Por Carlos Reutor (*)
La nueva Guía Electronica de Carga
Por Carlos Reutor (*)
Asistimos en estos días a una movilización impulsada por algunos sectores que buscan instalar la idea de que existe incertidumbre, improvisación o falta de rumbo en la implementación de esta herramienta tecnológica para el transporte de cargas.
Pero cuando uno analiza los hechos, y no los rumores, encuentra una realidad muy distinta. Porque el proceso de trabajo sobre esta herramienta comenzó en mayo de 2025. No es una decisión tomada de apuro ni entre cuatro paredes.
Desde entonces se han mantenido reuniones periódicas con gremiales, empresas de transporte profesional y no profesional, generando instancias de intercambio donde incluso se han incorporado modificaciones surgidas de esos propios ámbitos.
Estamos hablando de un proceso participativo, abierto y en permanente construcción.

Además, el desarrollo cuenta con apoyo técnico especializado para garantizar una tecnología ágil, amigable y capaz de integrarse con balanzas, pórticos y sistemas móviles de control en ruta. Es decir, se está construyendo una herramienta moderna, diseñada para simplificar y mejorar los procedimientos existentes.
Y los datos son contundentes.
Desde enero de 2026 la aplicación se encuentra en una etapa de prueba general con 15 empresas y más de 370 camiones participando de los ensayos. No estamos frente a una implementación obligatoria ni frente a una fiscalización masiva. Estamos frente a una fase de prueba, aprendizaje y mejora continua.
De hecho, las propias autoridades han señalado que actualmente se están incorporando cambios para simplificar el llenado de la guía y que, una vez realizados esos ajustes, se otorgará nuevamente tiempo para ensayos y validaciones.
Por lo tanto, resulta difícil comprender algunos discursos alarmistas que pretenden generar preocupación, donde los propios hechos indican exactamente lo contrario.
No existe fecha definida para iniciar fiscalizaciones.
No existe un régimen de penalizaciones establecido.
No corresponde en esta etapa ninguna valoración de multas.
Y además se continúan realizando capacitaciones y se está elaborando un nuevo cronograma de presentaciones técnicas para atender las solicitudes formuladas desde distintos departamentos del país.
Entonces cabe preguntarse: ¿qué es exactamente lo que se está denunciando?
Porque si no hay fiscalización, si no hay multas, si no hay sanciones previstas y si el sistema sigue en prueba y perfeccionamiento, parecería que algunos han decidido movilizarse contra una versión imaginaria del proyecto y no contra la realidad del mismo.
La defensa de los intereses de los trabajadores y de los productores es legítima. Las movilizaciones forman parte de la vida democrática y deben ser respetadas. Pero también es legítimo exigir responsabilidad cuando se transmiten mensajes que pueden generar incertidumbre innecesaria en miles de personas.
Cuando un gobierno escucha, corrige, capacita, prueba y vuelve a probar antes de implementar definitivamente una herramienta, lo que está haciendo es precisamente actuar con prudencia.
Por eso creemos que el camino no es la confrontación ni la generación de alarma. El camino es el diálogo que ya se viene desarrollando, la participación que ya existe y la mejora permanente de una herramienta que todavía se encuentra en construcción.
Las transformaciones tecnológicas siempre generan desafíos. Lo importante es cómo se procesan esos desafíos. Y aquí vemos un proceso gradual, participativo y responsable.
Por eso no acompañamos los planteos que buscan instalar un escenario de imposición o persecución que los propios antecedentes desmienten.
Lo que corresponde es seguir trabajando, seguir escuchando y seguir mejorando una herramienta que todavía está siendo probada y perfeccionada junto a quienes la utilizarán todos los días.
(*) Carlos Reutor es Diputado por el Departamento de Canelones (MPP – Frente Amplio)