Poesía que templa el acero del alba (I)

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Por Libertadoras – REDH (*)

Este dossier lo dedicamos a Fatima Ftouni, joven periodista de Almayadeen asesinada en el Líbano.

A tu memoria Fatima

En marzo, diez poemas, diez gritos de paz. Alaridos desgarradores que nacen desde el interior y rugen hacia el afuera común, el de todas y todos. Ellas levantan sus cantos por nosotras, por nosotros. Porque ellas son nosotras y nosotras somos ellas. Nos prestan su palabra para expresar también nuestra sombra, como lo hace con maestría Náthaly Hernández Chávez, joven matancera. La invisibilidad se vuelve visible en la voz de la doctora y poeta Liliana Salazar, o en la de Yeilen Delgado, también joven cubana y de Matanzas, en esa casa que nos contiene y nos absorbe, a la vez que la poeta y actriz  brasilera Leticia Spiller nos evoca en el tiempo.

Los ecos de guerra, genocidio, bombas y muerte llegan de la mano de los versos de Hanane Aad, desde El Líbano, y de Deema Mahmood, desde Egipto, quien con su “escribir mis sílabas surgidas en la cocina” nos acerca a la terrible realidad de Gaza, que también late en Marina Cultelli, desde Uruguay. Ella grita un 3 de enero y la invasión a territorio venezolano, así como el secuestro —“la pareja de los símbolos en las manos cayó”—, el bloqueo asfixiante contra Cuba —“Voz de mando del secuestrador: ¡Bloqueo! ¡Corten la luz, la comida, las ambulancias, corten el agua!”—, son temas tan nuestros y tan feministas que la poeta extrae de su vida y de la nuestra.

Así se teje esta poesía necesaria, con la fotografía de Claudia Suárez (Uruguay), que acaricia, pero que también templa el acero del albacomo «un vendaval que trae consigo un cambio inevitable».

La mujer del poeta – Náthaly Hernández Chávez, Cuba (**)

La mujer del poeta

no tiene

una belleza helénica

ni una voz grave y modulada

que traduzca el origen de todas las palabras.

No ha leído a Faulkner, Borges, ni a Kundera,

odia hablar de política,

le parecen poco entrañables

los misterios de la filosofía,

y sigue las novelas radiales,

en tiempos donde ya nadie las escucha.

De vez en cuando se ruboriza,

si algún verso de su marido

le parece un reflejo de ella,

y el silencio es su aliado cuando descubre a otras

en ciertos malditos poemas.

Podía haber amado a un hombre más simple,

que no pasara el día con la cabeza

entre libros y aspiraciones de inmortalidad.

Pero los poemas de él son espléndidos, en ellos anida y es hermosa.

Performance – Liliana Salazar, Cuba (***)

¡Soy una mujer!

Grita la muchacha en la esquina del parque.

Los pájaros

el claxon

la ciudad

todo está despertando.

Un desfile de marionetas

atraviesa la plaza.

Nadie nota su desnudez,

no es un cuerpo esbelto,

lo cubren vellos

tatuajes

cicatrices

pecados.

Agita un pañuelo rojo con avidez

y aún así nadie la nota.

¡Soy una mujer!

¡Una mujer poeta!

Un transeúnte se acerca,

arroja unas monedas al sombrero.

Escribo – Yeilen Delgado, Cuba (****)

Estar escrita por hombres.

Cientos de años siendo la boca en sus poemas, el imán voluptuoso,

los ojos bajo el velo.

Estar en sus palabras.

La única, la mil, la adorada, la sin nombre, la santa, la pérfida, la no correspondida.

Yo, nosotras, el “de”.

Y que nadie nos pregunte qué pensábamos de verdad, aquella vez,

mientras sonreíamos

qué no gritamos

qué besos estuvieron de más

ni si queríamos aquel poema

buen poema al fin

pero insuficiente.

Ser escrita por hombres

Y desear desde siempre arrebatarles la palabra.

 

Remendar el nido – Yeilen Delgado, Cuba (****)

(Inspirado en la obra Reparación tradicional, lesión inmaterial, de Kadder Attia)

Quizá la casa me perdone este modo servil de irme deshaciendo,

La astilla de jabón, la ropa sin manchas, la piel esparcida a trozos, las uñas.

Quizá me agradezca los textos no leídos, la comida caliente en la mesa, las orejas limpias de los niños, y el cepillo de dientes: abre la boca, adelante y atrás, arriba y abajo, ¡enjuaga!… ritual sonámbulo en favor de los futuros.

