¿Cuba será la próxima?

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Por Carlos Novoa (*)

 

El peligro para Cuba es sumamente real. Las acciones contra Venezuela derribaron casi totalmente las barreras que contenían al imperialismo norteamericano de retomar abiertamente la vía del «hard power» para reconstruir su dañada hegemonía.

La «comunidad internacional» y las fuerzas políticas de la oposición interna se han mostrado totalmente impotentes para imponer ningún tipo de límite a esta agenda belicista desatada. La ONU permanece de espaldas a la realidad, los Estados se acomodan intentando no quedar en el foco de la ira imperial y la oposición demócrata ha sido derrotada en todas las iniciativas presentadas tanto en el Senado como en el Congreso.

A pasar del creciente rechazo popular a las acciones del presidente, expresado en las encuestas y en las masivas concentraciones de protesta, como las convocadas por el movimiento No Kings, no parece existir una fuerza real en Estados Unidos para detener al mandatario y los intereses que este representa. Mientras un alto por ciento de los norteamericanos se distancia del actual gobierno, el núcleo MAGA cierra filas con firmeza detrás de su presidente. Esto profundiza las fracturas en un país ya atravesado por conflictos telúricos.

En la medida en que el reloj se va acercando a las elecciones de medio término en noviembre, el presidente enfrenta el reto de recomponer la percepción popular de su gestión, para evitar un colapso de su partido en ambas cámaras. Necesita resolver el conflicto en Irán, sobre todo el cierre del Estrecho de Ormuz, que ha elevado el costo de la energía global y, particularmente en Estados Unidos, ha llevado el costo medio de la gasolina en esta primera semana de mayo a un promedio nacional de 4,50 dólares por galón.

Irán no solo ha creado un problema de combustible para Washington, también ha creado un problema de percepción simbólica. A pesar de la relativa inferioridad tecnológica, Irán ha demostrado que la guerra moderna ya no se basa en quién tiene las armas más avanzadas, sino en quien puede sostener el esfuerzo bélico con una capacidad de fuego equivalente y a un costo económico menor. Los drones baratos y misiles iraníes han llevado a Estados Unidos a acumular, en solo un mes, 25 mil millones de dólares en costos, tanto en costos operativos como en equipos e infraestructuras destruidos. Algunas fuentes sostienen que el costo real puede ser incluso el doble. Esto proyecta una imagen de debilidad que el hegemón no puede tolerar.

Llenos de soberbia por el éxito en Venezuela, el lobby sionistas y los asesores cercanos convencieron a Trump de que Irán sería una operación igual de sencilla. La realidad demostró totalmente lo contrario. De hecho, las continuas declaraciones públicas de Trump y sus voceros sobre la debilidad iraní parecen confirmar justo lo contrario.

Estados Unidos está empantanado en Irán, intentando forzar una salida que puedan vender como victoria. Importantes figuras del movimiento MAGA se han distanciado de lo que consideran una traición a los valores centrales del movimiento, los aliados occidentales han dado un paso al lado, evitando mezclarse con un conflicto desastroso y las insatisfacciones en el propio ejército norteamericano han llevado a la destitución de al menos 17 generales.

En este escenario, Cuba aparece para la administración como una «presa fácil» en la cual podrían reeditar, ahora sí, una nueva Venezuela. Un golpe de efecto exitoso en el verano, sumado a una discreta mejoría en el costo de la vida en el país, podrían mejorar sustancialmente las posibilidades republicanas de cara a las midterms.

Adicionalmente, para Rubio y para MAGA, atacar Cuba implicaría cumplir el viejo anhelo del núcleo cubanoamericano que se ha hecho fuerte en la política floridana y combatir la terrible amenaza comunista que atormenta los sueños de los sectores más conservadores de la norteamerica profunda. Si Rubio quiere tener posibilidades políticas para 2028, tiene que cumplir los anhelos de su base política. No hacerlo podría resultar excesivamente costoso. Rubio es un hombre ambicioso y quiere ser presidente. Él es uno de los que más ha impulsado lo que parece ser un creciente consenso en los núcleos cercanos al presidente sobre la solución violenta del tema Cuba.

La Orden Ejecutiva de este 1ro de mayo es solo una piedra más en ese camino de agresión.

Dado el extraordinario coraje mostrado por la comunidad internacional en los sucesos recientes, no es descabellado afirmar que, en caso de agresión, Cuba está sola. Esto no es alarmismo, es un hecho objetivo. Una agresión de Estados Unidos contaría con la complicidad de muchos gobiernos de ultraderecha de la región y no tan enérgicas condenas por parte de otros.

Pero sola no quiere decir indefensa. Cuba ha incorporado numerosos aprendizajes de los conflictos recientes, incluyendo las lecciones en materia de guerra asimétrica. El país tiene una posición geográfica estratégica y sus defensores conocen al dedillo su propia geografía, incluyendo las tres formidables cordilleras que se alzan en cada una de las tres regiones del país.

A esto se añade la doctrina de Guerra de Todo el Pueblo, que involucra en la defensa a los más de 9 millones de habitantes. Más allá de las diferencias que una parte de los cubanos puedan tener con el gobierno, estos son un pueblo patriota, que estoy seguro no recibirá con buenos ojos una agresión a su patria.  Se engañan en la Casa Blanca si creen que los voceros de Miami hablan por todos los cubanos de dentro y fuera.

Cuba será un hueso duro para el agresor. Se defenderá por todos los medios a su alcance. Y donde han fallado los gobiernos, se alzará la masiva solidaridad de los pueblos, que no dejarán sola a la isla de la solidaridad en su hora más difícil.

El peligro es sumamente real, sin dudas. Pero también lo es la voluntad de lucha de los cubanos.

 

(*) Carlos Novoa, periodista y escritor venezolano

(**)  Profesor Adán Iglesias Toledo, Dibujante Gráfico Cubano, Caricaturista Editorial y Director del Medio humorístico DEDETE del Periódico Juventud Rebelde, miembro de la UNEAC, la UPEC y la REDH (Capitulo Cuba). Colabora con varios medios de prensa en su país y en el extranjero. Autor de varios logotipos, y campañas publicitarias, posee en su haber múltiples exposiciones individuales y colectivas, talleres e intervenciones nacionales e internacionales y ha sido premiado por más de 40 veces en su país y otros países.

 

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