Elecciones 2019 y Educación (O al menos lo que dicen los programas)

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@mateamargouy

Mate Amargo Educación

Lobo suelto, cordero atado.

  1. ¿Qué se juega?

Uruguay se enfrenta a un proceso electoral en el cual la ciudadanía debe resolver qué pasará los próximos 5 años y los siguientes, ya que las definiciones políticas no afectan solamente el período por el cual se eligen a quienes gobiernan sino que siempre tienen una proyección más extensa en el tiempo. Basta ver los casos recientes en la región.

Por tanto, es un momento importante en nuestras vidas y las vidas de quienes vienen detrás; lamentablemente esto no se refleja en la calidad de los debates, sobre todo porque se aplica al dedillo aquello de ocultar lo que realmente se piensa por parte de varios actores.

La idea de estas líneas es poder dar cuenta de una visión de lo que pasa en una de las áreas que están en debate en estas elecciones y para ello vamos a repasar lo que dicen sus programas, que es capaz lo más cercano a lo que se pretende que escuche la ciudadanía.

Decir que están en juego dos modelos de país es una posibilidad cómoda y que simplifica. Hay un bloque progresista y un bloque conservador sí, pero este segundo presenta mayores fragmentaciones de discurso sin lugar a dudas.

Hay una propuesta de país que es la del Frente Amplio y luego hay un conjunto de propuestas desarticuladas que tienen en común la necesidad de los sectores minoritarios de la sociedad de sacar al Frente Amplio del gobierno porque no representa sus intereses.

Veamos si en ese conglomerado hay capacidad cierta de dar el paso siguiente, que es gobernar.

  1. ¿Qué se dice?

No hemos encontrado muchos análisis y los que encontramos parecen de carácter muy superficial acerca de los programas de los diferentes partidos en los temas de educación. Ni siquiera aquellos que han escrito algunos académicos.

En los temas de educación hay consensos no explicitados lo suficiente en la sociedad, consensos de verdad, de los que nadie está dispuesto a rebatir -al menos públicamente- y que tienen que ver con la relevancia de la Educación Pública en nuestra sociedad. Por su Historia y por las posibilidades que ha habilitado de generar ciertos acuerdos de largo plazo, probablemente no vamos a escuchar a nadie decir abiertamente que algunas cosas deben ser hechas de otra manera.

Los consensos que hemos ido construyendo como país tienen que ver con lo que la sociedad uruguaya valora abiertamente de su educación, esto “va de suyo” y no implica que no podamos admitir, nuestras dificultades.

Se pueden señalar con claridad al menos cinco grandes aspectos en los que estamos de acuerdo: 1- La educación debe ser pública, mixta, laica, obligatoria, gratuita e integral. 2- Se debe expandir la cobertura a aquellos tramos donde no era universal. 3- Se debe extender el tiempo pedagógico. 4- La educación debe formar la ciudadanía que queremos ser y 5- El mundo del trabajo y la educación no deben estar separados, porque vincular cada vez más el trabajo manual con el trabajo intelectual es una propuesta superadora de una concepción elitista de un sistema educativo al que accedían muy pocos.

Más allá de lo que veremos acerca de los diferentes programas, es decir aquellos textos que son escritos con ese propósito, hay acciones que son alarmantes. Si solo nos quedamos con lo que está escrito en los programas tendríamos una idea un tanto distorsionada de lo que propone cada uno de los partidos. No sabemos a lo que se enfrenta el país en materia de educación ya que los sectores de la oposición deberán configurar una alianza difícil de sostener más allá de la retórica. Esos acuerdos van de lleno en contra de los consensos que tenemos con respecto a la educación. ¿Vamos a un modelo de educación segregada por sexos como el que dirige Bartol del Opus Dei y asesor de Lacalle Pou? ¿Vamos a propuestas que excluyen estudiantes que no tengan apoyo familiar o que les vaya mal en el estudio como los de los liceos modelo? Que además invierten tres veces más por estudiante. Uno de ellos dirigidos por el “militante” Talvi.

