¡Vivir con dignidad, existir con orgullo!

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 Por Colectivo Mate Amargo (*)

Fotografía Sonia Acosta Ozano (*)

El pasado viernes 25 de setiembre se realizó una nueva edición de la marcha de la diversidad en Montevideo, compartimos una fotogalería con extractos de la proclama leída en el acto.

Hoy volvemos a llenar la calle.

Volvemos porque la calle es nuestra, porque acá aprendimos a no tener miedo y porque todavía hay mucho por lo que marchar.

Este año nuestra consigna es clara. ¡Vivir con dignidad, existir con orgullo! Porque no queremos que existir siga siendo un acto de resistencia.

Vivir con dignidad es nuestro reclamo al Estado y a la sociedad toda. Existir con orgullo es nuestra respuesta a quienes todavía nos dicen, «Hacé, lo que quieras en tu casa, pero no lo muestres. No nos avergüenza ser quienes somos. Nuestras disidencias son nuestra identidad. Por eso seguimos saliendo a la calle en Montevideo y en cada rincón del país, donde mostrarse con orgullo todavía es un desafío enorme. Nos dicen que ya alcanza, que ya tenemos leyes, que ya tenemos derechos, que no se entiende qué es lo que seguimos reclamando. Pero un derecho que no se cumple no es un derecho, es una promesa vacía. 

 

Esta marcha se la dedicamos a Luis Magallanes, a nuestra querida Dulce Polly!.  Luis fue docente, actor, comediante y desde el año 2000 fue un pionero en el arte drag en Uruguay cuando subirse a un escenario era un acto de valentía. Militó desde los 90, caminó las primeras marchas cuando éramos pocas y no nos tapábamos la cara y fue de los fundadores de mi colectivo Ovejas Negras.

Fue Dulce Polly, pero también Melucha la maestra, Amarga Marga, Y tantas otras que nos acompañaron e incomodaron en teatros, boliches, radios y pantallas. Nos hizo reír y riendo nos enseñó a ocupar el espacio público con brillo, humor y sin pedir disculpas. Nuestra querida maestra nos dejó la enseñanza de que el orgullo se construye con alegría y con lucha, que al miedo se le puede hacer frente con irreverencia. Hoy marchamos con su risa, con sus pelucas y con sus corajes. Dulce Polly presente hoy y siempre!.

Como coordinadora nos organizamos para defender la diversidad en su sentido más amplio. lesbianas, gays, travas, trans, bisexuales, intersex, no binaries, queer, personas con VIH, personas afro, migrantes, trabajadoras y trabajadores, estudiantes, discas, personas en situación de calle, privadas de libertad.

Elegimos hablar de diversidad y no solo de orgullo, por convicción y por estrategia, porque nuestras luchas no son solo identitarias, son compartidas con todo nuestro pueblo, porque somos el pueblo.

Reclamamos condiciones materiales para poder vivir dignamente, trabajo, techo, poder estudiar, poder envejecer. No pedimos privilegios, pedimos lo que necesita cualquier persona para vivir.

La dignidad no es un discurso, es una condición material y la política pública solo transforma la vida de las personas más excluidas si tiene inversión detrás. La discriminación nos sigue condenando a la miseria. nos acusan de victimizarnos cuando todo el tiempo nos niegan oportunidades reales. Es imposible pensar en la sexualidad sin pensar en la clase. Nos discriminan por ser tortas, o trans. Y también por ser afro, por ser pobres, por el patrio donde vivimos o del país de donde venimos. Somos la clase trabajadora.

Somos quienes sostenemos la vida todos los días, muchas veces sin ningún derecho asegurado en las casas, en las ferias, en la calle y en las ollas populares. Mientras medio millón de personas en este país sobrevive con sueldos que no alcanzan, una minoría sigue acumulando privilegios obscenos. Exigimos redistribución de la riqueza. que pagues más quienes más tienen.

Sí, al impuesto del 1% al 1% más rico. No es capricho, es justicia social.

