La Tambora. Chico, repique y piano, rompiendo las cadenas del patriarcado.

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@mateamargouy

María Eugenia Godoy Barcos, Melina Godoy Barcos

El movimiento feminista en estos últimos años ha tomado una fuerza incontenible, podemos ver como la lucha contra el patriarcado se expresa de diversas formas, en la calle, en lo laboral, en nuestros espacios de militancia, en las camas, en la familia y en cada espacio donde las feministas nos encontremos, evidenciando la desigualdad de género históricamente naturalizada. Estamos cuestionando todo, porque esta sociedad se nos ha vuelto insoportable, y no queremos ser más esta humanidad como dice la activista trava sudaca, Susy Shock.

En la ciudad de Salto, hace poco más de un año, con motivo del Paro Internacional de Mujeres del 8 de Marzo, surge La Tambora, una comparsa de candombe de mujeres, con el primer objetivo de intervenir el 8 de Marzo, para luego consolidarse como colectiva de mujeres candomberas y feministas, un espacio de lucha y resistencia en el interior.

Se podría decir que fueron varios factores que se conjugaron para que esta idea prosperara, se contaba con el antecedente, en la ciudad de Salto, de Nimbá, comparsa de mujeres que en el año 2009 también se juntaron con motivo del 8 de marzo, y si hay algo que nos enseña la lucha es a reconocer los caminos de quienes nos preceden. El grupo por diferentes motivos no se pudo sostener en el tiempo pero seguía resonando las ganas de muchas mujeres en juntarse a hacer candombe.

Ante el conservadurismo reaccionario y machista, las salteñas ya se estaban organizando en colectivas, Waslala fue la primera colectiva feminista en Salto, seguida por Resistencia Feminista, lo que inspiraba a seguir por el camino de generar espacios de construcción colectiva.

Por otra parte, la vivencia previa de algunas integrantes de La Tambora en comparsas mixtas evidenciaban la necesidad de crear algo diferente, donde el machismo no sea algo a tolerar, porque no quedaba otra. En este sentido, se identificaba como muy positiva la experiencia de La Melaza en Montevideo, pionera en conformar un espacio para mujeres en el candombe, pero también se era consciente de que no es lo mismo la resistencia en el interior que en la capital, por eso la existencia de La Juntadera, comparsa de mujeres de Florida también potenció la idea de crear una comparsa de mujeres en Salto.

También, contamos con el motor fundamental del contexto histórico de la lucha feminista, que nos impulsó y nos impulsa a encontrarnos y organizarnos, a crear espacios de abrazos y resistencia, de puños en alto y lucha, donde las ideas cobran la fuerza de lo colectivo.

Es importante evidenciar estos factores ya que fueron los que nutrieron esta semilla de resistencia y lucha en el interior, desde el candombe y la lucha feminista.

La Tambora se organiza colectivamente, se trabaja desde la horizontalidad en comisiones, sin directoras sin jerarquías ya que consideramos que esa forma de organización es capitalista y patriarcal, con la bandera de la autogestión, la solidaridad y en constante construcción y deconstrucción. Habita con su presencia el espacio público, le da vida a la plaza Flores (lugar de ensayo) y potencia la convivencia en el barrio.

En lo que va de este año La Tambora formó parte de los desfiles de Llamadas locales y Llamadas al Puerto de Salto, siendo la primera comparsa integrada exclusivamente por mujeres en participar de los desfiles de carnaval de la ciudad, llevando el mensaje de la sororidad, del empoderamiento de las mujeres, de la participación en la cultura, defendiendo el derecho al goce y al disfrute y reivindicando la cultura afrourguaya.

El enlace entre el candombe como expresión ancestral y cultural y el feminismo nos ha regalado el encuentro y poder contar con una red de mujeres candomberas en el interior del país, uniendo fuerzas para romper con las cadenas del patriarcado.

Como parte de su lucha y sus valores La Tambora ha defendiendo derechos como la Ley Integral para personas Trans, el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, el derecho a la vivienda apoyando a FUCVAM en sus reivindicaciones, el derecho a la educación y la lucha por el 6%+1 para el presupuesto, entre otras. También se ha organizado colectivamente con las y los artistas de carnaval formando parte de SUCAU y con el movimiento feminista de Salto.

Como colectiva, La Tambora aún tiene mucho por delante, su objetivo próximo es poder materializar el sueño de tener un espacio propio, donde promover la participación de la ciudadanía en talleres artísticos, culturales e informativos no sólo para la comparsa sino para otros colectivos y agrupaciones que aún no tienen un espacio y también están haciendo cambios en la sociedad salteña, promoviendo la cultura, el respeto y la defensa de los derechos; tan necesario en el contexto conservador y reaccionario que amenaza con avasallar lo logrado.

La Tambora dice fuerte y claro: “no vamos a parar hasta conseguir el mundo que queremos”, “yo te creo”, “ni una menos”, “no es no”, “sin nosotras no hay carnaval” y que el patriarcado se va a caer a ritmo de chico repique y piano.

Canción de la tambora:

Mirá como se planta la Tambora

resistencia de mujeres,

que luchan por lo que quieren,

chico, repique y piano,

rompiendo las cadenas del patriarcado.

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