Por Colectivo Mate Amargo (*)
NODAL (Noticias de América Latina y el Caribe) es un multi medio anti hegemónico con el cual Mate Amargo ha interactuando mucho. Es uno de esos esfuerzos de los pueblos y por los pueblos por plantarse con voz propia.
Dos de las y los secuestrados en Sirte (Libia), junto al uruguayo Matías Alvarez, son compas de ese medio de prensa (NODAL), Paula Giménez y Lucas Aguilera, directores de investigación. A diferencia del uruguayo y otros integrantes del convoy terrestre solidario, el gobierno de su país no parece cumplir con su obligación de gestionar por ellos.

La preocupación es creciente cada día que pasa por esos 11 compañeros y compañeras que en total fueron secuestradas/as por tropas en territorio libio. Aún no han podido comunicarse ni con abogados, ni familias. Conocidas son las denuncias por violación de los derechos humanos contra palestinos, periodistas y activistas solidarios, denunciadas incluso en estos días por la ONU, es obligación desde aquí levantar nuestras voces.
El 3 de junio, NODAL declaraba «hasta el momento no existe información oficial, directa y verificable sobre la situación de los ciudadanos argentinos María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera, directores de investigación de NODAL», y hacemos nuestra la declaración de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, Capitulo Argentino, que transcribimos a continuación:
«Quisieron aislar a un pueblo y borrar a quienes le acompañan
Recuperar a Paula Giménez, a Lucas Aguilera y a lxs demás compañerxs solidarixs con Palestina es deber de la humanidad
Uno de los rasgos más nítidos de esta fase del imperialismo y su articulación transnacional es el castigo sistemático a la solidaridad como acto humano y militante. No se trata de un hecho aislado ni de un efecto colateral; se persigue, se estigmatiza y se desaparece a quienes deciden tender puentes donde el poder levanta muros. Frente al bloqueo criminal contra el pueblo palestino, la respuesta de Paula Giménez y Lucas Aguilera no fue la indiferencia ni el cálculo, sino el desprendimiento. Eso que hicieron —llevar alimentos, medicamentos, presencia— es un acto profundamente político, y por eso se lo castiga.
El imperialismo sabe que su capacidad de reconfiguración hegemónica no depende sólo de los bombardeos ni de los bloqueos, sino de los límites que la articulación y la alianza entre movimientos puedan realmente ponerle. Sabe que una unidad eficaz entre quienes resisten es su verdadera amenaza. Por eso su estrategia no se reduce a masacrar, asfixiar y/o aislar a un pueblo, sino que buscan separarlo de todo aquel o aquella que pueda acudir a acompañarlo en su suerte. El silencio que rodea este caso no es neutro, no es demora burocrática ni falla diplomática, es la expresión local de esa estrategia. Se busca que solidarizarse con Palestina sea un peligro, que la ayuda humanitaria sea leída como amenaza, que el internacionalismo militante quede fuera de toda protección estatal. Se busca borrar todo acto de desprendimiento dotado de contenido político. Con su remedio del terror quieren evitar que se expanda esa solidaridad activa y amputar los ejemplos de humanidad.
Pero lo hacen porque saben que la solidaridad y el internacionalismo se contagian, producen una nueva ética y anuncian una sociedad de nuevo tipo. Paula Giménez y Lucas Aguilera son una expresión viva de esa sociedad en el presente. Son militantes que encarnan lo que el poder teme, la disposición a cruzar fronteras no para invadir ni saquear, sino para cuidar, para hermanarse, para gritar injusticias, para hacer visible y propio el dolor de todo un pueblo. Eligieron estar donde el mundo mira para otro lado. Y por eso hoy están desaparecidxs.
Exigimos una prueba de vida. Exigimos que el Estado argentino cumpla con sus obligaciones y no priorice sus mezquinos intereses geopolíticos por encima de la vida sagrada de nuestra gente. Exigimos que la comunidad internacional se pronuncie de un modo fuerte y decidido. Pero exigimos también que el ejemplo de Paula y Lucas se multiplique. Porque sólo así, cuando el imperialismo y sus títeres de turno tengan que armar una prisión en la que ya no quepamos todos y todas las internacionalistas del mundo, entonces comenzará nuestra hora. La hora no solo de nuestra resistencia, sino de la victoria definitiva, la de la humanidad, la del fin de la prehistoria salvaje del capitalismo. Y Gaza será entonces la capital del nuevo mundo, ese lugar al que iremos a recordar y a recuperar el último genocidio para que, entre otras muchas cosas, la felicidad de las niñas y los niños no siga siendo masacrada con bombas.
PRUEBA DE VIDA YA. LIBERTAD A PAULA GIMÉNEZ Y LUCAS AGUILERA. EXIGIMOS A LAS AUTORIDADES ARGENTINAS SU CUIDADO, PROTECCIÓN Y REGRESO A CASA. NO SE CASTIGA LA SOLIDARIDAD».
Hacemos nuestras las palabras de la REDH Argentina, y extendemos el reclamo de libertad inmediata para Matías Alvarez, y todos los y las restantes compañeres secuestrados.
(*) Colectivo Mate Amargo es un Colectivo integrado por las y los compañeros que construimos a diario este medio de comunicación alternativo.