Hay “naciones” y Naciones.

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Por Martín G. Delgado(*)

 

El pasado 22 de setiembre se dio a conocer que la empresa norteamericana Praxis, vinculada a los tecno-oligarcas de Silicon Valley, firmó un contrato con la ciudad privada de +Colonia para construir una comunidad cerrada de empresarios vinculados a la tecnología digital. Según la información pública difundida, la creación de esta “comunidad digital” en el plano físico, plantearía una inversión de 1000 millones de dólares. Una inversión similar a la de la construcción de la pastera ENCE en Conchillas, con la salvedad que ENCE es una empresa (una persona jurídica) y estos son millonarios individuales (personas físicas).

Más allá del debate y la reflexión sobre los tecno-oligarcas, su influencia en la economía, la política y la sociedad (un debate central de nuestro tiempo y que es urgente debatirlo en Uruguay), nos parecía interesante reflexionar sobre algunas de las concepciones que traen estos empresarios tecnológicos y sus posibles efectos sociales y políticos. En particular sobre su concepción de “Nación”. Y es que Praxis se presenta como una “Nación Digital” y su instalación en +Colonia significa construir una “Nación” de empresarios anglosajones, vinculados a las Big Tech, adentro del Estado Uruguayo y por fuera de las regulaciones estatales (ambientales e impositivas) que suelen haber en Norteamérica y Europa.

¿Pero que entendemos como “Nación”? El antropólogo Benedict Anderson (2021) ya había abordado este debate en los 80’. Para él las “naciones” son “comunidades imaginadas” de personas, unificadas por “tradiciones inventadas”, que construyen pasados en común y sentimientos de pertenencia tan poderosos que estarían dispuestos a dar la vida por esa “nacionalidad”. Pero hay que entender el planteo de Anderson, que sean “comunidades imaginadas” con “tradiciones inventadas” no significa que sea todo ficción. La construcción del pasado común, si bien guarda selecciones arbitrarias, está basado en experiencias históricas concretas. Por ejemplo la construcción de Artigas como nuestro héroe patrio, si bien corresponde a una selección arbitraria (Artigas nunca quiso un Uruguay independiente), hay una cierta base histórica concreta que lo acredita. A su diferencia, Simón Bolívar no podría ocupar ese rol simbólico en nuestro contexto (Artigas existió y peleó en nuestra región, Bolívar no peleó en nuestra región).

Algo central en la reproducción de la nacionalidad y sus sentidos de pertenencia, son los sucesivos rituales cíclicos que reafirman constantemente la pertenencia del grupo a la comunidad. En el caso del Estado Uruguayo son los actos patrióticos y feriados nacionales que todas las personas que nacemos y vivimos en el territorio estamos obligados a experimentar. Otro elemento importante que destaca Anderson es la lengua, pero no entendamos la lengua como un sistema idiomático concreto, por ejemplo, el castellano o el inglés (lenguas que tienen distribuciones territoriales en varios países), sino en los modos localistas propios (por ejemplo, el español rioplatense que es distinto al de España o al del Caribe). Y es que, si no hay una lengua que difunda el sentido de pertenencia y crea comunidad, difícilmente pueda llegarse a generar un sentido de “Nación”.

Obviamente el Estado Nacional uruguayo crea sentidos de pertenencia nacionalistas sumamente eficaces, de ejemplo ver el fervor patriotero que se da cada vez que juega la selección de fútbol. No es casualidad que muchas instituciones del Estado como la Fiscalía General de la Nación o el Archivo General de la Nación guarden en sus nombres el término “nación”. Pero no pensemos a la “Nación” y los usos de su término solo en términos estatales. En Uruguay hay otros colectivos que se identifican como “naciones” y usan su significado. Ejemplo de esto es la “Nación Charrúa” o terreiros afro-umbandistas que se identifican como “Nación Bantú” o “Nación Kimbanda” o incluso templos evangélicos neopentecostales que usan el termino “Nación de Dios”. Como vemos, todos estos colectivos tienen una pertenencia étnica y/o religiosa que los separa del estereotipo dominante construido por el nacionalismo estatal (no son únicamente descendientes de españoles e italianos y no son ateos o católicos).

El termino “Nación Charrúa” que reivindican los colectivos indígenas del país, tiene que ver con que son colectivos pre-existentes al Estado Nacional y que en las crónicas coloniales y de albores de la República, ya eran identificados como “naciones indígenas”. El uso del término “Nación” también es una reafirmación de su independencia y no sometimiento, aunque sea en el plano simbólico. Recordemos que los pueblos originarios tenían territorios propios y que la construcción del Estado implicó el despojo territorial de los indígenas. Los charrúas actuales tienen varias prácticas comunitarias y rituales de pertenencia como la rememoración de la Masacre de Salsipuedes (perpetrada por el Estado), todos los 11 de abril. También buscan revitalizar su lengua que fue cortada por la imposición del castellano. Si bien tienen una singularidad cultural que los diferencia del estereotipo genérico del país. Los charrúas contemporáneos son personas totalmente integradas a la sociedad nacional, van a la escuela pública, se atienden en ASSE, pagan impuestos y hablan español rioplatense como la mayoría. Es más, en el caso de los charrúas, ellos contribuyen más al Estado de lo que el Estado ha contribuido históricamente a ellos.

