Extracto del discurso de la compañera Inés Cortés.

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Mate Amargo, continuando el homenaje a Raúl “Bebe” Sendic en el acto del pasado viernes 24 de abril.

Por Colectivo Mate Amargo (*)

Fotografías Marisa Adano (**)

 

¡Buenas noches compañeros y compañeras!

Es para mí un honor y una gran responsabilidad estar hoy aquí, en un nuevo acto de homenaje al compañero Raúl “Bebe” Sendic.

Es un gran desafío, porque el “Bebe” —como referente histórico de esta organización, como compañero y como pensador “sentipensante”, como se auto definía— representa para nosotros, para nuestra generación de tupamaras, no solo una forma de estar y de actuar, donde los hechos decían más que los discursos, sino también una forma de pararse frente a las desigualdades estructurales.

El Bebe perteneció a una camada de compañeros que entregaron su vida por las ideas. Que entregaron sus mejores años, que pagaron con cárcel, tortura, exilio y sangre su lucha por un país que los incluyera a todos, a los marginados del mundo, como decía en 1987.

Compañeros que hoy están partiendo, que se están yendo de este plano material, y que son para muchos de nosotros el motivo por el cual elegimos este camino. Compañeros como el “Pepe”, el “Flaco” Dubra, el “Murmullo”, y tantos otros que hoy no están. También compañeras, por supuesto. Y quiero resaltar aquí la deuda histórica que tenemos como organización con nuestras muchachas de abril: Diana Maidanik, Laura Raggio y Silvia Reyes, brutalmente asesinadas el 21 de abril de 1974. Y también reafirmar, una vez más, nuestro compromiso con la memoria, la verdad y la justicia hasta que aparezca el último de nuestros desaparecidos.

Compañeras y compañeros, creo que uno de los principales desafíos que tenemos hoy es defender la vigencia del pensamiento del “Bebe” en nuestros días. Ese compañero que dejó la comodidad de la izquierda montevideana para ir al interior profundo a organizarse con los cañeros, con los marginados, para transformar la realidad.

Ese compañero que desde la oscuridad más profunda de la prisión, envió sistemáticamente cartas a sus hijos e hija, expresando en cada una de ellas la ternura de su amor profundo por la vida, por el estudio, y que burlando inteligentemente la censura de los carceleros, logró desarrollar profundas reflexiones y una poderosa construcción intelectual que hasta el día de hoy nos interpela.

Antes de venir para acá, me puse a repasar algunos de los artículos que escribió el “Bebe” Sendic, y me interpeló muchísimo uno publicado en 1987 en la revista El Chasque: “Marginados del mundo: ¡unámonos!” Titulaba. En ese artículo, el “Bebe” hablaba de los excluidos, de los “clase B”, de aquellos a los que incluso la izquierda no les hablaba.

Y permítanme traer esa idea al Uruguay de hoy. Si el “Bebe” hablaba de los marginados de su tiempo, hoy esos marginados tienen rostro de niño y de niña.

En Uruguay, hoy, nacer niño es nacer con más probabilidades de ser pobre. Los niveles de pobreza infantil duplican los de los adultos. Uno de cada tres niños nace y crece en situación de pobreza. Y la probabilidad de que un hogar sea pobre aumenta significativamente cuando hay niños, especialmente cuando ese hogar es liderado por una mujer.

No son situaciones aisladas. Son la expresión de una desigualdad estructural que persiste en nuestro país. Una desigualdad que fue fuertemente reducida por los gobiernos frenteamplistas, pero que hace años se encuentra estancada.

Nuestro país crece poco, y cuando hay poco para repartir, se tensiona el sistema de protección social. Un sistema que muchas veces llega tarde, llega mal, o directamente no llega. Y nuestras infancias no pueden hacer lobby. No se organizan, no tienen voz propia en el sistema político. Por eso somos nosotros los que tenemos la responsabilidad de poner este tema en el centro.

Porque este no es un tema más: es el principal desafío que tenemos como país.

Ni que hablar de la violencia.

Mañana es el Día Mundial contra el Maltrato Infantil, y estamos lejos del buen trato. Hoy en Uruguay tenemos un promedio de un niño herido de bala cada seis días. Tenemos niveles altísimos de violencia intrafamiliar. Y tenemos un sistema que muchas veces invisibiliza a niños, niñas y adolescentes como sujetos de derecho.

Un sistema que los vuelve expediente. Que los burocratiza. Que los deja solos. Por eso hablamos de una deuda histórica con las infancias. De lo solos que los hemos dejado. Y de lo mucho que tenemos que transformar.

Necesitamos leyes que los protejan, políticas públicas que cambien las condiciones materiales de vida, y más presencia del Estado en los territorios. Y en ese camino, quiero recordar a una compañera enorme que se nos fue hace muy poquito: Nany Deambrosi. Y en ella, reconocer a todos los compañeros y compañeras que sostienen día a día la organización en los barrios, las ollas, las redes de solidaridad.

Los que eligen no quedarse en la comodidad, y construyen todos los días una patria para todos y para todas. Nany era eso: pocas palabras, muchas acciones. Siempre del lado de los y las más jodidas. Con los pies en el barro y la cabeza en el futuro.

Compañeras y compañeros, estamos avanzando. Hace pocos días comenzó el plan “Más Barrio”, que apunta a más Estado, más comunidad, más convivencia. Tenemos proyectos de ley que ponen en el centro la protección de las infancias y la lucha contra la desigualdad.

Pero no alcanza. No alcanza sin organización. No alcanza sin pensamiento crítico. No alcanza sin disputar, una y otra vez, cómo se reparte la riqueza en este país.

Como decía el “Bebe”: no alcanza con que la economía crezca. Importa cómo crece y

a quién le llega. No alcanza con recordar al “Bebe”. Nos toca estar a la altura.

Sepan que vamos a seguir construyendo desde donde nos toque, para que los más infelices, y las más infelices, sean las más privilegiadas. Para que las transformaciones lleguen en el corto plazo, pero sin perder de vista el rumbo estratégico: la liberación nacional.

Porque tenemos el desafío de representar a todos los marginados. Y porque hoy, como ayer, esa consigna sigue vigente: “Marginados del mundo: ¡Unámonos!”

Porque el “Bebe” no murió. Vive en cada compañero y en cada compañera que construye organización.

¡Habrá patria para todos y para todas!

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(*) Colectivo Mate Amargo es un colectivo integrado por las y los compañeros que construimos a diario este medio de comunicación popular y alternativo.

(**) Marisa Adano, fotógrafa uruguaya, colaboradora de Mate Amargo, es autora de múltiples publicaciones, miembro de la REDH y de su colectivo local LibertadorasAntifascistas.uy

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