Leer la semilla

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Por Juana Francisca Gómez(*)

 

La FAO calcula que el 75 por ciento de la diversidad agrícola del mundo se perdió entre 1900 y 2000. Sin lugar a dudas la seguridad alimentaria figura poco en algunas agendas y se hace necesario explorar para ver en que estamos.

En el norte de Uruguay, la sede Rivera de la Universidad de la República (Udelar) desarrolla acciones orientadas a recuperar, conservar y multiplicar semillas adaptadas al territorio, integrando dimensiones educativas, comunitarias y productivas. Conversamos sobre estos procesos con Verónica Rodríguez, Técnica en Recursos Naturales e integrante de este equipo de trabajo.

 

Mate Amargo – ¿Qué es una Biblioteca de Semillas?

 

Verónica Rodríguez – La idea original era tener un banco de semillas disponibles para la comunidad, para el que quisiera tener y que la gente devuelva las semillas después de cosecharlas. Es un intercambio, por eso la propuesta lleva ese nombre, porque es como una biblioteca. El proyecto nace en el 2020 durante la pandemia, se presenta a un llamado y consigue la financiación de Extensión de la Universidad de la República. El equipo está compuesto por un grupo de productores, estudiantes, y docentes. Empezamos ese año de a poquito, y estos dos últimos años con mayor intensidad. Hemos podido juntar unas cuantas variedades de semillas.

Trabajamos en todo lo que es semillas criollas, nativas también. La semilla criolla es una semilla que está en el territorio hace más de 100 años. Generalmente en el monte nativo, en el campo natural es donde podemos encontrar la semilla nativa que es la que siempre estuvo en el territorio. Por otro lado las criollas, son las conservadas por las familias de productores. Uno de los objetivos es involucrarnos en todo lo relativo al tema cultural de la semilla, la identidad cultural y biológica.

 

M.A. – ¿Cómo trabajan en las distintas dimensiones del proyecto?

 

V.R. – Trabajamos mucho con productores familiares, en general productoras que son las guardianas de semillas. En general hay muchas mujeres en el cuidado de la semilla en el ámbito de la producción familiar. Están en esas familias en campaña donde hemos podido ir. Tratamos de empezar a trabajar en escuelas rurales y ahí vinculamos con las familias de las escuelas, la comunidad de las escuelas, de ahí fuimos aprendiendo y rescatando semillas.

Por otro lado trabajamos con semillas de la red nacional de semillas nativas y criollas por intercambios. En estos encuentros hay compañeros en grupo de acá de Rivera que son parte también de la red nacional de semillas nativas y criollas que se llama: Semillas Fronterizas.

A partir de estos intercambios hemos podido tener semillas que tratamos no sólo de conservar, sino que tenemos un módulo para reproducirlas. Tenemos un convenio con la Escuela Agraria de UTU y ahí podemos reproducir semilla todos los años, hay una profesora que trabaja con sus estudiantes en esto y tienen una buena producción.

El chícharo era una semilla que acá no se plantaba. Nosotros en el norte pensábamos que era una semilla del sur y que estaba desde el tiempo colonial. Pero acá empezamos a investigar, y conseguimos gente que tenía esas semillas que también las pudimos reproducir y dar a todo el mundo.

El tema de las semillas tiene un tema emocional, no solo el tema de seguridad alimentaria sino que también la soberanía alimentaria está en la cultura. Es importante poder elegir nosotras lo que culturalmente queremos comer. La idea es poder ir rescatando esas semillas y la biodiversidad del territorio.

Porcentaje de taxones inventariados por país, según los diferentes grupos de uso. Fuente: FAO. 2025. The Third Report on the State of the World’s Plant Genetic Resources for Food and Agriculture in brief. Rome.

 

Así como las mujeres son las guardianas de las semillas también le decimos guardianas de la biodiversidad, porque ellas tienen todo tipo de semillas, no solo de huerta, sino que semillas de todo tipo, de muchas cosas, como yuyos y otro tipo de plantas, plantas del monte nativo. Entonces también se conserva el monte.

 

M.A. – ¿Qué característica particular tiene la conservación de estas semillas?

  1. R. – El lugar físico es en la Biblioteca de la Universidad, ahí tenemos un lugar, un espacio, un mueble donde tenemos todas las semillas. La conservación siempre la tratamos de hacer como vamos aprendiendo, cómo las mantenían la gente también. A veces te las traen envuelta en ceniza, en arroz o en laurel, todo ese tipo de conservación que se podría decir casera o tradicional. Usamos la técnica que hacen los mismos productores, mantenerlos al vacío todo lo que podamos. También revisamos que la semilla esté bien, que no esté picada, que sea viable, y pasa por un proceso de prueba de germinación cuando son unas cuantas semillas.

Otra tarea importante es tener bien la carátula, bien determinado de donde se sacó esa semilla, qué productor la obtuvo, cuándo la cosechó. Documentamos también lo que el productor nos diga de la semilla, por ejemplo que se conserva para cuando hay seca porque esa semilla aguanta la seca, o que la conservan porque tiene un sabor particular o resiste una plaga, etc. Hay toda una historia que trae esa semilla que tratamos de ir conservándola. Es importante porque cada semilla tiene también su vencimiento, según como la conserves y también por la especie.

En la heladera se conserva por más tiempo, sobre todo por el calor que hace en Rivera. También tenemos algún deshumidificador y aire para que no se eche a perder por la humedad. La semilla se tiene que guardar en un lugar oscuro y seco.

Así hemos logrado tener más de 100 variedades.

 

M.A. – ¿Cómo trabajan este proyecto desde la extensión?

