La noche del sábado 3

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Por Marina Cultelli (*)

(Portada de la autora, )

 

(Al Presidente Nicolás Maduro y la Diputada Cilia Flores, secuestrados;

 a los cubanos y venezolanos asesinados esa noche)

 

Languidecen las sombras de este impacto opuesto a la victoria.

El horizonte se puso rojo, conocimos un festival de sangre como si tal cosa.

 Aquí probamos amaneceres que igual son apacibles.

Dibujo un mapa en el ritual de la sangre deudora miel de humanidad,

derrame de arena que arde en mi cabeza.

El Caribe tiembla en su mar, hunde barcos tras un telón de fondo.

 

Voz de mando del secuestrador: ¡Bloqueo! ¡Corten la luz, la comida, las ambulancias, corten el agua!

Voz de mando del secuestrador: ¡Bloqueo!  ¡Corten la luz, la comida, las ambulancias, corten el agua!

 

Las redes no replican reportes de guerra.

Los hechos no se quejan aunque ni siquiera los nombren.

Los cantos de sirenas han caído en las redes del aplauso.

No alcanzan los viejos anzuelos ante el veneno resbaladizo de algas.

 Hay sinfonía en las nupcias del capital, notas, falsetes de palabras huecas.

En las playas, se revuelcan los buques corsarios ladrones de yacimientos.

El mar de sangre tiende cordeles invasores, se ven desde la playa.

Nadie teme al oleaje de las corrientes submarinas.

El mismo mar de los peces de vivos colores

vomita piratas, portaviones y misiles,

allí se armó el conjuro, la irreverencia, la protección de piedras santiguadas,

la maldición.

 

Voz de mando del secuestrador: ¡Bloqueo! ¡Corten la luz, la comida, las ambulancias, corten el agua!

Voz de mando del secuestrador: ¡Bloqueo! ¡Corten la luz, la comida, las ambulancias, corten el agua!

 

 La pareja de los símbolos en las manos cayó.

Lo hecho ya está hecho y no se puede deshacer.

 Se los llevaron sobre la espalda del alba.

El día quedó al desnudo, la noche al descubierto.

Se quebró desnuda el alba.

 Ojos ruedan por el suelo, dientes, clavículas, tripas, gargantas de madrugada.

 El mundo cae sin leyes, masacraron la razón.

El mar en su resaca trae esquirlas y disparos.

 

 ¿Acaso nosotros no hemos visto al ejército de helicópteros en las noticias?

 ¿Acaso a nosotros nos queda el agua? ¿Lo fingido del agua que creemos nuestra? ¿Acaso a nosotros nos queda el mar? ¿Seguirán las gaviotas siendo parte de este naufragio?

 ¿Qué hacemos aquí nosotros que no hemos podido juzgar a los asesinos?

 

 Voz de mando del secuestrador: ¡Bloqueo!  ¡Corten la luz, la comida, las ambulancias, corten el agua!

Voz de mando del imperio : ¡Bloqueo! ¡Corten la luz, la comida, las ambulancias, corten el agua!

 

 ¿Y yo qué hago aquí?   ¿Y tú qué haces ahí?

 Queremos condenar a los asesinos.

 Clavada en la rompiente de la noche emerge la espada.

Un gavilán rapaz en multitud andante anida, en vuelo rasante combate, vigila,

defiende.

Se ven copular leyendas, mitos que golpean aviones en el tronar de los tiempos.

La memoria agazapada en los ecos de una marea de libertad estalla.

Se revuelve en espumosa muchedumbre.

 Entre los apagones, entre las ruinas de la luz,

se aprende de la vida, la muerte y de la muerte, la vida.

 

 Las luces después de los muertos iluminan los pasos,

imantan el mar de los sueños.

Resbalan entre las olas de las almas visiones de lo que fue, de lo que es y será.

 Son restos, fragmentos, reliquias de sus cuerpos sentados a la mesa de aquel sábado3.  Repartieron el pan como quien baila en la fiesta

de su última cena.

¿Quién los condenó a comer con la punta de un misil atravesado en la garganta?

¿Quién los condenó a vivir con la punta de un misil atravesado en la garganta?

 

Las luciérnagas, son puntos de luz, noctilunas en la oscuridad.

Así, después de muertos, empiezan otra vez.

 La cabalgata de un ejército se revuelve en espumosa muchedumbre.

 Llegan aquí, empezamos otra vez.

La cabalgata de un ejército se revuelve en espumosa muchedumbre.

Abrazamos nuestra eterna terquedad de seguir.

 La cabalgata de un ejército se revuelve en espumosa muchedumbre.

 

(*) Marina Cultelli: Es una de las artistas uruguayas contemporáneas más versátiles, integrante de la RedH y de su colectivo feminista Libertadoras. Es Licenciada en Artes Escénicas, Magister y fue Profesora en Facultad de Artes (UDELAR), donde integró órganos directivos además de dictar cursos en otras universidades latinoamericanas. Recibió premios nacionales e internacionales. Fue Asesora en Educación y Arte. Desarrolló trayectoria teatral y es autora de varias publicaciones individuales y colectivas. Realizó exposiciones de pintura y performances.

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