Por Beto Almeida (*)
La elecciones generales de Brasil se realizarán este domingo 4 de octubre, con características muy claras de promover la opción entre dos proyectos antagónicos: de un lado el canditato Flavio, hijo de Bolsonaro, con una propuesta descarada y cínica de tornar a Brasil un en vasallo de la Doctrina Donroe, de EUA, y del otro lado Lula, que defiende la soberania nacional, la reindustrialización, el fortalecimento del salario mínimo y la mantención de Brasil en la CELAC y en los Brics.
Son escandalosas las interferencias del Gobierno de Trump en el proceso electoral brasileño, comenzando por un tarifazo injustificable, claramente político, porque las relaciones bilatareles de comercio entre Brasil y EUA son favorables a este último. Entonces, es un tarifazo político. Abiertamente , Trump dijo que para él es una questión de honor derrotar a Lula. Y apuntó a Bolsonaro como SU Candidato. Ha acusado a Brasil de facilitar el trabajo de organizaciones criminales, a las cuales nombra a todas de terroristas, y advirtió que EUA puede intervenir militarmente donde sea para defender sus «intereses vitales». Es obvia la referencia también a Brasil, siendo que Bolsonaro ya ha pedido la intervención militar de EEUU contra Brasil.
Lula por su parte hace una campaña electoral buscando la participación popular amplia, convoca a la gente humilde, a las mujeres, a los estudiantes y especialmente a las juventudes, que ultimamente han dado señales preocupantes de indiferencia política, pese haber sido beneficiada por varios programas sociales del própio gobierno lulista. Acá se nota la ausencia de una política de comunicación más sólida y nacional del própio PT, con todas las advertencias que la izquierda ha señalado desde hace años, para que las fuerzas progresistas, despues de tantos mandatos al frente del Gobierno Federal, tuviesen organizados medios de comunicación democráticos y populares, para hacer frente a los grandes medios oligopólicos favorables a EEUU y al neoliberalismo, con sus políticas nefastas.
En los últimos dias Lula ha adoptado medidas de impacto popular con efectos muy positivos para las grandes mayorías de la población, una de ellas es prohibir las apuestas en el futbol, lo que conducía a un problema gravísimo de salud mental, de endeudamento en las famílias pobres, de suicidio, disgregación familiar, crimenes y una hiper concentración de millonarios recursos en manos de empresas buitres, muchas de ellas vinculadas a grandes oligopólios financieros del exterior. Los clubes del futbol y los apostadores, se quedaban con la menor parte del dinero, pese una propaganda agresiva por la TV abierta, indicando que los magnates de la comunicación tambien eran los ganadores fijos de esas apuestas. Fué un acto de coraje de Lula esta prohibición, encontrando oposición en algunos círculos aliados.
La otra medida importante de Lula fué la elevación del valor de la Beca Familia, que en un país que aún registra ser la tercera sociedad más desigual del planeta, hace indispensable asegurar programas sociales para los segmentos más pobres que todavia persisten pese a que el Gobierno de Lula ya retiró a Brasil, por segunda vez, del Mapa del Hambre de la ONU.
Además, Lula se ha comprometido a llevar la Escuela Pública Gratuita de Horario Integral a todo el territorio nacional, idea original de Leonel Brizola y Darcy Ribeiro, que vivieron exilados en Uruguay. Lo que tiene gran impacto en las famílias pobres, con sus chicos asediados por el narcotráfico, la violencia sexual y la desnutricción, permitiendo una efectiva valorización educacional ciudadana de la infancia y adolescencia.
Claro que hubo retos a los que Lula no ha logrado responder, como la Reforma Agraria, que practicamente esta paralizada, segun informa del MST, y la cuestión de las elevadísimas tasas de interés, con los bancos que continúan con una altísima concentración de lucros, mientras el pais todavia sigue desindustrializado.
Ese cuadro es demostrativo del escaso apoyo que Lula tiene en el Congreso Nacional, donde la derecha es largamente mayoritaria, borrando las mejores propuestas de Lula y amenazándolo, constantemente, de llevarlo a un impeachment. Lula fué obligado a concesiones táticas importantes.
Bolsonaro tiene el problema del liberalismo clásico, amenazando con destruir lo que queda de la legislación laboral de la Era Getulio Vargas, y tambien privatizar Petrobras, la mayor empresa petrolera de America Latina, todavida estatal. Ya dijo que pretende engregar las fuentes de Tierras Raras, abundantes en Brasil, para la explotación de empresas de EEUU, además de cambiar la política externa, si resulta vencedor, lineamientos que obedecen a la política de Donal Trump. Más que una candidatura, Bolsonaro es una amenaza de intervención externa en Brasil, lo que lleva que hasta periódicos de la gran burguesia adviertan que su llegada al gobierno incorpore el peligro de la intervención de milícias criminales en toda la República. Eso esta dicho por periódicos de la gran burguesia brasileña, no por la izquierda.
Hay el riesgo de una interferencia sofisticada en el proceso electoral, porque el Tribunal Superior Electoral, presidido por un Ministro Bolsonarista, Kacio Nunes Marques, ha fimado, hace pocos dias, un contrato con la empresa Star Link, de Erlon Musk, para la transmisión de datos de la elección en las áreas más remotas del país. El riesgo está en que Star Link es una empresa vinculada al Pentágono.
De todas maneras, con una muy escasa diferencia – estarian técnicamente empatadas las dos candidaturas – Lula representa la construcción de otra arquitectura mundial, junto con los BRICS, CELAC, el impulso para retomar la Unasur y el fortalecimento del Mercosur, razón por la cual merece, por todo lo dicho antes, la confianza del pueblo brasileño para un cuarto mandato, para terminar lo que no pudo hacer antes, y para que Brasil siga siendo , junto a otros países de la región, una fuente de resistencia al intervencionismo fascista de EEUU.
(*) Beto Almeida, periodista brasileño, director de Telesur y de la TV Comunitaria de Brasilia.