Trans conciencia, memoria y resistencia. Trans conciencia memoria y resistencia transciencia. Memoria y resistencia. Trans conciencia. Memoria y resistencia.

Como trabajadores no solo deberíamos tener derecho a ser quiénes somos o a participar en espacios colectivos. El simple hecho de tener un trabajo sigue siendo un desafío y nuestras vidas son cada vez más difíciles de mantener cuando ni siquiera nos reconocen en nuestras tareas y no nos pagan o no nos siguen ofreciendo trabajos precarizados porque saben que en muchos no tenemos otra opción.

Solo habrá libertad cuando haya independencia económica. Todavía hay personas expulsadas del mundo del trabajo por su identidad de por su identidad y expresión de género. Su orientación sexual, su ascendencia étnicocial, su estado serológico, su lugar de origen o su situación de discapacidad. Marchamos por quienes trabajan de noche, por quienes trabajan por cuenta propia, por quienes sostienen los cuidados, por quienes buscan trabajo y reciben una puerta cerrada y especialmente por nuestros compañeros trans que siguen sin poder terminar de estudiar y siguen condenadas a la precarización más absoluta.

Las trabajadoras sexuales marchamos porque rechazamos toda forma de trata, explotación y proxenetismo, pero también las políticas moralistas y punitivas que profundizan la precariedad y la violencia hacia nuestros cuerpos.

Exigimos derechos laborales, seguridad social, acceso real a la salud, protección frente a la violencia y por eso exigimos que nuestra actividad se aborde desde el Ministerio de Trabajo y no desde el Ministerio del Interior. El trabajo no es delito.

Exigimos vivienda digna. Tenemos derecho a transitar la vida en un lugar cuidado, pello y en condiciones. La calle no es un lugar para vivir ni para morir. Y por supuesto, acompañamos la lucha de las personas en situación de calle. Un estado que no priza la vida, traiciona a su pueblo.

Exigimos que se les pague a quienes acompañan a otros todos los días, a los trabajadores de los refugios que sostienen a quienes el sistema expulsa.

Los compañeros de SUTIGA  continúan trabajando en condiciones deplorables y sin cobrar su sueldo. Mientras nos esperan desalojos, mantienen servicios imposibles de pagar, sufren problemas de salud y viven en desolación producto de la propia intemperie impuesta por el Estado. El gobierno y especialmente el MIDES tiene que hacerse cargo.

Denunciamos las condiciones inhumanas en las cárceles donde sigue muriendo personas privadas de libertad en manos del Estado. El asinamiento es tortura. Exigimos educación, salud, alimentación digna y una estrategia real de egreso.

La salud es un derecho humano y cuando hablamos de salud no hablamos solo de que nos traten bien, aunque eso también lo exigimos. Hablamos de malapraxis, del varón gay que va a la consulta con una pierna quebrada y lo primero que le ofrecen es un test de VIH. de la lesbiana a la que no le indican el PAP porque tiene sexo con mujeres. De los prejuicios que terminan en diagnósticos equivocados. La salud es un derecho, no un privilegio para quienes la pueden pagar o están en la capital.

Exigimos el acceso real a terapias de afirmación de género, sin esperas eternas ni profesionales que tengamos que buscar en el boca a boca. Hablar de VIH sigue siendo hablar de prevención, de acceso a la información, al diagnóstico y a tratamientos de calidad.

Exigimos acompañamientos que no reproduzcan el rechazo que seguimos viviendo día a día, que se respete la confidencialidad y que se integre la conversación sobre el virus libre de estima. Tenemos que poder conocer nuestro estado serológico sin miedo.

Las mujeres con VIH existimos y se nos sigue reafirmando que no servimos para la sociedad. Parece mentira que sigamos siendo perseguidas y que se prefiere que se prefiere esterilizarnos antes que brindarnos una atención de calidad. Marchamos para que se sepa que indetectable es igual a intransmisible. Y cuando hablamos de salud, también hablamos de salud mental. Necesitamos espacio de atención sin demoras eternas, accesibles, inclusivos, libre de discriminación y con profesionales preparados.