He de rogar que la casa me disculpe este darme a sus miserias, arrancar las telarañas, quitar la grasa a los espejos, restregar las fiebres y baldosas, tragándome el tiempo, masticando su consistencia reseca de cosa no nacida, amarga.
Yo sé que me mira con recelo mientras plancho la camisa, tan mal, como gente nacida a otro oficio; mientras me hablan y no estoy, mientras me miran y yo pienso en pintar la rejas porquela herrumbre, las plagas, los ladrones.

Espero benevolencia de la casa por mi entrega, por la manera minuciosa de rellenarle las grietas con cemento, sin atender a las heridas de mi carne, abiertas, no de muerte.

Ella sabe que la amo, aunque me enferme; que odio su absorción lenta de  ser vivo, su costumbre de masticarme los huesos y las ganas. Su saber absoluto de sobrevivencia frente a mí, y mis rencores.

Le susurro «que te caigas, por dios, que ya me sueltes, que deje yo de remendarme con alambres oxidados, para ser a tu medida».
Pero todas las veces me arrepiento, temo las pestes, los finales, y aún más, la ingratitud. Sigo puliendo los cubiertos, riego las plantas, y nunca rezo. Ya no lloro.

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DOSSIER MARZO 2026: Poesía que templa el acero del alba

(*) Libertadoras es el colectivo feminista de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad

(**) Náthaly Hernández Chávez (Matanzas, 1994) Escritora. Licenciada en Periodismo. Miembro de la AHS, la UPEC y la UNEAC; y egresada del XXIV Curso de Técnicas Narrativas del Centro Onelio Jorge Cardoso. Tiene publicados La hora violeta (Ediciones Aldabón, 2023), La figura en el puente (La Luz, 2024), La biblioteca de Alexa (Abril, 2025), Bazar de Babilonia (Aldabón, 2025), El ladrón de ciruelas amarillas (Sed de Belleza, 2026) y Sirenas en el San Juan (Matanzas, 2026). Ha sido traducida al inglés, el italiano y el ruso. Ganadora de Premios y Becas en distintos géneros literarios. Textos suyos aparecen publicados en antologías, sitios web y revistas de Cuba, Estados Unidos, España, Italia, Rusia, Alemania, América Latina y el Caribe.

(***) Liliana Isabel Salazar Villariño (Cuba, 1994) Graduada de Médico General Integral. Es poeta, narradora y promotora cultural. Miembro de la Asociación Hermanos Saínz (AHS), parte de su obra aparece publicada en revistas y antologías nacionales e internacionales. Alcanzó el Primer Premio de poesía en el Concurso Internacional Provincia de Chaco 2022. Textos suyos han sido traducidos al inglés, italiano, francés y catalán. Creadora del Proyecto Cultural infantil de interacción literatura-artes plásticas “Sembradores de sonrisas”. Ha obtenido el Segundo Premio en la categoría de POESÍA en el Concurso Nacional de Literatura Erótica XXX recién celebrado. Actualmente se encuentra cursando en el Primer Diplomado de Investigación Cultural ofrecido por el ICIC Juan Marinello y se desempeña como investigadora en la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano.

(****) Yeilén Delgado Calvo (Matanzas, 1990) Escritora y periodista. Jefa de la Redacción Cultural del diario Granma. Graduada de los cursos de Poesía y de Técnicas Narrativas del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Miembro de la Asociación Hermanos Saíz y de la Unión de Periodistas de Cuba. Ha ganado los premios Portus Patris de narrativa (2021) y El árbol que silva y canta, de poesía (2021). Ha publicado los libros Todas las bestias de la tierra (Ediciones Sanlope, 2023), de cuentos; y los de poesía La ingratitud de predicar (Ediciones La Luz, 2022) y Radar (Ediciones Vigía, 2016). Sus poemas han aparecido en las antologías Poetas en Matanzas VII (Ediciones Matanzas, 2015) y Versos en el horizonte de la Isla, Poesía Cubana Contemporánea (Fondo Editorial de San Bernardo, Chile, 2016).

(*****) Fotografía Claudia Suárez Delgado, uruguaya, licenciada en Psicología, ceramista,  especialista en Gestión Cultural, integrante de la Red de intelectuales y artistas en defensa de humanidad (REDH) y de la Fdim, parte del colectivo Libertadoras antifascistas.uy

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