Actividad económica estancada, con aumento del empleo e ingresos

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Por economiapolitica.uy *

Héctor Tajam **

Dibujo Prof. Adán Iglesias Toledo ***

Parece raro, ¿verdad? El empleo, y los ingresos que lo remuneran, disociados del crecimiento económico. Este último medido por la variación anual del Producto Bruto Interno (PIB), se ha estancado y la evolución de sus componentes muestra un desempeño contradictorio. La demanda Interna (consumo e inversión) mostró avances en el año cerrado al segundo trimestre de 2026, mientras que la demanda externa (exportaciones) se contrajo. Desde la oferta de bienes y servicios de los diferentes sectores económicos, los que se agrupan en la producción material (agro, industria, energía) retrocedieron, mientras que las actividades dedicadas a la producción de servicios incidieron de tal forma que lo contrarrestaron. Lamentablemente el Banco Central del Uruguay (BCU) mantiene desactualizada la distribución del valor de bienes y servicios producidos entre trabajadores, empresarios y estado (salarios, ganancias, impuestos) derivados de aquellos resultados productivos, por lo cual el balance global, que obviamente incluye la relación entre crecimiento y distribución, queda incompleto.

En el anexo gráfico damos cuenta del estancamiento de la producción nacional que en el curso de la última década apenas ha promediado una tasa de crecimiento de 1,2% anual si la extendemos hasta abril-junio de 2026. En el año móvil al 2º trimestre de este año el avance productivo solo significó un 0,4% adicional, y si la medición es interanual (con respecto al mismo trimestre del año anterior), como lo realiza el BCU, el resultado es un descenso de -0,5%. En un primer análisis, parece fruto de fuerzas aparentemente contrapuestas, la producción para el consumo interno vs la producción para la demanda externa, visto sus desempeños con signos opuestos. En el cuadro siguiente podemos observar como el consumo interno, de los hogares y también del gobierno, así como la inversión en bienes de capital, incidieron positivamente.

Sin duda tuvo que ver el aumento de empleos e ingresos que resaltamos anteriormente, que ha redundado en un aumento de la masa salarial. Pero también hay que señalar que esa expansión del consumo interno no ha sido uniforme, sino que hasta ha tenido componentes de clase. Como el BCU anota en su Informe de Cuentas Nacionales “En el caso de los hogares, el incremento se observó principalmente en el gasto en bienes de consumo importados donde se destaca la incidencia de los bienes duraderos (en especial, los vehículos) y de prendas de vestir”. Algo que ya habíamos intuido cuando analizamos la influencia del dólar “barato” en la reducción de la inflación, que desplaza la demanda hacia consumos de bienes asociados a ingresos medios y altos (autos, computadoras, electrodomésticos). De esta manera, un aumento del consumo también “resta” al PIB vía importaciones, las cuales tuvieron una incidencia negativa de -2% en el resultado final. Se van acomodando entonces los hechos a la pregunta inicial, conciliar estancamiento, o incluso crecimiento negativo, con aumento de demanda por alza de ingresos en los hogares uruguayos.

Entonces como conciliar además esto con el mantenimiento de más de 500 mil personas ocupadas, de las cuales casi 300 mil son trabajadores asalariados que, según el Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT, ganan menos de 25.000 pesos. Veamos donde aumentó el empleo y dónde los salarios. La población ocupada creció 1% a junio 2026, esto significa un saldo positivo de 17.000 empleos, que se distribuyen entre las actividades productoras de servicios, en particular las dedicadas a informática, comunicaciones, servicios profesionales a empresas y servicios financieros, o sea donde se pagan los salarios más altos. El saldo negativo se mantiene en las actividades de la producción material (industria, construcción, excepto agro) y en comercio y transporte. En efecto, como vemos en el cuadro siguiente, el crecimiento del empleo se conjugó con el aumento mayor del salario en las actividades de servicios señaladas, que son las que están marcando la recuperación de una masa salarial diferenciada.

En el caso de la evolución positiva de la inversión, encontramos un fenómeno similar. Las mayores inversiones también provocaron un incremento de las importaciones de maquinarias y de materiales de construcción, pero a diferencia del consumo “improductivo”, estos pueden traducirse en un futuro en alza económica. Remitiéndonos nuevamente al Informe del BCU, “Estas inversiones están asociadas a la instalación en el país de un centro de datos, al desarrollo de una planta de la industria forestal, y obras vinculadas a líneas de energía, plantas eléctricas y tuberías”. O sea, de Google, UPM II, UTE y OSE.

La incidencia negativa le correspondió al sector externo, del cual ya vimos en parte el papel de las importaciones. En el caso de las exportaciones, medida su evolución con respecto al 2° trimestre de 2025, decrecieron en -3,9%, y si lo hacemos en su proyección anual en cada trimestre (año móvil) apenas aumenta un 0,4%, prácticamente sin incidencia en el PIB global. Como señala el BCU, “fundamentalmente por el desempeño del rubro bienes … caída en las colocaciones de soja, carne y vehículos automotores, parcialmente compensadas por el aumento en productos lácteos”. En este contexto, con un fuerte aumento de las importaciones, +7,8% que incidió en restar 2 puntos al resultado global del PIB, el balance comercial se deteriora, permanece positivo, pero se aleja de los márgenes obtenidos pre pandemia (un tercio inferior).

La perspectiva del PIB desde la producción corrobora el análisis precedente, realizado en función de las demandas, el empleo y los ingresos. La producción material se estanca, crece la de los servicios. En efecto, la comparación de los valores agregados en los últimos 12 meses, con el mismo período un año atrás, nos muestra un retroceso en las actividades primarias, en la construcción y en la generación de electricidad, y un débil crecimiento de la industria manufacturera. En las actividades productoras de servicios, que representan dos tercios del valor agregado nacional y el75% del empleo, se ubicó el crecimiento económico acumulado anual a junio 2026, donde destacaron los servicios financieros, el comercio, y los establecimientos que ofrecen alojamiento y alimentación vinculados al turismo.

En síntesis, el dinamismo de la actividad económica se ha ubicado en la producción de los servicios donde se genera a su vez más empleo y con mejores remuneraciones. De ahí se conjuga el estancamiento con distribución, donde sin duda han tenido mucho que ver los arreglos colectivos de salarios que se realizaron en base a otras perspectivas de inflación y crecimiento económico. El dinamismo económico principal deberá provenir de la producción material, que genera los eslabones de demanda y oferta para empujar al resto y aumentar el PIB global, el empleo y los ingresos en forma sostenible.

Anexo Gráfico

(*) EconomiaPolitica.uy es un Programa de asesoramiento, investigación y formación en Economía Política.

(**) Héctor Tajam es Economista, Director del Programa EconomiaPolitica.uy y Columnista de Mate Amargo. Fue Diputado (2005/10) y Senador (2010/15) por el MPP – Frente Amplio. Miembro del Capítulo uruguayo de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (RedH)

(***) Prof. Adán Iglesias Toledo, Director del Medio humorístico DEDETE del Periódico Juventud Rebelde, miembro de la UNEAC. Colabora con varios medios de prensa en su país y en el extranjero.

 

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