Uruguay y la Crisis Mundial

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@mateamargouy

Por EconomiaPolitica.uy

El mundo aparece peor en cada informe que miramos. Es así que para la CEPAL la caída del Producto Bruto Interno para la región, y según informe de abril, se situaría en -5,3% equiparable solamente a la sufrida en 1930 (-5%) o a la de 1914 (4,9%). La primera comparación es relativa a las repercusiones de una de las crisis mayores del siglo XX del sistema capitalista (1929-1933), y la otra compara al momento del reparto del mundo o reacomodo imperialista que implicó la 1era. Guerra Mundial. Sin embargo, un informe un mes posterior, publicado por el Banco Mundial, estima una caída algo mayor para América Latina y el Caribe del -7,2% suponiendo una baja del PIB mundial del 5,2%, pero que pudiera ser peor ante una caída del PIB Mundial del 8% para el 2020. En estos días, con menos de un mes de diferencia (24 de junio) el FMI publica otro informe y en él estima una caída para el mismo espacio geográfico del -9.4%. La incertidumbre es atroz, y mientras más pasa el tiempo, y se acumulan más datos las predicciones empeoran.

Las diferentes estimaciones antes expresadas, no solo se dan por distinto método de cálculo (que normalmente no varía tanto), sino porque a medida que avanza el año se tienen más datos y se pueden ajustar algo más esto números que de hecho tienen detrás de sí calamidades seguras y diferentes para los distintos estratos sociales.

De hecho y para nuestra América Latina y Caribe, si la caída del producto se diera como estima el FMI, y se diera una caída de los ingresos similar, se duplicaría también la pobreza. La pobreza extrema (o indigencia) se acercaría a los 100 millones de personas pues crecería en casi 30 millones. De esas personas 40 millones serían menores de 15 añosi. Pero, podría ser peor.

Y por casa … ¿cómo andamos?

Aún no tenemos información que pueda completar un panorama de la crisis que estamos viviendo, pues las estadísticas llegan a marzo o abril según sea el caso, y en el caso del IPC al mes de mayo. Pero algo puede ya comentarse al respecto.

Según el Banco Central, el Producto Bruto interno en el primer trimestre 2020 caía un 1.6% respecto al trimestre anterior, solo con medio mes del agravamiento de la crisis en virtud de las repercusiones de la pandemia sumado a la incapacidad del gobierno actuante. El propio BCU que “En estos resultados incidieron las medidas para la contención del contagio del COVID 19 a partir de marzo, las que impactaron en forma significativa en algunas actividades de servicios”, recordando además que los seguros de paro y las pocas prestaciones que se otorgaron transitoriamente para atender la emergencia comenzaron recién en mayo o junio según fuese el caso, contribuyendo a ahogar más aún la demanda y desestimulando la ya desbastada economía interna. Para peor incrementaron los precios de las tarifas públicas y el tipo de cambio, que ahora se planchó en virtud del comportamiento del dólar que tiende a bajar por la propia crisis mundial. Incluso se acordaron de conversar con las gremiales empresariales, cuando estos ya habían subido todos los precios, que a mayo acumulaban un incremento del 6,77%, superando el 11% si observamos el anualizado a ese mes.

El cuadro siguiente es elocuente, compara la evolución de los precios de 5 productos alimenticios básicos entre 5 países de la región. En términos generales, Uruguay muestra la peor conformación, según advierte la CEPAL y la FAO, previendo futuras crisis alimenticias.

La caída de la producción a marzo ya fue prácticamente generalizada, las exportaciones se contrajeron un 5,8% y a pesar de los designios de Alfie, no parecen mejorar por el momento, pues la crisis es mundial. Cae la actividad agropecuaria, tanto agrícola como pecuaria; el sector de energía se reduce por baja en las exportaciones también; la construcción afectada por la disminución de obra pública y comercio, restaurantes y hoteles también se contraen. Solo las comunicaciones evolucionan positivamente.

En este marco para marzo los seguros de desempleo se situaban en 117.944, más de la mitad eran trabajadores del Interior, a ello se le sumaban 83.181 solicitudes nuevas, al tiempo que los ingresos por este concepto bajaban en promedio de $17.076 en febrero a $10.859 en marzoii. Bajan por tanto la cantidad de cotizantes al BPS, que sumado a una caída de la recaudación al mes de abril por DGI del 12% en relación a igual mes 2019 (13% en relación al mes anterior) conforman un panorama relativo a los déficits fiscales que peligrosamente vinieron a salvar las empresas públicas, aportando entre enero y abril un 45% más que igual período del año anterior dado el brusco incremento que se observa en el mes de abril 2020iii. Esta situación resulta insostenible. Según se desprende del gráfico el aporte de las empresas públicas a los ingresos estatales en el período anualizado mayo 2019/abril 2020 ya superó a los aportes realizados en el año de la crisis 2002, por lo que puede esperarse que al cerrar del año se haya superado con creces.

La incertidumbre es tremenda, la situación si no llega a ser peor que la del 2002 es por las fortalezas que dejó el gobierno anterior, entre ellas las propias empresas públicas. Pero hasta esas fortalezas tienen límite. El gobierno actual tiene que saber que su papel no puede ser de “agencia publicitaria”. El neoliberalismo al galope de la LUC, los ajustes de tarifas, de tipo de cambio, de desempleo y baja de los ingresos de las familias trabajadoras son la peor alternativa.

i Pobreza y Pobreza extrema y Pobreza extrema en menores de 15 años son estimaciones propias

ii Fuente: BPS

iii Fuente: MEF

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