Paysandú: dos lógicas, cuatro ejemplos
Por Darío Rodríguez(*)
Cualquier ciudad del mundo es un espacio de producción, de intercambio, de reproducción de la vida, de convivencia y disputas. La ciudad de Paysandú no escapa a tal designio.
Cuatro ejemplos, de tantos, pueden señalar si desde el poder político se intenta revertir la ciudad desintegrada, expulsora de ciertos sectores o, por el contrario, se profundiza la desigualdad, alimentando una ciudad para pobres y otra para los sectores más acomodados.

(¿Yel ABC?)
El intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, a la hora de defender asignaciones enviadas desde el Poder Ejecutivo habla que el gobierno nacional “es recaudador” y distribuidor de partidas presupuestales.
A este argumento agrega que las funciones básicas de las Intendencias, que hacen muchas más cosas, son atender el alumbrado, recoger la basura y arreglar las calles.

(Actores sociales, academia y candidatos a la Intendencia discutieron acceso a la ciudad)
Más allá de valorar específicamente estas funciones originarias, se obvia mencionar que las Intendencia son las policías territoriales y tienen amplias potestades sobre el uso del suelo y el desarrollo de las ciudades; por eso cuentan con planes locales de desarrollo urbano.
Políticas expulsoras. Los pobres, a fuerza de necesidad y pragmatismo, construyen donde pueden; pues el brazo del Estado no siempre llega a ellos.
Entonces lo hacen en zonas inundables, contaminadas, al borde de un río, en las periferias, con escasos servicios. En Paysandú, los gobiernos (nacional y departamental) retroalimentan el proceso.

(¿Realojo: ¿incluirá reparto de botas de goma?)
- Desde hace muchos años, y con programas que van cambiando de nomenclatura, con buen tino y sinergias entre gobierno nacional y departamental se viabilizan decenas de realojos.
- A fines de julio, con presencia de la ministra de Vivienda y otras autoridades nacionales y departamentales, realojaron 158 familias; el proceso es alcanzar las 700 familias.
Salieron de zonas inundables y, en general, van a parar a las periferias; ampliando el costo del “hacer ciudad”, sin todos los servicios e infraestructura, al tiempo que todos observamos lugares centrales de la ciudad, con los servicios, vacíos.
La irracionalidad de tal política la da el hecho que ediles de todas las bancadas celebraron que ANEP informara que en dicho realojo se montará la escuela 119.
Las escuelas que están en zonas consolidadas ven caer su matrícula. Y se naturaliza, desde los gobiernos y ciertos sectores, esta política.
(El hábitat adecuado no es solo la vivienda)
Es cierto que este cambio es muy relevante para los vecinos que son objeto de realojos. El intendente Nicolás Olivera, sostiene que no hay una sola forma de atender este problema y expresa, como uno de sus argumentos centrales, que la gente quiere tener espacios verdes, cosa que es menos probable en la ciudad consolidada.
Daría la impresión que se atienden “las necesidades de la gente”. Pero el comentario, parcialmente cierto, esconde que no siempre la gente tiene la posibilidad de conocer todas las opciones y, el movimiento cooperativo, desmiente el supuesto del intendente.
- En la gestión que encabezó, en nombre del FA, Guillermo Caraballo, hoy vicepresidente de OSE, la Intendencia había destinado 500 mil dólares para la “cartera de tierra”; extraordinaria herramienta de planificación urbana.
En la gestión del intendente Álvaro Lamas (2000-2005) la Junta Departamental a impulsos de FUCVAM votó un decreto generando la cartera de tierra; eran tiempos del ascenso de la izquierda. Lo cierto es que dicho instrumento cayó en desuso por falta de voluntad política y de empuje militante.
Después llegó la ley de ordenamiento territorial y otras directrices que dan amplio poder a la policía territorial que son las Intendencias.
Pero todo queda subordinado a la falta de voluntad política, por ejemplo, para expropiar el ex predio de Indhar, en plena ciudad, vacío y en proceso de tugurización y así constituir una cartera de tierra con participación de los sectores vinculados al hábitat.
Es cierto que el intendente no es muy afín a la democracia directa; que es parte de la representativa. Por eso eliminó la herramienta del presupuesto participativo.
Esta “invisible” política de subordinación alimenta la lógica de los pobres a las periferias, admitiendo que la ciudad la hagan especuladores inmobiliarios y fraccionadores que no conocen pelo político y, a veces, están de los dos lados del mostrador.
En la ciudad de Quebracho, un privado, ex concejal del Partido Colorado, -al no existir cartera departamental de tierra- hizo un suculento negocio vendiendo el predio a una cooperativa. El terreno juntaba pasto, esperando la mejor oportunidad, que se le dio al propietario. Sobre fin de año o principios del que viene se encontrará con unos 350 mil dólares.
Políticas integradoras. Vale la pena mencionar políticas que cambian el paradigma dominante en el país.
- El proyecto urbano en la ex textil Paylana, con 8 cooperativas de vivienda en altura, un CAIF, un edificio de jubilados, emprendimientos productivos, educativos (UTEC, UTU), muestra otra forma de hacer ciudad integrando actividades y poblaciones.

(Proyecto urbano en la ex textil Paylana)
El proyecto, acordado entre la administración Caraballo y el MVOT, resignificó un espacio, con todos los servicios que hubiera sido un mero depósito.

(IDP no encara complejidad del proyecto)
El problema ha sido la administración departamental, responsable del proyecto, que desconoce un decreto especifico de la Junta Departamental sobre esta pieza urbana.
En parte, lo desconoce por qué es reacia, como dice el decreto, a dar participación a la gente organizada.
Ahora, la Dirección de Tránsito, comienza a encarar el tema circulatorio en una parte de la ciudad con más de 3 mil personas permanentes y un parque automotor (y de motos) a razón de 1 por habitante.
- Un ejemplo democratizador de la ciudad, son la remozada Plaza Constitución (otra discusión sería su costo) y el Parque París Londres que tienen sellos de gestiones del PN y del FA.

(Remozada P. Constitución, apropiada por la juventud)
Las obras de la costa, -incluyendo la residencia universitaria, con su dejo democratizante. -, ponen en juego otros factores controversiales; entre ellos los recursos volcados a las mismas.

(Residencia universitaria, una intervención costera controvertida)
Lo determinante es que hay otra manera de hacer ciudad sin expulsar población.
(*) Darío Rodríguez es Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UdelaR), periodista y asesor en temas de cooperativismo, vivienda y hábitat
Foto de portada: (Parque París-Londres, resignificado)