Nuestra época

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Por Rolando W. Sasso (*)

 

Vivimos una época de cambios, de profundos cambios que percibimos por todos los poros. El mundo no para de cambiar y seguirá haciéndolo; en ese contexto nuestro Uruguay no se queda del todo atrás, sino que se sumerge en la ola de los cambios: en lo climático, en lo social, en lo político por nombrar sólo algunos; los cambios son sustanciosos para bien o para mal. Dependerá de nosotros y de nuestra actitud frente a ellos. Todo se remite finalmente al enfrentamiento entre las dos superpotencias mayores, EEUU y China.

Esta nota puede ser de carácter nacional como internacional, queda a criterio del corrector. En ella se intenta recoger algunos elementos macro para exponer la idea del autor en torno a lo que vendrá en el choque de culturas y civilizaciones. Podrá entonces ser leída con un lente nacional o con uno internacionalista.

Como ya se ha dicho en innumerables ocasiones, entramos en la era de los grandes cambios tecnológicos (y en la carrera por los mismos). Ya no se clasifica a los países como desarrollados o subdesarrollados, sino en qué lugar se ubican respecto a la línea fronteriza: si están con el gigante amarillo o con el gendarme mundial estadounidense. Una de ellas en decadencia, expresada en furia guerrerista y la otra forcejeando por irrumpir en el tablero mundial mientras observa cada jugada desde su sabiduría milenaria. Cada una con sus seguidores amarrados a la cuerda invisible de la dominación casi colonial. Una de ellas bloqueando y bombardeando estrechos y pasajes estratégicos y la otra apostando con paciencia a vencer en la contienda económica. Por lo pronto no se pueden cometer errores, el botón rojo sigue estando a la orden desde la guerra fría.

El que logre vencer al otro en la carrera tecnológica dominará el mundo y se coronará como el gran emperador por determinado período de tiempo, que no será infinito aunque pretenda serlo.

Entretanto, en nuestra América Latina (al igual que en otras partes del mundo), lucharemos entre hermanos por subsistir. Nos arrancaremos los ojos por permanecer y obtener un lugar a la vera del dios que ya no estará tan lejos ni tan cercano como creíamos. Nos debatiremos entre impulsores de los acuerdos regionales para comerciar y los liberales que predican la libertad del capital de hacer lo que les plazca. Los esfuerzos por adelantarse al rival de turno, con la ilusión de ganar una batalla estratégica que pudiera ser definitiva no parecen visualizarse en el horizonte cercano. Más bien lo que puede visualizarse será una sangría de vidas, material bélico y dinero que de prolongarse nos conducirá a otra crisis de carácter mundial.

Será entonces una prueba más de la importancia de trabajar por la paz antes que nos esfumemos como civilización de la tierra.

 

(*) Rolando Sasso es fotógrafo, Periodista y escritor. Tiene en su haber varios libros de profunda investigación periodística sobre el accionar histórico del MLN-T

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