El Fascismo y su definición. Parte 2 (1)

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Por Gabriela Cultelli (*)

La Amenaza fascista hoy, algunos elementos que la sustentan

1- Desde el punto de vista económico, uno de los elementos que hablábamos en la primera parte de este trabajo publicado el jueves pasado en este mismo medio, era la recomposición necesaria de la tasa de ganancia, y a través de ella como primer momento, de la tasa de plusvalía. Condición esta necesaria pero no suficiente, en tanto que la misma puede recuperarse (y lo hizo a lo largo de la historia de la formación económico social capitalista) sin acudir a los modelos fascistas o procesos en esa dirección. Sin embargo, en tanto que condición necesaria, su observación en tendencia se requiere en este estudio, al menos desde los resultados observables en la región y algunos países del mundo.

En tal sentido, el primer gráfico muestra el comportamiento de la tasa de plusvalía (Gabriela Cultelli y Héctor Tajam, 2020) para 5 de los países que en América del Sur vivieron el primer ciclo progresista, y la recomposición paulatina en varios de ellos, al restituirse la derecha en los gobiernos, sumado a la crisis que se agudiza a nivel mundial con la pandemia, recomposición que no llega a los niveles anteriores, en momentos que la masa de plusvalía ya no se incrementa como antes mostrado en el gráfico segundo para el caso de Uruguay.

El gráfico 3 muestra la situación evolutiva de la tasa de plusvalía para 27 países europeos, su estancamiento, y la situación particular de Francia y Alemania concretamente.(Héctor Tajam; Gabriela Cultelli, 2023)

Las crisis económicas con ciclos cada vez más cortos y agudos muestran en definitiva la necesidad de recomposición del capital fijo y la tasa de ganancia. Recordemos en términos de crisis, que en los albores del siglo XX se dio una profunda crisis que acompañó los cambios de fase, y pensemos también en la más aguda del siglo XX, la crisis del 29 al 33, que fuera preámbulo del fascismo y de un nuevo reparto del mundo a partir de la Segunda Guerra Mundial.

Las crisis hoy tienen ciclos agudos y cada vez más breves. Por ejemplo, las que transcurrieron en el 2008, 2014, 2019. A esta última le dicen crisis “de la pandemia” y en realidad la crisis a nivel de los principales países capitalistas, ya se había desatado en el 2019 y la crisis sanitaria de la pandemia la agudizó o fue parte de ella como un todo. Y ya se comienza a anunciar otro ciclo. Son Ciclos de crisis económicas multifacética que transversalizan efectos climáticos, alimentarios, sanitarios, energéticos, poblacionales, políticos y sociales en general. Son crisis sistémicas.

Gráfico 1: Tasa de Plusvalía, evolución en 5 países que vivieron el primer ciclo progresista en América del Sur.

Gráfico 2: Uruguay, masa de plusvalía

Gráfico 3: Europa Tasa de plusvalía

2- Estamos viviendo un cambio de época, cosa que es muy diferente a los cambios de ciclo económicos o políticos, más allá de que sean atravesados por profundas crisis. Éstos son cambios estructurales de gran envergadura. Nos estamos refiriendo al ocaso de uno de los imperios más omnipotentes de la historia, el yanqui. El que en la década de los 90 se convirtió en juez y gendarme mundial, en un mundo que se volvía, por diversos procesos históricos, unipolar a ultranza. En ello, el dólar se coronaba con moneda universal. Pero este fue un largo proceso, vinculado al desarrollo del nuevo imperio y caída de los anteriores con sus áreas de influencia.

Hoy varios elementos parecen anunciar otras tendencias. Si se toma la medición más exacta, o sea en PPA (precios internacionales actuales) la economía China ya está en primer lugar, generando casi el 30% del PBI mundo, mientras que EEUU no llega a la cuarta parte. A raíz de este proceso, 800 millones de chinos/as, salieron de la pobreza. Pero además China no está sola y a diferencia de la historia del imperialismo norteamericano. Si sumamos los BRICS, se supera la mitad del PBI mundial y se trata de países que tomaron el Renminbi (moneda China) para sus intercambios. China es el primer exportador y es el principal socio comercial del 70% de los países del mundo, y en América Latina ya es el principal financiador interviniendo más que el Banco Mundial (BM) y el de Desarrollo (BID).

Este es todo un cambio de época, es el ocaso de un imperio, y toda caída de estos gigantes en la historia de la humanidad han sido sangrientas y peligrosas para la sobrevivencia misma. Hoy el mundo no se muestra menos belicista. Otra condición necesaria para la reacción fascista a nivel global y localizada.

3- El discurso está en boga, y la hegemonía cultural se nos presenta como una guerra sin cuartel. El slogan visualiza a un enemigo único y diverso: feminista, de movimientos de la diversidad, izquierda, o cualquier otra forma de organización popular que ponga en riesgo alguno de los elementos del poder sobre el cual se sustentan.

Es que la organización popular, no parece ser ni por lejos suficiente en muchos de nuestros países y ese es otro de los elementos que, aunados a la organización de las clases dominantes, se levanta como otro factor necesario para el advenimiento del fascismo. Lo más retrógrado de las clases dominantes y los representantes actuales (y en ocasiones pasados) de sus intereses se están reuniendo, pululan por aquí y por allá los reencuentros internacionales, la reunión reciente de VOX, previa a las elecciones del parlamento europeo fue ejemplo de ello.

