Por Claudia Suárez Delgado (*)
Conversamos con Juan Romero, sociólogo con maestría y doctorado en Sociología, profesor agregado del Departamento de Ciencias Sociales del Cenur Litoral Norte, actualmente desarrollando la dirección de la sede Salto del Cenur Litoral Norte.
Mate Amargo – Entendemos que habrá una fuerte inversión en UDELAR, ¿podría contarnos de qué se trata?
Juan Romero – Bueno, sí, exactamente. Hace aproximadamente dos semanas, la Presidencia de la República confirmó que la delegación uruguaya de la Comisión Tecnológica de Salto Grande está realizando un apoyo económico para la finalización del nuevo edificio, del nuevo anexo de la sede Salto, de un millón de dólares.
Hace tres años aproximadamente, el plenario de la Comisión Coordinadora del Interior, que era presidida por el profesor Rodney Colina, decidió priorizar las economías que se generarán en la construcción de una nueva sede, de un nuevo edificio en la sede Salto.
Se solicitó a la dirección de la sede un proyecto, una propuesta, lo cual se elevó a la Comisión Coordinadora del Interior, a la CCI. Esta comisión en plenario con los cenures del noreste, del este y del litoral norte y de la presidencia de la CCI, aprobaron esa propuesta y se comenzó en forma paulatina a ahorrar dineros para la construcción de ese nuevo edificio Son unos 1.400 metros aproximadamente. Y bueno, esperábamos en el presupuesto poder alcanzar los fondos que nos restaban. No se pudo, en la rendición de cuentas tampoco se pudo y desde el principio de año estuvimos en tratativas con la nueva delegación de CTM (Comisión técnica mixta de Salto Grande), solicitando reunión, presentándonos, presentando la propuesta. Esa propuesta se fundamentó, ¿por qué?, costos, ¿con qué objetivo? y luego de varios meses de ir conversando, negociando, se llegó a este resultado de hace dos semanas, que es una muy buena noticia para todos los universitarios del litoral y del interior y de la UDELAR, porque nos va a posibilitar a los 6.000 estudiantes que tenemos hoy, un nuevo edificio para que puedan estudiar y formarse de la mejor manera y también a la comunidad universitaria mejorar la infraestructura para desarrollar su tarea de investigación y atención.

M.A: ¿Ya existen líneas sobre para que se utilizará el nuevo edificio? ¿Nuevas carreras?, ¿Ampliación de cupos?
J.R. – Sí, el nuevo edificio son 1.400 metros efectivos de uso y están pensados aproximadamente dos salones grandes de 200 y pico de plazas de capacidad, va a haber una sala de conferencias con capacidad de 250 personas y de esa manera darle un poco de respiro, de alivio al aula magna que hoy en día tiene una alta demanda por parte tanto de actores universitarios como extrauniversitarios. El año pasado, aproximadamente se realizaron 200 préstamos para diferentes actividades de las instalaciones de la sede Salto de UDELAR. Y de esos 200, aproximadamente 60 fueron en el Aula Magna. Quiere decir que todas las semanas se está haciendo una actividad en el Aula Magna, tanto de clases como extracurriculares. Aparte de salones de clase, está previsto aulas laboratorio para el uso de 5 carreras, por lo menos: agronomía, veterinaria, medicina, biotecnología y enfermería. Dos aulas laboratorio importantes de enseñanza, el traslado del laboratorio de química analítica a ese nuevo edificio, un piso destinado para oficinas de docentes porque están llegando nuevos, se están instalando nuevos equipos docentes en la sede.
Una sala para la enseñanza y el apoyo a la computación, tanto de la carrera de licenciatura en computación como carreras que tienen formación en computación o necesitan ese espacio. Y luego para tareas administrativas, especialmente al departamento de enseñanza, que están hacinados los funcionarios trabajando.
Finalmente, un área de cuidados de 120 metros que está destinado para el programa, Se va la Topa, que atiende entre 40 y 45 niños y niñas de estudiantes, funcionarios y docentes que en los períodos de vacaciones los pueden dejar, en este momento, en el anexo de calle Uruguay. Y la idea es tener este espacio con todas las condiciones para el desarrollo de este programa de cuidados.
M.A. – ¿Cuáles son las demandas de la población de Salto hacia la UDELAR?, ¿cuáles son las demandas del mercado laboral?, ¿coinciden?
