Mucho Ruido y Pocas Nueces

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@mateamargouy

Por Ec. Gabriela Cultelli

“Pocas nueces” y pocos convocados completarían en esta ocasión el viejo refrán. Pero, además
de a la poca gente que asistió al alardeado encuentro de “Un solo Uruguay”, podría bien aludir
a la pobreza de propuestas de una proclama largamente anunciada.
No queremos menospreciar las propuestas, pero realmente tendrían que haberse esforzado
un poco más. Los problemas del Uruguay son muchos y serios, para que se los tome con tanta
liviandad. Sin dudas vuelve a ser valedera la idea artiguista de que “nada tenemos que esperar
si no es de nosotros mismos”.

La llorona
La primera parte de la proclama implicó un dudoso esbozo de coyuntura, tras una supuesta
“situación cada vez más complicada que vive el agro”, que recuerda más aquella vieja canción,
que lo que pueda tener de objetividad. Claro que hasta ellos mismos lo reconocen más
adelante cuando plantean “Últimamente se nos ha tildado de ineficientes, pese a que se han
batido todos los records históricos de producción y exportación.”
Más allá de los desatinados planteos de “Un solo Uruguay”, lo cierto es que en el 2018 la
economía volverá a crecer en un 2,4%, pudiéndose pensar que, a pesar de lo sucedido en la
región, hemos superado el estancamiento 2015/16, sin olvidar que junto a Bolivia somos los
países de América del Sur que mantenemos el mayor crecimiento.
Los sectores más dinámicos vinculados al desenvolvimiento mencionado a setiembre 2018
fueron comercio, restaurantes y hoteles, además que las empresas públicas, mostraron
nuevamente su potencialidad, en ello ANTEL y la puesta en marcha de la refinería. Creció la
producción de aserraderos, cemento, productos del caucho, plástico y automotores. La
construcción continuó en baja a pesar del incremento de obras por parte del MTOP, ANTEL y el
consumo residencial montevideano, por la disminución en la construcción de edificios y la
inversión en energía eólica de años anteriores. En cuanto al agro, aumentó el sector ganadero
(carne y leche) y mejoraron los rendimientos del trigo y la cebada, pudiéndose pensar que ya
reaccionaron ante los incentivos procurados desde el año pasado en relación a las políticas
diferenciadas en el tratamiento del endeudamiento, dónde se destacan los resultados
obtenidos por el BROU, así como la disminución diferenciada en el costo de los combustibles, y
otros que como bien expresara el ministro Murro en los marcos del BPS, están siendo de gran
peso para las arcas del Estado, aunque no se mencionaran en los discursos del pasado 23 de
enero.
El consumo de los hogares mostró otra vez la importancia del mercado interno ante
coyunturas externas desfavorables, siendo la principal fuente de crecimiento del PBI del lado
de la demanda, y ante la disminución de exportaciones. Cómo es lógico, influyó el aumento de
los salarios y de los ingresos de los trabajadores por cuenta propia (unipersonales, productores
familiares). Pero dichos ingresos, aumentaron por debajo del PBI, lo que nos dice que el
crecimiento de las ganancias fue mayor.
A todas estas conviene recordar algunos indicadores desde un poco más atrás en el tiempo
según se muestra en los siguientes cuadros, que se explican por si solos:

 

 

 

No podemos dejar de notar que nuestras fuentes fueron el BCU para los primeros datos
ofrecidos y el INE para el cuadro. Sin embargo la proclama parece tener algún tipo de instituto
de investigación propio, pues las fuentes que observamos desde mediados del siglo pasado, y
antes en algunas de sus referencias (censo 1908 por ejemplo que allí está publicado), los
catalogan como “oficiales” y ponen en duda su validez. Pues si tienen otra fuente, que la
presenten y discutimos su metodología, de lo contrario carece de rigurosidad.

La caja de pandora
De todo un poco salió de Durazno. Bajen el costo del Estado por ejemplo, pero sin tener
presente el costo fiscal que el impulso al sector implica, ni los U$S 5 mil millones que entre
2017 y marzo 2018, el BCU gastó para que el dólar no se desbarrancara. Proponen en concreto
suspender el ingreso a la función pública, medida que, en tiempos de la derecha, demostró la
ineficiencia que resultaba de un funcionariado tremendamente envejecido. Suman ciertas
medidas que deben haber tomado de nosotros, pero que a diferencia de la demagogia con que
ellos la presentan, nosotros lo hacíamos a manera de gesto político, pues sabíamos que desde
el punto de vista del gasto, el ahorro era insignificante. Nos referimos a la disminución de
cargos de confianza, secretarías personales, rendición de viáticos de legisladores, etc. que por
cierto, disminuyeron muchísimo en los dos primeros años de gobierno frenteamplista. Y lo que
no les podía faltar como propuesta clasista que es, fue la “reducción de las transferencias
directas” que reciben los más vulnerables de este país, hecho que tampoco implica ahorros a
no ser que pretendan dejar la pobreza a su libre albedrío.
Se suman sin sentidos como una ley que prohíba que los gastos sean mayores a los ingresos
públicos, como si eso fuera de lógica en el mundo actual. Que se disminuya el costo del gasoil y
la energía para ganar competitividad sin reconocer el esfuerzo que se ha hecho ya y, disculpen
sí parece redundante, haciendo que todos (a través del aumento del costo fiscal) paguemos
por sus incapacidades. Entre ellas, el no reclamar por los precios de arrendamiento de la tierra
y el peso que ello tiene en los costos de producción. Y no podemos dejar de mencionar el
reclamo sobre el endeudamiento agropecuario y especialmente de los colonos ¿será que se
refieren a la necesidad de un 4to. Gobierno del Frente Amplio para continuar con estas
medidas caso a caso?

Vamos a andar
Sabemos que falta mucho por hacer en este país. Que aún tenemos 293 mil personas pobres y
que este flagelo debe ser eliminado en el próximo quinquenio. Sabemos que el crecimiento no
es el mismo de la década ganada (2005-15), de allí que el desempleo nos afecte y se muestre
del 7,4% para el mes de noviembre pasado (fuente INE), aunque menor a noviembre 2017

(7,8%) y 2016 (7,7%). Y tantos otros problemas e injusticias, como la propia explotación del
trabajo ajeno que los que vienen a quejarse provocan.
Pero también sabemos lo que nos costó llegar hasta aquí, y que para atrás no volvemos ni para
tomar impulso, por tanto no podemos (como dice la proclama) “empezar a andar por el
camino que Uruguay no transita hace muchos, muchos años…”, porque no todos hablamos de
lo mismo cuando hablamos de Desarrollo, surgiendo las preguntas ¿desarrollo para qué?,
¿desarrollo para quienes?.

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