4- Las crisis traen consigo cambios importantes. Vivimos épocas de niveles no imaginados de movimientos de capital, donde las redes y las comunicaciones, no solo son parte de ello, si no que centran en sí mismas partes fundamentales de los poderes económicos a nivel mundial, en tiempos que la pandemia multiplicó de manera exponencial fortunas vinculadas a ellas y a las comunicaciones en general. A manera de ejemplo 6 de las 10 fortunas mayores, todas estadounidenses, se asocian directamente a este rubro. 

No solo es tiempo del Capitalismo de Estado que funde el poder del capital con el Estado capitalista, es tiempo además del capitalismo comunicacional, que funde el poder del capital al de las comunicaciones de forma expansiva. Tengamos presente que el capital estuvo desde su nacimiento unido a la esfera de las comunicaciones, y éstas también tomaron forma de capital con el devenir histórico. Lo que cambia hoy es que esas formas de capital que llamamos digital y en ello la comunicacional, se están convirtiendo también y por sí mismas en eje de la acumulación capitalista y por tanto, dando lugar a un nuevo patrón de acumulación. En ello, también se juega la nueva carrera entre potencias, pues ya no alcanza con dominar el mercado de textiles o automóviles, hoy resulta vital la competencia en el mercado de las Comunicaciones, tanto como los recursos naturales estratégicos.

No es “el mundo que se viene”, es “el mundo que ya está aquí”. El neoliberalismo, como modelo de conducción económica no regresa nunca de la misma manera, el fascismo tampoco.

Y estas formas de desarrollo del Capital Comunicacional, nos plantea nuevos desafíos. Campañas mediáticas gigantescas, dónde de alguna manera o en algún momento todos terminamos cayendo, penetrando noche y día en este ser individual y colectivo que dimos a llamar pueblo, masas y que con orgullo integramos. Las formas hegemónicas de dominio del sistema son una ley del desarrollo capitalista, como expresara Gramsci. Nuestras luchas las sentimos a veces Quijotescas y puede que así sean. De hecho, sin descuidar lo posible en términos tecnológicos y de manejo de redes, tal vez sea hora de volver a aportar en la batalla mano a mano, barrio a barrio, casa a casa, así como perfil a perfil, mensaje a mensaje con aquel trabajo de hormigas que cantaba Daniel Viglietti.

Conclusiones breves

El fascismo, como cualquier otro fenómeno histórico, no se presenta ni se ha presentado de forma similar en todo momento histórico y en todo lugar. Es expresión global del sistema en decadencia que se manifiesta de una u otra manera en distintos lugares.

En todos los casos es expresión de los poderes económicos más retrógrados cuando no pueden obtener o realizar las tasas de ganancia y plusvalía requeridas en el proceso de acumulación mundial, regional o nacional, limitando todo tipo de derechos adquiridos previamente por las masas populares, pudiendo incluso poner en entredicho el derecho a la vida con guerras y genocidios que se valen de los odios y discriminaciones gestados y favorables a las diferentes formas de dominación. Estas pueden pasar por el genocidio de una nación como caso extremo manifiesto hoy en el sionismo de Netanyahu. Arremeten contra los derechos de las mujeres, fomentan el odio base del crimen contra diversidades e izquierdistas, etc.

Es una etapa de cambios, y los cambios implican esta vez un nuevo reparto de las áreas de influencia, al tiempo que implican la caída del imperio más grande conocido, y por tanto violencia. El fascismo que no muere, tiene las bases y sus cimientos para aflorar con mayor fuerza, el proceso de fascistización ya comenzó en el mundo y la región. Hasta dónde llegue dependerá de nuestras propias capacidades. Es hora de fomentar movimientos antifascistas y por la paz en la región y el mundo.

Nota: Publicamos hoy la segunda parte de un trabajo realizado por invitación recibida para participar en el 1er. Foro Internacional “Fascismo en el siglo 21 desde el sur global”, a desarrollarse en Buenos Aires entre el 5 y 6 de julio próximo. El jueves pasado habíamos publicado la primera parte de este trabajo.

Bibliografía

Aramayo, R. R. (2021). ¿Seguimos viviendo bajo los principios de propaganda de Goebbels? The Conversation.

Dimitrov, J. (1935). Contra el Fascismo. Informe ante el VII congreso de la internacional comunista. Sofia: Sofia-Press. 1975.

Eco, U. (1995). Ur-Fascismo o fascismo eterno. Ur-Fascismo o fascismo eterno. Columbia: Biblioteca Libre OMEGALFA .

Gabriela Cultelli y Héctor Tajam. (enero-junio de 2020). América Latina: progresismo y después. Economía y Desarrollo.

Hector Tajam; Gabriela Cultelli. (enero-junio de 2023). Teoría del Valor & Cuentas Nacionales: Posibilidad de estimar sus principales categorías. Economía y Desarrollo, 167(1).

Poulantzas, N. (1971). Fascismo y Dictadura. La tercera Internacional Frente al Fascismo. México: Siglo XXI.

(*) Gabriela Cultelli, Licenciada en Economía Política (Universidad de La Habana), Mag. en Historia Económica (UdelaR), escritora, columnista y co- Directora de Mate Amargo. Coordinadora del Capitulo uruguayo de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (REDH)

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