J.R. – Bueno, la demanda de la población de Salto hacia la UDELAR tiene ya casi 70 años, desde el año 57’. En un principio, de enseñanza se comenzó con la Facultad de Derecho y luego se fue expandiendo hasta llegar hoy en día con aproximadamente 13 servicios universitarios, unas 40 y pico de propuestas en formación de grado. Están todas las áreas del conocimiento de la UDELAR en nuestra sede, con carreras tradicionales en el sentido de tantos años ya que están en nuestra sede: como Facultad de Derecho; Agronomía; Veterinaria, que ya han cumplido prácticamente más de 40 años en nuestra sede; Facultad de Enfermería, que ya tiene más de 30 años en nuestra sede; Ciencias Sociales, en fin, son facultades con actividad ya histórica en nuestra sede.
Y se han sumado en los últimos 15 años, carreras del área de las ciencias biológicas y de la vida, bueno arquitectura también que es una carrera tradicional. Facultad de arquitectura con su carrera de licenciatura de Desarrollo Integrado. Y se han sumado Facultad de Ingeniería con la Licenciatura en Computación.
Se han sumado carreras que son propias, únicas en el país, como la Licenciatura de Recursos Hídricos, la Licenciatura de Biotecnología. Sigo tratando de repasar y después se han conformado siete departamentos académicos de todas las áreas del conocimiento, y en materia de formación de grado diríamos que están las carreras tradicionales con más de 30 y pico de años en la región en Salto y carreras nuevas que han ido surgiendo en los últimos 15 años, a esto hay que sumarle la investigación científica en todas las áreas del conocimiento.
De lo último que se ha conocido, el Vademecum de aguas termales, llevado adelante por el Departamento de Aguas de nuestra sede, conjuntamente con la Universidad Complutense de Madrid, en asociación con los operadores turísticos termales de la región, no solamente de Salto. Y eso es un paso muy importante de valor agregado para el destino turístico de nuestra región.
También se trabajó fuertemente y se demostró las capacidades humanas que tiene la sede y el cenur en la pandemia. Lo que se está haciendo en leishmaniasis hoy en día, en materia social, lo que se hace en un barrio, en una zona de la ciudad, Puente Blanco, que es una zona periférica, marginada, con serios problemas socioeconómicos, interactuando facultades de ciencias sociales, de enfermería, de medicina, en el trabajo que allí se realiza, arquitectura, en fin.
En materia de investigación, se ha hecho mucho en los últimos años y también en extensión, que es la transferencia del conocimiento que se genera a los actores del medio local. Y a eso hay que sumarle la educación permanente de los profesionales que viven acá en nuestra región, no solamente en Salto. Diría que en ese sentido se ha avanzado mucho en materia de oferta académica en general. Si coinciden o no las demandas con el mercado laboral, bueno, hay un plan que se llama el PRET: Plan Regional de Educación Terciaria, que ha tratado de priorizar la formación en aquellas áreas del sistema productivo regional.
Por eso la carrera en licenciatura en recursos hídricos, la licenciatura en turismo. Entonces se procura, en biotecnología, terminar la carrera de veterinaria con el único policlínico veterinario en todo el país fuera de Montevideo.
Se ha tratado, justamente, de articular la formación con las necesidades de la región. Luego, algunos estudios que nosotros tenemos, que los estudiantes han hecho, nos demuestran que no siempre coincide la formación con la demanda laboral. En esa área la Universidad de la República no tiene incidencia en el mercado laboral, pero sí tiene incidencia en la formación de recursos que den respuesta a las necesidades del territorio luego si los actores productivos toman a nuestros profesionales o no, ya escapa a nuestras posibilidades y a lo que la ley orgánica de la Universidad de la República la N° 12.549 nos exige.
M.A. – Se tiende a pensar que el contar con la posibilidad de estudiar en tu ciudad disminuye el éxodo hacia Montevideo y el despoblamiento que sufre casi todo Uruguay, ¿lo han podido constatar aquí?
