Los mercenarios en su San Martín, fue en Bahía de Cochinos, 1961, el 19 de Abril

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Por Ramón Pedregal Casanova (*)

Dibujo Adán Iglesias Toledo (**)

En septiembre de 1960 el Presidente Fidel Castro informó en la Asamblea General de la ONU largamente de la que se preveía, y advirtió al régimen estadounidense para que no llevase a cabo la agresión, pero la CIA y sus compinches siguieron adelante. En octubre el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba que en Guatemala se entrenaban mercenarios en una finca de El Palmar, y que el aeródromo de Retalhuleu estaba siendo preparado por los gringos para el uso de aviones. Eisenhower estaba tan empeñado en el ataque a Cuba que ni siquiera se preocupó por el saber del Gobierno Revolucionario. Se insistió en la denuncia en la ONU sin ningún efecto, mientras el régimen de la Casa Blanca enviaba a las guerrillas contrarrevolucionarias del Escambray cargamentos de armas y otros elementos para su sostenimiento y es que el regidor imperialista preparaba la ruptura de relaciones con Cuba una vez que empezasen los ataques al pueblo cubano.

El 18 de noviembre fue nombrado presidente del imperio Kennedy, que siguió con el plan de invasión mercenaria. Entonces el Presidente Fidel tomó la delantera y exigió que el personal de la embajada estadounidense en La Habana se redujese al número que Cuba tenía en su Embajada en EEUU, antes del traspaso del mando el capo Eisenhower rompió relaciones diplomáticas. La guerra se precipitaba y entonces el Ejército Revolucionario lanzó una ofensiva que acabó con los contrarrevolucionarios en El Escambray. Los planes gringos se cayeron.

Kennedy, la CIA y el régimen emprendieron una carrera para preparar una invasión en toda regla para ocupar una parte del territorio cubano al que llevar a los que se darían el título de Consejo Revolucionario. En el plan participaría el régimen de Somoza en Nicaragua, con el aeropuerto de Puerto Cabezas, y el régimen de Guatemala. Los imperialistas estaban tan deseosos de destruir la Revolución que hasta hicieron público el reclutamiento de mercenarios en Miami, y se supo que contarían con 29 bombarderos B-26 y una docena de aviones de transporte C-54 y C-46, seis barcos, seis batallones, una compañía de paracaidistas, aviadores, hombres rana, …

El día 11 la marina estadounidense llevando un batallón de infantería de marina, tomó posiciones en el Atlántico extremo occidental de Cuba sin entrar en sus aguas, y dos destructores escoltaron a los mercenarios que salían en dirección a Bahía de Cochinos. Al tiempo de emprender la maniobra mercenaria el régimen imperialista emprendió una campaña de propaganda hablando de “pilotos que huían de Cuba” y un relato tan falso que no pudieron sostenerlo pues presentaron a un piloto que resultó ser un mercenario. El Comandante Fidel respondió al entonces embajador en NNUU de EEUU, Adlai Stevenson, que decía que los bombardeos habían sido realizados por cubanos que se habían rebelado contra la Revolución. El Comandante Fidel le respondía tras el entierro de las primeras víctimas causadas por el bombardeo yanqui de La Habana: “¿Quiere el señor presidente de los EEUU que nadie tenga derecho a llamarlo mentiroso? ¡Presente ante las Naciones Unidas los pilotos y los aviones que dice! Al gobierno imperialista no le quedará más remedio que confesar que los aviones eran suyos, que las bombas eran suyas, que las balas eran suyas, que los mercenarios fueron organizados entrenados y pagado por él, que las bases estaban en Guatemala y que de allí partieron a atacar nuestro territorio, y que los que no fueron derribados fueron allí a salvarse en las costas de los Estados Unidos, donde han recibido albergue. Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estamos ahí, en sus narices, ¡y que hayamos hecho una revolución socialista en las propias narices de los EEUU! ¡Y que esa revolución socialista la defendemos con esos fusiles! ¡Y que esa revolución socialista la defendemos con el valor con que ayer nuestros artilleros aéreos acribillaron a balazos a los aviones agresores! Compañeros obreros y campesinos, ésta es la revolución socialista y democrática de los humildes, con los humildes y para los humildes.”

En su cuarto comunicado el Comandante Fidel, el 19 de abril de 1961 declaró:

“Fuerzas del ejército rebelde y de las milicias nacionales revolucionarias tomaron por asalto las últimas posiciones que las fuerzas invasoras habían ocupado en el territorio nacional. Playa Girón, que fue el último punto de los mercenarios, cayó a las 5,30 de la tarde.”

El pueblo cubano, con sus dirigentes revolucionarios al frente con el Comandante Fidel, aplastó al invasor en 66 horas. Los yanquis querían que sus asesinos durasen al menos 72 horas para “reconocer” a la tropa mercenaria como “gobierno” que necesitaba ayuda y pasados 3 días emprender sin tapujos la invasión.

Los mercenarios en su San Martín, fue en Bahía de Cochinos, 1961, el 19 de Abril.

(*) Ramón Pedregal Casanova es autor de los libros: Gaza 51 días; Palestina. Crónicas de vida y Resistencia; Dietario de Crisis; Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero; y, Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios. Colaborador del canal Antiimperialistas.com, de la Red en Defensa de la Humanidad

(**) Profesor Adán Iglesias Toledo, Dibujante Gráfico Cubano, Caricaturista Editorial y Director del Medio humorístico DEDETE del Periódico Juventud Rebelde, miembro de la UNEAC, la UPEC y la REDH (Capitulo Cuba). Colabora con varios medios de prensa en su país y en el extranjero. Autor de varios logotipos, y campañas publicitarias, posee en su haber múltiples exposiciones individuales y colectivas, talleres e intervenciones nacionales e internacionales y ha sido premiado por más de 40 veces en su país y otros países.

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