Por Atilio Borón (*)
Hace pocos días terminaba un artículo para un libro colectivo a propósito de los cien años del nacimiento de Fidel más o menos con estas palabras, que comparto con ustedes:
“sorprende llamativamente que países tan poderosos como la mayoría de los que integran el BRICS no hayan corrido en ayuda de Cuba, sometida a un bloqueo integral cuyas consecuencias: ‘castigo colectivo a un pueblo’ configura la figura jurídica de genocidio tal como lo tipifica la ONU.” Pocos días después un petrolero de Rusia llegaba a Cuba y, ese mismo día, la presidenta de México anunciaba que se irían a reanudar los envíos de ayuda humanitaria, incluyendo combustibles, a la isla. Me preguntaba en el mencionado escrito cómo era posible que “Rusia, China, la India, mismo Brasil acepten sin chistar las amenazas y los chantajes de Trump.” Ya vemos que poco después Rusia hizo lo que tenía que hacer, y lo está haciendo también en Irán. China también, estilo Frank Sinatra, es decir “a mi manera”, sin aspavientos y con el mayor sigilo, algo que resulta poco menos que inescrutable para el sentido común de Occidente. En fin, sería bueno que Brasil, que tiene legítimas aspiraciones a ser miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y es además un gran productor de petróleo se inspirara en esos ejemplos y enviara un buque petrolero de Petrobrás a Cuba. ¿Por qué no? Alguien cree que Trump en represalia bombardeará Río de Janeiro o enviará al Comando Delta a secuestrar a Lula y designar como presidente a Jair Bolsonaro? Trump amenazará con sanciones económicas y guerra de aranceles, pero todo eso se le vuelve en contra a Washington razón por la cual esas palabras y esa gritería es papel mojado.
Para concluir: la razón por la que Estados Unidos está perdiendo la guerra en Irán y que Teherán no tiene intenciones de terminar, se debe al descalabro de la economía mundial que generó la inesperada -para los muy estúpidos e ignorantes dirigentes de Estados Unidos- resistencia de Irán ante los ataques de la “Coalición Epstein”: Washington y Tel Aviv. Estos dos países seguirán bombardeando Irán, pero la réplica del país persa será cada vez más dañina, como se está comprobando en Israel y los países del golfo, vasallos de Estados Unidos, en días recientes. Los daños infligidos a las bases militares de Washington como a la instalaciones petroleras de la región, tanto en las petromonarquías como en Irán, demorarán años en ser reparados. Eso está ya provocando efectos devastadores sobre el comercio mundial: ruptura de las cadenas de valor mundiales, aumento de los precios del petróleo, inflación generalizada, suba de las tasas de interés y recesión económica. La fórmula perfecta para lograr que Trump pierda las elecciones de medio término en EEUU, el 3 de Noviembre, en donde se renueva la totalidad de las bancas de la Cámara de Representantes (435 miembros) y un tercio de la Cámara Alta compuesta por 100 senadores. A Brasil, como a tantos otros países del Sur Global, les convendría recordar que nada exacerba más la belicosidad del imperio que la debilidad o los titubeos de sus contendores en la arena internacional. Y recordar también el famoso dictum atribuido a *Henry Kissinger cuando dijo que “ser un enemigo de Estados Unidos es peligroso, pero ser -o pretender ser- amigo es fatal.”
(*) Atilio Borón, sociólogo, politólogo, catedrático y escritor argentino. Doctorado en Ciencia Política por la Universidad de Harvard. Es profesor consulto de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires e investigador adscripto al IEALC de dicha facultad, autor de numerosos libros.

