Michel Torres Corona (*)
Dibujo, Adan Iglesias Toledo (**)
El relato preponderante en los grandes medios occidentales insiste en mostrar a Cuba como un país estancado, muchas veces minimizando el impacto del bloqueo imperialista y, en franca revictimización, culpando más al gobierno de la Isla (y su sistema socialista, por supuesto). Lo cierto es que, aun bajo el permanente hostigamiento estadounidense, recrudecido como nunca en los últimos años y con el infame énfasis que merece la administración Trump durante 2026, Cuba ha producido dos hazañas poco difundidas que merecieran ocupar más titulares en todo el mundo: una vacuna terapéutica —¡otra más!— contra el cáncer, y una transición acelerada hacia energías renovables, sobre todo la fotovoltaica, impulsada por la necesidad de sobrevivir al cerco petrolero.
Resulta que el socialismo no es ese “enemigo del desarrollo” del que “alerta” la propaganda anticomunista (y anticubana). Cuba ha desarrollado inmunoterapias oncológicas propias, accesibles y gratuitas para su población. La más conocida es el CIMAvax-EGF, una vacuna terapéutica para el cáncer de pulmón de células no pequeñas, disponible desde 2011 y aprobada también en Argentina, Bosnia y Herzegovina, Colombia, Kazajistán, Paraguay y Perú, según explica la propia página del Roswell Park Comprehensive Cancer Center de Nueva York, donde se realizan ensayos clínicos con esta tecnología cubana.

Más de 5.000 pacientes con cáncer de pulmón han sido tratados con esta inmunoterapia única, y diversos estudios internacionales han indicado una estabilización prolongada del tumor, una mejora de la supervivencia global y una calidad de vida superior para los pacientes que reciben CIMAvax.
En 2017, el Roswell Park Cancer Institute de Buffalo, Nueva York, se convirtió en la primera institución estadounidense autorizada por la FDA para realizar ensayos clínicos con CIMAvax-EGF. En una entrevista difundida por medios cubanos, la directora del instituto, Candace Johnson, declaró que los inmunólogos de la isla son «los científicos más brillantes e innovadores con los que ha trabajado», y alabó su «intención humanitaria de ayudar a todas las personas», destacando que «los cubanos lo llevan un paso más allá porque están dedicados a tratar de ayudar a las personas, especialmente a las que padecen enfermedades devastadoras».
Mientras Washington estrangula económicamente a la isla, sus propios científicos reconocen que el saber cubano salva vidas, incluso en el propio Estados Unidos. A ello se le suma, acorde al anuncio en días reciente, el desarrollo del candidato vacunal HEBERSaVax diseñado para el tratamiento de diversos tumores malignos; y la inauguración de una Unidad de Tratamiento Ambulatorio de Oncología en La Habana.
Pero la medicina no es el único campo donde Cuba está demostrando su capacidad de innovación en medio del sitio al que ha sido sometida, lo cual ha sido documentado por medios internacionales que no pueden ser sospechosos de “simpatías castristas”, como Reuters, Bloomberg, CNN o The Guardian.
Como se sabe, desde enero de 2026, el emperador de turno, Mr. Donald Trump, interrumpió todo suministro de petróleo a Cuba. Enumerar ejemplos del impacto nocivo de la agresividad imperialista contra la Isla sería igual de triste que inútil. Sin embargo, la respuesta del gobierno cubano no fue la apatía ni la sumisión, sino la transición acelerada hacia energías renovables, con una velocidad que ha sorprendido a muchos analistas internacionales.
Según un amplio reportaje de CNN publicado en mayo de 2026, «Cuba está llevando a cabo una de las revoluciones solares más rápidas del planeta, con la ayuda de China». Según esta fuente, las energías renovables representaban ya cerca del 10% de la electricidad generada en Cuba, un aumento considerable respecto al 3% del año anterior.
El salto ha sido histórico. Y lo que es aún más asombroso: por primera vez, las renovables han llegado a aportar hasta el 50% de la electricidad diurna en la isla, según la propia Presidencia cubana. El mes pasado entró en funcionamiento, en la localidad de Majagua, el primer parque solar del país con sistema de almacenamiento en baterías, un paso crucial para garantizar el suministro también durante la noche.
La “energía limpia” es también una forma de independencia, una manera de sostener materialmente el espíritu irredento de la Revolución cubana… pero sin la solidaridad internacional —sin envíos de tecnología, sin auxilios financieros— la transición será más lenta y más gente sufrirá apagones innecesarios.
No basta con exigir el fin del bloqueo: Cuba precisa que bancos extranjeros dejen de aplicar o ser cómplices de las medidas coercitivas unilaterales de Estados Unidos, y que permitan las transferencias aunque sea para equipos solares y medicamentos; Cuba necesita de más proyectos de cooperación energética, que incluyan el envío de paneles y baterías.
Y, por supuesto, Cuba también precisa de aliados en su lucha por la verdad. Es imprescindible que se promuevan más los logros de la ciencia cubana, ya sea en la lucha contra el cáncer o con esa segunda Revolución Energética, heredera de la impulsada por Fidel a inicios del siglo XXI. Hoy ni siquiera los reactivos para producir nuestras propias vacunas llegan sin trabas y aun así se continúa peleando por la salud y por la luz del pueblo cubano (en todos los sentidos).
El socialismo cubano da una lección —a aquellos dispuestos a escuchar o ver más allá de sus prejuicios ideológicos— que ningún manual de economía neoliberal podría articular: un modelo orientado al bienestar del ser humano y no al fetiche de la ganancia es capaz de resistir y de desarrollarse incluso ante un adversario tan formidable como el imperio estadounidense.
Ante el intento de asfixia, Cuba sigue reinventándose. Los “comunistas incompetentes” —como nos llamara el fascistoide Secretario de Estado, Marco Rubio— no solo resisten sino que logran hazañas que serían prácticamente imposibles de emular en naciones que tuvieran las mismas condiciones de asedio.
(*) Michel Torres Corona, abogado y comunicador cubano, conductor del programa «Con Filo» de la Televisión Cubana. Director del grupo editorial Nuevo Milenio, es además colaborador de varios medios de su país y el mundo.
(**) Profesor Adán Iglesias Toledo, Dibujante Gráfico Cubano, Caricaturista Editorial y Director del Medio humorístico DEDETE del Periódico Juventud Rebelde, miembro de la UNEAC, la UPEC y la REDH (Capitulo Cuba). Colabora con varios medios de prensa en su país y en el extranjero. Autor de varios logotipos, y campañas publicitarias, posee en su haber múltiples exposiciones individuales y colectivas, talleres e intervenciones nacionales e internacionales y ha sido premiado por más de 40 veces en su país y otros países.