Por Ricardo Pose(*)
La presencia del Papa León XIV en Uruguay se transformó en un hecho político, y por breves momentos retomó los debates filosóficos y teológicos de principios del siglo pasado, cuando Don José Batlle y Ordoñez impuso la laicidad del estado uruguayo.
La derecha uruguaya, de ondas raíces católicas, la que intenta besar la mano del sumo pontífice y la que se arrodilla en sumisa reverencia, acusaron a la izquierda de utilizar la presencia papal para capitalizarla políticamente, recordándole su filiación antireligiosa.
Una maniobra torpe e ignorante; torpe porque la presencia de un Papa que planteó públicamente sus diferencias con el relato político de Trump, y de Javier Milei, continuador de la línea religiosa de su antecesor el argentino Francisco, claramente es un capital político para un gobierno con el signo de Orsi, a pesar de las posturas papales sobre la interrrupción voluntaria del embarazo, entre otros temas.
Ignorante, porque parece desconocer u ocultar los vínculos atestiguados por la historia reciente entre sectores de la iglesia católica y la izquierda que van desde los democrátas cristianos hasta los revolucionarios y guerrilleros militantes de la teología de la liberación.

El brazo izquierdo de la cruz
La elección de la denominación papal no es casual; León XIV es simbólicamente la continuidad de León XIII, que fue quien sentó las bases de la Doctrina Social de la Iglesia.
Decía en la introducción de su Carta Encíclica Rerum Novarum, León XIII : “Despertado el prurito revolucionario que desde hace ya tiempo agita a los pueblos, era de esperar que el afán de cambiarlo todo llegara un día a derramarse desde el campo de la política al terreno, con él colindante, de la economía. En efecto, los adelantos de la industria y de las artes, que caminan por nuevos derroteros; el cambio operado en las relaciones mutuas entre patronos y obreros; la acumulación de las riquezas en manos de unos pocos y la pobreza de la inmensa mayoría; la mayor confianza de los obreros en sí mismos y la más estrecha cohesión entre ellos, juntamente con la relajación de la moral, han determinado el planteamiento de la contienda”.
León XIV redacta en la actualidad su Carta Encíclica MAGNIFICA HUMANITAS SOBRE LA CUSTODIA DE LA PERSONA HUMANA EN EL TIEMPO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL, tomando como elementos conceptuales la doctrina social y alertando sobre el poder dominante de las empresas de la tecnología confrontando, entre otros, con la política de SUPERINTELIGENCIA de Donald Trump para los usos militares, ideológicos y políticos de la IA.
Fe y convicciones
A pesar de lo agradable que puede resultar la figura del actual Papa y su conversión del anticomunismo a su postura política actual, el intercambio filosófico, teológico e ideológico sobre las convicciones y actitudes religiosas y materialistas, debería ser oportuno a partir del reciente evento, a falta de otro estímulo que provoque el debate, que en éstos tiempos se encuentra devaluado.
Es imposible negar la enorme diversidad en los tiempos actuales de crisis civilizatoria, de la oferta de creencias religiosas, metafísicas e idealistas de la humanidad, una vez más, como un método de escape de la realidad.
En las organizaciones de extracción comunista eurocentrista, la metodología dogmática de pertenencia al partido de la clase obrera operó como un acto de fe, nada distinto a la práctica de los “comesantos”.
El recogimiento introspectivo de los retiros espirituales resultan tan adversos a la posibilidad de incidir trasnformadoramente en la realidad, como las posturas intelectualoides que hallan su refugio detrás de un teclado.
Al fin de cuentas, por encima de la postura religiosa o materialista dialéctica, lo determinante es la voluntad y decisión de incidir tranformadoramente sobre la realidad.
Fue esa definición la que en los 60´ integró a militantes de los movimientos insurgentes de izquierda con militantes del cristianismo de base y la teología de la liberación.
El patrón, el comisario y el cura eran los representantes del poder económico, político y social bien caracterizados en los poblados de nuestra América.
Los argumentos para combatir las injustas condiciones materiales de las relaciones de producción y el autoritarismo eran y son tangibles, mientras el combate a quién religiosamente amparaba y ampara aquellas injusticias y crímenes, necesitó y necesita algo más que debates teológicos.
Fue en ese terreno en el que el imperialismo norteamericano logró abrir un nuevo flanco, con la invasión de los neopentecostales y su cruzada anticomunista, en defensa de la familia y la propiedad privada.
Entre el asistencialismo y la redención
El Padre argentino Paco Olveira del movimiento religioso Opción por las y los pobres y los derechos humanos, tiene claro los límites del trabajo asistencialista.
Hay experiencias parecidas en Uruguay, actualmente, pero lo ponemos como ejemplo que puede ser fácilmente reconocible y referencial en las movilizaciones en Argentina contra el gobierno de Milei.
En las villas, Olveira desarrolla un trabajo territorial de asistencialismo con el funcionamiento de comedores, pero también impulsa cooperativas de trabajo y centros barriales de atención de salud, y desde allí se suman a la lucha del movimiento popular organizado y movilizado.
Se puede debatir horas con él, sobre el origen del mundo y la humanidad, de lo marcado o no del destino, del libre albedrío y la falsa ilusión de la meritocracia, pero a la hora señalada el encuentro es en la calle, con la cruz y el volante.
(*) Ricardo Pose, es Periodista en: Mate Amargo, Caras & Caretas, Ceiba Periodismo con Memoria; Coordinador WEB Telesur; Columnista de El Otro País, periódico España; y radial en Cadena del sol (Rocha-Uruguay), Radio Gráfica de (Bs. As.-Argentina), Voces en Conversa (Maracaibo-Venezuela). Blog personal «El Tábano». Participa en Foros de debates de Lauicom (Universidad de la comunicación Venezuela). Integra la RedH capítulo Uruguay y la Dirección (suplente) del Sector Prensa Escrita de la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU).