Por Carlos Novoa (*)
Dibujo, Adan Iglesias Toledo (**)
¿Cuánto tiempo soportaría cualquier nación moderna a la cual el mayor poder militar de la historia le bloqueara por completo el acceso a combustible? ¿Soportaría su población el deterioro de todos los servicios y el agravamiento drástico de las condiciones de vida? ¿La desaparición de la mayor parte del transporte público, los cortes de fluido eléctrico que llegan a durar días completos, la falta de agua por períodos de dos o más semanas, el no tener acceso a vías alternativas para la cocción de los alimentos, el estar en una larga lista de espera para recibir un tratamiento quirúrgico imposible de realizar por la falta de electricidad?
Estas son las condiciones actuales de vida en Cuba. Estas condiciones son el resultado directo y deseado de la política de “máxima presión” que la administración Trump aplica sostenidamente contra la isla, particularmente agravadas con las Órdenes Ejecutivas del 29 de enero y el 1ro de mayo de 2026. Pretender negar esto o culpar exclusivamente al gobierno cubano es ser cómplice del relato del opresor que, al mismo tiempo que estrecha el cerco, se niega a reconocer sus responsabilidades.
A pesar de la frustrante situación, los errores que se puedan cometer y la tensión general que vive el país, el gobierno y el pueblo cubano han seguido buscando vías de resistir en el actual escenario. Lejos del desánimo, algunas noticias recientes dan la idea de un pueblo que se niega a someterse. Esto a contrapelo de la narrativa que intentan imponer los medios hegemónicos, para presentar un país paralizado y vencido.

Refinar petróleo cubano
Cuba produce aproximadamente un 40 por ciento del combustible que necesita. Los principales yacimiento del país están en la franja centro-norte de la isla, donde se obtiene un combustible fundamentalmente pesado, con una alta carga de azufre. En los años 90, las plantas de generación termoeléctrica de la isla se adaptaron para procesar este combustible cubano. Aunque representa un desgaste mayor para las máquinas, ha dotado desde entonces al país de una autonomía relativa en un sector clave.
Pero nunca, hasta ahora, se había logrado refinar dicho combustible. La asunción general en la industria era que esto resultaba imposible, dadas sus características físicas. Sin embargo, en los primeros días de junio, los principales medios de la isla reportaron que la refinería “Hermanos Díaz” de la ciudad de Santiago de Cuba había logrado completar el refinamiento de aproximadamente unas 20 mil toneladas de crudo cubano. Los principales subproductos obtenidos fueron la nafta, indispensable para garantizar el funcionamiento de los pozos petroleros cubanos, dada la alta viscosidad del crudo extraído y una cierta cantidad de fuel-oil.
Aunque el fuel-oil obtenido por si solo no reúne los requisitos para ser usado en la generación eléctrica o en vehículos de combustión, al mezclarlo con combustibles de mayor calidad mejora sus características y, en principio, se torna apto para el uso. De continuarse las pruebas con resultados positivos, estaríamos ante un paso de particular relevancia en el contexto de crisis económica: Cuba podría, con su propio combustible, producir una parte del diésel y la gasolina que necesita para el funcionamiento de los grupos electrógenos y el transporte de mercancías y pasajeros.
La ciencia contra el cáncer
Otras dos noticias ilustran la idea central de este texto. En junio, Cuba anunció la reactivación de una planta que producirá 16 medicamentos de quimioterapia usados como parte del Programa Nacional contra el Cáncer. Asimismo, se anunciaron los resultados de una nueva vacuna cubana contra el cáncer, única de su tipo en el mundo. La vacuna se llama HEBERSaVax y es una vacuna terapéutica que ayuda al cuerpo a crear anticuerpos específicos y ataca directamente el suministro de nutrientes y oxígeno de los tumores.
La vacuna ha demostrado hasta ahora ser sumamente segura, con afectos adversos escasos y tolerables. Se puede combinar con otras terapias sin elevar la toxicidad. Pacientes en ensayos clínicos de Fase II, incluso en estadios avanzados, han mostrado una mejoría significativa en su calidad de vida y respuestas complementarias al tratamiento. Tiene, además, potencial para tratar diversos tumores sólidos, como el cáncer colorrectal, de ovario, renal y hepatocarcinoma.
Pero seguramente los grandes medios no se han hecho eco de ninguna de estas noticias. Prefieren el relato del país fallido, listo para caer al menor empuje del imperio norteamericano.
Y sí, las condiciones de vida en Cuba son muy duras. Las mujeres y hombres que han aportado colectivamente a estos logros sufren las mismas carencias que el resto del pueblo cubano. Pero se niegan a dejarse ganar por el desánimo. En Cuba, nadie se rinde.
(*) Carlos Novoa, escritor y periodista venezolano
(**) Profesor Adán Iglesias Toledo, Dibujante Gráfico Cubano, Caricaturista Editorial y Director del Medio humorístico DEDETE del Periódico Juventud Rebelde, miembro de la UNEAC, la UPEC y la REDH (Capitulo Cuba). Colabora con varios medios de prensa en su país y en el extranjero. Autor de varios logotipos, y campañas publicitarias, posee en su haber múltiples exposiciones individuales y colectivas, talleres e intervenciones nacionales e internacionales y ha sido premiado por más de 40 veces en su país y otros países.