En educación asistimos a un proceso de construcción de una agenda por lo menos rara, una que nos presenta a sectores religiosos, liberales, conservadores y empresariales como unificados en una plataforma programática que nunca se termina de explicitar.  Esto más que realidad parece un artilugio para dar cuenta que hay un proyecto alternativo al Frente Amplio. Sin embargo no parece plausible que un liberal republicano se abrace a la educación segregada por sexos. El Batllismo no goza de buena salud en el bloque conservador.

Ahora bien, el propósito de estas notas es dar cuenta de lo que efectivamente se ha escrito en materia programática, al menos los aspectos centrales de cada una de las propuestas.

  1. ¿Qué se escribe?

Vamos a tomar los programas de los tres partidos que se encuentran disputando el gobierno. Varias razones hay en este recorte, son los que se deben cuidar realmente de no poner disparates, son los que tienen reales posibilidades de implementarse, considerar todas las propuestas como parte de un bloque no frenteamplista haría inviable cualquier comentario ya que realmente son irreconciliables por su multiplicidad. Mirar lo que está escrito también sirve para no considerar algunas cuestiones que se dicen en la campaña sin mucho sustento alguno. Por supuesto es un recorte que señala aspectos muy generales y algunos de los más llamativos sobre la gobernanza, lo curricular, las acciones de política que ya se están implementando y ciertos acentos que tienen que ver con lo que se quiere mostrar.

El programa de Pablo Da Silveira en Educación (Universidad Católica, Partido Nacional).

Es el programa más conservador y más regresivo de los que están escritos. No encuentra un solo avance en materia de educación; no es que tenga matices, no señala un sólo aspecto que haya mejorado en la educación en los últimos años. Tampoco aparecen muchos indicios de que se tenga mucha idea por parte de los redactores de lo que sucede en los últimos años en la educación. Hay un conocimiento muy superficial del funcionamiento del sistema, no aparecen casi referencias a las acciones de política en curso y que aparecen en todas las rendiciones de cuentas, tampoco hay referencias a estudios o diagnósticos que sostengan la mayoría de las acciones propuestas.

Sobre la base de que está todo mal propone una serie de medidas que tienen que ver con la forma de gobernar la educación como la eliminación de los representantes docentes en los consejos, la eliminación de la convocatoria al Congreso Nacional de Educación, eliminar la exigencia de 10 años en la educación pública para integrar los Consejos, entre otras cuestiones que desarman el sistema educativo tal cual lo conocemos.

La participación en general y de los docentes en particular son para el programa del Partido Nacional el problema que hay que resolver y enfrentar, la primera parte se dedica a desarrollar propuestas para ello.

Hay otras modificaciones de carácter programático y tienen que ver con revisar la ley de educación, suponemos que para restringir, la libertad de cátedra, revisión de la propuesta didáctica sobre educación sexual, entre otras restricciones o limitaciones a lo que se ha avanzado. También tiene una referencia a eliminar el “pase social”, algo que no existe en ningún lugar, pero ha sido manejado varias veces como parte de los problemas del sistema educativo. Esto indica una posición con respecto a la repetición que es única respecto al resto de los programas.

En lo que tiene que ver con ideas más concretas aparecen una serie de acciones que tienen que ver con lo curricular. Se habla de un marco curricular y una malla curricular por créditos o “anillos pedagógicos”; esto no tiene mucha explicitación en cómo se concreta, pero se parece mucho a establecer circuitos diferenciados para los estudiantes según sus aprendizajes, esto haría caer todo el resto de la propuesta en materia curricular. Forma solapada de proponer poco para los pobres y mucho para quienes tienen más posibilidades. Desde esta perspectiva la responsabilidad del acceso a los saberes recaería únicamente en los estudiantes y sus circunstancias. Esta es una de las mejores forma de promover y profundizar las injusticias sociales.

La elección de horas en educación media es planteada como problema y se propone una revisión del estatuto docente y la elección por más años. No se explicita mucho para qué los cambios, ni cómo se harían.

En materia de formación docente, luego de no votar por dos veces la Universidad de Educación, se plantea dotar de rango universitario a la Formación docente, definiendo un “currículum mínimo” de forma de integrar las propuestas públicas y privadas. A texto expreso se señala que se integren los esfuerzos que hoy se realizan tanto en el sector público como en el privado. El programa del Partido Nacional pasa aviso de que se privatizará la Formación Docente.

