La vuelta gradual de la presencialidad en la educación

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@mateamargouy

Diego Vitacca

Cuando el Presidente hizo la conferencia anunciando el fin de la presencialidad en la educación el día 23 de marzo, teníamos 14.826 casos activos, 202 personas con covid en cti y un número de fallecidos en el mes que llegaba a 221, lo que representaba a esa altura de marzo un promedio de algo menos de 10 fallecidos por día.

Hoy se anuncia el retorno gradual a las aulas a partir del día lunes 3, siendo que tenemos más de 27.000 casos activos oficiales, 550 personas con covid en cti y un número de muertos de abril que se acaba de cerrar en 1.642, lo que indica un promedio de casi 55 por día.

Ante esto uno se apresura a aclarar que lo más desea es que sus hijos vuelvan a los estudios presenciales, y eso es también lo que desean nuestros hijos. Pero como padre, uno se pregunta, ¿estamos en condiciones de volver con estos números? ¿se puede aprender teniendo que interrumpir constantemente las rutinas por los positivos de un maestro, profesor o compañero? ¿el niño aprende más estableciendo una rutina diaria de trabajos y reuniones en zoom o yendo al liceo sin regularidad y no pudiendo establecer ningún orden o método en su trabajo?

Mi hija de 12 años empezó liceo presencial el 1° de marzo, y vean la bienvenida que le dio la Educación Secundaria.

Debido a la pandemia su grupo fue dividido en sub-grupos a y b, correspondiéndole no asistir el 1° de marzo. Nos enteramos además que en función de ese sistema, en lugar de las 8 hs docente por día tendría 4. Una semana asistiría de 7:30 a 10:15 y la siguiente de 10:20 a 13:05, lo que significa que cada día tendría 4 hs docente, la mitad de la currícula habitual.

Veamos su día a día

1° de marzo – Sin clase. Asistió el otro sub-grupo.

2 de marzo – 2 horas de Biología. 2 horas sin profesor.

3 de marzo – 2 horas sin profesor, con adscripta. 1 clase Idioma Español. Última hora sin profesor.

4 de marzo – 1 hora Idioma Español. 3 horas sin profesor.

5 de marzo – 4 horas sin profesor.

6 y 7 de marzo – fin de semana.

8 de marzo – 1 hora de Educación Musical, 1 hora de inglés. 2 horas sin profesor (Matemáticas no asignado aún).

9 de marzo – 2 horas Geografía, 2 horas Inglés.

10 de marzo – 2 horas Historia, 1 hora Idioma Español. Última hora sin profesor. 1 hora Educación Física.

11 de marzo – 2 horas Ciencias Físicas, 1 hora Historia, 1 hora Idioma Español.

12 de marzo – 2 horas Educación Visual, 1 hora Informática. 1 hora sin clase por no corresponder.

13 y 14 de marzo – fin de semana

15 de marzo – 1 hora Educación Musical. 1 hora sin profesor, con adscripta. Enviada al domicilio por contacto de COVID (profesor).

16 de marzo – sin clase, en espera de fecha para hisopado.

17 de marzo – sin clase, se realiza hisopado.

Gobierno suspende obligatoriedad de asistencia en todo el sistema educativo.

18 de marzo – sin clase, espera resultado hisopado. Tareas Biología en Crea.

19 de marzo – sin clase, espera resultado hisopado.

20 y 21 de marzo – fin de semana. Todavía sin resultado de hisopado.

22 de marzo – sin profesores, por no estar asignados o por cuarentena.

23 de marzo – sin clase. Conferencia del Presidente suspende presencialidad.

Veamos ahora lo antes explicado en un cuadro, marcando en azul las únicas clases que tuvo en los 23 días de presencialidad de marzo

Entonces, ¿qué hacemos?

Como decía, claro que uno quiere el retorno, pero ¿les parece que se puede en las condiciones actuales? Trabajando en el domicilio hay rutinas y avance gradual en las diferentes áreas, y no es de recibo el argumento del mayor trabajo para los padres: mucho más es tener que planificar cada día de manera diferente, evaluando riesgos-beneficios y decidiendo qué hacer en función de los casos del MSP, las clases que tendrá y las que no, las que se perderá, la obligatoriedad o no, las faltas si pasan lista, las conferencias y palabras tantas veces imprecisas de los gobernantes.

Mi hija quiere volver cuanto antes, ver a sus amigas, sentirse liceal como apenas lo ha podido hacer, grande, madura, establecer los vínculos sociales que tan feliz la hacen y tanto echa de menos, pero sabe que por ahora eso no es viable. Por si fuera poco, asiste a un liceo del departamento de Canelones, a quien MSP y gobierno han condenado al ostracismo vacunatorio, y donde, por lo tanto, además de los CTI, los fallecidos y los contagiados, los estudiantes también pagarán la cuenta.

Por supuesto mi hija quiere volver, pero ve a su alrededor. Escucha al Ministro Salinas decir el 18 de abril que al 3 de mayo estarían vacunadas con primera dosis todas las personas mayores de 70 años. Luego esa versión cambiaría, y diría el Ministro que todas las personas de más de 70 años iban a quedar agendadas para el 25 de abril. Pero cambió de nuevo, porque surgió un imprevisto y entonces iban a quedar todas agendadas en la semana que terminó. Pero resulta que mi hija ve a su abuela aún sin agendas, hoy, mediodía del 2 de mayo. Entonces ya de chiquita aprende que no hay que creer demasiado. O escucha a Delgado decir que los porcentajes vacunatorios por departamento son una foto que va cambiando, que sería miserable distribuir vacunas por cuestiones políticas. Le muestro el mapa de primeras dosis, y me pregunta si no es que a Montevideo y Canelones los gobierna el Frente. “Y a Salto también”, le informo. O ve al Presidente decir que ojo con los asaditos pero luego se entera que estuvo en uno en el que además había gente llegada del exterior exonerada de la cuarentena.

Cierre

Mientras, nos hablan de la brecha educativa, el éxito del país con la presencialidad que se habrá podido observar en el cuadro que les mostré más arriba (les podría contar también del 2020, donde un brote en su escuela le impidió terminar el año, pero dejémoslo para otro día). Nos dicen que no hay lugar más seguro que un centro educativo si se cumplen los protocolos. Más palabras vacías, porque los protocolos los ejecutamos los seres humanos y tal parece que la humanidad ha fracasado con ellos, basta andar un rato por la calle, subirse a un ómnibus, entrar a los comercios. Oímos sobre la necesidad de los padres de que haya clases. Claro que tenemos necesidad, pero no para que nuestros hijos no puedan establecer una rutina mínima de trabajo y nosotros cada día tengamos que resolver el teorema de Pitágoras que nos conduzca a la mejor y más sensata decisión posible.

Bajemos los casos, los cti, las muertes, los contagios, aumentemos la vacunación en todos los departamentos, incluidos los que el Ministerio y el gobierno han relegado, y luego, sólo luego, los padres, niños y muchachos, volvamos a las aulas.

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