Poesía que templa el acero del alba (III)

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El nuevo jardín infantil en Jan Yunis – Deema Mahomood, Egipto (*)

(Poema a Palestina- Poema a Gaza)

Las medusas bostezan después de una noche repleta de amor y de lechos

Se despiertan cuando las vomitan olas que sufren indigestión

de tanta bebida y de tanto pescado

la pregunta vibra en sus tentáculos

¿Pueden las vaciadas balas servir de pintalabios?

¿Pueden los fusiles convertirse en iluminantes farolas?

¿Pueden las corazas blindadas de los tanques formar círculos de baile?

¿Pueden las bombas transformarse en garrafas de leche?

¿Pueden los uniformes de los militares coserse como minifaldas de balé?

¿Y los cinturones explosivos pueden transmutar en cabestrillos y vendajes

contra las quemaduras?

Solo en Gaza se mezclan los muñones de Yara y su muñeca

con la sangre y el escombro

Solo en Gaza murieron hombres y mujeres que perseguían comida

lanzada desde aviones

Solo el morir no muere en Gaza

Se amontonan Napoleón, el Macedonio y Al-Hajjaj con viscosidad

sobre unos cangrejos marinos

y juntos responden con una voz que rezuma amoníaco

y trino de mesas de juego

cuyas tijeras vacilan hacia derecha e izquierda

No, que no

¡Somos mentirosos, que no nos crean!

Vuela la mano de la muchacha en la guerra

Se cortan los muslos del hombre en la guerra

Una mujer pierde sus hijos, su esposo, sus hermanos

y sus padres en la guerra

y cuando se acaba la muerte, quizás se acaba

se volverán a pegarse otra vez los muñones y los miembros cortados

constituirán nuevos cuerpos

cuerpos sin fin

que colgarán juntos un cartel bajo un lema:

«el nuevo jardín infantil en Jan Yunis»

 

Crear una, dos, tres, muchas Palestina (Rezo por Palestina) – Marina Cultelli, Uruguay (**)

Desde el fondo enmemoriado de mi alma, desde mi desangrado corazón,

te pido, Che, comandante, hermano:

Levanta las almas de los torturados, desaparecidos, asesinados, mutilados,

de los huelguistas masacrados, de los sabios maniatados,

y vuelve a pelear, Ramón

Llévalos con tus brazos hechos girones, en tus ahogos del asma,

en el camino remangarán sus camisas ensangrentadas.

Llévalos en sus mutaciones, en sus reveses desiertos, por aire, mar y tierra.

Despliega tus tropas, tus ejércitos de almas en sus batallas,

Che, comandante, hermano.

Aquellos que fueron contigo, aquellos los de entonces, aquellos los de ahora,

vuelan por el alma Palestina, sellan las cuevas de los desplazados.

Reúne este ejército, Che, comandante, hermano.

Te pido una flota de jamaces navegantes de ternura.

Los olivares, los que jamás deshonraron tierra de poetas, te esperan.

Desangrada está su herida. ¡Desarma a sus asesinos! Che, comandante, hermano.

Nos queda poco tiempo. Reúne a tus comandantes, reúne a tus combatientes.

Desde abajo de los escombros, desde arriba de la luz, desde las madres sin hijos,

Che, comandante, hermano,

te pido que vuelvas a levantar a los desaparecidos, asesinados, masacrados.

Moriremos mil veces si es preciso, Palestina.

¡Vuelve a pelear, Ramón!

Arráncales sus misiles, arráncales sus drones, arráncales el espanto de tanta alma niña.

Arráncales el duelo en las cumbres del desierto, por el valle de los sueños palestinos.

Aquellos los de entonces, aquellos los de ahora ya están contigo,

Che, comandante, hermano.

Como si fuera poco, así de simple, después de la batalla,

te pido, Che, Comandante, hermano,

crear una, dos, tres, muchas Palestina, crear una, dos, tres, muchas Palestina,

La palestra del mundo ya se va tras tus pasos, Che comandante, hermano.

Allá va mi padre, allá va mi madre, allá va mi hermano.

7 – 8 de octubre, 7 – 8 de octubre, ¡Es tu día! ¡Avanzan! Che, comandante, hermano.

 

La noche del sábado 3 – Marina Cultelli, Uruguay (**)

(Al presidente Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores, secuestrados;

 a los cubanos y venezolanos asesinados esa noche)

Languidecen las sombras de este impacto opuesto a la victoria.

El horizonte se puso rojo, conocimos un festival de sangre como si tal cosa.

Aquí probamos amaneceres que igual son apacibles.

Dibujo un mapa en el ritual de la sangre deudora miel de humanidad,

derrame de arena que arde en mi cabeza.

El Caribe tiembla en su mar, hunde barcos tras un telón de fondo.

Voz de mando del secuestrador: ¡Bloqueo! ¡Corten la luz, la comida, las ambulancias, corten el agua!

Voz de mando del secuestrador: ¡Bloqueo!  ¡Corten la luz, la comida, las ambulancias, corten el agua!

Las redes no replican reportes de guerra.

Los hechos no se quejan aunque ni siquiera los nombren.

