción historiográfica y también en parte por lo que fue el ciclo conmemorativo más reciente, es tal vez romper un poco esa idea romántica, esa idea de un pueblo (homogéneo) en armas y a pensar un poco más a esa sociedad marcada por múltiples contradicciones. Una parte de ese ejército y ese conglomerado va a seguir a Artigas, otra parte que está en Montevideo no. Eso expresa un montón de contradicciones de esa época, donde en realidad podemos mirar allí a los grupos afros libre y esclavizados, que conviven en esos ejércitos, algunos optando libremente por una posición política y otros en realidad sin tener esa libertad, la incorporación de las comunidades amerindias como una forma de pactos con las fuerzas artiguistas y también las distintas identidades regionales que se van construyendo a través del ejército. Tal vez los sentidos que se han dado recientemente, que más se han intentado destacar y ver lo interesante de esa diversidad. También la riqueza que va a tener ese año en los meses posteriores a la Batalla de Las Piedras, no con un punto de llegada sino de inicio de una serie de procesos que van a abrirse, con un sitio. Luego además con un episodio que, bueno, se ha estudiado bastante pero que sigue siendo muy rico en evaluaciones, que es ese desplazamiento de ejército y población civil que se conoce como la Redota, el Éxodo.
(*) Juana Francisca Gómez es escritora y miembro del Capítulo uruguayo de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (RedH)
(**) Pablo Ferreira es profesor de Historia (Instituto de Profesores Artigas, Consejo de Formación en Educación), magíster en Ciencia Política (Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de la República) y doctor en Historia (Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad de la República). Actualmente es profesor adjunto en régimen de dedicación total del Departamento de Historia del Uruguay (Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación) e integra el nivel I del Sistema Nacional de Investigadores.
Desde 2010 investiga sobre historia social y política en el Río de la Plata entre fines del orden colonial y la formación de los Estados nacionales, temas sobre los que ha presentado ponencias, escrito libros, capítulos de libros y artículos académicos. Es, asimismo, coordinador de la línea de investigación sobre modalidades de acción política en el grupo “Claves del siglo XIX en el Río de la Plata” (Comisión Sectorial de Investigación Científica, Universidad de la República). En 2022 publicó «Los lugares de la política. Grupos de opinión, milicias y clases populares en Montevideo entre los fines de la colonia y los inicios del Estado Oriental» (Montevideo, AUDHI)
Apuntes para seguir conversando:
https://www.retinalatina.org/peliculas/la-redota/
https://www.colibri.udelar.edu.uy/jspui/handle/20.500.12008/38413
https://www.colibri.udelar.edu.uy/jspui/bitstream/20.500.12008/50494/1/2556-Texto%20del% 20art%c3%adculo-10285-1-10-20250626.pdf
https://www.retinalatina.org/peliculas/visita-escolares-paraguayos-armando-matos/ https://www.colibri.udelar.edu.uy/jspui/handle/20.500.12008/51525 https://mnav.gub.uy/cms.php?o=1288