Una perlita del programa es el que refiere a procedimientos de asignación de recursos para fines específicos y toma como ejemplo el Presupuesto del gobierno del Partido Nacional y desconoce más de 20 años de avances en la materia.

El programa de la sociedad de Mont Pelerin para la Educación en Uruguay (Talvi antes asesor independiente, hoy Partido Colorado)

Curiosamente es el programa que no da cuenta de lo que se dice en los discursos, es un programa que parte de la base de reconocer, aunque sea tímidamente acciones de los últimos años. Por supuesto, las define como insuficientes. Es un programa que a diferencia del que presenta el Partido Nacional, da cuenta de un conocimiento mucho más importante de lo que está pasando en el sistema educativo de un tiempo a esta parte. Esto puede explicarse quizás por la presencia de Robert Silva en la fórmula.

La propuesta programática tiene una característica llamativa en relación a lo que escuchamos respecto de la cantidad de funcionarios públicos y el achique del estado. No hay manera posible de llevarla adelante si no se aumenta el presupuesto y no poco aumento sino uno bastante significativo. Salvo que lo que está escrito no sea cierto…

La propuesta más difundida es la de crear 136 liceos públicos modelos, de tiempo completo, que se destinan a unos 80000 jóvenes de zonas vulnerables. Liceos que tendrían unos 600 estudiantes, es decir unos 24 grupos.

Esto a una inversión por estudiante como la de secundaria hoy, implican más de 188 millones de dólares por año, pero esto no es tiempo completo. Si el cálculo lo hacemos por la inversión por estudiante de los centros “modelo” llegamos a los 400 millones de dólares por año de funcionamiento.

En caso de sumar infraestructura, para centros de 24 aulas más laboratorios áre eas de gestión, etc. las cifras son irrealizables. Hablamos de unos 550 millones de dólares adicionales para infraestructura de los 136 centros.

Plantean, asimismo, extender el tiempo pedagógico en todos los niveles educativos para los estudiantes más vulnerables, algo que también requiere de más horas docentes y por tanto de mayor presupuesto.

Con respecto a lo curricular se señala la creación de un marco curricular Nacional de 0 a 18 años, se ratifica la incorporación de la tecnología así como otras acciones orientadas hacia la construcción de competencias.

También plantean la formación docente de carácter universitario luego de no haber acompañado en dos ocasiones la creación de la Universidad de la Educación.

Hay dos apartados que merecen destaque, uno refiere a mejorar las condiciones de trabajo desde lo funcional (aulas, recursos pedagógicos, tecnología) y también desde el punto de vista salarial. Otro de los apartados refiere a continuar con el seguimiento de la trayectoria educativa de los estudiantes que se implementó en el último período.

Estas propuestas se suman a otras que tienen por característica general no ser demasiado diferentes a lo que se está haciendo, es más, son absolutamente contrarias a la tónica de los discursos de “necesidad de mando”, “no cogobernar con el PITCNT” y “suprimir 50000 empleados públicos” a los cuales el Partido Colorado nos tiene acostumbrados desde su abrazo al neoliberalismo.

El programa del Frente Amplio.

El texto recoge avances y debes en materia educativa durante los últimos años. Reconociendo que los desafíos que tenemos hoy es posible enfrentarlos sobre la base de lo realizado. Desde el aumento de presupuesto que permitió despegar a la educación pública a la que la llevaron las políticas de ajuste de los partidos tradicionales, al aumento de la cobertura en los diferentes tramos y modalidades (primera infancia, media, técnica, terciaria y universitaria), a su vez destaca el proceso de descentralización de la educación universitaria y terciaria a través de la Universidad de la República, la Universidad Tecnológica y la UTU, entre un conjunto de aspectos señalados.

Ubica como central la educación como derecho humano y la necesidad de un Plan Nacional de Educación con participación de toda la sociedad en la construcción del mismo.

Se señalan una serie de principios que tienen que ver con la autonomía, el cogobierno, gratuidad y participación entre otros que deben robustecer a la educación pública estatal.

Aparece la importancia de concebir la educación de forma integral y con una perspectiva emancipatoria de todas las personas y a lo largo de toda su vida.

Entre las principales propuestas se plantea la necesidad de seguir avanzando en el derecho a la educación de la primera infancia a través del reconocimiento de la especificidad del tramo de edad y aumentando la cobertura de 0 a 3 años.