V.R. – La idea no es tener un banco que esté ahí esperando que la gente venga, sino el intercambio, que esa semilla rote, ir manteniendo, que todos los años se plante y sacar semilla nueva.

Las nativas y las criollas generalmente son semillas más fuertes. Ya que los propios productores fueron separando esas semillas por diferentes motivos. Una aguanta la seca, otras aguantan mucha lluvia. Son semillas más fuertes que las que uno compra, las comerciales.

La historia de la semilla, cada agricultor tiene también los saberes asociados a esas semillas, de cómo plantaba, de cómo se planta esto, cuándo se cosecha, etc. Todas esas cosas que se van perdiendo, así como la forma de trabajar.

Nosotros vamos rescatando lo que vamos pudiendo, humildemente vamos haciendo ese trabajo, nuestro proyecto no ha tenido una financiación continua. Un año pudimos comprar algunas cosas, pero ha sido todo a pulmón, entre nosotros.

El año pasado ganamos un proyecto de huertas agroecológicas para las escuelas, en eso estamos, llevamos nuestras semillas a las escuelas, también trabajamos con la comunidad.

Ahora en verano tenemos maíces y porotos. Pensábamos que en el territorio no había tantas variedades como en otras partes de América, como México, pero se han hecho estudios y se encontraron variedades de distintos colores acá también.

Los animales se alimentan de cosas distintas, con distintos minerales, y cada maíz tiene su propiedad. Hay un maíz que se usa mucho que es el catete, que se usa para todo, hasta para harina de maíz, es muy resistente, y pensamos que acá no había pero hay, sigue estando presente en el territorio, pero tenemos que cuidarlo. Acá, particularmente en Rivera, con la forestación, la soja y el arroz, se está desplazando a muchos productores familiares que son los que cuidan el territorio, cuidan el agua, cuidan la biodiversidad, pero se le está haciendo muy difícil mantenerse.

Si está rodeado de forestación, se le secan los pozos, los suelos van perdiendo nutrientes. Y van quedando solos, no sabes cómo avanzar. Allí no hay nada, abajo de la forestación no tenés ningún bicho. Es como un silencio porque, claro, mata todo, porque no es solo el árbol, sino la técnica.

 

M.A. – Además de la Escuela Primaria coordinan con otras instituciones educativas…

V.R. – Acá no tenemos Facultad de Agronomía, pero ellos también nos han mandado semillas, también un grupo de la UTEC de Durazno nos ha mandado.

Al estar en frontera, tenemos conexión con las universidades de Brasil. Nosotros vamos a la Universidad, se intercambian semillas con los productores de acá, ellos han venido a hacer un tipo de germinación y viabilidad de las semillas con algunas técnicas distintas a las que tenemos acá, que de alguna forma trabajamos de forma más casera.

Ahora conseguimos unas cámaras con un profesor de la Facultad de Ciencias que trabaja con insectos pero que podemos usar con las semillas.

Se necesita mucho espacio como para todo el proceso de la planta que lleva, desde la semilla hasta la cosecha. Estamos organizando ahí un espacio en la misma Universidad, es medio complicado pero bueno lo estamos logrando. Vamos a empezar a hacer todo ese tipo de trabajos ya el año que viene. Este año ya no pudimos.

Este año, por ejemplo, hicimos actividades por el Día de la Agroecología, y nos apoyó el grupo de Semillas Fronterizas. También estamos apoyando ese proyecto que este año ganó Transformadoras del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y del Instituto Plan Agropecuario. Tenemos un EFI (Espacio de Formación Integral de la UDELAR).

Llevamos adelante talleres en la propia comunidad, en el barrio, porque le hablas a la gente de producción agroecológica y no tienen ni idea. En las secas o en la inundación, mucha gente que perdió muchas semillas, perdió mucha plantación, la producción agroecológica también apunta a eso, estamos tratando también de que la gente pueda ver qué producir, más diversificado y que este tipo de producción es más resiliente, aguanta más los vaivenes climáticos.

 

M.A. – ¿Qué es “Día de Feria”?

V.R. – Anualmente se organiza el “Día de Feria – Semillas para el Futuro”, un espacio de encuentro, intercambio y difusión de la agroecología, la soberanía alimentaria y el cuidado del territorio. En 2026 se realizará su cuarta edición, el 13 de noviembre acá en Rivera. Ante el aumento de la demanda de las productoras por contar con más espacios de comercialización, se está trabajando en la organización de la feria pero con una frecuencia mensual en la sede del CENUR Noreste.

 

(*) Juana Francisca Gómez es escritora y miembro del Capítulo uruguayo de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (RedH)

 

Fotos: UDELAR

 

Apuntes para seguir la conversación:

 

https://www.instagram.com/biblioteca.de.semillas.cur/

https://www.instagram.com/poloeducativorivera/?hl=es-la

https://www.utu.edu.uy/polo-educativo-tecnologico-rivera-ingeniero-agronomo-mauricio-paiva-olivera-anexo-polideportivo-de-rivera/

https://www.gub.uy/ministerio-ganaderia-agricultura-pesca/comunicacion/convocatorias/nueva-edicion-transformadoras

https://www.impo.com.uy/bases/leyes/17942-2006?utm_source=chatgpt.com

https://www.retinalatina.org/peliculas/la-abuela-grillo/

 

https://www.mateamargo.org.uy/2026/10/25/mi-semilla/

https://www.mateamargo.org.uy/2025/11/09/sosteniendo-la-tierra/

https://www.mateamargo.org.uy/2024/12/02/plantar-comunidad/

 

The Third Report on the State of the World’s Plant Genetic Resources for Food and Agriculture

https://openknowledge.fao.org/items/ddc4444a-da28-48b8-9a3f-4f815adae648

 

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