Marchamos porque históricamente las personas intersexuales no hemos tenido aún permiso pleno de existir tal y como somos . Consideramos que cargar con el peso de historias de vida plagadas de violencia médica, engaños, más la sensación de habitar un cuerpo incompleto, un cuerpo que tuvo que ser corregido para ser validado, no es una responsabilidad individual, es una deuda colectiva.

Marchamos, no solo por nuestra visibilidad, por defender nuestro derecho a existir tal y como somos, sino por un futuro donde el sistema médico no tenga como prioridad corregirnos y mutilarnos. Basta de cirugía sin consentimiento por el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. Liberación Intersex.

Marchamos en defensa de la soberanía de nuestros cuerpos por la autodeterminación y la autonomía sexual y reproductiva de las mujeres y disidencias. Levantamos la bandera feminista por la libertad de tomar decisiones éticas sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas.

Sin coacción, violencias ni penalización, aborto legal, seguro y gratuito para todos.

No habrá revolución social sin una revolución en las masculinidades.

Queremos ser varones dispuestos a abrazar las perspectivas feministas en cada aspecto de nuestras vidas. Ya no alcanzan las declaraciones de solidaridad, ni que sigamos aclarando que no todos somos iguales. Tenemos la responsabilidad de romper con el pacto patriarcal en el trabajo, entre amigos, en nuestras organizaciones y nuestras casas.

La deconstrucción masculina es una obligación política y el momento de asumirlo es ahora. Marchamos porque seguimos viviendo en una sociedad patriarcal que nos educa para tener miedo. Nos dicen desde chicas que nos tenemos que cuidar, que no andemos solas, que nos salgamos de noche. Que nos vistamos adecuadamente. Que tengamos cuidado a quién invitamos a nuestras casas, a quien elegimos como pareja. e incluso a nuestros propios padres, tíos o abuelos. Nos cargan a nosotras la responsabilidad de no ser violentadas, pero ni así alcanza. El primero de septiembre, a plena luz del día, en Facultad de Medicina estudiando, rodeada de compañeras y compañeros, un estudiante de 19 años fue apuñalada por otro estudiante. Estaba haciendo lo que nos dicen que hagamos y aun así insisten en matarnos.

Repudiamos este intento de femicidio como lloramos con indignación por los 17 femicidios de este año, así como recordamos siempre a nuestras compañeras trans asesinadas sin justicia. No son hechos aislados. Es la expresión más brutal de una violencia machista que se aprende, se tolera y se reproduce todos los días. El problema no es cómo nos vestimos, a qué hora salimos ni con quién andamos. El problema es este sistema que nos odia, ni una menos. Viva nos queremos.

También marchamos en defensa de la educación pública, porque la educación es un derecho y no una mercancía.

Estudiar debería significar poder construir nuestro futuro y no tener que aprender a sobrevivir a la violencia. Queremos centros educativos seguros, inclusivos, libres de discriminación.

Queremos que todas las infancias y adolescencias puedan estudiar sin esconder quiénes son, porque una educación que expulsa no transforma, educación que discrimina no educa y una educación sin recursos no puede garantizar igualdad por una educación pública de calidad y en todo el país.

Seguimos por el 6+ 1 para la educación pública. Marchamos porque las lesbianas seguimos sufriendo la invisibilidad y el no reconocimiento de nuestras familias. Exigimos filiación sin discriminación y el reconocimiento a las madres, no gestantes como lo que son madres. Marchamos porque los varones gay seguimos siendo el chiste fácil de la cultura hétero que nos repudia y nos incentiva a quitarnos la vida. Basta de odio, basta de violencia

Marchamos porque las personas bisexuales seguimos reivindicando que no estamos confundidas. Las mujeres bisexuales no estamos con otras mujeres mientras no tengamos novio. Los varones bisexuales no somos gay. Somos bisexuales con orgullo y con placer.

