La política exterior de Milei

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Por Stella Calloni (*)

A pesar de las denuncias por la campaña amenazante  extorsiva y ofrecimientos de cargos a cambios del voto en favor de la Ley de Bases, que el gobierno ultraderechista del presidente Javier Milei aplicó abiertamente sobre los gobernadores, senadores y diputados de la Unión Cívica Radical (UCR) y de Propuesta Republicana (Pro) asociados con la oficialista Libertad Avanza, logró imponerla después de seis meses de idas y regresos, en un modelo de corrupción al desnudo y violando todas las normas constitucionales, como lo expresó el presidente del bloque opositor de Unión por la Patria (UpP) Germán Martínez, diputados del Frente de Izquierda y un sector del radicalismo, que está dividido.

El oficialismo y sus aliados se impusieron, lo que determina que se le autoriza entre otras graves “leyes” la delegación de las facultades  al mandatario, que de cualquier manera ya impuso medidas gravísimas por decreto, teniendo como trasfondo el Decreto de Necesidad y Urgencia anunciado el 20 de diciembre de 2023, que  anula todos los derechos, aplica  acuerdos y entregas del territorio nacional, es decir que comenzó a avanzar imponiendo su teoría de disolución del Estado, lo que originará la judicialización de una buena parte de sus medidas.

Pero  poco se menciona aquí sobre  lo actuado en política exterior por el gobierno de Milei  que ha firmado acuerdos que afectan  y desconocen la soberanía  nacional, cedió territorios y permite la instalación de bases en el Atlántico Sur (Antártida  y Tierra del Fuego) y otros  como la Mesopotamia, el litoral argentino, entregando  la mal llamada hidrovía del Río Paraná, al Batallón de Ingenieros del ejército de Estados Unidos, que abarca   además a todas las costas de las provincias litoraleñas.   

Día a día continúa creando conflictos diplomáticos desconociendo la política exterior de neutralidad que mantuvo este país y por otra parte ha decidido acabar con los organismos de Derechos Humanos valorados universalmente que lograron   poner a Argentina en el escenario mundial en la lucha contra la impunidad.

Este 1 de julio el gobierno de Bolivia convocó al embajador en la Argentina, Ramiro Tapia, luego de que la oficina del presidente, Javier Milei, considerara “falsa la denuncia de golpe de Estado” realizada por su par boliviano Luis Arce lo calificó de fraudulento y además estimulaba a la derecha de ese país, cometiendo una grave injerencia en la política interna. El presidente Arce rechazó “enérgicamente” los “comentarios” insultantes “del gobierno de Milei” y aún no se sabe que sucederá en los próximos días.

El 29 de junio Milei decidió que no concurrirá a la reunión de presidentes del Mercado Común del Sur (Mercosur) que se celebrará en Brasil, para no encontrarse con su par brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva.

El presidente Lula Da Silva había dicho durante una entrevista en el marco de la reciente reunión Cumbre del G7 en la que se lo consultó sobre los insultos contra su persona proferidos por su par argentino que Milei debía pedirle “disculpas a Brasil y a mí. Dijo muchas tonterías. Sólo quiero que él pida disculpas” destacando que la relación entre ambos países es muy importante y que “no es un presidente de la República quien va a crear cizaña entre Brasil y Argentina”.

En respuesta a eso Milei   sostuvo que no se va a disculpar porque “las cosas que yo dije encima son ciertas. ¿Cuáles son los problemas? ¿Qué le dije corrupto? ¿Y acaso no fue preso por corrupto? ¿Y qué le dije, comunista? ¿Y acaso no es comunista? ¿Desde cuándo hay que pedir perdón por decir la verdad?” y agregó que son más los intereses de los argentinos y los brasileros que el ego inflamado de algún zurdito».

