Los precios internacionales y la inflación

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Por EconomíaPolitica.uy

Claudio Fernández Caetano

Dibujo: Adán Iglesias Toledo

 La economía uruguaya, pequeña y abierta, es vulnerable a los vaivenes en los precios internacionales de los productos que importa y exporta. La relación entre ambos precios, los de exportación y los de importación, la denominada relación de términos de intercambio, ha venido deteriorándose en los últimos meses. Y ello preocupa ya que, de mantenerse ese deterioro, si no aumentan los volúmenes exportados, comienzan a socavarse las posibilidades de importar.

A partir de noviembre de 2020 comenzó a darse un fenómeno de incremento de los precios internacionales y con ello de los precios de nuestras exportaciones, así como de los productos importados.

En el gráfico se puede observar como el incremento de los precios de los productos importados tuvo un aumento constante desde noviembre de 2020, presentando caídas en julio y agosto de este año. Por su parte, los precios de los productos exportados también tendieron a crecer de forma acelerada, aunque en varios meses mostraron disminuciones y caídas más acentuadas que las importaciones en esos dos últimos meses de la serie presentada.

Si bien ha sido positivo el aumento en el precio de las exportaciones (1,8% en 2022), el incremento más acelerado del de las importaciones (11,3%) ha significado en lo que va del año un deterioro de los términos de intercambio de un 8,5%.

Pero más allá de lo que esto significa a mediano y largo plazo, el aumento de los precios internacionales tiene efectos directos en la inflación doméstica, con consecuencias relevantes en el poder de compra de los hogares uruguayos.

Una de las razones de los aumentos de precios es la inflación importada, donde empresas que producen tanto para el mercado interno como para exportar, tienen en esos precios de exportación la referencia para fijar precios en el mercado interno. A su vez, dentro de las distintas cadenas de valor, existen sectores con poder de fijación de precios que pueden apropiarse de márgenes de ganancias extraordinarias en esta coyuntura de aumento de precios sostenida.

Dentro de los componentes de la inflación, hay algunos rubros que están aumentando sostenidamente más que otros. Entre ellos se destaca que el precio de los alimentos y bebidas no alcohólicas, que aumentan a un ritmo superior al resto de los componentes de la canasta. En el siguiente gráfico se puede observar como en el último año y medio los precios de los alimentos y bebidas tienen un comportamiento muy similar al ritmo que llevan los precios internacionales, mostrando como ambos precios están correlacionados.

En agosto de este año, los precios internacionales de los alimentos y bebidas habían aumentado un 17% respecto a marzo del año pasado, mientras que el mismo rubro en la economía uruguaya aumentó un 15%. A su vez, hubo meses en los cuales en la inflación doméstica estos precios aumentaron por encima de lo que lo hicieron los precios internacionales.

Por otra parte, los precios de la economía doméstica también se ven afectados por los precios de nuestras exportaciones, como es el caso del precio de la carne.  El siguiente gráfico muestra como los precios en nuestro país se van ajustando a los precios internacionales en lo que va del año.

En relación a las causas de la inflación como fenómeno económico, claramente con salarios y jubilaciones aumentando por debajo de la inflación, es decir, perdiendo poder de compra, la inflación no haya sus fundamentos en un incremento de la demanda que presione los precios al alza. Lo que puede estar sucediendo (además de la suba de los precios internacionales) es el efecto que tiene en los costos de producción el aumento de tarifas y combustibles muy por encima de la inflación. Claramente los salarios y jubilaciones perdiendo continuamente poder de compra no están impactando ni en la demanda ni en el los costos de producción.

Por tanto, si las causas del aceleramiento de la inflación en nuestro país no se visualizan en un aumento de la demanda, no se explica que la medida que sucesivamente está aplicando el gobierno para intentar controlar la situación sea el incremento de la tasa de interés de referencia por parte del Banco Central. Ese tipo de medidas lo que tiende a generar es el encarecimiento del crédito, tanto hacia los hogares como al crédito para inversión, lo que suponen conllevaría a una caída de la demanda agregada y con ello de los precios. Pero no sucede así. Al presentarse como una política contractiva (al igual que la política fiscal), se enfría la economía repercutiendo en los niveles de empleo. No se encuentran fundamentos para continuar una política monetaria contractiva de ese tipo, sin embargo, constantemente se ratifica esta medida.

Desde el gobierno no se ha avanzado en propuestas que presenten realmente descuentos impositivos en conjuntos de bienes seleccionados en función del consumo de la población (inclusión financiera mediante), al menos de la población que se encuentra más vulnerada frente a este tipo de fenómenos económicos. La respuesta sigue siendo inadecuada en el caso de la política monetaria y tardía e insuficiente en el caso de las reducciones impositivas que se aprobaron en el segundo trimestre del año, que a su vez tampoco incorporaron mecanismos de traslado a precios medianamente eficaces.

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