Por Martín G. Delgado (*)
Portada, Marina Cultelli (**)
Ayer jugó Colombia en el mundial de futbol (ganó 3 a 1 contra Uzbekistán), a eso de las 11 de la noche hora de Uruguay. Pero otro partido va a jugar Colombia, incluso más importante que el partido del Mundial. Se trata de las elecciones que serán este fin de semana.
Los colombianos y colombianas residentes en el exterior, ya pueden votar, pueden acercarse al consulado del país donde estén. Pueden acercarse y haciendo el tramite correspondiente, teniendo los papeles al día, pueden ejercer su derecho ciudadano. Así que la elección en el exterior ya comenzó. Y este 21 de junio, este domingo que coincide con el Solsticio de Invierno en el hemisferio Sur, fecha muy simbólica para muchos pueblos indígenas andinos de Colombia, por el Inti Raymi, por el Año Nuevo Indígena, habrá segunda vuelta electoral.
Competirán Iván Cepeda (presidencia) y Aida Quilcue (vicepresidencia) por el Pacto Histórico y Abelardo De la Espriella (presidencia) y José M. Respeto (vicepresidencia) por Defensores de la Patria. Estos últimos con el perfil empresarial, abogado uno y economista el otro, que se hacen los patriotas, pero lo único que proponen es mano dura.

Estuve en Bogotá en el 2015-2016, era la época de los Diálogos de Paz. Los Diálogos de Paz con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), entre el gobierno y las FARC para la desmovilización del grupo armado. Recuerdo que Bogotá, era toda una industria vinculada a la “seguridad” y a la guerra. Hay gente que la pasa muy mal, pero hay gente que se enriquece mucho con la violencia, con la guerra, con que haya un estado de miedo generalizado en la población. Toda una serie de empresas de seguridad, es un conflicto muy privatizado. O sea, hay actores estatales, pero también muchos actores no estatales que juegan; desde cuerpos de seguridad, mercenarios, sicarios, gente vinculada a multinacionales que ofrece seguridad privada, gente que opera para las empresas extractivistas multinacionales, las propias mafias. Abelardo De la Espriella hablando de mano dura, representa esa industria vinculada al miedo, a la “seguridad” y a la violencia. A los que viven de la guerra y la violencia, no les interesa la paz, no les interesa que la gente viva tranquila y bien. Lo que les interesa es que siempre haya violencia y conflicto en alguna región, para justificar su mano dura, justificar su razón de ser que es el militarismo mercantilizado.
También conocí a gente desplazada por la violencia, gente que venia de la Amazonía, que tenia que vivir en barrios marginales de Bogotá. Todo un choque climático, cultural y social, pues pasaban a vivir en barrios muy precarizados. Esa es la otra cara invisibilizada de la violencia, de continuar con la guerra.
Iván Cepeda y Aida Quilcue, son familiares de victimas de la violencia. El padre de Cepeda fue asesinado en el año 94, el esposo de Quilcue fue asesinado en el año 2008. En el caso de Cepeda fue por grupos paramilitares; en el caso de Quilcue fue por el ejército, lo que se conoce como los “falsos positivos”. Porque en toda esta lógica de violencia, la medida para determinar si se avanzaban o no en el combate a los grupos armados, era cuanta gente se mataban. Muchas veces no podían lidiar con las guerrillas, entonces mataban a cualquiera y lo hacían pasar como guerrillero. Ese fue el caso del esposo de Quilcue, lo quisieron hacer pasar como “falso positivo”. No se puede volver a esos tiempos y eso se juega en esta elección.
Dos ejemplos, dos esperanzas, traen los casos de Cepeda y Quilcue y la continuidad en el gobierno del Pacto Histórico. Por un lado, Aida Quilcue, candidata a vicepresidenta, es indígena nasa, de la zona del Cauca, y constituye una esperanza recordando el ciclo que se abrió con la llegada de Evo Morales en el 2006 a la presidencia en Bolivia. Allí se abrieron muchos espacios para el movimiento indígena en el continente. Gracias a eso se pudo construir la Declaración Universal de Derechos de los Pueblos Indígenas en el 2007.
Todo eso fue truncado con la ofensiva de la ultraderecha en los últimos años. El Golpe de Estado a Evo Morales en el 2019, el triunfo de Rodrigo Paz en Bolivia, todo lo que esta haciendo Milei desmontando los derechos indígenas en Argentina, Kast también está planteando modificar la Ley Indígena en Chile. En Perú, el Golpe de Estado a Pedro Castillo en el 2022 y ahora no se sabe quien terminara gobernando, si Sánchez o Fujimori. Ni hablar de Ecuador, donde básicamente Noboa se robo la elección, más allá que había una alianza entre Revolución Ciudadana y Pachakuti, hubo acusaciones fundadas de fraude electoral en esos días. De hecho, Ecuador ha pasado a ser el país más violento de América Latina, lo que era antiguamente Colombia, hoy en día es Ecuador. Colombia a mejorado mucho en estos años y eso es importante y hay que tenerlo en el tablero. Entonces que Quilcue llegue a la vicepresidencia es un impulso para los pueblos indígenas de toda América Latina para volver a reinstalar la agenda de estos pueblos a nivel de la alta política.
Frente a una ofensiva de la derecha en toda la región, alineada a Estados Unidos, a Donald Trump, es importante apoyar a uno de los pocos gobiernos de izquierda que siguen quedando. Tiene que seguir habiendo izquierda en Colombia y no solo por Colombia, si no por toda Sudamérica y también por el Uruguay. Si nosotros queremos que siga habiendo progresismo en Uruguay, tiene que haber progresismo en Colombia.
Todo nuestro apoyo a la Colombia progresista. Nuestro apoyo para los partidos del mundial de futbol y también para el partido que van a estar jugando el 21 de junio. Y que siga habiendo una América Latina unida, que sepa enfrentar a los gringos, que sepa enfrentar al militarismo, que represente a los pueblos oprimidos, que represente a los pueblos indígenas.
(*) Martín G. Delgado Cultelli, militante charrúa y del movimiento Indígena latinoamericano. Experto en Pueblos Indígenas, Derechos Humanos y Cooperación Internacional, Universidad Carlos III de Madrid.
(**) Marina Cultelli: Es una de las artistas uruguayas contemporáneas más versátiles, integrante de la RedH y de su colectivo feminista Libertadoras. Es Licenciada en Artes Escénicas, Magister y fue Profesora en Facultad de Artes (UDELAR), donde integró órganos directivos además de dictar cursos en otras universidades latinoamericanas. Recibió premios nacionales e internacionales. Fue Asesora en Educación y Arte. Desarrolló trayectoria teatral y es autora de varias publicaciones individuales y colectivas. Realizó exposiciones de pintura y performances.
