Editorial

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Lo peor que le puede pasar al ejercicio de la política es el desgaste, el exceso de la retórica, que molesta -incluso más- cuando los problemas son reales y demasiados. A ninguna idea u opción política le sirve el desgano ciudadano, pero ciertamente no todas las ideas ni todas las opciones políticas en el Uruguay de hoy reaccionan de la misma manera ante el descreimiento.

Si pierde la política, vuelve a perder la gente, y ese es un gatillo que la clase de apellidos pomposos no dudan en apretar con tal de desbaratar todo intento organizado para la distribución de los privilegios. Y ni siquiera tanto, porque hay ciertos privilegios, como el de vivir en una casa que no se inunde, que ni siquiera los que se creen por encima de la política (aunque siempre voten lo más a la derecha posible) disfrutan, las últimas inundaciones en Pocitos y Malvin dan cuenta de ello.

Pero claro, ¿cuál es el nivel de respuesta frente a un evento climático que puede tener una familia viviendo en Concepción del Uruguay y la Rambla, a diferencia de una familia que vive en el asentamiento Aquiles Lanza? Las ayudas estatales, pero mucho más las de vecinas y vecinos, concentrándose en Malvin Norte nos dan una idea de los recursos con los que cuentan ciertas familias y de qué familias no sobrevivirían sin Estado ni solidaridad.

Como cuando congelaron dos aumentos en el precio de la nafta (siendo que ya la habían aumentado 4 o 5 veces) porque los números indicaban que crecía el apoyo al SÍ en el Referéndum contra los 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración, en Montevideo los Ediles de la coalición de derecha pidieron más tiempo para estudiar el préstamo que la Intendencia quería solicitarle al BID. Y lo que parecía una actitud responsable terminó revelándose como una estrategia electoral para no contradecirse con su discurso de palos en la rueda, negándole a la capital entera -pero sobre todo a barrios que necesitan grandes obras de saneamiento urgente- la posibilidad de implementar una potente estrategia para dos grandes problemas como lo son la limpieza y el saneamiento. Obras que a su vez generarían, por lo menos, mil puestos de trabajo genuinos.

Hubo 2 Ediles, del Sector Ciudadanos del Partido Colorado, que entendieron que había que sacarse la camiseta hacia el 2024 y apoyar políticas a largo plazo. Como sucedió en Canelones, solo que en Montevideo no alcanzó. Y lo gritaron como un gol, con la lógica del barra brava que disfruta una buena patada a su adversario a pesar de ir perdiendo 3 a 0.

Todos, todas, seguro pensamos que esa estrategia de la campaña electoral continua en la que venía el Partido Nacional desde el inicio del primer gobierno de Tabaré Vázquez y con la que coronaron su victoria en 2019sería dejada de lado al momento de asumir la conducción del país. Pero un día sí, y otro también, nos demuestran que no les alcanza con estar gobernando y volviendo a destrozar las capacidades productivas de nuestro país, devolviéndonos a los números de pobreza, de desempleo, de desigualdad, de aquel proceso que culminó en la crisis del 2002. Quieren sacar el máximo provecho por el máximo período de tiempo posible, ciertas familias lo vienen haciendo desde nuestros inicios como país.

Y ¿por qué será que no apoyan las políticas a largo plazo en las intendencias que no son de su color, o por qué no modifican su accionar en el gobierno para no terminar en un nuevo 2002?

La respuesta es sencilla, no están dispuestos a ceder ni un solo privilegio, y no les importan ni siquiera sus propios votantes.

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