 

Marchamos por y con memoria. Las personas de la diversidad sexual fuimos perseguidas, encarceladas, violentadas y discriminadas durante, antes y después de la dictadura cívico-militar.

Porque la persecución no fue solamente política, también fue moral, sexual y de género. Recordamos a quienes tuvieron que esconderse, a quienes nunca pudieron volver y a quienes todavía esperan justicia. Abrazamos a madres y familiares detenidos, desaparecidos.

Memoria, verdad y justicia. Nunca más terrorismo de estado.

Volvemos a denunciar la ocupación colonial, el bloqueo inhumano y la limpieza étnica que se impone sobre todo el pueblo palestino. No permitiremos que utilicen nuestras banderas para justificar el aparte y la explotación.

Nuestra libertad no existirá hasta que los pueblos de Palestina, Cuba, Líbano, Irán, Sudán, Congo, Haití y tantos otros sean libres.

Y no hay orgullo posible bajo el genocidio. Marchamos por les queers Palestines. Existen y resisten bajo el Apartheid, la ocupación colonial y un Nakba que nunca terminó. Por todo esto gritamos fuerte, no en nuestro nombre. Alto al genocidio y basta de Apartheid.

Viva la resistencia civil Palestina !

 

Porque existir no puede ser un acto de supervivencia permanente. Ante el fascismo más organización.

Hoy también le queremos hablar a nuestra comunidad. Sabemos que está todo planeado para que cada vez nos organicemos menos, nos movilicemos menos y confrontemos más entre nosotros. La derecha fascista nos quiere así, buscando enemigos entre quienes históricamente nos hemos sostenido y acompañado.

Nuestra responsabilidad histórica, nuestro compromiso con las próximas generaciones es consolidar un movimiento social que siga apostando a la unidad. Nuestras diferencias siempre fueron una potencia. Reconocer el sufrimiento y las desigualdades de nuestros colectivos siempre nutrieron nuestra sensibilidad.

 

¡Frente a los discursos de odio, elegimos la solidaridad!

¡Frente al divisionismo fascista defendemos la unidad!

 ¡A no confundirse, el enemigo está fuera y a la espera!

Marchamos porque lo que le pasa a une nos pasa a todes. No podemos olvidarnos de quiénes siguen en los márgenes. La compañera trava que no llega a los 40.

El gurí que duerme en la calle, la familia que no llega a fin de mes, les trabajadores que no cobran, las personas privadas de libertad o les migrantes que se ven forzades a sobrevivir a la exclusión y discriminación.

Nuestra lucha no termina cuando se resuelve nuestra realidad individual. Nuestra comunidad es el Uruguay entero.

Luchamos por una sociedad justa e igualitaria, libres e iguales en dignidad y derechos. Porque nadie es libre mientras haya otres que no lo son!

Porque somos afros, migrantes, feministas, trans, lesbianas, gays, bisexuales, intersex, nobinaries, discas, trabajadores, estudiantes, trabajadoras sexuales, personas con VIH, personas en situación de calle, privadas de libertad, somos disidencias, somos el pueblo, somos diversidad, somos resistencia.

Esta marcha es un grito, pero también es un encuentro. Es fiesta, es alegría, es abrazo. Porque si algo aprendimos de Dulce Poli y de todas las que vinieron antes, es que el orgullo no se pide, se vive.

Y mientras exista una sola persona a la que se le niegue un derecho por ser quién es, vamos a seguir tomando las calles. Vivir con dignidad, existir con orgullo.

Dulce Poli presente. ¡Viva la marcha por la diversidad!

Coordinadora de la marcha por la diversidad. 2026

 

(*) Colectivo Mate Amargo es un Colectivo integrado por las y los compañeros que construimos a diario este medio de comunicación alternativo.

(**) Sonia Acosta Ozano es Analista en Contabilidad y Administración, fotógrafa amateur, militante por la justicia social, feminista y parte del colectivo Libertadoras antifascistas.uy

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