Mujeres cubanas, a pesar del Bloqueo

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Cuando estamos hablando de un bloqueo energético, no solo se apagan las casas. Significa también, ¿qué está pasando con las personas que sostiene la vida en el hogar y en las comunidades, las mujeres?

 

Por Maribel Acosta Damas (*)

Portada, Marina Cultelli (**)

 

Marilys Zayas Shuman-. Cuando se afirma que la principal violencia que tienen las mujeres cubanas ahora es el bloqueo de los Estados Unidos, algunas personas piensan que es una frase manida porque tal vez no abren todas las venas para descubrir lo que se lleva dentro. Puedo decirte que cuando hablamos de bloqueo, de bloqueo energético, no solo se apagan las casas. Cuando pensamos en eso, significa entender qué es lo que está pasando con la persona que sostiene la vida en el hogar y en las comunidades, que por lo general son las mujeres. Entonces estamos hablando la narrativa cotidiana de hoy en Cuba: las que se despiertan a las dos de la mañana si hay electricidad para hacer las tareas domésticas, las que garantizan que los hijos puedan dormir, ya sea o abanicándolos o creando las mejores condiciones para ellos. Y es que sostener la vida incluye pensar en cómo garantizar un pan para el desayuno, o llevarlos a la escuela en espacios rurales, en cada detalle de la vida…

Esta mujer: Marilys Zayas Shuman

Es hoy la directora de la Editorial de la Mujer de la Federación de Mujeres Cubanas. Sin embargo, Marilys viene de abajo. Se formó y creció en diferentes ámbitos. Es Licenciada en Enfermería y Diplomada en Periodismo. Conoce bien la vida de las mujeres cubanas. Como enfermera, trabajó en el hospital ginecobstétrico más importante de Cuba: Ramón González Coro, de La Habana. Ha sido docente de esta especialidad y tiene posgrados en psicopedagogía, educación participativa, técnicas de dirección, perinatologia, comunicación en salud, ginecología y obstetricia. En 2019 se graduó de Master en Estudios del Caribe.

Como periodista se desempeñó en la radio COCO CMCK “El Periódico del Aire” de la capital cubana y ha representado al gremio profesional en varias esferas de dirección. En 2014 fue nombrada directora de la revista Muchacha, de la Editorial de la Mujer y en 2022 pasó a ser la directora de la Editorial de la Mujer de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).

Aborda temas como afrofeminismo, comunicación feminista, economía feminista, historia de mujeres revolucionarias y migración femenina. Tiene una activa participación en foros internacionales y latinoamericanos de mujeres y forma parte de proyectos y redes de mujeres en Cuba y fuera de la isla. Marilys conoce Cuba, la recorre, intercambia con la gente, con las mujeres.

 

Marilys Zayas Shuman-. Cuando hablo de bloqueo hoy, pienso en la madre que conozco, de una zona rural, que lleva a su niña a la escuela a 6 km de su casa, ahora que no hay transporte porque no hay combustible. Y luego de la mala noche… y cuando piensas en esta mujer, te ubicas en todas las mujeres de diferentes ámbitos. Porque estamos hablando de la educación, un sector feminizado; estamos hablando de la salud, un sector feminizado; estamos hablando de la ciencia, donde un por ciento elevado de mujeres está a cargo de las investigaciones del país. Son las mismas mujeres que dejan listos todos los procesos en el hogar para llegar entonces al banco, a la escuela, al hospital, a crear vacunas…

Son los derechos de las mujeres los que más rápido se impactan en momentos de crisis. Ahí están también las embarazadas que no cuentan hoy con toda la medicación que necesitan, están las jóvenes, cuya protección reproductiva está comprometida porque no hay anticonceptivos. En Cuba no se están produciendo. Eso genera embarazos adolescentes. Y eso afecta al varón, pero sobre todo a la joven adolescente es la que más se resiente porque es la que retrasa sus estudios, pospone su vida y asume, junto a su familia, la crianza del niño o niña.

Cuando hablamos de la salud sexual y reproductiva también nos referimos a las almohadillas sanitarias o íntimas como se nombran en Cuba. ¿Cuánto cuesta comprar un paquete de íntima hoy para el ciclo menstrual de una mujer? Los precios son inmensos en todo el país.

