La inflación aumenta y el salario se mantiene
Por Héctor Tajam *
Dibujo Prof. Adán Iglesias Toledo **
El Banco Central del Uruguay (BCU) aumentó al 6% la Tasa de Interés de Referencia (TIR) el pasado 8 de octubre, castigando el crédito y premiando el ahorro en moneda nacional sobre el consumo, acudiendo nuevamente a este instrumento recesivo con el objetivo de alinear la inflación dentro de sus metas prefijadas. Sucede que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) con el cual el Instituto Nacional de Estadística (INE) “mide” el aumento promedio de precios (inflación) viene en aumento sostenido desde marzo pasado, cuando registró un mínimo histórico (apenas 2,9%). Justamente en ese mes se dio la mayor diferencia a favor del salario con respecto a la inflación (+2,3%), que a setiembre disminuyó a 1,2%, como muestra la gráfica 1. Hasta marzo 2026 fue más pronunciada la baja de la inflación que la variación de los salarios nominales, y por tanto, más importante en el aumento del salario real, del poder de compra del trabajador.

Comparándonos con nosotros mismos, la inflación se encuentra en un recorrido de niveles reducidos – 4,9% en octubre – si tenemos en cuenta que en lo que va de este siglo el promedio ha sido 8%. Si nos comparamos ahora con el entorno regional de América Latina y el Caribe, nos encontramos en una situación intermedia, donde los extremos superiores están liderados por Venezuela y Argentina, y en el fondo de la tabla, con registros menores al 2% anual, Paraguay, Ecuador y Costa Rica. No son estos los países que se destacan por tasas de interés muy altas. Por el contrario, tres de las economías grandes del continente, Argentina, Brasil y Colombia, son las que enfrentan el fenómeno inflacionario con tasas de interés más recesivas para su economía -lo que podemos apreciar en el siguiente cuadro – coherente con su débil crecimiento económico.
Nuestra inflación
En lo que va del 4° período de gobierno del Frente Amplio (19 meses), la evolución de los precios al consumidor (IPC), el indicador de la inflación, aumentó 7%, con dos características bien marcadas: los precios que influyeron a la baja del IPC promedio se ubicaron en torno a los bienes con fuerte influencia de los precios externos (bienes finales importados o con insumos provenientes del extranjero), tales como ropa y calzado, electrodomésticos, celulares y computación, automotores, bebidas alcohólicas, y aquellos que presionaron al alza fueron bienes y servicios de producción nacional para el mercado interno, fundamentalmente alimentos, vivienda, salud, educación y servicios financieros. Revelando una clara influencia de la evolución en el precio del dólar, que se redujo en 5% mientras el IPC aumentó en 7%, algo que las autoridades económicas (BCU, MEF) están asegurando que van a incrementar (1).
Si nos trasladamos al escenario más reciente, en los últimos 12 meses el IPC muestra una variación acumulada de 4,9%, manteniendo las mismas incidencias señaladas. El 55% de este aumento se explica por las variaciones en los precios de los alimentos, el transporte y la vivienda. Estos dos últimos fuertemente influenciados por el aumento de las tarifas en combustibles, agua y energía eléctrica, y los alimentos por los altos precios de la carne en todos sus cortes y aumentos estacionales en hortalizas y legumbres. ¿Es un aumento transitorio? Por los componentes principales que están influyendo no lo parece, aunque en buena medida están sujetos a decisiones de política económica que pueden modificarlos.
Asimismo, las incidencias a la baja de la inflación se ubicaron nuevamente en los bienes importados, prendas de vestir, calzados, equipos de informáticas y comunicación, electrodomésticos y frutas de estación.
Lo que importa: Salarios e Inflación
La evolución promedio de los precios que hemos observado, ha tenido un impacto no muy significativo en el poder de compra de los ingresos de la población uruguaya, en particular en los salarios reales. En efecto, desde marzo 2025 a setiembre 2026 el salario real promedio de los trabajadores aumentó 1%, producto de un aumento en los salarios nominales de 7% y un menor aumento de los precios, 6%. En lo que va del año 2026 el registro es similar, con un aumento del salario de 5% frente a un aumento del IPC en torno a 4%.
A su vez, lo que podemos apreciar en la gráfica adjunta, es que el mantenimiento del poder de compra de los trabajadores, con una ligera recuperación salarial, se ha debido sobre todo a una disminución de la inflación. El salario real, que es producto de la diferencia entre el salario nominal promedio y la inflación promedio, se mantuvo entonces por una disminución más pronunciada de la inflación, que amplió dicha diferencia.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) publica el Índice Medio del Salario Real desde enero del año 1968, y que mostramos en una gráfica que siempre es útil recordar. El nivel más alto de dicha serie se alcanzó en octubre de 1971, un año en el cual confluyó la lucha de los trabajadores con el desafío electoral que significó el Frente Amplio, y el más bajo se dio en agosto de 1984, cuando la dictadura, ya en plena crisis, había cumplido uno de sus principales objetivos. Cierto es que hoy, a setiembre de 2026, se registra el salario real más alto en 52 años, pero aún un 40% por debajo de aquel registro que Bordaberry y la dictadura cívico-militar después, aniquilaron. La más grande y continua recuperación del salario real de las y los trabajadores uruguayos de si dio en el período abril 2004-febrero 2020 – en el curso de los tres primeros gobiernos del FA – que acumuló un aumento histórico de 68%, más de 4% anual. De allí en adelante, solamente se ha sumado un 3,7%, al ritmo lento de 0,5% anual. Situarse en los justos términos nos da la dimensión del desafío que tenemos por delante.


Nota:
(1) https://www.elobservador.com.uy/economia-y-empresas/oddone-la-meta-inflacion-estamos-proximos-hacer-una-revision-un-poco-mas-abajo-n6062721
(*) Héctor Tajam es Economista, Director del Programa EconomiaPolitica.uy y Columnista de Mate Amargo. Fue Diputado (2005/10) y Senador (2010/15) por el MPP – Frente Amplio. Miembro del Capítulo uruguayo de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (RedH)
(**) Prof. Adán Iglesias Toledo, Director del Medio humorístico DEDETE del Periódico Juventud Rebelde, miembro de la UNEAC. Colabora con varios medios de prensa en su país y en el extranjero.