J.R. – Con respecto a contar con la posibilidad de estudiar en el territorio y disminuir el éxodo a Montevideo, sí, eso es así. Hay un artículo reciente publicado en Inglaterra con académicos uruguayos e ingleses donde se demuestra que en un radio de hasta 30 a 40 kilómetros, donde hay centros universitarios, se tiende a retener a la juventud. En nuestro departamento prácticamente un 80% de los que egresan de secundaria, 80 y pico por ciento por lo que recuerdo de ese estudio, retiene a los jóvenes que egresan. Obviamente que algunos se van a estudiar a Montevideo porque hay carreras que no están aquí, pero que exista un centro universitario en territorio lo que la evidencia empírica demuestra, y en nuestro departamento es más notorio aún, significa retener prácticamente 8 de cada 10 jóvenes que egresan de los bachilleratos de secundaria. Por otra parte se ha democratizado el acceso a la universidad de sectores, de jóvenes y de sectores socioeconómicos, que si no estuviera el centro universitario en territorio no podrían trasladarse a Montevideo a estudiar. Aproximadamente un 15% de nuestros estudiantes provienen de poblados rurales, de Pueblo Fernández, de Colonia Palma en Artigas y podemos seguir. Lo sabemos, de los 1.300 en promedio que se anotan por año, un 15% son de poblados rurales, de los interiores de los departamentos, del interior del interior. Y son jóvenes que, si no estuviera el centro universitario, no podrían estudiar, no podrían desarrollar una formación universitaria. Y a eso hay que sumarle a los jóvenes urbanos de capitales departamentales o centros poblados que de igual manera, si no estuvieran los centros universitarios, no podrían sus familias y ellos tener la posibilidad de estudiar en la universidad. En nuestro centro universitario, aproximadamente entre un 55 y 60% de los que se inscriben año a año, de ese promedio de 1300, son primera generación universitaria. Y eso indica que se ha democratizado el acceso a la Universidad de la República en el interior. El gran desafío ahora, conseguida esta meta, este objetivo, que llevó 15 años trabajarlo, es la retención de esos jóvenes. Y eso exige mayor infraestructura, mayor inversión, pero sabemos que esa mayor infraestructura y mayor inversión trae como consecuencias formar y tener recursos humanos altamente capacitados en el territorio y muchas veces darle respuesta a necesidades que el país tiene, por ejemplo en materia de salud.
Si no fuera por el centro universitario, y por la sede de Salto, la carrera de enfermería que está hace más de 30 años, es quien forma a los licenciados de enfermería prácticamente para el norte del país y da respuesta a esas necesidades que siguen existiendo.
Recientemente se ha logrado terminar la carrera de medicina, la UDELAR está proveyendo los médicos que tanto se necesitan, los y las médicas que tanto se necesitan al norte del Uruguay, porque sabemos que la concentración de los recursos sanitarios están al sur del Uruguay. Esos son, diríamos, aportes como consecuencia de que se puedan quedar más jóvenes estudiando en el territorio.
M.A. -¿Qué buena la integración del espacio de cuidados, ya se viene trabajando en esa línea?
J.R. – Sí, sí, ya se viene trabajando en materia de cuidados. Ya hace varios años el programa Se va la Topa, que es impulsado por (y diría que es el alma mater) la comisión de cuidados de la sede, compuesto mayoritariamente por docentes, funcionarias, por mujeres. Docentes, funcionarias y estudiantes que comenzaron con esta propuesta en la dirección anterior y se ha ido consolidando con recursos, con proyectos que han ganado a nivel central de la Universidad de la República.
En este período se procuró, en principio con el sindicato médico de Salto, un lugar donde estuvieran más estables. Luego ese acuerdo venció y se les destinó el anexo de calle Uruguay. Sabemos que no son las mejores condiciones, pero el programa se sigue desarrollando y tener un edificio nuevo nos va a posibilitar generar las condiciones de infraestructura adecuadas para atender a esa cantidad de niños y niñas que -ya lo reitero- son hijas e hijos de funcionarios, de funcionarias, de docentes, de estudiantes, que en los periodos de vacaciones pueden tener a sus hijos en un lugar adecuado, con equipo técnico adecuado, en las condiciones adecuadas. Y nos va a posibilitar, de esa forma, poder ampliar los cupos y dar respuesta a una necesidad que es muy sentida, porque los cupos vuelan en menos de tres días, ya están totalmente tomados, hablamos del derecho al cuidado en las mejores condiciones posibles para los integrantes de la comunidad universitaria local.

M.A. – ¿Cuánto tiempo esperan que lleven las obras?, O sea ¿en cuántos años se podría estar inaugurando?