Entonces, cuando en casa hay dos mujeres que menstrúan a la vez, se tendrían que invertir más de mil pesos cubanos en ese ciclo. Sin embargo, este es un tema poco visibilizado cuya afectación está representando un problema para las adolescentes y mujeres cubanas. 

Hoy estamos hablando, además, de un aumento de la mortalidad infantil porque el magnífico programa de Maternidad Infantil que Cuba tiene diseñado no se está pudiendo aplicar por falta de recursos. Pruebas y test de embarazos fundamentales como el alfafeto, que determinan embarazos de riesgo y que podrían garantizar la interrupción del embarazo en algún momento de la vida, están detenidos.

Eso aumenta la mortalidad infantil directamente como también otros cuidados a la embarazada. Entonces el bloqueo no solo incide en la gestión diaria de la vida, sino en cómo concebir la vida, incluso hasta para el proceso reproductivo.

Maribel Acosta Damas (MAD)-. A partir de estos análisis, ¿cómo evalúa el momento que estamos viviendo?

Marilys Zayas Shuman-. No vivimos solamente una crisis. Considero que este es una de las etapas más duras en la historia de la Cuba revolucionaria. Creo, además, que es uno de los momentos más difíciles y de más incertidumbre sobre la salida final. Es cierto que estamos haciendo muchas cosas, pero sobre todo estamos acelerando lo que tal vez no logramos hacer antes. Y entonces el funcionamiento es más difícil porque están en crisis muchas decisiones de todas las personas. Es de máxima complejidad. Es demanda del momento también reforzar el liderazgo con el que estamos trabajando y el lugar de los jóvenes en este proceso.

Tenemos una generación que ha nacido y crecido en la crisis, que viene desde los 90 cuando la caída del campo socialista. No es la generación mía, por ejemplo, que nació en los 70, que conoció las ventajas de la Revolución. Y es una generación cuestionadora y crítica. Eso hace imprescindible el regreso, desde las particularidades del presente, a las ideas iniciales, a los sueños por los que se apostaron en la Revolución. 

Regreso a las mujeres: son las mismas mujeres que están regresando otra vez al hogar. Porque entre otras razones, en medio de este bloqueo energético, hay mucha gente en tele trabajo, o con menos horas de trabajo en sus profesiones porque no hay electricidad.  Y esas son mujeres que también ahora vuelven a sufrir violencia en el hogar. Entonces ahí aumentan índices que nosotros suponíamos tener resueltos. Estamos hablando de que se aumentan los femicidios, de que nos demoramos en juzgar, de que seguimos con las mismas dudas sobre si le creemos o no a las personas que denuncian violencia. Y no me refiero incluso a las grandes decisiones, me refiero por ejemplo a lo que pasa en estos momentos en los espacios de internet. Porque es también un momento en que tenemos que construir con todas las personas posibles. Y para construir con todas las personas tenemos que construir con las mujeres, con sus necesidades, con sus carencias, con sus riesgos, con sus miedos. Eso no se puede obviar.

MAD-. Cuando hablas del impacto actual del bloqueo sobre las mujeres, las adolescentes y las niñas, es inevitable pensar en el futuro. ¿Cuál es su percepción de este impacto a mediano y largo plazo?

Marilys Zayas Shuman-. A partir de todas las crisis que estamos viviendo, está ocurriendo otro fenómeno que no aplaudo. Es decir, aplaudo y acompaño a las personas que necesitan disentir y que lo hacen de una manera coherente, con contribución a lo que queremos construir y mejorar.  Pero se nos están dando situaciones de mujeres que salen a manifestaciones en la calle con sus niños pequeños. Y otro fenómeno, que es minoría, de mujeres que prefieren no enviar a sus niños y niñas a las escuelas porque no hay electricidad en casa. Esto es un retroceso de lo que la Revolución ha logrado. Estamos conversando con ellas, estamos trabajando a su lado para revertir esto. Porque tenemos una responsabilidad con las mujeres y con las personas que sufren. Estamos hablando de futuro.

