Producción Nacional de Cannabis en Uruguay

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Por Diego Reyes

Hace 9 años se viene regulando la producción y el acceso de Cannabis a partir de la ley 19.172. Hoy contamos con más de 100 emprendimientos productivos que emplean directamente a más de 1500 trabajadores, sin contar toda la gente que emplean los clubes cannábicos, las farmacias y los comercios afines al desarrollo de esta actividad.

Tenemos la gran oportunidad de consolidar en torno al cannabis la Marca País Uruguay, que a nivel mundial es muy reconocida por ser el primer país del mundo en legislar esta actividad que sigue creciendo y que necesita del apoyo de todo el espectro político para pisar fuerte con un modelo de desarrollo sustentable y factible para seguir avanzando con la gente de trabajo, con los productores nacionales, los industriales, los comerciantes y los prestadores de servicios.

Cuando hablamos de cannabis parece que solo podemos hablar y que el tema se resume únicamente a hablar de la lucha contra el narcotráfico y del consumo problemático de drogas, temas que claramente son importantes pero que indudablemente no pueden ser los únicos a tratar en esta política pública.

Hoy le quiero dar otro enfoque al tema cannabis, quiero hablar de la industria nacional en torno al cannabis, de la cantidad de puestos de trabajo que genera esta industria, del desarrollo, de la investigación y de la innovación en tecnología que podemos lograr a través del cannabis, quiero hablar del inmenso potencial que NO estamos visualizando y que por ende se lo estamos negando al País y a nuestro compatriotas. Nuestra competencia no es entre los emprendimientos nacionales, nuestra competencia está afuera, debemos de tener las condiciones para que nuestros emprendimientos nacionales logren competir con el mundo.

Lamentablemente seguimos con un mercado legal de cannabis totalmente insuficiente y no fuimos capaces de cubrir la demanda interna y externa a través de la producción nacional habilitada al respecto.

El autocultivo y los clubes de cannabis, fueron los lugares donde muchos usuarios pudieron refugiarse y encontrar un acceso suficiente y de calidad, pero las propias limitaciones del sistema en cuanto a cantidades de producción y número de socios bloquearon la posibilidad de crecimiento de estas vías de acceso.

Cientos de emprendimientos productivos vienen invirtiendo en un negocio que aún es incierto y de muy alto riesgo, este sector de la actividad productiva nacional nos necesita.

Necesitamos que nuestra nación continúe generando el marco regulatorio, los procedimiento y los requisitos necesarios para producir y comercializar los productos de cannabis en el mercado nacional e internacional. Tenemos que darles herramientas a las empresas para que sigan invirtiendo, sigan generando trabajo y logremos dar un salto cuantitativo incrementando la producción nacional.

Conozco y felicitó el esfuerzo que están realizando muchas instituciones para adaptarse a estas demandas y lograr dar respuesta a las problemáticas, debemos acompañar estos esfuerzos y dotarlos de herramientas que nos permitan lograr nuestros objetivos. Felicito iniciativas como las de INEFOP y UTEC generando capacitaciones, el Latu generando manuales, el INIA investigando, INASE registrando, Uruguay XXI generando informes.

La industria del Cannabis no se reduce únicamente al cultivo y la cosecha de flores para uso adulto, las posibilidades de industrialización son muchísimas y abarcan desde la producción de semillas para aceite y harina, la generación de extractos con diversas finalidades, alimentos, insumos farmacéuticos, industria de cosméticos , hasta el cultivo de cáñamo para fibras y materiales de construcción, todas actividades que recién se estàn comenzando a vislumbrar y realizar en nuestro país y que necesitan reglas claras para su desarrollo, registro y competitividad.

Debemos dotar al IRCCA, al MGAP y al MSP con recursos, debemos insistir y generar formación de personal y cuadros técnicos especializados, debemos realizar Inversión en Infraestructura y equipamientos que acompañen la tarea y el desarrollo de la misma.

Es fundamental la investigación en cannabis, se creó el Centro Uruguayo de Estudios Avanzados (CUDEA)  a través de la Ley 19.845 pero sin embargo aún, no se reglamentó la misma. Tenemos que ser conscientes de que si no apoyamos estos procesos con la academia se vuelve imposible generar conocimientos validados al respecto.

Está también la Ley 19.847 para reglamentar los productos derivados del cannabis, pero debemos hacerlo de manera integral y no solo como producto farmacéutico, debemos distinguir los diferentes mercados, sectores y usos de la planta para dotarlos de las herramientas necesarias para su desarrollo, debemos agregar valor a la cadena productiva nacional, en definitiva, es vital lograr el registro final de los productos a toda escala para su correspondiente exportación y comercialización interna, Uruguay tiene que lograr consolidarse en esta nueva etapa.

El año que viene se cumplen 10 años de la regulación del cannabis, nos tiene que encontrar con un consenso político nacional para que la regularización en Uruguay pase a una etapa 2.0 donde el diálogo permanente por y para la gente de trabajo sea nuestro objetivo común.

Diego Reyes – Represente Nacional Frente Amplio

 

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