Entrevista a Héctor Tajam
Por Colectivo Mate Amargo (*)
El compañero Héctor Tajam (H.T.) estuvo en Caracas en representación del Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros (MLN-T), y junto a los compañeros Daniel Placeres también del MLN-T, y los compañeros del colectivo por los 100 años Carlos Martell y Victor Estradet Cabrera. Ellos, nada más y nada menos, llevaron el busto de Raúl Sendic Antonaccio, donado por el MLN-T a la Comuna Bolivariana La Piedrita. Mate Amargo (M.A.) fue en busca de su palabra.
M.A.: ¿Cómo viviste esos días? ¿Qué significa para ti ver la bandera tupamara ondear entre la cubana y la venezolana hoy? ¿Que significa que el busto de Raúl Sendic Antonaccio este allí, en una comuna venezolana junto a las figuras de Martí y Sucre? ¿Cuáles son los bustos y figuras de los héroes latinoamericanos que acompañan el busto de Raúl allí?
H.T.: Este reconocimiento a Raúl Sendic en Venezuela fue un acto muy particular, y así lo vivimos intensamente, porque el reconocimiento viene desde un pueblo en lucha, un pueblo en lucha contra el imperialismo, con su representación palpable, concreta, de pueblo organizado en comunas, organizado en el territorio, que resiste. Raúl Sendic tiene mucho que ver con eso, tiene mucho que ver con la resistencia a la imposición de las desigualdades, a la imposición del poder económico.
Allí el busto de Raúl Sendic, erguido nada menos que entre Sucre y Martí. Sucre, el que dio la batalla final contra el Imperio Español, y Martí, que tiene esa continuidad histórica en la revolución cubana que se traslada a la lucha contra el Imperio Norteamericano. Raúl Sendic está entre esos dos grandes, y allí también están Fidel, Bolívar y el Che, es decir, toda una conformación de líderes de la liberación nacional y del socialismo, que siempre tuvo como guía a Raúl Sendic.
Ese es el sentimiento y la ideología profunda con la que cargamos el busto de Raúl Sendic hacia Caracas.
La convivencia con toda esa gente los días que estuvimos allí fue una experiencia inolvidable, porque compartimos todo ese sentir y toda esa construcción de liberación que están haciendo los venezolanos, que a veces parece contradictoria (2:42) cuando lo vemos desde afuera. Cuando lo vemos desde allí adentro, están todos los elementos que tratan de unirse. Es muy claro el discurso del compañero Valentín en el acto en el cual depositamos al busto llamando a la unidad. A la unidad en todos los planos; en el plano del territorio y con el plano institucional, donde se están dando dos batallas, a veces diferentes y desiguales, pero que deben estar unificadas para mantener todos los logros y todos los alcances de la Revolución Bolivariana que inició Chávez. Que inició Chávez allá a fines del siglo pasado y con el cual convivimos un muy buen tiempo con la experiencia nuestra desde Uruguay, que por primera vez en esos tiempos también conquistaba un gobierno de izquierda la administración pública en Uruguay. Y allí también hay que dejar presente cómo esta experiencia venezolana, nos está diciendo que no basta solo con eso. Y lo sabemos muy bien, porque siempre aquello de que no tenemos el poder, lo tuvimos presente, pero cuando se concreta, cuando las luchas en América Latina lo muestran, entonces allí es donde comenzamos a renovar y afirmar esos principios.
Fue una experiencia, como decíamos antes, inolvidable, pero también inolvidable por la presencia allí de nuestro líder.

M.A.: Tu conociste a Raúl, compartiste con él «La batalla de ideas» como la llamara Fidel tomándolo de Martí. Cuéntanos esa historia y ¿Quien es Raúl Sendic Antonaccio para ti?
H.T.: Raúl Sendic es un despertar para toda una generación. Un despertar de problemáticas nuevas y de realidades que estaban escondidas en Uruguay. Y eso motivó a mucha gente en Uruguay, entre ellos a mí que viniendo desde el centro del país, desde el centro más conservador del país, comencé a ver un Uruguay diferente.
Y comenzé a pensar que de pronto la economía me podía ayudar a comprender esto que no estaba viendo hasta el momento en que llegué a la capital a estudiar.
A Sendic lo conocí al regreso del exilio. Saliendo de la cárcel, Sendic estuvo inmediatamente en la batalla de ideas, en aquel planteo del Frente Grande, cuando vio que la burguesía ya no acudía a aquella represión generalizada, sino que tenía un planteo mucho más inteligente para el momento. Había que acudir a esa batalla de ideas para unificar pueblos y ampliar sus bases, para ampliar sus bases sobre futuros, utopías, pero sobre proyectos alcanzables. Proyectos como el de la tierra para quien trabaja, que venía de mucho atrás, de aquella consigna “Por la tierra y con Sendic”, y que él no se olvidó cuando tuvo que procesar y tuvo que construir un proyecto. Un proyecto de país en torno a la tierra y al cual se circuncribían los planteos sobre el sistema financiero y sobre el instituto de colonización, etc. Entonces conocimos a Sendic, el nos llamaba para aleccionarnos y meternos en esas ideas que él tenía y de esas discusiones, sacar algunas ideas más para su planteo. Pudimos contribuir a ello. Fue el principio de un alcance de conocimientos económicos que pudimos poner a disposición de un gran hombre. Después, más adelante, tuvimos la oportunidad también de ponerlo al alcance de otro gran hombre como fue el Pepe Mujica en otro momento y con otros alcances. Con Raúl Sendic exactamente se daba el inicio de esa batalla de ideas a la que hacías referencia.
Raúl Sendic es todo eso. Es, en principio, el despertar de una conciencia. Luego, a la que se sumó la acción, como él mismo decía. Y estuvimos comprometidos con el MLN y con el 26 de marzo histórico, el exilio después, pero luego esa satisfacción de encontrarnos con él y poder poner un granito de arena a esa batalla de ideas que inició y que todavía no está concluida. No está concluida para aquel país que él se imaginaba con una patria para todos y todas.
Desde Mate Amargo, les invitamos a compartir «Raúl Sendic Antonaccio en Venezuela» publicado el jueves pasado, y nos comprometemos a continuar sobre el tema en próximas entregas.
m.youtube.com/watch?v=cB5x53De1mc