Es decir, tenemos que pensar en el futuro porque en medio de la crisis corremos el riesgo de que las personas se estén concentrando en lo inmediato, en lo que voy a cocinar hoy, en el agua que tengo hoy, en que no tengo electricidad hoy y en que mi niño no tiene merienda. Pero podemos olvidar pensar como país, como población, como seres responsables que tienen que velar por el futuro. Esto es, por una parte. Por otra parte, tenemos en este momento deterioro en la educación porque sabemos que las personas necesitan ingresos. Y hay una migración grandísima de profesionales de la educación al sector privado. Están construyendo en el sector privado lo que nosotros queremos para nuestras escuelas, con el impacto que esto significa.  Y debemos trascender el debate si el responsable es la escuela o la familia. Todos tenemos responsabilidad social. Debemos saber que esta realidad durará y que tenemos la urgencia de empezar a reconstruir lo que tenemos, aun en estas difíciles condiciones.  

Siento además que hay que trabajar porque empecemos a ser el destino de la juventud para que las jóvenes y los jóvenes vean en su futuro el destino Cuba. Por ejemplo, cuando contrato a las jóvenes y los jóvenes egresados de la universidad, les pregunto, ¿en los 12 meses que vendrán vas a estar en Cuba? Increíblemente la respuesta es, no sé. Sin embargo, yo creo en la posibilidad de éxito del trabajo de las organizaciones de jóvenes y de mujeres, en el trabajo activo y más personalizado de la Unión de Jóvenes Comunistas y de la Federación de Mujeres Cubanas.  

MAD-. Parecería como si estas organizaciones legendarias estuvieran agotadas, incluso deslegitimadas en determinados espacios y contextos. ¿Qué considera?

Marilys Zayas Shuman-. Tenemos que adaptarnos a los tiempos. Trabajar en este tiempo. No es igual en todas partes.  Voy por toda Cuba. Y el funcionamiento de la Federación de Mujeres Cubanas en pueblos y poblados no es la misma que en La Habana. Es decir, ahí la mujer la necesita y la usa como fuerza y no se actúa igual que lo que puede estar sucediendo en La Habana, o en la capital de otra provincia cubana. Porque en esos espacios incide más y mejor.

Pero evidentemente, en los escenarios más citadinos yo siento que se ha ido desgastando. Y ante una convocatoria de una reunión, las mujeres reaccionan: ¿Para qué tú me vas a buscar si no tengo tiempo? Entonces, ¿en qué tú me vas a ayudar? Porque ya el trabajo de las organizaciones no puede ser ¡vamos a reunirnos! Lo que tenemos que hacer es, ¡vamos a sentarnos en tu casa y a pensar cómo ayudarte! Y hablar con quien sea para buscar los aportes necesarios. Si no cambiamos esas maneras de hacer las cosas, no lo vamos a lograr. Porque la gente tiene que sentir que tú tocaste a la puerta de su casa, te sentaste a su mesa, te tomaste su agua caliente porque no hay electricidad y estás pensando con ella cómo cambiar y mejorar la realidad comunitariamente.

Y creo que, por otro lado, tenemos que apostar por construir el sueño juntas. Y cuando yo hablo de construir el sueño- y en las comunidades hay experiencias hermosas- hablo de construir el poder popular desde la base, hablo de que la construcción del poder popular no sea un discurso, sino que sea que tú logres encontrarte con mujeres para decirles que estás para crear juntas. Y eso lo digo porque lo hemos estado experimentando en comunidades y pueblos con la Federación de Mujeres Cubanas.

MAD-. ¿Y cómo revertir los fenómenos negativos que han ido apareciendo en este contexto tan difícil? ¿Se agotó ese núcleo que tenía la sociedad cubana en cuanto a posibilidades, fuerza, inteligencia, capacidad de integrar?

Marilys Zayas Shuman-. No. Ese núcleo está vivo. Nosotros tenemos experiencias gratificantes en las comunidades y municipios de las provincias cubanas de Las Tunas, Granma y Guantánamo. La Editorial de la Mujer tiene un proyecto de cooperación que se llama No más, contra la violencia de género y la idea del proyecto es fortalecer las Consejerías de violencia de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) en los municipios, porque cada municipio tiene un espacio donde funciona una Consejería de violencia al que pueden acudir las mujeres. Fueron creadas por la FMC cuando la COVID, con urgencia para que las mujeres tuvieran adonde llegar, pero no tenían todas las condiciones, ni tampoco tenían gente preparada. Entonces se han ido preparando sobre la marcha.