En un tiro por elevación, Milei continuó enrareciendo más las relaciones al sostener que «La verdad es que es una discusión tan chiquita. Parece una discusión de criaturas preadolescentes. El mismo mecanismo de los presidentes (Gustavo) Petro y (Pedro) Sánchez de Colombia y España a quienes ya había insultado anteriormente

Es decir, reafirmó todo lo que había dicho sobre los tres mandatarios, lo que en su momento le costó que Colombia retirara su embajador, aunque luego por mediación de la canciller Diana Mondino se volvió a una normalidad tensa. En tanto el gobierno de España, retiró a su embajadora de Argentina y ahora continúa Milei empantanando las relaciones diplomáticas.

Si esto fuera poco, durante la Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA) realizada recientemente en Paraguay, la canciller Mondino dijo que “somos conscientes de que no puede haber integración sin democracia y no podemos pasar por alto la situación que atraviesan las poblaciones de Cuba, Nicaragua y Venezuela”.

Hablando de Nicaragua lamentó que el presidente Daniel Ortega se haya retirado de la OEA y expresó   que se solidarizaba con “su castigado pueblo”, refiriéndose al “cercenamiento de los derechos humanos” en ese país y apoyando al Consejo Permanente “por la creación de un grupo voluntario para dar seguimiento a la situación de ese país”.

Desde Venezuela, a su vez, Jorge Rodríguez jefe de la campaña electoral del presidente Nicolás Maduro denunció que los opositores venezolanos que acogió la embajada argentina en Caracas, están accionando para crear violencia durante las próximas elecciones del 28 de julio en ese país. “Es inaceptable, es inconcebible que desde la embajada argentina la señora Magali Meda (ex jefa de campaña de la opositora Corina Machado, inhabilitada por haber pedido la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, este coordinando la violencia.”, dijo Rodríguez.

No es sólo esta situación alarmante, sino que en los últimos tiempos se ha intentado responsabilizar por las marchas contra las medidas del gobierno de en Argentina, a la supuesta presencia de cubanos y venezolanos, “participando activamente”, lo cual es totalmente falso, y se sabe que funcionarios de este gobierno han recibido a opositores derechistas que trabajan directamente con Estados Unidos para desestabilizar a ambos países.  

Vale recordar que Milei, la ministra de seguridad Patricia Bullrich y otros funcionarios gubernamentales, consideran como “terroristas” a quienes han manifestado pacíficamente de las marchas e incluso el presidente ha denunciado un intento golpe de estado inexistente e insostenible.

En los últimos días Milei sigue agitando la bandera de Israel, ya que pertenece a una secta sionista y su primer viaje como presidente electo fue a Nueva York y Washington cumpliendo una agenda armada por el embajador de Estados Unidos en Argentina Marc Stanley. Viajó en un avión privado de la empresa Bairefly, aportado por el empresario millonario judío Gerardo Werthein al que nombró embajador argentino en Israel.

En Nueva York, Milei rindió homenaje ante la tumba del rabino Menachem Mendel Schneerson, conocido como el “rebe de Jabad  Lubavitch” a la que pertenece el presidente argentino, y al que le pidió su bendición antes de las elecciones, la cual se “materializó” y tiene “la intención de cumplir”, según declaró en el semanario ortodoxo Kfar Jabad.

Por supuesto que colabora y acompaña al primer ministro de Israel Benjamín Netanhiaju quien ha sido acusado por organismos internacionales como “criminal de guerra” por el genocidio televisado día a día en una política de exterminio contra Palestina ocupada, en Gaza y Cisjordania y ha prometido llevar la embajada argentina de Tel Aviv a Jerusalén.

En las últimas semanas se acaba de involucrar más aún con el presidente de Ucrania, Vladimir Zelenzky al que prometió ayuda militar, el envío de armas, equipos y “ayuda humanitaria”. Anteriormente había enviado dos helicópteros de la Fuerza Aérea argentina a Ucrania. Esto unido a su solicitud de ingresar a la Organización del Atlántico Norte (OTAN) y la entrega del país como lo autoriza la llamada Ley de Bases, pone en evidencia quien gobierna desde las sombras a Argentina.

(Tomado de Club Argentino de Periodistas amigos de Cuba 2/7/2024)

(*) Stella Calloni, periodista y escritora argentina especializada en política internacional, cuyos trabajos de investigación se centraron en las dictaduras militares latinoamericanas y los procesos políticos relacionados.

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