En el caso de las religiones de matriz africana, sus usos del término “Nación” tienen que ver con las primeras formas de organización de los colectivos afros, ya en tiempos del sistema esclavista, en donde se reunían en las famosas “Salas de Nación”. En el siglo XIX los colectivos afros se organizaban de acuerdo a los lugares de procedencia en África de donde habían sido secuestrados sus antepasados. El termino “Nación” hacía reminiscencia al territorio simbólico de origen y al linaje de sus antepasados. En gran medida esto se trasmite en las religiones de matriz africana. Incluso en algunos terreiros, en los rituales se utiliza el portugués o el yoruba durante las incorporaciones, ya que el lenguaje es el de sus antepasados esclavizados en Brasil o provenientes de África Occidental. Más allá de sus singularidad cultural y religiosa, la población afro-uruguaya está en una situación similar a la de los charrúas, reprimidos e invisibilizados por el Estado de forma histórica. Ellos han contribuido más al Estado, de lo que el Estado en general ha contribuido a ellos.

En el caso de las iglesias neopentecostales tienen una historicidad mucho más reciente que la de los pueblos indígenas y afrodescendientes. El fenómeno evangélico neopentecostal es algo de los últimos 40 años y está vinculado al lobby, influencia y financiamiento de iglesias norteamericanas y brasileñas. Su interpretación teológica sobre el “Reino de Dios” y crear territorios libres de pecado, los lleva a utilizar el termino “Nación”. En su interpretación teológica la “Nación de Dios” es la comunidad cristiana libre del pecado que se antepone a una sociedad que está corrupta y pecaminosa. Obviamente son grupos muy estructurados y donde la ritualización es muy importante. A diferencia de los charrúas y los afros, ellos no han sufrido procesos de despojo y represión estatal. Aunque si tienen tensiones con respecto a la tradición laica del Estado Uruguayo.

Pero más allá de las singularidades de evangélicos, afro-umbandistas y charrúas, todos dialogan en distinto grado con el resto de la comunidad nacional. Es más, podríamos decir que la “Nación Uruguaya” se conforma también a partir de las interacciones, diálogos y aportes de estos y otros colectivos. Incluso el Estado refleja en su propia legislación las tensiones étnicas y religiosas históricas. No es casualidad que seamos un Estado Laico que garantiza la pluralidad religiosa, tengamos leyes anti-discriminación, acciones afirmativas para los afrodescendientes y el 11 de abril sea oficialmente el “Día de la Nación Charrúa y la Identidad Indígena”.

 

¿Y los tecno oligarcas de Praxis qué?

Ahora la pregunta es si Praxis tiene todos estos elementos de pertenencia identitaria. ¿Qué historia en común tienen y como dialoga ésta con el resto de las historias del país? ¿Qué rituales tienen para reafirmar su pertenencia? ¿Y cómo dialogan con el resto de la comunidad nacional uruguaya cuando sus miembros son casi en exclusiva norteamericanos y europeos? ¿Cómo se relacionarán con los indígenas y afro-uruguayos, cuando muchos de sus miembros (ejemplo Nick Fuentes) tienen visiones y discursos abiertamente racistas? ¿Y con el Estado Uruguayo? Ya que el país tiene leyes antidiscriminación. Y con los servicios públicos y las regulaciones ambientales e impositivas del Estado, ¿Cómo va a ser su relacionamiento?

Ese es otro elemento que nos proporciona el antropólogo Gilberto Lopez y Rivas. Existe un nacionalismo desde las élites que utiliza al Estado para reproducir sus formas de dominación. Y existe un nacionalismo desde los sectores populares que es parte de los ciclos de lucha por la justicia social y la dignidad de los pueblos. El Estado Nacional y su concepto de “Nación” es un campo de disputa en sí mismo. Sin embargo, las formas de nacionalidad dominante históricamente son formas hegemonizadas por las élites, lo cual no quita que sean interpeladas por movimientos contrahegemónicos desde abajo.

Como fuerzas izquierdistas deberíamos luchar por una “Nación” que nos abarque a todos, todas y todxs. Con especial relevancia para aquellos grupos que fueron históricamente invisibilizados y despojados por el Estado y las élites. Una “Nación” al servicio de las élites nacionales o internacionales es todo lo contrario a un proyecto izquierdista. Por lo tanto, la gran pregunta es: ¿Cómo va a ser la relación de la Nación Uruguay y sus diversidades internas con esta “Nación Digital” de anglosajones millonarios que se está por instalar?

(*) Martín G. Delgado Cultelli, militante charrúa y del movimiento Indígena latinoamericano. Experto en Pueblos Indígenas, Derechos Humanos y Cooperación Internacional, Universidad Carlos III de Madrid.

Bibliografía:

La Diaria. (2026, septiembre). +Colonia firmó acuerdo millonario con empresa dedicada a la inteligencia artificial para instalarse en predio de El Calabrés. La Diaria. ladiaria.com.uy

En Perspectiva. (2026, 24 de septiembre). ¿Qué es Praxis, la comunidad tecnológica que anunció una inversión en Colonia? Su historia y su filosofía. Radiomundo En Perspectiva. https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/que-es-praxis-la-comunidad-tecnologica-que-anuncio-una-inversion-en-colonia-su-historia-y-su-filosofia/

Anderson, B. (2021). Comunidades imaginadas: Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo (4.ª ed.). Fondo de Cultura Económica.

López y Rivas, G. (2020, 9 de octubre). Etnomarxismo y cuestión étnico-nacional en América Latina. Voces en Lucha.

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