Y este proyecto está apostando con metodologías de trabajo nuevas. Nosotras programamos encuentros con grupos de mujeres, hacemos en cada municipio encuentros con grupos de mujeres para identificar las necesidades, las desigualdades de su territorio y a partir de ahí crear un plan de acción. Este plan se presenta al gobierno municipal, que además debe tener una estrategia contra la violencia, refrendado en el Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres… pero ya sabemos… muchas veces se lleva formalmente y ante tantas prioridades, esto se puede relegar. ¿Cuál es el papel nuestro? Pues que se lleve adelante.

Por ejemplo, la experiencia en la provincia de Las Tunas fue hermosa. Nos reunimos con un grupo de mujeres que ya estaba constituido, y empezamos a enseñarles y a aprender: talleres sobre la violencia, sobre el género y otros aspectos de interés para ellas. Y a partir de ahí ellas empezaron a enumerar las necesidades que veían en su comunidad. Hicieron un plan de acción. Lo presentaron al gobierno. Se dieron cuenta que dentro de ellas había mujeres violentadas, dentro de su mismo grupo. Todo eso se hizo con la conducción de la FMC. Y hoy esas mujeres están apostando por un espacio que sea para trabajo cooperado, que también va a ser un espacio de cuidado, que además lo va a ofrecer la propia FMC.  Y la mejor parte de la historia es que hoy la secretaria de la FMC de ese municipio logró abrir puertas en el gobierno y sensibilizar personas a partir de esa ruta. Esa es construcción del pueblo.

Porque además ya ellas no solo piensan en las mujeres, sino en el hijo de alguien que necesita tal cosa, en la necesidad de la otra o el otro. Por ejemplo, para el inicio del curso escolar 2026-27 ellas fueron las líderes, para buscar uniformes para las niñas y niños de la comunidad, reorientaron las demandas y ofertas, buscaron soluciones en redes, dando a cada quien el aporte del otro, de la camisa que le servía, del pantalón que hubo que ajustar. Porque se puede hacer. Y además juntas tenemos esa fuerza renovada de pensar, de hacer, de que yo tengo dos costureras y vamos a hacerlo de esta manera. Eso se puede hacer en todos los territorios. Queremos visibilizar estos resultados, darlos a conocer, que sirvan de experiencia para otras. Y eso lo hicimos también con la alianza con el Centro Memorial «Martin Luther King» de Cuba, con la educación popular, que trabaja con el concepto de que a la comunidad no puedes llegar a imponer una manera de hacer, tienes que hacerlo de manera horizontal, no puedes intervenir, tienes que priorizar las necesidades de las personas.

Soy una convencida de que, si nosotros no logramos que nuestras organizaciones tengan también eso en su pensamiento, incluyendo las personas que las lideran, entonces sí va a ser más difícil salir adelante. Por ahí está el camino.

Lo primero es pensar es qué quiere para su vida, para sus hijos y para su familia. Cambiar tiene dos rutas: el capitalismo depredador o reconstruir lo que tenemos, apostar por lo que tenemos y ver cómo nosotras nos vemos representadas en las medidas que ha tomado el país para dinamizar la economía y cómo podemos hacer crecer a las mujeres. Ese proyecto de que hablamos incluye financiamiento, incluso para mujeres vulnerables para que creen sus propios negocios, que es también una mirada diferente. La idea es aportar financiamiento para si vas a poner un taller de costura, nosotros compramos las máquinas, y tú contratas personas, y que también el gobierno participe y diga: mira, esta persona necesita trabajo… ayudemos.  Pero todo esto hay que tejerlo con mucho cariño desde las bases.

MAD-. En esta reconstrucción de país soñada, ¿qué lugar ocupan las mujeres? ¿qué lugar ocupa la comunicación?

Marilys Zayas Shuman-. La comunicación es transversal a todo y sin ella no vamos a llegar a ninguna parte. Es lo primero. Si no aprendemos a hacer comunicación, sobre todo comunicación comunitaria con una perspectiva feminista, inclusiva, antirracista, antipatriarcal; si nosotros no logramos montar eso desde la base, no es posible avanzar.

Creo que las mujeres son las lideresas de ese proceso de reconstrucción. Y no lo estoy diciendo por ponerle más tareas encima, sino porque hacer el diagnóstico desde la mirada de las mujeres es diferente. Hasta para la siembra del campo… la mujer no siembra como siembra un hombre. Porque la mujer piensa en la tierra, en su sostenibilidad y en recuperar las raíces. El pensamiento patriarcal piensa en la urgencia y lo que hace muchas veces es acabar con las tierras. Porque es la mirada más rápida. La mujer siembra con el pensamiento también en la familia, en sostener la vida de la familia. Y esta es una mirada diferente.

