El País del despojo

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Por Andrės Correa (*)

Dibujo Adán Iglesias Toledo (**)

      “Tiene más filo una decisión

 que una gillete en la espalda”

(«Cuervos en casa» – Fito Paez )

Hay una calma que precede a las tormentas, una calma enrarecida que el gobierno de Javier Milei intenta vender como estabilidad. Pero en Argentina, la paz de los números suele ser la guerra para las grandes mayorías. El dólar, un fetiche nacional, hoy ocupa la escena no por su galope, sino por su sospechosa inmovilidad. Es el ancla de un barco que se hunde; una farsa cambiaria que el establishment ya denuncia como un atraso que devora la poca competitividad que le queda a la industria nacional, mientras el Fondo Monetario Internacional vigila atento el drenaje persistente de unas divisas que nunca llegan a acumularse.

La Argentina de abril de 2026 es un mapa partido al medio. Una nación de dos velocidades, donde los motores del extractivismo embanderados por el agro, la energía , la minería y los servicios financieros, rugen con la fuerza de un desierto que no genera empleo, mientras la ciudad real, la de las chimeneas apagadas y los comercios vacíos, se desmorona en una recesión del 8%.

La Geografía del Despojo

El «colapso» de la inflación que prometió Luis Caputo es, hasta ahora, otra ficción de planilla de Excel. El índice de marzo llegó al 3,4%, y aunque el Ministro hable de «estacionalidad», los analistas saben que la inflación ha encontrado un piso de granito, duro de romper tras meses de alzas.

Pero el dato técnico es solo el velo de una tragedia humana. Hoy, el salario real en el sector privado es un espectro de lo que fue hace 18 meses. La mitad de los argentinos sobrevive con menos de 800.000 pesos, una cifra que ante la canasta básica actual suena a condena. El resultado es una sociedad que se deforma: el 43% de los trabajadores ha sido empujado a la informalidad —9 millones de parias sin derechos— y el desempleo ya escala al 7,5%.

Las familias argentinas han dejado de ahorrar para empezar a deber. Por 16 meses consecutivos, la mora bancaria ha crecido. No se pide crédito para un sueño, se pide para pagar la boleta de gas o el kilo de pan. El ajuste no es «casta», es el plato de comida de los jubilados, hoy abandonados por un PAMI en crisis que ha desatado rebeliones en las provincias, mientras el transporte automotor detona el humor social con una reducción del 30 % de las unidades y las universidades públicas sin presupuesto pese a tener financiamiento por ley que el Poder Ejecutivo desconoce.

 

El Robo a los Invisibles

Mientras el pueblo cuenta centavos, en los despachos oficiales el dinero fluye con la impunidad de los que se creen eternos. La «Guantanamera argentina» no es una canción, es el eco de una confesión grabada: «el 3% es para Karina». Esa frase, atribuida a Diego Spagnuolo, es el epicentro de un escándalo que hoy reaviva el fiscal Franco Picardi y el juez Ariel Lijo.

Se investiga el desvío ilegítimo de 76.000 millones de pesos de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). Dinero destinado a los más vulnerables, a los que el Estado debería proteger, terminó supuestamente en los bolsillos de un puñado de empresas amigas. Veintisiete indagatorias, incluyendo nombres como Calvete, Atchabahian y Garbellini, marcan el pulso de un saqueo que no tiene nombre, pero sí responsables con despacho en la Casa Rosada.

El Vocero del Silencio en la Jefatura de Gabinete

Pero si de orígenes oscuros hablamos, el caso de Manuel Adorni, el hombre que explicaba la moral del ajuste, hoy es el monumento al cinismo. El fiscal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo avanzan sobre su enriquecimiento ilícito. El esquema es de una precariedad asombrosa: viajes en aviones privados para la familia pagados por un proveedor de la TV Pública y propiedades adquiridas bajo un velo de misterio financiero.

En el corazón de la investigación aparecen dos viviendas y una maniobra de escribanía digna de un guión de suspenso. Adorni declaró haber pagado cifras irrisorias, mientras el grueso de la inversión provino de «hipotecas» concedidas por jubiladas que dicen no conocerlo. Una de ellas, una comisaria retirada de la Policía Federal.

La escribana Adriana Mónica Nechevenko, vieja conocida de Adorni desde hace dos décadas, intentó el «servicio de blanqueo» ante la justicia. Olvidó su teléfono, consideró normales hipotecas que cubren el 80% del valor de venta y calló lo más importante: por qué fracturó la operación en dos. La respuesta es técnica pero letal: esquivar el umbral de la UIF. Al dividir el pago, evitó que saltaran las alarmas por lavado de activos para personas políticamente expuestas.

 

El Levantamiento del Secreto

El «Fin» con el que Adorni suele cerrar sus sentencias parece estar llegándole a él. El juez Lijo acaba de levantar el secreto financiero, fiscal y bancario del vocero, de su esposa y de sus empresas. Se investigarán todas las transacciones desde que es funcionario. El hombre que recuperó la voz para defender el hambre de los demás, hoy se queda mudo ante los registros bancarios.

Argentina asiste al espectáculo de un gobierno que vaticina «los mejores 18 meses de la historia» mientras sus funcionarios arrastran a la dupla presidencial al barro de la corrupción más rancia. Rodolfo Walsh decía que el campo del intelectual es por definición la conciencia. Hoy, la conciencia nos dicta que detrás de la estabilidad del dólar y el optimismo de Caputo, late un corazón de piedra que sólo gestiona para la élite y desprecia a los sectores populares.

La hecatombe no es sólo económica. Es moral. Y en este país de dos velocidades, la justicia parece estar empezando a poner primera.

 

(*)  Andrés Correa, Periodista argentino-uruguayo, director y conductor principal del Programa Radial «De Fogón en Fogón», corresponsal de Mate Amargo en Buenos Aires, Argentina.

(**) Profesor Adán Iglesias Toledo, Dibujante Gráfico Cubano, Caricaturista Editorial y Director del Medio humorístico DEDETE del Periódico Juventud Rebelde, miembro de la UNEAC, la UPEC y la REDH (Capítulo Cuba). Colabora con varios medios de prensa en su país y en el extranjero. Autor de varios logotipos y campañas publicitarias, posee en su haber múltiples exposiciones individuales y colectivas, talleres e intervenciones nacionales e internacionales, y ha sido premiado más de 40 veces en su país y otros países.

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