Los cantos de sirenas han caído en las redes del aplauso.

No alcanzan los viejos anzuelos ante el veneno resbaladizo de algas.

Hay sinfonía en las nupcias del capital, notas, falsetes de palabras huecas.

En las playas, se revuelcan los buques corsarios ladrones de yacimientos.

El mar de sangre tiende cordeles invasores, se ven desde la playa.

Nadie teme al oleaje de las corrientes submarinas.

El mismo mar de los peces de vivos colores

vomita piratas, portaviones y misiles,

allí se armó el conjuro, la irreverencia, la protección de piedras santiguadas,

la maldición.

Voz de mando del secuestrador: ¡Bloqueo! ¡Corten la luz, la comida, las ambulancias, corten el agua!

Voz de mando del secuestrador: ¡Bloqueo! ¡Corten la luz, la comida, las ambulancias, corten el agua!

La pareja de los símbolos en las manos cayó.

Lo hecho ya está hecho y no se puede deshacer.

Se los llevaron sobre la espalda del alba.

El día quedó al desnudo, la noche al descubierto.

Se quebró desnuda el alba.

Ojos ruedan por el suelo, dientes, clavículas, tripas, gargantas de madrugada.

El mundo cae sin leyes, masacraron la razón.

El mar en su resaca trae esquirlas y disparos.

¿Acaso nosotros no hemos visto al ejército de helicópteros en las noticias?

¿Acaso a nosotros nos queda el agua? ¿Lo fingido del agua que creemos nuestra? ¿Acaso a nosotros nos queda el mar? ¿Seguirán las gaviotas siendo parte de este naufragio?

¿Qué hacemos aquí nosotros que no hemos podido juzgar a los asesinos?

Voz de mando del secuestrador: ¡Bloqueo!  ¡Corten la luz, la comida, las ambulancias, corten el agua!

Voz de mando del imperio : ¡Bloqueo! ¡Corten la luz, la comida, las ambulancias, corten el agua!

¿Y yo qué hago aquí?   ¿Y tú qué haces ahí?

Queremos condenar a los asesinos.

Clavada en la rompiente de la noche emerge la espada.

Un gavilán rapaz en multitud andante anida, en vuelo rasante combate, vigila,

defiende.

Se ven copular leyendas, mitos que golpean aviones en el tronar de los tiempos.

La memoria agazapada en los ecos de una marea de libertad estalla.

Se revuelve en espumosa muchedumbre.

Entre los apagones, entre las ruinas de la luz,

se aprende de la vida, la muerte y de la muerte, la vida.

Las luces después de los muertos iluminan los pasos,

imantan el mar de los sueños.

Resbalan entre las olas de las almas visiones de lo que fue, de lo que es y será.

Son restos, fragmentos, reliquias de sus cuerpos sentados a la mesa de aquel sábado3.

Repartieron el pan como quien baila en la fiesta

de su última cena.

¿Quién los condenó a comer con la punta de un misil atravesado en la garganta?

¿Quién los condenó a vivir con la punta de un misil atravesado en la garganta?

Las luciérnagas, son puntos de luz, noctilunas en la oscuridad.

Así, después de muertos, empiezan otra vez.

La cabalgata de un ejército se revuelve en espumosa muchedumbre.

Llegan aquí, empezamos otra vez.

La cabalgata de un ejército se revuelve en espumosa muchedumbre.

Abrazamos nuestra eterna terquedad de seguir.

La cabalgata de un ejército se revuelve en espumosa muchedumbre.

(Tomado de Dossier de Libertadoras, colectivo Feminista de la Red en Defensa de la Humanidad- REDH)

Ver el Dossier aqui:

DOSSIER MARZO 2026: Poesía que templa el acero del alba

(*) Deema Mahmood, Egipto 1972. Es licenciada en Informática y Estadística, trabajó como profesora, es comentarista, voz de narración, ejecutora de doblaje y de actuación como actriz en la radio. Poemas suyos han sido publicados en distintas compilaciones, y su sexto libro está en publicación. Ganó el premio «Premio Helmi Salem a la nueva poesía» en 2021. Poemas suyos han sido traducidos en distintos idiomas,  Ha participado en múltiples encuentros, foros y festivales locales e internacionales

(**) Marina Cultelli es una de las artistas uruguayas contemporáneas más versátiles, integrante de la RedH y de su colectivo feminista Libertadoras. Es Licenciada en Artes Escénicas, Magister y fue Profesora en Facultad de Artes (UDELAR), donde integró órganos directivos además de dictar cursos en otras universidades latinoamericanas. Recibió premios nacionales e internacionales. Fue Asesora en Educación y Arte. Desarrolló trayectoria teatral y es autora de varias publicaciones individuales y colectivas. Realizó exposiciones de pintura y performances.

(***) Foto de portada Claudia Suárez, uruguaya, es fotógrafa, comunicadora, licenciada en Psicología, ceramista,  especialista en Gestión Cultural, integrante de la Red de intelectuales y artistas en defensa de humanidad (REDH) y de la Fdim, parte del colectivo Libertadoras antifascistas.uy

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