Cuando usted va a fincas agrícolas dirigidas por mujeres, la mirada es otra. Nosotras estuvimos hace poquito en la provincia de Pinar del Río. Estuvimos en la finca de una mujer que tiene tabaco, desde la siembra inicial hasta la escogida que entrega a la empresa Tabacuba. Pero ella les da trabajo a mujeres de la comunidad en la escogida; mujeres que ganan diariamente más de 1000 pesos cubanos.

Pero además ofrece trabajo a mujeres sancionadas. Y ella nos decía: – Yo puedo decir sancionadas y que me manden a cualquier mujer. Pero no, es que yo quiero que sean mujeres sancionadas de las cárceles, que me las traigan y se las lleven, pero que tengan también un ingreso. Para cuando salgan de ese proceso, sepan que tienen además un ahorro personal para hacer lo que quieran con su dinero. Para que aprendan un oficio nuevo, para que aprendan algo diferente.

Por eso digo que las mujeres liderarán ese proceso, como lo estamos haciendo ahora también en las Casas de atención a las mujeres de las familias. Son las mujeres apostando por la vida, por el desarrollo y liderando.

Recuerdo que cuando empecé a trabajar en la Editorial de la Mujer, su directora y destacada investigadora y feminista cubana, Isabel Moya, tenía el proyecto Con tus propias manos, que era para que las mujeres hicieran pañuelos, pusieran plomería, y a mí me llamó mucho la atención porque yo venía de una vida muy diferente, y ella me decía:- el tema es que cuando salieron todos las propuestas de Trabajo por Cuenta Propia en Cuba, los posibles oficios para las mujeres eran pintar uñas y cosas por el estilo. Entonces comenzó la batalla de las mujeres plomeras, electricistas etc… Y eso fue súper interesante porque de ese proceso nació la red de mujeres emprendedoras, porque el proyecto terminó con esas mismas mujeres que empezaron y otras que se sumaron, demostrando lo que eran capaces de hacer.

Y hoy hay una red de mujeres emprendedoras en Cuba, que muchas pasaron por ese proyecto, otras no, pero que lo que están haciendo hoy es extraordinario… Es la manera de trabajar de las mujeres: crean grupo, unas avisan a las otras, y ahí se van incluyendo cada día más mujeres, más personas, y además se va creando una red de trabajo: – yo hago las cajas, tú haces la funda… o sea, crear cooperadamente. Y yo creo que esa manera de crear con esa economía social, con esa economía cooperada, con esa economía circular, eso está también en el pensamiento de las mujeres.

MAD-. Creo que incluso el momento del país es muy complejo y que las mayores experiencias de resistencia, de resiliencia y de creatividad están en las mujeres, incluso históricamente.  Por todos los procesos complejos que hemos vivido en las distintas etapas de la Revolución hay un legado, una experiencia acumulada. Y también hay una diferencia interesante entre aquella mujer de los años 60, que tenía que incorporarse, que no tenía instrucción, aquella que de pronto descubría la vida social y que se incorporó al país. Pero esta mujer de los 2000 es otra mujer (instruida, entrenada, decisiva desde el punto de vista técnico e intelectual), y por tanto en su papel en la reconstrucción social y económica del país, bien pudiera ser de liderazgo total. ¿Qué opina?

Marilys Zayas Shuman-. Coincido. Es que lo es, es así. Por el aniversario de la creación de la FMC, el 23 de agosto se pusieron las medallas a un grupo de mujeres. Y en cada una, había cientos, miles que podrían condecorarse, que lo merecen. A mí me gusta insistir en que serán las mujeres las líderes de los procesos, serán las mujeres las que conduzcan los procesos, pero también tendremos que ser las mujeres las que velemos porque esos derechos no se pierdan, las que velemos porque no demos un paso atrás; y también  las que velemos por esas juventudes, de las que tenemos partes,  apostando por volverse a sentar en un espacio donde puedan ser mantenidas, porque además hay muchos fenómenos en el mundo.

Ahora está este fenómeno del tradwife  o“tradicional wife”, la esposa tradicional a que están apostando en muchos países como Estados Unidos para que la mujer regrese a los roles tradicionales. Y están saliendo esas expresiones: – ¿y para qué vamos a votar? Y todo eso también pasa aquí porque nosotros somos parte de esa globalización, y esa juventud es nuestra también.