Se señala la centralidad de las educadoras y los educadores en lo que tiene que ver con las políticas educativas y su participación en todas las instancias que tienen que ver con las mismas, se plantea la necesidad de dotar de carácter universitario a la Formación Docente a través de la creación de la Universidad de la Educación.

Hay una apuesta muy fuerte en torno a la territorialización y descentralización de las propuestas, de forma de realizar propuestas más pertinentes para cada una de las comunidades e implementar mecanismos de seguimiento y protección de las trayectorias educativas con acompañamientos oportunos para las y los estudiantes. Esto no implica la focalización de corte neoliberal, implica sí, reconocer las particularidades de las comunidades educativas habilitándolas además a un trabajo de autoría y empoderamiento. Lo universal tiene sus heterogeneidades y es humano y generoso reconocerlas.

Y un punto no menor que ha llevado horas de debate a la izquierda social y política es que, para continuar con la ampliación de la cobertura, la descentralización y la democratización del conocimiento es necesario un aumento de presupuesto.

En síntesis, un programa que se apoya en lo realizado para enfrentar los desafíos que aún tenemos con una clara perspectiva de construcción de igualdad, Ciudadanía del Siglo XXI y desarrollo de lo tecnológico en todo el territorio.

En resumen.

Lo que puede verse en los programas más allá de algunos lugares comunes como ser la autonomía de los centros, la elección de horas en secundaria y otras medidas ya implementadas, es que el eje de la desigualdad ha sido asumido por los partidos tradicionales que nunca se abrazaron excesivamente a la igualdad. Eso es bueno ya que significa que la sociedad entiende que la desigualdad es un problema y no es tolerable. Si partimos de la base de que el discurso político para ser aceptado debe hablar “el idioma de la gente”, quizás estamos comenzando a ganar entonces una pequeña batalla.

Lo otro a destacar es por ausencia, las propuestas de una especie de consenso de la sociedad civil, multipartidario y con respaldo empresarial no era más que un artilugio de campaña, no aparece en los programas de los partidos que tienen la posibilidad de gobernar salvo como referencias muy laterales.

En lo que respecta al programa nacionalista se proponen una serie de medidas que tienen que ver con el recorte de la participación, la revisión de aquellos aspectos que la educación ha asumido en virtud de los nuevos derechos y el establecimiento de un “curriculum mínimo”, junto a un aviso de privatización de la formación docente. Básicamente un esquema conservador, que juega al achique y dicho a texto expreso. No es ya la educación concertada que proponía Da Silveira hace un par de décadas. Es un recorte de derechos, participación y saberes que se realizará a través de una ley de urgencia. (Lo de la ley no lo dice el programa, lo han dicho en prensa).

En lo que respecta al programa colorado es el más difícil de leer con expectativas de que sea cierto lo que dice. Parece un texto no escrito de acuerdo a las convicciones del candidato sino de acuerdo a las recomendaciones de algún asesor. El candidato colorado propuso privatizar a través de vouchers hasta mediados de los 2000 desde el instituto CERES, propuso sus liceos modelos de gestión privada hace un par de años, luego pasaron a ser de gestión del Plan Ceibal y ahora aparecen 136 liceos públicos en el programa. Ni qué hablar de que implican un aumento en el presupuesto educativo, algo incongruente con lo que viene diciendo. El resto de lo escrito es también muy diferente a lo que ha escrito y dicho el Partido Colorado. Bienvenido sea Talvi a la defensa de la educación pública, laica, gratuita, obligatoria, mixta e integral.

En lo que respecta al programa frenteamplista se señalan una serie de desafíos que se plantean sobre los avances de los últimos años. Aumento de la cobertura en educación inicial, aumento de las propuestas con extensión del tiempo pedagógico, aumento de propuestas con integralidad (tecnología, educación física, arte, segundas lenguas), aumento de la cobertura en educación media y tecnológica, aumento de propuestas de educación terciaria y universitaria en el interior. Continuar en el proyecto de extender la cobertura y la descentralización procurando universalizar el acceso a la educación terciaria y con propuestas pertinentes a nivel de los territorios y con seguimiento y protección de las trayectorias educativas.

Lo otro es volver atrás.

La taba está echada….

 

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