J.R. – Bien, ahora estamos en la etapa de establecer un convenio entre ambas instituciones, entre CTM y UDELAR, para establecer allí las pautas de trabajo. Esperamos, porque aparte una vez que se hagan las transferencias de los montos hay que iniciar la licitación de obra pública, que se termine el diseño arquitectónico. Esperamos que, más tardar sobre principios del año 2028, comiencen las obras y alrededor del 2030, ojalá y Dios quiera sea así, se pueda realizar la inauguración de este nuevo edificio que va a ser un paso muy importante para la UDELAR en el interior y nuestro CENUR en particular. Específicamente un gran logro y una gran alegría para todos los universitarios de la sede Salto.
M.A. – Los fondos se transfieren en el marco de responsabilidad social
J.R. – Sí, efectivamente. Los fondos que transfiere Salto Grande en este millón de dólares, en estos 40 millones de pesos, se originan por el programa de responsabilidad social. Para nosotros es realmente un cambio muy importante en cuanto a los destinos de dichos fondos, porque voy a hablar de lo que sé de la Universidad de la República, ha sido un apoyo muy importante por parte de CTM. Para dar algunos ejemplos, en el marco de este fondo, de este programa, se ha apoyado con 20.000 dólares para la ampliación del policlínico veterinario que se sitúa allí en el Parque Harriague. Han aportado también, recientemente, 40.000 dólares para la mejora de todo el sistema eléctrico del laboratorio de energía solar que se encuentra justamente en un predio de la represa de Salto Grande. Han aportado 50.000 dólares para la renovación de las butacas, del audio y de toda la parte visual, la parte de cañón, de proyección del aula magna que son butacas que tienen más de 20 años de uso. La verdad que va a ser una renovación espectacular y va a dejar un aula magna de primer nivel en el interior de la República. Y también nos han ayudado, permanentemente, con el traslado de estudiantes del interior rural, cuando se hace la Universidad de Puertas Abiertas. Nos han posibilitado, a principio de año, hacer una recorrida por las instalaciones de Salto Grande con los estudiantes que llegan por primera vez a Salto. O sea, se ha cambiado mucho la forma de trabajo y de relacionamiento con la actual delegación uruguaya de la Comisión Técnica de Salto Grande.
Y me faltaba, y con esto finalizo, aportaron, si mal no recuerdo, alrededor de 60.000 dólares para la concreción de la sala de anatomía patológica en el Hospital Regional Salto, que posibilitó la consolidación de los cursos de medicina en nuestra sede.
Para finalizar, comentar el impacto que genera la sede Salto del CENUR Litoral Norte, de la Universidad de la República, en la economía de la ciudad y del departamento. Según un estudio que realizó la Universidad Católica de acá de Salto, a fines del año pasado, sobre el impacto de las universidades en el departamento, se informaba que alrededor de entre 60 y 62 millones de dólares era el impacto que tenía el desarrollo de las universidades en nuestro departamento. Y de esos 62 millones de dólares, alrededor de 40 y 42 los genera la Universidad de la República. Más allá de la importancia económica, que para tener una idea es aproximadamente entre el 2 y el 3% del PBI departamental, la importancia que tiene en términos culturales, en términos de infraestructura urbana, porque han crecido muchos pequeños edificios alrededor de la sede para darle respuesta a la demanda de alojamiento de los estudiantes que llegan de otros departamentos, especialmente de Artigas, Paysandú y luego Río Negro, e inclusive de otros departamentos también como Maldonado, Canelones, que vienen a anotarse en carreras del área de la salud. Inclusive del exterior. Entonces comenzamos a visualizar que cuando la universidad se desarrolla en el interior, no es solamente cursos, no es solamente la formación de grado, es también investigación, es también extensión, es también formación permanente, es también cultura, es también generar impactos económicos en lo departamental y local. Para tener una idea, esos 42 millones representan casi el 50% de lo que genera la horticultura departamental. Entonces, no somos una institución más, somos una institución que genera mucho impacto en muchas áreas y en muchos sentidos. Por eso consideramos que cada peso que se destina a la universidad, al desarrollo universitario y especialmente en el interior, no es un gasto, sino que es una poderosa inversión. Entonces es un poco como el mensaje o el comentario final.
(*) Claudia Suárez Delgado es licenciada en Psicología, ceramista, especialista en Gestión Cultural, militante en organizaciones de la economía solidaria, feminista, integrante de la Red de intelectuales y artistas en defensa de humanidad (REDH) y de la Fdim, parte del colectivo Libertadoras antifascistas.uy