Pero hay algo también muy lindo que está pasando hoy mismo, y es, por ejemplo, desde la propia universidad de La Habana hay una organización de las muchachas que yo admiro:   La Red Feminista de la Universidad de La Habana, porque por suerte, tenemos ahora mismo en no menor cuantía, una juventud fortalecida en esa mirada de derechos, con esa mirada de exigencias, con esa mirada de aprender también que ellas pueden convertirse en lideresas, y lo pueden hacer, y lo pueden hacer bien. Y yo creo que eso también lo da el momento, porque nosotras nos hemos venido organizando, porque las mujeres se organizan. Y tendrá la FMC que tener la sabiduría de ser parte de todo eso, de las redes, de la organización de las mujeres: las mujeres jóvenes, las afro descendientes, las mujeres lesbianas…  se organizan porque además las mujeres no paran. Yo no he escuchado que haya hombres unidos más allá de las organizaciones habituales. Eso solo lo logran las mujeres.

MAD-. Claro, porque además lo han necesitado históricamente para sobrevivir…

Marilys Zayas Shuman-.  Exactamente, y entonces se organizan, se organizan en función de eso y lo hacen para vivir, articulan redes para poder trabajar, para poder vivir. Es lo más, más importante, defender lo que tenemos y avanzar, y apostar por todo lo que falta. Hay todavía muchísimos, muchísimos, muchísimos problemas, pero hay que apostar por ir adelante. Y mientras tengamos un pensamiento patriarcal, un pensamiento machista, mientras nosotras como directoras digamos, esta muchacha está embarazada, yo no la puedo contratar porque me va a embarcar; si eso no lo borramos no avanzamos de verdad.  

MAD-. Entonces ese liderazgo femenino consolidado y empoderado en todos los niveles es por donde ve el camino de salir adelante en Cuba hoy.

Marilys Zayas Shuman-.  Yo considero que sí.

MAD-. Nos merecemos una presidenta en Cuba, ¿eh?

Marilys Zayas Shuman-.  Yo creo que sí. Y creo también que está en la mira del pueblo. Nos merecemos una presidenta.

MAD-. ¿Cree que Cuba tiene salida?

Marilys Zayas Shuman-.  Sí. Sí. Tiene salida, tiene salida.  Y es difícil, sí. Va a ser súper duro. Es un bloqueo genocida, un gobierno en Estados Unidos de máxima crueldad… Pero yo creo que Cuba aun así tiene salida. Sí. Seguro. Poco a poco podemos avanzar…   y te das cuenta que hay cosas que podemos resolver. Y hay mucha inteligencia. Lo que yo creo es que tiene salida con la unidad de verdad. De todas las fuerzas. Sin mirada selectiva. Porque si nosotros no logramos que sea visto de esa misma manera, en todos los espacios, va a ser muy difícil. Y creo que una cosa muy buena pasó ahora con el tema de las 176 medidas que propuso el gobierno cubano y que tenía a todo el mundo nervioso… Y fue el hecho de que el presidente de Cuba declarara públicamente la solicitud que hizo de que las mujeres no se pueden quedar atrás. Y que no se puede tomar una medida completamente sin tener en cuenta la opinión y acción de las mujeres desde su participación. Y además lo dijo públicamente.

Y eso también es como que un arma para nosotras, parte de las batallas, a veces no muy comprendidas… es difícil… Pero es parte de la vida. Y es parte de crecer. Y es parte de ganar.

 

 

(*) Maribel Acosta Damas, Dra. en Ciencias de la Comunicación Social, Periodista cubana y docente de la Universidad de La Habana, trabaja y colabora con varios medios de su país y de otros países.

(**) Marina Cultelli, Es una de las artistas uruguayas contemporáneas más versátiles, integrante de la RedH y de su colectivo feminista Libertadoras. Es Licenciada en Artes Escénicas, Magister y fue Profesora en Facultad de Artes (UDELAR), donde integró órganos directivos además de dictar cursos en otras universidades latinoamericanas. Recibió premios nacionales e internacionales. Fue Asesora en Educación y Arte. Desarrolló trayectoria teatral y es autora de varias publicaciones individuales y colectivas. Realizó exposiciones de pintura y performances.

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